21 dic. 2010

Según nuestros tiempos

En el principio era caos, Claudio tenía su vida embolatada, entonces Claudio metió hojas de vida por todas partes y consiguió un trabajo, y vio él que esto era bueno.

Después de tanto tiempo solo, Claudio busco y busco y encontró una gran mujer llamada Clara, entonces con ella se casó y de tres polvos tuvieron sus tres hijos, y vieron él y Clara que esto era bueno.

Fermín, Raúl y Andrés, sus hijos, crecieron rodeados de un gran amor que le tenían él y ella... Entonces Claudio trabajaba duro para alimentarlos y mantenerles un hogar, Clara se esforzaba como madre y se dedicaba a darles todo lo que necesitaban.

Él y ella se dedicaron con tanta persistencia en mantener un hogar, enseñarles y educarlos y vieron ellos que todo esto era bueno.

Pasaron los años y Fermín y Andrés comenzaron a rodearse de "amigos", entonces salían a fiestas, fumaban, se drogaban, quisieron armar sus propias reglas y se olvidaban completamente de Claudio y de Clara. Ellos preocupados intentaban llamarlos, enviarles alguna señal, pero ninguna respondieron.

Raúl pasaba casi todas las noches insistiendole a Claudio y a Clara que tuvieran paciencia con ellos y que por favor los perdonara, pero Fermín jamás se disculpó y Andrés regresó llorando con ganas de cambiar.

Él y ella armaron una familia, quisieron todo lo bueno posible y siempre estuvieron allí para ellos....

Pero Fermín fue un mal hijo.
Andrés aprendió la lección.
Y Raúl prácticamente nunca vivió. 

17 dic. 2010

Un hombre de buena fe II: In memoriam Carolus Magnus

(Click para leer la primera parte del cuento "Un hombre de buena fe")


Lo más irónico de la historia, es que la muerte realmente tenía razón. Nadie representa para ella más que un fulano más y eso lo había visto en seis ocasiones nuestro héroe durante el año que está por terminar. En especial dos de esas muertes fueron impactantes para él.

La primera vez, fue la muerte de su tío. Al menos la genética decía que lo era, aunque las relaciones hace rato habían probado lo contrario.

Carlos Sánchez era un hombre extraño dentro del contexto de su familia. Uno de aquellos individuos que a los ojos de sus víctimas eran la personificación del mal, pero que ante el espejo podían verse confiando en que eran hombres de buena fe. También tenían sus ambiciones, sus metas, pretendió alguna vez conquistar el mundo. Su esposa fue hermosa. Deseada por muchos. De aquel tipo de mujer que huele como la carne recién preparada para aquellos hombres que viven en una alerta permanente por encontrar mujeres que puedan llevar a la cama.

Seguramente Carlos pensó lo mismo cuando la vio por primera vez. Nuestro héroe al pensar en la situación llegó a preguntarse si en verdad Carlos alguna vez se había sentido como una buena persona o si alguna vez se sintió como una víctima. Si él era capaz de sentir alguna cosa buena.

El horror de sus últimos días, le fue contado a Divius por su otro tío, Matías. Al parecer, viejo y amargado, Carlos se había encerrado en el oficio que había aprendido tras haber sido despedido del único empleo que tuvo por robar a sus jefes. Y es que desde hacía varios años, Carlos había perfeccionado su técnica y conocimientos en la reparación de computadores. Murió por una falla al corazón. Un doloroso infarto que se desarrolló por lo menos durante 24 horas. O eso le dijeron.

Su hijo no quería asistir a su funeral. Carlos Mauricio decía, que él había sido su progenitor, más no su padre. Esta frase le fue dicha a Divius por su primo, cuando intentaba convencerle que asistir al funeral era un gesto de apoyo a su madre y no de honrar la memoria de su “progenitor”. Se la dijo aquella noche, mientras comía Chop Suey y veía novelas mediocres en televisión. Realmente no parecía afectarle. De alguna manera, era envidiable.

En efecto, Divius, aunque lloró amargamente cuando se encontró con su propio “progenitor”, en la sala de espera de la funeraria donde estaban preparando el cadáver de su tío, no lloraba por la muerte de él, sino por una idea abrumadora: pensó que nunca se enteraría del día de la muerte de su padre. Y que tampoco se enteraría de su muerte. Visto desde la perspectiva de un espectador en una sala de cine, la escena era simplemente demasiado trágica para no llorar amargamente, pues Divius, quería a su padre, aunque fuera consciente de que solamente fuera su “progenitor”.

La segunda muerte que estremeció a Divius, ocurrió la mañana del 17 de diciembre de 2010. Carlitos Figueroa, un hombre gentil – en la acepción de la palabra que comúnmente podemos encontrar en la Biblia – había fallecido después de más de una semana de haber sido hospitalizado. Las causas de su muerte se desconocen en el instante en que estas líneas fueron escritas. Sin embargo, las ideas no dejan de fluir en la mente de nuestro héroe.

Carlitos era de aquellos hombres para los cuales la ingeniería del alma era como la de una catedral gótica. Aunque podía ser inmensa, era bella. Y a pesar de su tamaño, nunca colapsó. O Divius nunca lo supo, pues en las pocas veces que compartió con él, siempre hubo generosidad.

De niño, Carlitos muchas veces se ofreció a colaborar con diligencias del pequeño Divius. Si era necesario ir al colegio, si era necesario ir a entregar un documento. Y cuando se trataba de visitarlo, las pocas veces que lo hizo, eran visitas realmente agradables. Llegó a su vida en el cambiante 1997, cuando la primera migración de nuestro héroe tuvo lugar, desde su pequeña burbuja provincial donde incluso el crimen es seguro, a la hostil capital. Una de las ciudades más caóticas y peligrosas del planeta.

Solía llamar a la casa para hablar con Carmencita, su abuela – aunque ella detestaba profundamente esa palabra. El los escuchaba hablar en voz baja por el teléfono, como si se tratara de dos quinceañeros que se están jurando amor. Era bonito, aunque nuestro héroe sintió celos más de una vez. Aún así era bonito.

Muchas veces le había invitado a visitarlo a la ciudad a la que se había mudado. El clima cálido era tentador, pero la angustia estúpida por no incomodar, sumada a la desgradable presencia del "progenitor" de nuestro héroe hicieron que nunca se materializara tal decisión. Se había aplazado como muchas que debían ser inaplazables, porque uno de los defectos que Divius nunca pudo corregir, fue la idea que siempre había suficiente tiempo para hacer las cosas, aunque la vida le hubiera demostrado que no existe suficiente tiempo para nada.

Un día antes de morir, Divius se enteró de la delicada situación de Carlitos. Su madre le había alertado al respecto y sin embargo, solo intento llamarlo una vez. No lo logró y después solo lo aplazó. Nuevamente.

La mañana de la muerte de Carlitos, Divius estaba quejándose de que no podría festejar con sus amigos si decidían que viajarían a visitarlo en su lecho de enfermo el día domingo y no el lunes. Luego de un arreglo con su madre, acordaron convencer a Carmencita de viajar el lunes a aquella calurosa ciudad. Pocos minutos después, su madre lo llamó para contarle que Carlitos había muerto. El sentido de todo plan había sido arrebatado en ese momento. Era inútil planear. La muerte había desvanecido las vida de otro hombre de buena fe, quien tal vez mereciera más el título que el propio Divius.

Carlitos había muerto. Y a Divius no le quedaba otra opción que la de aceptar que los buenos deseos, que las buenas acciones, no eran nada ante la muerte. Que probablemente nada tuviera sentido, porque la muerte se llevó tanto al mezquino como al bondadoso. Porque nadie sobrevive a su terrible sentencia.

Lo peor de todo es que lo único que Divius pudo hacer ante tal situación, fue robarle inspiración al suceso y escribir unas mediocres líneas tratando de hablar acerca de la finitud de los seres vivos. Todo para cumplir con un estándar absurdo y autoimpuesto, pues su texto aunque pueda ser del agrado de varios no lo es de él mismo, porque se nutre de la desgracia para lograr el reconocimiento.

Y así tendrá que continuar su camino conciente de una inefable verdad: la vida sigue, no importa la naturaleza de las circunstancias que vivamos y aunque decidiéramos nosotros mismos acabar con nuestra existencia, jamás escaparemos del inevitable paso del tiempo y todas sus consecuencias. Es responsabilidad nuestra no hacer nada útil con el que nos dieron. Nuestra y de nadie más.


Pic: "Some day, i'll bring you flowers, frozen flowers of death." by e³°°° licenciado bajo una Creative Commons CC. BY-2.0

Soundtrack: Maps - The Yeah Yeah Yeahs

14 dic. 2010

Señor Sueco


- Señor sueco, ¿no me ve?
- Señor sueco, ya llegué
- Señor sueco, ya me voy
- Señor sueco, ¿no se dio cuenta?
¿Será que yo soy invisible o él es ciego?

Los domingos el señor sueco juega poker y come pizza con sus amigos suecos en la sala, pero tampoco me ve. El último domingo me senté en el sofa antes que llegara, pero el señor sueco llegó con sus amigos se asomó, no dijo nada y se fué. Señor sueco ¿no me vio?

El señor sueco estuvo en la cocina, los chismes están recien lavados, pero él siempre come en su cuarto. El señor sueco entra y sale sigiliosamente. El señor sueco vive en la misma casa que yo, pero yo no se si me conoce. El señor sueco vivió un mes aquí, pero ya se mudo y no me dijo hej doj.

El viernes pasado había mucha gente en la Cleo y todos bailaban y tomaban. Ahí esta el señor sueco bailando y muy borracho. Ahora se me acerco y me miro: "creo que tu y yo nos hemos visto antes" me dijo...

- Señor sueco, ¿ya me vio?

9 dic. 2010

Paula

Paula usa gafas oscuras, tiene un culo precioso, 29 años y se va a casar.

Enciende un cigarrillo y se toma el ultimo trago de vino, Miguel la mira con sus ganas contenidas, los dos saben a que han venido, ella tiene su ropa en el carro, se quedará todo el fin de semana mientras su novio se muere de la rabia porque no le contesta el celular.

Felipe, novio de Paula había dado un paso en la no tan larga pero si profunda relación con ella. La había invitado a quedarse una semana y de repente ya era un mes. Paula amaba a Felipe, pero cuando este le dijo muy sutilmente, pero de manera directa que necesitaba su espacio, ella empacó con una sonrisa en su cara y antes de darle un beso le dijo: fresco, yo también necesito el mío

Miguel moría por Paula y durante ese fin de semana tuvo tanto sexo que nunca lo iba a poder olvidar, ni siquiera cuando después encontró a la mujer que lo iba a amar por siempre pudo en secreto dejar de imaginar que cuando hacía el amor con ella era Paula la que estaba ahí. Pero llegó el domingo por la noche y se despidieron en un beso apasionado.

Paula estaba de verdad cansada, prendió su celular y tenía muchísimos mensajes de Felipe, se sintió mal por dos minutos, luego simplemente un poco culpable, luego sintió la felicidad que tienen los que sienten que han cobrado algo de venganza… Felipe necesitaba espacio, ella se lo había dado, pero había rellenado su vacío de paso.

Mientras descansaba en su casa sonó el timbre y no pudo evitar sentirse nerviosa, después de todo Felipe era su novio, o bueno, lo había sido y lo mas seguro era el, sin embargo tampoco se iba a humillar ante nadie.

En piyama dejó entrar a Felipe, que lucía desesperado y Paula en ese momento tuvo que tomar una decisión, ¿simplemente mentiría o le contaría la verdad?. Pero ninguna mentira sería realmente creíble y la verdad no solo la liberaría, si no que completaría su venganza y le daría la lección que Felipe debía aprender, aunque eso le costara su relación e incluso sus ilusiones.

Felipe preguntó y Paula contó. Con una precisión perversa no omitió detalles, el permaneció impasible y de repente se levantó, le dio la espalda y cuando ella creía que se iba se volteó y tenía algo en las manos.

Un anillo.

- Creo que es el momento de que no haya mas espacio entre tu y yo. ¿Quieres casarte conmigo?

Ella se quedó sin voz para contestar y solo atinó a asentir con la cabeza.

20 nov. 2010

Queda por decir

Frente a la hoja en blanco una vez más sintió el temor de apoderarse del lápiz y empezar a escribir su historia, no la historia de triunfos y metas logradas, no la historia de superación que el mundo veía, no la historia de su siempre contagiosa sonrisa, no esa historia, no la historia que a todos llegaba a inspirarlos.

Quería contar esa historia en la que dos cuerpos desconocidos se encontraron en una calurosa ciudad, en medio de paredes blancas y  luces (al principio) apagadas, quería contar de esos encuentros prohibidos en medio de la noche, de los encuentros aún más prohibidos a la luz del día, quería contar como su soledad encontró en un cuerpo desconocido una soledad igual a la suya y que por un tiempo fue su perfecta compañía, quería contar como se unieron sus formas comunes y no comunes, quería decir que de una extraña forma se amaron, porque la primera y única regla de la historia era no enamorarse, pero llegó el momento en que sin decir palabras y con todo lo que ocultaba el silencio se estaban amando y se consumían en ganas por decirlo y romper la estúpida regla, quería contar como su frustración ante la censura de sus palabras le enseñó a decir te amo con una sonrisa, una sonrisa de complicidad cuando se encontraban en los pasillos de la ciudad, en las esquinas de un centro comercial, en una llamada a media noche, una sonrisa mientras se arrancaban la ropa en medio de la oscuridad de las salas de cine, una sonrisa al compartir un libro o escuchar una nueva canción.

Quería contar también como con una sonrisa, en medio de una calurosa ciudad se dijeron adiós para nunca más volverse a ver, quería decir que la maldita sonrisa fue su fachada, y que a pesar de su vida perfecta, aún tenía un te amo por decir y por escuchar, quería decir que en el silencio había aprendido la forma perfecta de amar, porque sabía que no tendría nada a cambio y que llegaría a conformarse con una sonrisa.

Fue así como rasgó la hoja, guardó el lápiz y  decidió ingresar a gmail, hacer clic en [compose mail], ingresar su dirección, escribir en el asunto :) y presionar el botón send.

19 nov. 2010

Aún me cuesta creer,

Aún no se porque la recuerdo cada mañana cuando me levanto.
Aún no se porque siento tantas cosas en mi interior cuando percibo algo que me hace recordarte.

Aún me parece que hubiera sido ayer, cuando en medio de una plaza soleada, rodeados de gente y comendo helado, nos comprometimos y juramos por enésima vez amarnos por siempre.
Aún sigo pensando que esos juramentos son para los niños y los tontos.
Aún recuerdo como nos casamos en mitad de la noche, a la suave luz de la luna y las estrellas, tu sutilmente iluminada por un par de antorchas, con un hermoso vestido corto, para nada tradicional, de un color blanco que casi brillaba con luz propia, superando en hermosura y esplendor a la luna, admirada por todos los asistentes a la ceremonia e idolatrada por mi. Recuerdo como nos pidieron que nos besáramos y como nos abrazamos emocionados.
Aún me pregunto que sentía en ese momento.
Aún puedo percibir la sal en el aire de aquel paraíso tropical al que fuimos de luna de miel, en esa playa privada, en aquel hermoso yate que te di de regalo de bodas. en todos los pequeños detalles que tuvo aquel viaje, el marinero que se cayó al mar, los animales de la playa, el nadar con delfines y el bucear junto a tortugas. Todo parecía tan perfecto.
Aún no puedo creer lo equivocado que estaba.
Aún me duele recordarte en esa sucia cama, que esta llena de lujuria y tristeza, melancolía y desesperación, donde te vi en brazos de otro hombre, te vi feliz, y no te dio nada reconocer en mi cara que había sido desde hacia mucho. no sentiste nada al destruir cada parte de mi ser con tus fríos comentarios, cuando con cada uno de ellos atacabas un lugar distinto de mi corazón, haciéndolo caer hasta el más profundo pozo de desesperación. Quedé tan lastimado que pensé en acabar con mi existencia, un día desperté en un lugar desconocido, solitario y lleno de la tristeza de tu recuerdo, que parecía poco mas que un sueño.
Aún me parece que hubiera sido ayer, que lo hice.
Aún me resulta difícil de creer, que en aquel lugar que me resultaba desconocido, me asomara a una ventana para descubrir que me encontraba en un sexto piso, y luego, con tu recuerdo hirviendo en mi mente, tal y como lo hacia mi sangre en aquel casi insignificante instante, me lancé de cabeza por la escalera.
Aún me parece mentira de repente recordar aquel lugar que me habia parecido extraño y llamarlo casa.
Aún me parece ilógico, que dejara de recordarte tan claramente y empezar a asociar mi casa con mas y mas eventos y personas.
Aún no se porque al momento de caer, cuando lo último que alcancé a ver, fue un para nada sorprendido joven en la calle, y en el justo momento en que me fundía con algo mas grande, así como me fundía al pavimento, me di cuenta de que tu, no eras tu en realidad.
Aún no creo que no hayas sido mas que un producto de mi imaginación y de mi torcida mente, que te cree durante años y te aloje en mi subconsciente, que alimenté tu ser, con historias durante mis sueños, que mi locura me hizo de dudar de mi realidad y pensar que tu si lo eras, y que al final, yo te cree, y tu me destruiste.
Si, Aún me cuesta creer.

10 nov. 2010

Crónica de un final advertido.

Ella despierta y él le besa sus manos.

Ella despierta y él no está, se fue temprano.

Ella despierta entre las sábanas enredada y la cama destendida, sola, como de un tiempo para acá ha estado.
Las mañanas y las noches se perdieron en el pequeño resplandor de velas, no abre ventanas y evita salir de su casa. Él se va cada mañana cuando aún el día se ve oscuro y llega siempre de noche cansado, despacio para no despertarla, pero ella siempre lo espera en vela sin que él se de cuenta.
Samanta y Gabriel era una pareja que aunque joven, sus años parecían perdidos en el olvido.

Una noche, cuando Gabriel llega y se acuesta a su lado, casi sin tocarla, Samanta se levanta de la cama asegurándose de que haya quedado dormido, inconsciente y tranquilo. Con café en mano y una larga lista de pensamientos camina hacia la sala perdiéndose entre la oscuridad y el noble silencio de la madrugada, se dispone a pensar, más que eso; se dispone a sentir. Y sintió que estaba con un extraño compartiendo la misma cama, y sintió la soledad otra vez, los "te amo" perdidos, sintió que el todo se volvió en nada y las ganas que sintieron aquella última vez de hace mucho tiempo. Definitivamente, Samanta ha perdido sus placeres, se dedicó a olvidarse de ella y a olvidarse de él, sin recordarle que estaba allí para cuando la necesitara, pero Gabriel no volvió a mirarla para decirle lo hermosa que es; triste y cruda verdad, lo sintió. Entonces pasan las horas y entre aquellos sentimientos se cuela aquella sensación que tenía cuando lo conoció, aquellos años de gloria y de pequeñas discusiones que terminaban arreglandose con detalles, sorpresas o en la cama... Aquí está ella, con aquel desconocido que alguna vez saludaba con tanta intensidad y allá está él, escondido entro un sueño profundo.

Nueva mañana, Gabriel diligente se va. En su maletín encuentra una nota "Te espero temprano en casa" ¡Vaya sorpresa! se volvió a ver a Samanta pero ella aún estaba en la cama casi dormida. Más que ansias y ganas, la curiosidad de saber sobre qué trataba todo lo llevaron a serle fiel a la nota. Llegó y encontró a Samanta en un hermoso vestido negro, seductora lencería que se dejaba ver por el vaivén de sus caderas cuando caminaba. En la mesa frente al televeisor había una pizza y refrescos, Samanta aún no olvidaba la sencillez de Gabriel para las cosas y su plato favorito.

Él no dejaba de verla y a ella le encantaba, era esa mirada otra vez, una seductora y cortante mirada que se aferraba a la desnudez de su piel. Comieron tal cual adolescentes y abarcaron temas tal cual gente madura pero como aquellos gratos recuerdos que Samanta forzó en la conversación regresaron otra vez ciertos gestos y otra vez esa sensación... Gabriel la toma en sus brazos y casi parece que se ahogaran en un beso, explorando nuevamente aquellos lugares que conocía. Teniendola aferrada a su cuerpo mientras se balanceaban quitandose la ropa hasta llegar a la cama y allí, comenzó todo de nuevo, por lo menos para Samanta.
Ella despierta, sola, Gabriel ya no está. A su lado una nota; "Espero alguna vez puedas perdonarme, pero hace mucho tiempo tú y o no somos nada"...  Samanta se desplomó maldiciendo su nombre tratando matar los recuerdos; después de todo para Gabriel fue una simple noche con una extraña.

24 oct. 2010

Antes del Sueño

Una noche después de mirar que sin importar las nubes la luna permanecía allí, inmóvil, espiando los sueños de quienes se atrevían contemplarla, decidió que era el momento de empacar sus sueños y empezar su camino.

No eran sueños de grandeza, épicos y mucho menos contemplaban una hermosa princesa rosa y un gallardo príncipe azul, eso lo comprendió mientras uno a uno los iba empacando, revisando su fecha de creación y su fecha de vencimiento.

También encontró que esos sueños no eran suyos y se parecían a los sueños que los demás querían pasa su vida, cosas tan pequeñas como su color o sabor favorito los había tomado de alguien que paso por su vida y dejó una huella, entonces entendió que ese era su sueño convertirse en el olor, color, sabor, dolor, si, ese era su sueño, dejar huella en cada persona que pasara por su vida, no para ser eterno, no para reconstruirse por el retrato hablado de sus huellas, sino para hacer parte de sus sueños.

Una Carta Sin Destinatario

(Por favor no lea esta carta)

Mi estimado y apreciado amigo si usted esta leyendo esta carta déjeme decirle que ha cometido un grave y terrible error, por la sencilla razón que no es para usted. En el sobre no aparece su nombre, y si es que aparece es porque alguien ha decidido jugarle una broma a usted o a mí.

Decidí escribir esta carta porque tengo tantas cosas que decir y contar, pero no tengo a quien. Tampoco tengo blog; no tengo facebook, ni twitter; no tengo cuenta de messenger ni de skype; no uso blackberry, ni ninguna pendejada de esas que inventan ahora para chismosearle la vida a la gente.

Desde hace unos años me he dedicado diariamente a escribir cartas que yo mismo leo ocasionalmente para olvidar menos mi vida; ya llevo 1980 y no tengo donde guardarlas; Por eso hoy me decidí a entregar esta en la oficina de correos, eso sí, sin destinatario. Pero como es la gente de chismosa, seguro que alguien la lee. Afortunadamente no estoy contando nada íntimo ni personal, porque ni a usted le interesa mi vida, ni a mí la suya.

Y aunque esta carta no lleva destinatario, yo se que hoy día todo se sabe, y es posible que reciba respuesta de algún desocupado, entonces tal vez me decida a escribir otra carta, y tal vez otra más. Pero por ahora termino aquí.

Cordialmente,

Quien carajo le importa a usted,

20 oct. 2010

Relanzamiento

He invitado a nuevas personas a escribir en este blog, pero muchos de los usuarios actuales hace rato que no escriben, quisiera saber quien desea permanecer, pero con el compromiso de por lo menos un cuento al mes. Si no debo borrarlos.


Si no hay respuesta esta semana asumiré el silencio como un deseo de retirarse.

9 oct. 2010

Un destello azul en el espacio

Cuando se despertó supo que no iba a ser un buen día.

La luz del sol rojo entró por la ventana deslizándose poco a poco, como una jalea espesa. Cuando toca la cara de J sintió un cosquilleo en su piel curtida y escamosa, abrió solo uno de sus seis ojos y su extraño sistema respiratorio aspiró el puro aire lleno de azufre de esa mañana.

Recordó aquella noche mirando las estrellas, recordó el silencio de ella y como se había negado al rito marital, recordó el roce de su tentáculo y el olor a hormonas sexuales que de repente había empezado a dejar de sentir.

Recordó que miró las estrellas y le pareció ver un destello azul en el espacio, pensó que tal vez fuera un planeta donde existía una extraña forma de vida, con seres horribles pero con algo de humanidad en ellos, donde no hubiera afanes de amor, donde nadie se despertara al día siguiente con sus tres corazones rotos.

Donde el amor fuera una certeza.

Como sabemos, estaba equivocado.

13 sep. 2010

El Atrapasueños

Acariciaba su dulce piel y le di un beso en su espalda, caminó sobre el muelle y su cabello como fuego contrastaba con el azul del cielo, sentí su aroma y sus pasos fueron música para mi.

De repente todo se desbarató y yo que creía poder poseerla supe que el tiempo se había acabado, caí en el inmenso limbo de oscuridad que tiene un significado tan cercano a la muerte para un tipo normal.

Pero es que yo no soy un tipo normal, quise protestar.

Entonces caí en cuenta que ni siquiera soy un tipo.

Mientras tanto la pelirroja de ojos oscuros despertó entre suspiros, se enredó en las sabanas y deseó 5 minutos mas.

Tenía que ir a trabajar y muy pronto olvidó que había soñado conmigo.

Y yo que me quede girando por ahí rogué para que el tipo de costumbres raras del piso de abajo no quisiera volver a encontrarme al dormir, quise que de pronto que la niña de arriba soñara nuevamente que soy su dragón, quise ser el valiente caballero de los sueños de aquella adolescente, pero no sabía donde podía aterrizar, hasta podría terminar siendo la pesadilla de alguien atormentado por monstruos imposibles y situaciones horrendas.

Quise soñar que podía soñar mi propio sueño, pero para nosotros, los sueños, ese privilegio nos es negado.

6 sep. 2010

Cambio de Look

Se miraba al espejo, le gustaba lo que veía, su piel blanca sin una mancha, sus labios rosas, sus ojos azules brillaban y su cabello rubio caía con gran espectacularidad.

Hoy se iba a estrenar su vestido morado, ese que vio en la vitrina y le encantó….hoy se colocaría sus zapatos altos…..era el día indicado para ese perfume que solo utilizaba para noches como hoy… Cantaba sin parar….era realmente feliz

Salió como todos los días por la misma calle de siempre, esa calle que la ha visto pasar en los últimos 2 años, le encantaba pasar por el Jardín de niños…siempre se contagiaba de las risas de los pequeñines….esperaba algún día tener el suyo, quería un niño que se llamara Isaac.

Cuando llegó a la cafetería pensó que hoy se daría gusto, hoy no pediría frutas, hoy pediría unos pastelitos de queso que siempre le antojaban con chocolate…mientras se desayunaba alzó la mirada y analizó el sol….vio que era muy brillante, se levanto y observó el cielo, estaba despejado, estaba azul sin una sola nube….luego sonrió otra vez.

Luego de una larga jornada de trabajo, después de muchos deseos de buena suerte por su próximo viaje, decidió irse para un bar a tomar unos cocteles….hoy no pidió cerveza, hoy decidió pedir un Apple Martini, sabia lo que hacía….ya lo había visto a él.

Fue una buena conversación, fueron unos buenos besos, pero ambos querían ir más allá…así que ella ofreció su apartamento….

- Juguemos…déjame amarrarte - Le dijo ella…con esa sonrisa picara que solo saben hacer las mujeres…

El accedió pensando que sería una de las mejores noches de su vida…

- Te voy amordazar – le susurro ella al oído….dándole pequeños besos.

Luego de tenerlo como ella quería en la cama….se levanto, coloco música y empezó a bailar…primero se quito su vestido, luego su ropa interior…al final solo quedo con sus tacones negros altos….se volvió a mirar al espejo y continuo quitándose la piel….

El abrió los ojos…intento zafarse pero no pudo, estaba amarrado muy fuerte…

- Hombres…siempre tan predecibles, son una presa fácil - Dijo

Se vio en el espejo…allí estaba con su piel en carne viva, con sus ojos rojos y labios negros…sonrió pero ahora vio unos afilados colmillos, se miraba y pensaba que ya quería cambiar, ya no le gustaba como era antes y decidió como quería ser mañana, pero los sollozos de él no la dejaban concentrarse

- Hoy será rápido….estoy cansada - luego de decir eso se le abalanzó.

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Se miraba al espejo, le gustaba lo que veía, su piel bronceada sin una mancha, sus labios rojos, sus ojos café brillaban y su cabello negro caía con gran espectacularidad.

3 ago. 2010

La Culebra de Ricardo

Todo el mundo le debe dinero a alguien.

Al banco, a un prestamista, a un amigo, a la mamá. Piénselo y tal vez encontrará a alguien a quien le debe dinero, alguien a quien de manera coloquial llamamos “Culebra” y de las algunos solemos escondernos.

Pero mi amigo Ricardo si que tenía una culebra, pero no le debía dinero.

Ricardo tiene un negocio donde distribuye metales, aceros especiales y demás cosas por el estilo, por lo cual tiene un gran almacén con una bodega en la que almacenan sus productos. Por el sector en que se encuentran es fácil que sean victima de plagas animales como las ratas y resultó que en algún momento la cosa empezó a desbordarse y a pesar de llevar un perro, un gato y veneno (con los que envenenó al gato, al perro y un par de ratas) no encontraba solución al problema.

Un día uno de sus empleados le trajo una solución desesperada.

La solución era una culebra, pero de verdad, una serpiente, una boa que en aquel tiempo no alcanzaba el metro de largo era la forma mas efectiva de erradicar las ratas del sitio… y en realidad lo fue, al mes ningún animal vivía en el sitio aparte de su majestad la culebra y se dedicaron a ver como empezaba a crecer el animal.

Pero la solución empezó a crecer mucho y cuando ya medía metro y medio la dejaron de ver, los celadores de la noche eran los únicos que decían que en la noche una misteriosa sombra bastante grande se movía en la oscuridad, pero en el día nadie sabía de ella y era imposible localizarla.

Uno de los productos estrella de mi amigo Ricardo son las barras perforadas y para ahorrar explicaciones diremos que son unos tubos de gran espesor de amplias aplicaciones industriales, ellas vienen en medidas de 6 metros y una vez un cliente fue a comprar una. Cuando sus empleados fueron a bajar la barra perforada en cuestión se dieron cuenta de que esta pesaba mucho mas de lo normal.

Intrigados por el asunto llamaron a Ricardo quien intentó mirar por el hueco de la barra, pero misteriosamente no se veía nada, buscaron una linterna y cuando alumbraron aterrados descubrieron la cabeza en una punta de ella.

Pusieron la barra al sol para hacer salir la serpiente y un saco en cada punta, al rato ella salió sola y con asombro descubrieron que el animal media casi 5 metros y si uno intentaba acercarsele se ponía bastante agresiva.

Llamaron a las autoridades ambientales (que nunca fueron), llamaron al Zoológico, que fueron pero nunca se la llevaron, así que prácticamente se resignaron a no tener ratas, pero si un depredador que incluso se podía comer a algún desprevenido.

Pero Ricardo olvidaba un detalle. El mayor depredador es el hombre.

La voz se había corrido que en el negocio de Ricardo había una inmensa culebra y que ademas llevaban meses tratando de deshacerse de ella, así que un día llegó un soldador de los muchos que trabajan por el lugar y le ofreció a Ricardo un trato. El mataba la culebra, pero se llevaba el cadáver.

Ricardo aceptó deseoso de deshacerse del animal y al día siguiente, el valiente soldador, armado de un machete se enfrentó al animal y con un certero golpe en la cabeza casi traicionero lo mató y en un camión se lo llevó un viernes por la tarde.

El sábado al mediodía Ricardo se disponía a cerrar su negocio cuando apareció un muchachito con un plato lleno de una carne clara y un pedazo de yuca, se lo enviaba el soldador como agradecimiento, desprevenidamente probó pensando que era pollo y encontró el sabor un poco raro. Entonces le preguntó al niño que la carne de que era.

- Ay patrón, esa es la carne de la culebra – respondió el niño con una amplia sonrisa.

Cuentan que ese día Remberto Martinez, soldador de profesión, hizo un asado que siempre se recordará en las inmediaciones de la parte trasera del viejo edificio de la aduana y que con una piel de culebra que vendió, invitó varias rondas de cerveza y hasta plata le sobró.

6 jul. 2010

El cuento mas aburrido del mundo.

Este es probablemente el cuento mas aburrido del mundo, el mas normal.

Lo es porque es el cuento de un tipo normal, que hacia cosas normales. Tuvo una niñez normal y estudió cosas normales, consiguió un empleo normal y su desempeño fue normal, conoció una chica normal, tuvo un matrimonio normal y un par de hijos normales.

Con su esposa normal siempre tuvo sexo normal y compraron una casa normal y un carro normal como hacen las parejas normales, se endeudaron de manera normal y siempre pagaron de forma normal, pero con el tiempo pasó lo mas normal, su amor normal se acabó, sin embargo hicieron como todos los matrimonios normales: soportaron estoicamente el saber que viviran hasta que los separe una muerte normal.

Siguieron su vida normal y normalmente fue infiel, tuvieron las crisis de parejas normales, pero las superaron de manera normal, les pagaron a sus hijos una educación normal para convertirlos en gente normal, que encajaban de manera normal, en la sociedad normal.

Pero hubo una oportunidad de que este cuento no iba a ser aburrido y normal. No fue cuando se acostó con la secretaria, porque era una secretaria normal, si no un día que se despertó y se dio cuenta de lo normal que era su vida, soñó con miles de lagrimas y miles de sonrisas, soñó con vivir al borde del abismo, soñó con embarazar una cualquiera, con amanecer con una recien conocida, soñó con emprender una aventura a cualquier parte con solo las ganas y la actitud, soñó con cometer una estupidez y volverla a cometer, soñó con tener como unico objetivo en su vida el vivirla, soñó con no ser el ejemplo normal para personas normales.

Y como se había hecho tarde para ello, pensó en suicidarse y acabar de manera anormal su vida normal, pensó en una muerte histrionica en la que condensara el dolor, pensó en sorprender a todo el mundo, causar una impresión que hiciera que la normalidad de su vida fuera completamente olvidada y odiada.

Pero normalmente no lo hizo. Apartó el sueño primordial y mortal, prefiero morir 20 años despues en un ancianato normal, de una manera normal, con un entierro normal y olvidado, como con los muertos es normal.

Y este es el fin, les dije que iba a ser aburrido y normal. Pueden bostezar sin pena, como lo haría una persona normal.

(Aunque hay que decir que leyendolo de una manera anormal esto un cuento de terror y que probablemente esta noche yo no pueda dormir de manera normal).

15 jun. 2010

Como perdí mi alma

Fue una noche lluviosa cuando perdí mi alma.

Ocurrió mientras llegaba a mi casa, llovía y me abrazaba yo mismo, la calle solitaria de la añorada Bogotá tenia parches de oscuridad y el silencio daba vueltas entre recovecos imaginarios de sombras decadentes.

Fue allí donde la vi.

Entre tinieblas un brillo se asomó y fue su sonrisa perversa la que atravesó mi corazón, un grito silencioso golpeo mis oídos cuando hablo y entre su voz susurrante me dijo su nombre: Lilith.

Lilith la hambrienta, entró en mi casa, me advirtió que por ella se llegaba al eterno dolor, se tomo mi vino, me lleno de comida y se sacio de mi. Se negó a acostarse en mi cama, pues las perras se revuelcan en el piso y en su blanca desnudez lleno de negrura mis sensaciones, su mirada fría no pudo aplacar la calentura de su entrepierna, me exigió amor decadente, me pidió llenarla toda, por todas partes y me olvide de mi.

Me exigió mi semen, pero en una sola eyaculación se llevo mucho mas que eso, se robó mi alma y al final, tirado en el piso frio me sentí vacio.

La vieja Asmodeo, la puerca Ábrahel, me había dejado sin nada, solo el placer de su recuerdo, solo el olor de su aliento, solo la mancha de su sudor en la alfombra, solo el recuerdo caliente de sus muslos y el gemido animal de su placer, solo la terrible sensación de la ausencia del súcubo que nunca mas regresó y la esperanza de reencontrarla en el segundo circulo.

Y mientras tanto todo amor me será negado y todo corazón que toque será roto

12 may. 2010

Sin alma

El Diablo me andaba buscando.

Me dejó un mensaje en la contestadora, me mandó un correo electrónico, me envió un mensaje de texto.

Fue incluso a buscarme al trabajo, pero ese día estaba ocupado y no lo quise atender, me dejó un recado con alguna amante, hasta me mandó una orden judicial.

Pero fue en la heladería del parque donde me encontró, yo me tomaba una malteada de arequipe y el pidió una de fresa, me dijo que no tenía con que pagar y me planteó la situación.

Quería un rembolso de todo el dinero que había malgastado pero nunca acabado, quería que le devolviera el placer del sexo puerco y lujurioso, de las noches sin amanecer, de la sangre derramada y de los pecados cometidos con plena conciencia e intención, quería que le diera mi caótica vida de vuelta, aquella que había obtenido a cambio de mi alma.

"No quiero tu alma, te perdonaran todos los pecados y entraras a la gloria de Dios", me dijo con su tono zalamero y mentiroso, me miró con esos ojos llenos de furia y rechinó sus dientes con la rabia que solo el señor del mal puede contener.

Lo miré y le sonreí, le recordé que había un contrato y que ya nada me podía devolver, porque en realidad nunca hubo nada que entregar, que mis pecados se pudrirían en el vacío sempiterno de mi interior donde solo había silencio y oscuridad, porque jamas tuve alma que vender.

Porque nunca tuve alma que corromper ni salvación ni condena para mi.

Entonces disimuladamente el Diablo se pellizcó, como aquel que de una pesadilla quiere despertar.

3 may. 2010

Cuando quiero escribir no escribo.

Este es el cuento que nunca escribí.

15 abr. 2010

Mentirle a la mamá

Mientras estudiaba mi carrera en Bogotá sucedió que terminé compartiendo apartamento con una amiga que conocí en la Universidad.

Las razones para hacerlo fueron casuales, conveniencia de lugar, precio y compatibilidad de caracteres.

Pasó el tiempo y un día mi mamá decidió venir de Barranquilla a visitarme. Decidí hacerle una comida en su honor y mi compañera estuvo presente. Mi madre quedo impresionado por lo bonita e inteligente que era y al instante que quedamos solos me preguntó si yo no tenia nada con ella a lo cual yo me negué con vehemencia.

Regresó a Barranquilla días después y a la siguiente noche al llegar a mi casa mi compañera me preguntó por el cucharón de plata que me había prestado para servir la comida para mi mamá aquella noche, a lo cual yo le conteste negativamente, no sabía donde estaba y me parecía aberrantemente imposible que mi mamá cogiera algo que no es suyo, así que me puse a buscarlo por todos lados.

Dos días después seguía sin aparecer el dichoso cucharón y ante la molestia de mi compañera decidí llamar a mi mamá.

Con el mayor tacto del mundo le expliqué que no estaba insinuando que ella hubiera cogido el cucharón de plata pero lo cierto es que no aparecía desde que ella se había ido.

Ella solo se rió y después de un rato en el que yo empezaba a perder la paciencia me dijo: "Hijo, dile a tu amiga que el cucharón esta metido entre las sabanas de su cama, que si ella durmiera en ella se hubiera dado cuenta enseguida".

Y después sentenció: "Y es que usted cree que aun puede mentirle a la mamá?"

Solo pude soltar una carcajada.



(Este cuento esta basado en un correo que me reenviaron recientemente, cualquier parecido con hechos reales es mera coincidencia, solamente cambie el estilo y errores de redacción)

25 mar. 2010

Es muy curiosa

Es curioso como son las cosas. Es muy curioso que ella percibiera aquello de esa forma.

En la oscuridad de una calle ella mira lejos.
En la penumbra de la noche se corazón encuentra un consuelo. Con una nota entre las manos y una mirada perdida, echa al viento un sollozo y una lágrima de rabia reprimida. Su mente sabe que no hay vuelta atrás, pero su corazón se niega a aceptarlo, y allí, en presencia de la soledad y el viento como su testigo, ella se jura olvidar. hace a un lado tristeza, hace a un lado dolor, hace a un lado el resentimiento y prefiere perdonar.

En la oscuridad de esa calle solitaria ella lo ve entrar a su casa.
Sonriente y alegre, abrazando a aquella que hizo todo pasar. vuelve el dolor, vuelve la tristeza y llega algo nuevo. Ella procura no pensar, aunque la cruel realidad la golpea cada vez con mas fuerza, mientras una delicada y pequeña lágrima se resvala por su mejilla mientras intenta no llorar, pero aquel dolor inmenso no la deja de perturbar.

Del otro lado de esa triste y oscura calle, se esconde un paisaje hermoso.
Abierto solo para un corazón herido de muerte, un lugar que hace olvidar todo, un lugar de descanso, una promesa de un mejor mañana, que se haya a solo un salto del alma, donde no habrá dolor donde no habrá tristeza, donde no se perturbaran los corazones, un lugar tan bello, pero que solo alguien tan triste puede entender así.
Ella se entrega a aquel deseo que llegó a su corazón y a la promesa de aquel maravilloso lugar y con una alegre expresiòn en sus labios, a solo ese salto de cuerpo y alma, llego a su destino.

Es muy curioso que las percepciones cambien con las situaciones. Alguien triste solo busca descansar.
Es muy curioso que al día siguiente saliera en las noticias una pequeña reseña sobre una joven de 18 años había saltado por un precipicio frente a la casa de su ex-novio.

Es curiosa la vida. Es muy curiosa.

24 mar. 2010

Casual

Hay gente que suele despreciar el poder de la casualidad. Buscan razones para que todo ocurra cuando en realidad en la vida casi todo es casual, hay amigos casuales, relaciones casuales, sexo casual y como no... amor casual.

Casual como aquel sitio decadente y oscuro, ruidoso y lleno de humo, en el que la casualidad me alcanzó en una noche de junio. Yo empinaba un trago de ron con coca cola, ella bebía un coctel sola en la barra, casualmente encontramos nuestras mirada y por casualidad ella sonrió.

Dio la casualidad que el ron en mis venas me hizo sentirme mas osado de lo que siempre he sido y me presenté, ella sonriendo dijo su nombre, pero casualmente la música no me dejo oírlo, pero hipnotizado quede con sus ojos negros y su cabello rubio teñido por casualidad ese mismo día. Tomé otro trago y me propuse a hacerla casualmente mía.

Hablamos de temas casuales y otros no tanto, bailamos de manera casual y pronto, por esas casualidades de la vida nuestros labios se encontraron, nuestras lenguas se cruzaron y nuestras manos se manosearon, pero no se alarmen, era un espectáculo casual en aquel sitio casual.

Casualmente miré el reloj a las 3:00 AM y decidimos terminar la noche en mi casa, que por casualidad estaba cerca, nos revolcamos hasta al amanecer, sin ninguna de las inhibiciones casuales tuvimos sexo hasta que exhaustos no pudimos mas. Casualmente se fue antes que yo despertara, no dejo nota, no dejo nada, por casualidad nos habíamos encontrado, por casualidad pasaron tres meses sin verla mas.

Y sucedió que nuevamente estaba en una tarde casual, compraba algo en un supermercado y por casualidad me la encontré, por casualidad había teñido su cabello de negro e intenté recordar su nombre, pero caí en cuenta que nunca lo había alcanzado a escuchar. Me aventuré a ver si la casualidad estaba de mi lado y la saludé, ella me respondió de manera casual y en seguida le pregunté si se acordaba de aquella noche.

Ella calló y creo que sin recordar mi nombre me contestó:

"Claro que me acuerdo, es el mejor sexo que he tenido en mi vida, pero prefiero recordarlo como el momento en que la vida me golpeo por casualidad, prefiero recordar que te amé por una noche casual y saber que nunca mas puedo volverla a tener. Prefiero que por casualidad el amor no trascienda mas allá."

De repente un tipo casual se nos acerco y ella con esa inmensa sonrisa casual que no pude olvidar me dijo: "Te presento a mi esposo".

Me despedí con prisa casual.

2 mar. 2010

Fantasma del futuro

Ayer hable con un fantasma del futuro. Viajó en el tiempo, para avisarme, para prevenirme.

Recorrio las lineas enredadas del destino, buscando caminos adyacentes y alternativas retorcidas, desafiando la fisica, desafiando la vida. Se estrelló con finales felices y muertes prematuras, evitó escenas mortuorias y se detuvo en momentos de lagrimas alegres.

Y cuando llegó era medianoche, se apareció en mi closet, mientras yo releía un viejo libro de fantasía, sentí el aire desplazado por la aparición temporal, sentí la presencia ectoplasmatica de un ser fuera de su tiempo, sentí con temor entre las sombras del closet que me quería decir algo y no podía, sentí su halo de felicidad estúpidamente complaciente que exhalaba, sentí sus sentimientos conformistas y llenos de sacrificio buscando alcanzar esa alegría falsa y carente del egoísmo propio del ser humano.

Ante tal terror no me atreví a mirar, no me atreví a escuchar, pero cuando empezó a desvanecerse alcancé a ver una imagen aterradora de aquel ser... no, no me era extraño el fantasma del futuro, no, no usaba ningún disfraz.

Al final me di cuenta que el fantasma era yo.