30 jul. 2007

La flor de 4 centros y un corazón

"La perfección no existe,
pero sígue la voz del corazón
este nunca se equivoca

y siempre te lleva a un lugar mejor"


Valeria era artesana, una doncella muy particular, leal y sincera de corazón que fabricaba alegrías y sueños con sus manos.

A pesar de su belleza era una mujer sola que no había conocido aún eso que algunos llaman el verdadero amor y aunque tenía muchos amigos, era de pocas amigas, ya que consideraba que las mujeres de esa vereda no tenían mucho tema de conversación.

Un buen día, a su tienda de curiosidades llegó una anciana, su rostro no era familiar para nuestra heroína, pero algo en su interior se movió, y con esa calidez que la caracterizaba la atendió sin prestar mucha atención a su sensación, se acercó a su peculiar cliente, "buenas tardes, en que le puedo ayudar?" suavemente dijo y sonrió.

La anciana le respondió que deseaba que fabricara una rosa pero que por favor siguiera las indicaciones que le daría al pie de la letra porque no era una rosa común, esta rosa era un encargo muy especial de un corazón cuyo dueño se había vuelto sordo con el paso del tiempo y por esta razón no conocía el amor.

La rosa, decía la anciana, debe ser roja como la pasión, debe parecer de 4 centros, pero en realidad uno solo será su corazón será única en su especie y necesitará toda tu devoción. Al fabricarla sólo debes pensar en cosas agradables, nada que ensucie tu corazón.

La doncella, con esta última indicación entristeció.. en el fondo sabía que no podía cumplir con el encargo de la anciana pues en su mundo, la luz que irradiaba se apagaba poco a poco desconociendo de esto la razón... y aunque por largas horas se sentaba sola en su dormitorio buscando las respuestas a esta situación no podía encontrar ni una pista que la guiara a la solución....

La anciana, enfáticamente aclaró "vengo desde muy lejos, y conozco tu fama todo lo que tocas alegra el corazón así que no me iré del pueblo sin que fabriques la flor"

La artesana, salió al patio buscando el modelo de esa flor y para su sorpresa vió que todas las flores tenían un solo centro que era el corazón, sin saber porque pensó en el egoismo y regresó al salón notó que las flores no eran tan rojas como la pasión habia azules para la tranquilidad, amarillas para la amistad, blancas para la pureza, hasta verdes para la esperanza, y varios colores más.

Al ver que la rosa no existía, sentada en su escritorio trató de diseñar pero debido a su mente en blanco, no se podía inspirar. Y aunque la anciana le había recomendado que antes de trabajar saliera un rato a pasear, ella por su terquedad prefirió quedarse a trabajar alegando que la felicidad de su cliente no podría esperar...

La anciana susurró algo referente a comprender el porque de su soledad, indicando el camino a la puerta, no hizo falta rogar; en el fondo nuestra amiga sabia que eso era lo que necesitaba en verdad.

Al salir vió nuevos colores, gente nueva en la vecindad sin saber porque, esto hacía que poco a poco la rosa se dibujara en su interior; en eso se acercó un joven apuesto, de tez clara, cabellos abundantes, brillantes y negros como el carbón, alto, fornido, inteligente, agradable y al parecer de buen corazón, rodeado de mujeres que lo admiraban, amablemente la invitó a jugar, en sus manos tenía una pelota y dos artefactos más ella aceptó sintiendo una paz que no podía explicar.

En la alegría del juego tuvo una visión, la rosa más hermosa de 4 centros tenía la forma de un corazón, preguntó al joven si podría esperarla y este entristeció.

Al ver un carruaje plateado acercarse al lugar, ella comprendió y se despidió no le pidió que se quedara, quizá este seria su error...

Valeria ingresó a la tienda y terminó la flor pero la anciana no estaba, y en una nota que dejó escribió: "Es bueno hacer felices a quienes quieres, pero no olvides escuchar tu corazón, soy tu angel de la guarda y vine a decirte que vivas cada momento con emoción, no le temas a la vida y mucho menos al amor, la perfección no existe, pero sígue la voz del corazón este nunca se equivoca y siempre te lleva a un lugar mejor"

Entre niña y mujer

Puede ser cualquiera lo sé, pues después de tantos largos años no bisiestos, en una ciudad tan grande como ésta, hacen que este evento sea algo irreal.

Su rostro puede ser un rostro más de esos tantos miles que se muestran ante nuestros ojos andando por la calle. Puede ser uno más de esos que vemos mientras uno viaja en autobús o en subterráneo, o quizás sea uno de los que pasan polvorientos en viento rosa mientras uno espera sentado en la alameda con una flor a aquella que llegará en cualquier momento.

–¡Patricia!­­– grité ímpetuosamente como si tuviera la certeza de que se tratase de ella, muy a pesar mío, no recibí respuesta.

Seguí caminando tras de ella no por manía sino por necesidad, pues nuestro camino era el mismo que el de los otros cincuenta traje-sastre que iban a nuestro lado.

Mientras caminaba recordé aquellas aventuras que viví acompañado de Carlos y Diego. De pronto recordé, sin mucha niebla, el día en que mis amigos y yo decidimos sobrepasar los límites de nuestros 11 años e ir tan lejos como nos lo permitieran nuestras cortas piernas. Estábamos cansados de descubrir que el color de las bragas infantiles era siempre el blanco. Nuestro objetivo estaba claro: descubrir el incógnito color de las bragas Patricia, nuetra jóven maestra.

– o –

Patricia, una jóven de diecinueve años quién era nuestra maestra de inglés, se mostraba siempre atenta a nuestros recurrentes partidos de fútbol y en los que más de una ocasión le dedique el gol del gane: ella a cambio me regalaba un beso en el viento, de esos que nacían en la cintura de su falda para viajar por dentro de su cuerpo y en el tronar de sus labios e impulsado por un moviento suave de su mano salía expulsado de su boca y aún con su perfume flotaba por el aire hasta llegar a mi mejilla.
No dudo que aquella maestra tan hermosa y tan cercana a nosotros halla sido el gran sueño de muchos de nosotros.

–o–

No pude más e invadido por el deseo de la certidumbre, me paré frente a ella, la tomé por los hombros y dominado por el respeto y la costumbre infantil de nombrarla, pregunté –¿Miss Paty?­– ella despojó la blanca y seductora música que llevaba en los oídos y con una sonrisa me contestó

–Si, soy yo, aunque no me llaman así desde hace muchos años­– pude notar en su cara que era verdad lo que decía y me ruboricé ligeramente, ella continuó con la pregunta temida de que quién diablos era yo.

–o–

Carlos nos manifestó su plan –Te colocarás un espejo en el zapato, eso nunca falla y mientras las maestra revisa el libro de Diego, tú introduces tu pie discretamente entre sus piernas y listo, el reflejo nos revelará la diferencia entre una niña y una mujer.

–¡Son rojos! – Exclamé, según yo, muy por dentro –¡Son rojos! – aunque seguramente algo de emoción salió por mi boca al descubrir la gran diferencia entre niña y mujer.

La maestra volteó alarmada y descubrió nuestra jugarreta.

–¡Diego y Sebastián, salgan en este preciso momento del salón! – gritó Patricia y salió detrás de nosotros. Tiró un sermón del que no entendimos más que aquella parte en que nos decía niños precoces.

–o–

No fue fácil explicar quien era yo... pues cómo explicarle que yo era el niño que a los 11 años miró sus bragas nada pero nada infantiles.

26 jul. 2007

EL YORK


Cuanta seguridad se puede sentir tras una cortina en la habitación de los seis años. Recuerdo que argentina ganaba aquel mundial de fútbol en México en el ochenta y seis Maradona hacia todas sus peripecias entre los onces o no sé si eran diez pares de piernas que pretendían detenerlo. Decía que sentía la infame seguridad detrás de la cortina de mi habitación de los seis años, necesitaba aquella pequeña seguridad en casa, a esas horas de la tarde tengo el primer recuerdo de mi padre.

Yo levitaba en un mundo de faldas nunca recuerdo haberme preguntado que era un papá? O para que lo utilizaban en las casas de mis vecinos? O si realmente era necesario?. No recuerdo como sonaba su voz pero, si recuerdo mi primera sensación de miedo, ese frió que se mete por los pies cuando las ramas de un árbol hacen figuras y sombras sobre la ventana por la noche. en realidad no había nada que temer, supongo que las cosas hubiesen sido más fáciles para ambos en los años subsiguientes a su aparición si alguien, no sé si mi madre o mi abuela me explicaran la función de un padre mientras toda mi larga vida a los seis años me movía en un mundo de faldas.

Recuerdo que él me abrió los abrazos sus ojos brillaban como los de alguien que ha reencontrado algo valioso en el lugar menos esperado, sus manos se sentían como las mías, flacas nudosas, huesudas, frías. Pero a mi se me ponen así solo cuando tengo miedo o frió. Entonces entiendo que a él también le embargaba el mismo miedo del reencuentro. Lo vi venir con metro noventa a mi menos de un metro, con sus pies de gigante en zapatos deportivos, con sus Jeans viejos, y su olor a malboro rojo. Lo vi venir a buscarse en mí. Y ese día yo simplemente me dejé abrazar aunque mi alma fue la que salió corriendo.

Me perdí no entendía nada, no sabía nada, probablemente una niña de seis años no debía sentir ese rencor de abandono, no debía reclamar con los ojos los tantos años sin saber de él, y los posteriores donde las cosas no cambiaron. Entendí que mi cuerpo de niña lo habitaba una anciana, una viejita con escoba de bruja que llamaba con la mente todo lo que quería bueno y malo, una mujer que presentía la bondad y la maldad , todo a mis seis años. Supongo que mi padre se dio cuenta de que algo no andaba bien en la niña, hasta que murió fui la niña. Él no lograba sacarme las palabras, mientras que en casa a media noche mi abuela gritaba desde su habitación, cállate que pareces un loro¡.


En esos primero años de la década del ochenta el gobierno no había establecido claramente las visitas de domingo a padres separados, pero si yo no soy hija de padres separados, desde que recuerdo nunca vi a mi madre con él. no era mi caso. Sin embargo cada sábado mi abuela empacaba un pijama, un vestido, y ropa interior para regresar el domingo. Unos fines de semana aburridores junto a sus amigos , mi cabello perfumado por el malboro, y la espera interminable a la puerta de los bares, billares y discotecas con la clara indicación de que no hablara ni me dejara llevar por ningún desconocido, aun si me decía que él mismo le había enviado a recogerme; atendía un negocio de bolsitas blancas que solo hasta ahora entendí. Un día por curiosidad asomé mi cabecita dentro de uno de estos lugares, recuerdo que fue en el centro de la ciudad , a las cuatro de la tarde, el aire acondicionado contaminado por el humo de los miles de cigarrillos que debían fumarse a esa hora ahí me hizo llorar los ojos, unas señoras en ropa apretada, y faldas muy cortas se paseaban de la barra a las mesas subidas en tacones muy altos, había una de cabello rizado y falda de cuero que le entregaba un vaso de cerveza, él en una mesa de esquina hablaba muy alto con unos hombres gordos vestidos extravagantemente aparapetados con joyas de oro amarillento grueso y pesado aplastando las camisas de lino abiertas hasta el pecho, O más bien donde se juntaban sus respectivas barrigas y pechos daban la sensación de tener tetas de mujer por la gordura, pensé que si en ese punto nadié había notado los rayos de sol colándose por la puerta de metraquilato desde la calle , tampoco notarían que yo entraría para investigar un poco más.

¿Investigar? . Porque a mis seis años sentía que algo no andaba bien. Entonces cuando puse el primer pie dentro, noté una mano pesada, negra me deteniendo mi avance - ¿tu para donde vas?- al alzar mi carita otra vez el frió terror de las sombras nocturnas reflejándose en la ventana se apoderó de mi, era una situación si salida. No sé de donde salió esa frase. – Vine a buscar a mi papá-
¿tu papá? Entonces con la cabeza dije que si para que no se me notara el susto en la voz y con el dedito flaco de mi mano izquierda señalé a la mesa donde él estaba- aquel negro pegó un grito con voz de trueno y dijo- ey Cork esta peladita dice que es tu hija- el jork – así le decían, un padre no puede llamarse el jork . Entonces se levanto camino varios pasos largos en el bar. me dio vuelta por el otro hombro refunfuñando – este no es un lugar para niñas te dije que me esperaras afuera- entonces lo miré fijo a los ojos –tengo ganas de orinar-.
Salió al instante fuimos caminando hacia la casa de alguien un amigo de él y me senté en la taza del baño pensando en manantiales de agua, en los aguaceros torrenciales del invierno para hacerme orinar. Lo logré salí como si nada mientras el seguía envolviendo con sus amigos algo parecido al tabaco pero más fino en hojitas delgadas de papel de arroz.

Siempre hablaba de matricularme en un colegio caro, de ir a la universidad incluso asistía a las clases de derecho en la universidad publica, me hablaba de ser una persona honesta, de bien, integra, todo lo contrario de lo que era.
Los años que siguieron a ese primer reencuentro no fueron mas felices, inventaba exámenes tareas y trabajos para eludir los fines de semana por las rutas de discotecas y bares del centro.

Una madrugada de enero a mis veinte años, soñé que un par de hombre me perseguían en una motocicleta de esas grandes azul, soñé que yo corría y corría por mi vida, pero que finalmente de espaldas en una esquina me dispararon cuatro veces por la espalda sentía como la sangre abandonaba a chorros mi cuerpo, Como la energía de la vida se derramaba sobre El pavimento tratando y a este tratando de absorber con rapidez los charcos bajo mi pecho, quedé tendida boca abajo, con las palmas de las manos hacia arriba, recuerdo que el ultimo pensamiento que tuve fue el de llamar a mi madre.
Eran las tres y veinte de la madrugada de ese miércoles cuando desperté ahogada por el nudo que amarraba mi garganta salté de la cama encendí todas las luces de la casa, fui a la cocina, tomé un vaso con agua, y mi madre salió de su habitación a ver que pasaba. Le conté el sueño me dijo que los sueños sueños son.
La mañana del sábado una mujer me llamó por teléfono a decirme- siento decirle que a su padre está muerto- y las subsiguientes preguntas – ¿cuando?- esta madrugada a las 3- ¿como? Cuatro tiros por la espalda-¿ quienes? Un par de hombres los testigos dicen que venían en una moto azul-Y ya no pregunté más. Pude saber hasta cual fue su último pensamiento.

Este post fue publicado el viernes, mayo 11, http://kathogomez.blogspot.com/2007_05_01_archive.html

25 jul. 2007

Instante

Mierda me puse los zapatos, sali corriendo hacia la puerta, depronto me percate de algo ella era mia y se me olvido despedirme,regrese , le di un beso en la frente, en ella vi una lagrima, por que para lo que para mi era un sueño para ella una era pesadilla.

Revelación

Cuando se despertó no podía creerlo, tenía las alas más hermosas que jamás había visto; eran blancas, enormes, hermosas, fantásticas, unas alas como aquellas que recordaba de los libros ilustrados que tenía de niña y leía todas las noches antes de dormir.

Ese siempre fue su deseo; y aunque fuera imposible, pedía lo mismo una y otra vez todas las ocasiones que alcanzaba a ver una estrella fugaz desde la ventana de su habitación o cuando podía atrapar una dama de algodón cuando paseaba su soledad por la ciudad y los campos. Y por fin su deseo se había cumplido, tenía las alas más hermosas que jamás había visto o podía recordar.

Lo primero que hizo fue extender las alas para contemplarlas con atención y al verlas desplegadas se imaginó como un hermoso ángel de los tantos que adornaban sus libros ilustrados; alas que acompañaban a un cuerpo delicado de cabello negro e intrigantes ojos café.

Batió un poco las alas para reconocerlas y luego decidió ascender poco a poco venciendo el temor inicial a lo desconocido; la satisfacción era tal que de un momento a otro se encontró volando entre las nubes y las aves que siempre seguía con la vista.

Desde lo alto pudo divisar el árbol al que siempre se recostaba a contemplar el paisaje o leer un libro acompañada de su soledad, el camino por el que ponía a viajar sus pensamientos y todos los pasajeros de sus sueños deseos e ilusiones; mientras veía todo eso sentía como todos sus problemas y temores iban quedando tan abajo que parecían desaparecer y comenzó a sentirse feliz y satisfecha nadando en ese enorme cielo azul.

Sintiéndose libre por primera vez llegó hasta lugares que jamás hubiera podido imaginar, viendo cosas sorprendentes y personas fantásticas. Con sus nuevas alas fue y vino por donde quiso; y cuando al comenzó a sentir cansancio luego de tan monumental viaje decidió volver a la ciudad, aterrizó en la plaza central y en la mesa de siempre del café de siempre tomó la bebida de siempre como cada vez que salía a recorrer las calles con su soledad.

Cuando terminó su café comenzaron a salir las primeras estrellas de la noche; y entre ellas pudo ver otra estrella fugaz, pensó rápidamente todo lo que podría pedir pero finalmente se decidió y deseó que sus alas jamás desaparecieran; y como si hubiera sido escuchada, la estrella comenzó a brillar tan fuerte que tuvo que cerrar los ojos. Cuando los abrió nuevamente se encontraba acostada en su habitación.

El día pintaba normal. Decidió arreglarse y salir a dar una pequeña vuelta por la plaza central acompañada de su soledad como cualquier otro domingo, pero al salir a la calle y mirar hacia el cielo recordó la sensación de tener alas y desde ese momento todo parecía totalmente diferente; el cielo no parecía tan gris como lo recordaba y su soledad era más amena. Dio gracias por otro sueño cumplido y partió a ver qué cosas nuevas podría descubrir, ésta vez con los pies sobre la tierra.

24 jul. 2007

Bendita Costumbre

...Me senté a recordar aquellos sueños que habíamos tenido juntos y que hoy ya no están; que hoy no hacen parte de nuestras vidas, ni de nuestra historia.

...Y mi bendita costumbre de analizarlo todo me llevó a preguntarme:

En qué fallamos?



...Y llegué a la conclusión que durante un tiempo siempre fuimos nosotros los que sostuvimos el amor.. y cuando quisimos que el amor nos sostuviera.. se nos acabaron los sueños.

Cometa

Lo escribi para mi blog hoy y cuando lo termine me di cuenta que tenia la palabra "Sueños" por todos lados y aunque mas que ser un cuento es una cronica personal, pues aqui esta:


It
's summer, I can taste the salt of the sea

There's a kite blowing out of control on the breeze
I wonder what's gonna happen to you
You wonder what has happened to me...


Alguna vez, cuando tenia 12 años, me caí del techo de la casa de mis padres y me partí mi brazo izquierdo.

Pero eso no es lo que quiero contar, porque ese fue un momento doloroso y allí arriba también fui feliz muchas veces, allí pase incontables tardes de ociosas vacaciones mirando el hermoso cielo azul de una ciudad que empezaba a crecer, allí los domingos cuando todo estaba en silencio y Junior jugaba en el Romelio Martinez lleno alcanzaba a oír el rugido de gol.

Había días de refrescante brisa que olía a árbol de almendras en los que mi hermano y yo nos subíamos a volar cometas que comprabamos en la tienda del cachaco de la esquina, siempre les molificábamos algo y al rato las veíamos compartir felicidad con las pocas aves que volaban alto, con manadas de periquitos que ya no visitan mi cielo, con goleros negros que buscaban comida, con el mismo sol y las nubes. Esa felicidad también era nuestra, la felicidad de dominar un poquito del rebelde viento y sin mas cumplir el sueño de volar a través de un hilo que nos unía con la que para nosotros era la dueña de la eternidad y las alturas.

Pero el tiempo pasó y uno dejó de mirar el cielo con los ojos de niño dispuesto a sorprenderse, a uno le llega la terrible madurez y los sueños, que son eternos, se esconden en el lugar mas perdido del corazón, reprimidos y lloran esperando un regreso que para algunos jamas llega.

Pero a mi me llego.

Mi hijo un sábado por la tarde en la que yo veía Televisión o perdía el tiempo en Internet me alargo una vieja cometa, la había encontrado en casa de un tío y me dijo: ¿, tu sabes volarla?, yo conteste que hacia 20 años que no lo hacia, pero en ese momento todo volvió a mi, la ilusión de ser niño y ser feliz con las cosas simples del mundo, la ilusión de ser el amo del viento.

La limpie, le agregue algo mas de cola y nos fuimos para un parque, mis sueños no me dejaron olvidar, porque se los dije: Los sueños son eternos.

Allí volamos una cometa y es curioso, fui mas feliz cuando mi hijo la volaba el solo, cuando miraba el cielo con los ojos fijos en su ave artificial, no pude evitar saber que somos eternos a través de nuestros hijos, que nuestros sueños no mueren con nosotros ni con el tiempo.

Mis sueños no se guardaban en mi corazón, se guardan en el viento.

*Canción recomendada para hoy: Kite - U2

23 jul. 2007

ANIVERSARIO

...he soñado que llamabas a mi puerta un poco tensa y con las gafas empañadas. Querìa verme bien y fue la vez primera que sentìa que sabias como te añoraba. Y me abrazaste mientras te maravillabas, de que aguantara triste y casi sin aliento, hace ya tanto que no estamos abrazadas y en silencio me dijiste....lo siento....


Todas las noches se encontraban en sueños. Mónica se acostaba sin falta a las 9:30 de la noche. No importaba si era un fin de semana o un día corriente de trabajo. Todos los días a esa hora tenia la cita más importante……..en su sueño se encontraban.

La cita de hoy era especial. Mónica se puso su vestido negro y aguardó sentada en la sala de su casa. Tal vez, por ser ese día se encontrarían más tarde. Mónica estaba impaciente. Despertó. Miró el reloj y eran las 11 de la noche, era demasiado tarde para que no hubiese llegado su cita. Aún así, se paró de la cama, tomo un poco de agua y volvió a acostarse. Tal vez, sólo tal vez, la ansiedad de no encontrarse, de que el sueño fuera tan profundo que la dejara sola en esa fecha, justo esa noche, no le permitía conciliarlo.

Mónica daba vueltas en la cama, se paraba, caminaba. Mónica fumaba, no quería que acabara la noche, esa noche tan especial, pero trágica donde la cita era un asunto obligatorio. Dieron las 2, las 3 y casi las 5 de la mañana cuando Mónica concilió el sueño. Como siempre y nuevamente se colocó su vestido negro, se sentó en aquel sofá de terciopelo morado lleno de cojines de colores y aguardó. Podrían haber pasado unas dos horas, y ni el timbre ni el teléfono sonaron.

Bibib bibib bibib……….A las 9 de la mañana, el despertador sonó y Mónica se levantó sobre saltada. En su rostro aún quedaban rastros de unas cuantas lágrimas. Se levantó, se lavo el rostro, y aun empijamada regresó a su cuarto, miró el calendario, con la mirada un poco nostálgica, perdida, un tanto decepcionada y tachó: 24 de Noviembre – 5 aniversario de mamà!.

22 jul. 2007

El sueño del Capitan.

Los sueños del capitán asustarían a cualquiera. Despertándose de aquel trance sabría como actuar ante la situación que se avecinaba, la muerte para su tribu llegaría, y él no podía más que advertir a su comunidad que dejara todo en paz en esta tierra de seres humanos, y que se preparara para el gran viaje de kilómetros sin fin y de tiempo eterno. No sabía como explicarles a sus familiares, amigos y conocidos, lo que los dioses le habían hecho ver en sus sueños, el terrible sufrimiento que iban a padecer por una venganza desconocida de un nuevo Dios, que iba a hacer desaparecer la primera tribu humana que había pisado esta tierra de magnánima belleza.

Todo estaba consumado, el nuevo Dios llamado Magnárima había aparecido de repente en el Valle de los Dioses, saliendo de un pantano de nombre impronunciable, mostrando en su piel las heridas que el núcleo caliente de esa tierra grande, le había hecho en su trayecto. Al principio nadie puso atención al nuevo Dios, pero causaba alguna suspicacia sus actos, no hacía lo que normalmente haría un Dios, le daba la espalda a los devenires humanos y se burlaba de los demás dioses haciéndoles creer, que el darle trascendencia a las acciones humanas era síntoma de debilidad, y quien presentara este síntoma debería ser exterminado. Fue con esta amenaza, que los dioses que generalmente estaban muy borrachos para darse cuenta de un forastero, se percataron de la imponencia de Magnárima, era un Dios tres veces más grande que ellos, y lo más impresionante, era que se mantenía sobrio a pesar de todo el polvo de Yopo y el guarapo que los humanos mandaban como tributo a los dioses, por las estupendas cosechas y el bienestar que recibían.

La guerra estaba declarada. Los dioses se dividieron en bandos, unos apoyaban a los humanos y no se resignaban a dejarse acabar por un forastero venido a más sólo por su fuerza, pero eran débiles y su número era muy reducido. Otros no estaban de acuerdo con Magnárima pero no le impedirían hacer su voluntad, tanto en el Valle de los Dioses como en la tierra de los hombres mortales. Y estaban los que apoyaban a Magnárima, por miedo a que les ocurriera algo de lo que no estarían dispuestos a soportar. Después de las primeras amenazas de Magnárima, hubo una tensa calma, pero luego de algunas palabras y situaciones que atentaban contra las costumbres de los dioses, por parte del Dios de los infiernos como lo llamaban algunos, se sabía que la situación explotaría de repente con la destrucción de muchos mundos que los humanos que lograran sobrevivir, sólo podrían ver mucho tiempo después por sus diminutos telescopios llamándoles supernovas.

La batalla inicial y donde finalmente acabaría todo, se llevó a cabo en el Cementerio Arkamarín, donde se llevaba a los dioses que trascendían a otros universos para reinar más allá de la obra del Big Bang, dejando como recuerdo sus últimas pisadas de impulso para el vuelo que les haría dejar el Valle para siempre. Fue allí donde se exterminó la resistencia de los dioses rebeldes, pero más que una batalla, parecía más una masacre. Y mientras Mantorama el Dios más querido por los humanos se desangraba por todos sus poros, envió un mensaje a Absalom que se encontraba en uno de sus trances matutinos, para avisarle que su fin había llegado y que preparara todo en la tierra para el holocausto que se vendría.

Absalom lloraba inconteniblemente noche y día por las noticias que la flor de Yopo le había hecho recibir. Nunca se había sentido más impotente, él el lider más importante que la tribu hubiera tenido jamás, iba a presenciar el fin de su estirpe y el fin de los tiempos como ellos lo conocían. Reunió a toda la tribu, y mandó a llamar a los parientes que se encontraban en los confines del mundo para darles la fatídica noticia del apocalipsis, como lo vendría a llamar una tribu futura de esta misma tierra. Se saludó con todos y cada uno de los asistentes a su maloca, con un abrazo sentido pero breve por la gran cantidad de gente que atendió su llamado, y luego de mambear unas hojas de coca, se dispuso a contarles a todos el motivo de la reunión.

- Los he reunido el día de hoy, para decirles que el mundo se rige por las cuestiones de los dioses, y a pesar de que nosotros hemos sido buenos y complacientes con ellos, hay algunos de los dioses que no estan dispuestos a dejarnos disfrutar de esta tierra. Mantorama se ha comunicado conmigo para avisarme de la venida de un Dios muy malo que acabará con nosotros y que nos hará sufrir lo inimaginable, y yo como capitán de esta comunidad tengo el deber de informarlos y de hacer los preparativos para ese día que está muy cerca.-

Lo único que recibió Absalom por su discurso, fue un silencio inapelable, el único ruido que rompió este momento fulminante, fue el de los sapos del pantano en época de apareamiento, a los cuales les importaba poco la reunión y mucho menos lo que se decía allí, puesto que su único afán era montar a una sapa linda para tener unos lindos renacuajos a quienes enseñarles cuales insectos se debían comer y cuales no, ignorando que su suerte estaba ligada con la de los humanos y que la reunión en la maloca también determinaría su destino.

Después del estupor inicial, hubo toda clase de comentarios, unos decían que el capitán había tenido un mal viaje, otros decían que la flor de Yopo que había aspirado, estaba mal preparada y que lo que había visto Absalom eran sólo alucinaciones pendejas; sin embargo, el guerrero Kantaman uno de los más queridos hijos de Absalom por su fuerza y calidez humana, tomó la palabra y todos oyeron atentamente.

- Padre, has sido el mejor capitan que hemos tenido en centurias, y la gente aquí reunida te debe su admiración por eso, los comentarios que hagan en contra tuya no tienen fundamento, todos sabemos que lo que dices es verdad y que nunca te has equivocado en tus predicciones. Padre mío, ¿que podemos hacer para defendernos? Estoy dispuesto a tomar mis armas y armar un ejército que haga frente a lo que venga a acabarnos.-

- No hijo. - Replicó Absalom. - Lo que viene es algo que supera todas nuestras fuerzas, jamás podremos escapar de nuestro destino, los dioses nos han dado la espalda y ahora tenemos que ser valientes como siempre hemos sido, y soportar lo que nunca hemos soportado. Te agradezco hijo por todo lo que has hecho y cuidado a nuestro pueblo, pero ahora será inútil cualquier esfuerzo que hagamos, te quiero hijo mío y que lástima que no pueda ver a tus hijos crecer como mi abuelo lo hizo conmigo.-

Aquí, las lágrimas de los presentes arreciaron con fuerza, y la reunión se convirtió en un mar de lágrimas que sirvió como despedida acorde a la situación, jamás se volverían a ver por lo menos con su apariencia humana de la cual estaban muy acostumbrados. Todo esto fue muy emotivo, sin embargo Cálamin el único invitado que no sentía sinceras las palabras de Absalom, y que siempre guardó recelo por el poder que tenía este en la tribu, vió la oportunidad de llegar al poder si mataba a Absalom, ya que pensaba que las palabras del capitan eran un síntoma de debilidad causadas tal vez por la edad, o simplemente pensó que era una muestra de desquiciamiento por tantos trances hechos en su vida.

La hora de la muerte ha llegado. Cálamin aprovecho la oscuridad de la noche y el cansancio de los invitados, para arrastrarse sigilosamente al chinchorro del capitan, y allí sin mediación alguna enterro su cuchillo con sevicia una y otra vez por debajo de la tela del chinchorro, hasta que no sintió fluir más sangre y con la sangre derramada en el piso, baño su cuerpo como rito de victoria gritando al mismo tiempo estas palabras que nunca nadie olvidará.

- ¡He matado al emisario del demonio, ahora las premoniciones malditas no se materializarán, de ahora en adelante una nueva era regirá nuestro destino y yo seré su nuevo capitan en los largos y fructíferos años venideros...-

Antes de que Cálamin terminara su discurso de posesión, Kantaman disparó su cerbatana con un dardo envenenado como proyectil, traspasando el cuello del magnicida que aún en el suelo balbuceaba palabras que nadie entendió, y todos vieron esto como un mal augurio, ya que no se tenía recuerdo de una traición en la tribu como la que se había dado, y creyeron ver el primer hecho real que auguraba el fin de sus días.

Absalom aún sentía el dolor de las puñaladas en su espalda, a pesar de estar muy lejos de su cuerpo, se encontraba en lo que los humanos podrían denominar como el infierno. Materiales incandescentes rodeaban el alma de Absalom haciéndole sentir un dolor indescriptible, como se lo había pronosticado Mantorama en su último trance. Absalom lograba soportar el dolor gracias a unas cuantas hojas de coca que llevó consigo para el largo viaje, y se mantuvo en pié sobre el magma caliente que desollaba su alma con el paso del tiempo, mientras pensaba en porqué los dioses permitían que sucediera esto.

Absalom aprendió a vivir en estas condiciones adversas, soportando su desventura gracias a las hojas de coca que mantenía en su boca, olvidando su gran pasado como capitan y recordando en todo momento el motivo que lo llevo allí. La traición de los hombres que no creyeron sus palabras se convirtió en su obsesión, y quería tomar venganza por su crimen y por el sufrimiento al que tenían sometida a su alma. El alma de Absalom ya no tenía forma humana, las continuas heridas que le propinaban las rocas fundidas, hacían que su carne tomara un color como el fuego, y todo esto parecía como cuando se funde el metal para hacerlo más fuerte, su cuerpo se volvió increiblemente duro lo mismo que su interior, y jamás volvería a albergar compasión en su ser.

El comienzo del fin. después de muchos años de largo sufrimiento, Absalom ya no recordaba su nombre, y como su forma era muy alejada de la de los humanos, y extremadamente cercana a la del magma caliente, él se autodenominó Magnárima y se decidió a salir de su encierro milenario para tomar posesión de todos los reinos de los dioses, y especialmente para acabar con la raza humana por la cual sentía un gran desprecio. Aprovechó la tierra lodosa del pantano Kurarin para abrirse paso hasta el Valle de los Dioses y de una manera lenta ascendió para cumplir su destino.

Al llegar a la superficie vió que nada había cambiado, los dioses se mantenían absortos consumiendo las ofrendas de los insignificantes humanos, y mantenían un equilibrio repugnante entre mortales e inmortales, contrastando completamente con lo que quería Magnárima para los humanos, sus enemigos a muerte, deseaba para ellos el doble del sufrimiento padecido por él en el inframundo, dando paso a la guerra que acabaría con la edad de los dioses benévolos. La gran batalla fue en el Cementerio Arkamarin, donde se llevaba a los dioses que trascendían a otros universos para reinar más allá de la obra del Big Bang, allí se masacraron ese día a los dioses ebrios sin compasión, mientras el único que se mantenía herido pero sin desfallecer era Mantorama, Magnárima se acerco a este para darle el golpe final y reconoció en su rostro a quien debía su muerte, era el antiguo Cálamin ahora trascendido en un Dios que quería a los hombres, y que igual que Magnárima había olvidado su pasado humano, pero al verse frente a frente todo fue muy claro, el recuerdo perdido volvió a la mente de cada uno y las palabras finales de Magnárima fueron.

- Parece que otra vez los dioses que reinan más allá del big bang, volvieron a hacer de las suyas.-

Alzó su mazo para dejarlo caer encima del rostro de Mantorama, destruyendo aquella cara que odiaba sin compasión, mientras Mantorama maldecía su suerte al haber avisado a Absalom lo que iba a ocurrir, sin recordar que el mensaje enviado momentos antes daría paso a la noche trágica en que él se convirtió en Dios, provocando la venganza de su propio verdugo en el Valle de los Dioses.

18 jul. 2007

Regresa

Esta tarde decidimos ir a ese lugar bonito, donde venden el café que me gusta y que siempre me tomo con una sonrisa. Hablamos de nosotros, y de ellos y mencionamos a esos otros, sabes que no me gusta mucho hablar de aquello que me atormenta, pero tú consideras que es necesario, dices que así puedo liberar mis miedos y que mi temor al rechazo y al fracaso desaparecerán paulatinamente. Yo te miro fijamente y te creo, de alguna extraña manera ahora es tan fácil creerte, ahora es tan fácil ser feliz y de verdad. Tomas mi mano cuidadosamente entre las tuyas, como una suave flor delicada al tacto, y me quedo inerte viendo como la conduces despacio hasta tu boca, la besas y miles de sensaciones se desprenden de tus labios y recorren mi mano hasta esparcirse por todo el cuerpo como un torrente de deseos y ganas, pero sobre todo, como una dosis necesaria de amor.

De repente te alejas y tu imagen se desdibuja ante mis ojos azabaches. Extiendo mis brazos mientras todo se vuelve oscuridad y te llamo por tu nombre varias veces, de manera angustiosa, y a tientas por el lugar me muevo torpemente intentando alcanzarte. Me llamas tu también y la agonía mezclada con un dolor intenso que empieza a apoderarse de mi voluntad y mi fe, hacen que te sienta mas y mas lejos. Te pierdo y no es un sueño. Tu amor es más grande y de entre las tinieblas descubro tu mano que me llama, tu mano que me da vida, tu mano que necesito, y la tomo con fuerza y escucho un susurro muy débil junto a mi oído: -Despierta princesa, despierta ya, dame una señal de que hoy si lo harás-

El que vigila desde los sueños

1.
Hace algunos años, la mayor preocupación en mi vida era el Diseño Precolombino, nada más que un requisito académico que quería dejar atrás. La estructura curricular de mi carrera sólo permitía tomar ciertas asignaturas en determinados períodos del año, pero mi tenaz insistencia convenció a la Universidad de la urgencia de cumplir con ese requisito concreto, asi que, dada la ausencia de docentes cualificados en el tema, terminé en el fondo de una oscura, fría y polvorienta bodega del Museo Arqueológico bocetando a lápiz y clasificando los hallazgos más recientes.

Durante los casi tres meses que duró mi trabajo pasaron por mis manos cerca de cincuenta piezas, la mayoría en cerámica, algunas en piedra, y una muy extraña. Se trataba de una figura tallada en piedra a partir de un paralelipípedo de cerca de quince centímetros de alto y con una base cuadrada con lados de siete centímetros. La Facultad de Geología fue incapaz de identificar el duro y traslúcido mineral negro sobre el que la figura estaba tallada.

Un par de semanas tras la llegada de la pieza al Museo, el primer intento de robo en más de veinte años de existencia de la pequeña pero significativa colección dio como resultado un par de vidrios rotos y una puerta de la bodega forzada. Pero los ladrones ignoraron por completo la colección de cerámica precolombina, e incluso pasaron por alto la vitrina con las piezas de oro, únicas que el Banco de la República permitía tener en custodia, siempre bajo su vigilante y estrecha supervisión.

La prensa local se limitó a decir que los ladrones no habían sustraído nada de valor. Sospeché que no se llevaron nada porque lo único que les interesaba tal vez estaba, ilegalmente, lo confieso, en mi poder. La pieza tallada en piedra negra reposaba en ese momento en mi propio estudio, mientras trataba de realizar una reproducción tridimensional de mi hallazgo favorito.

Una vez terminado el modelo, lo publiqué en cierta página web dedicada a hechos extraños. Un tal Profesor Daniel Thurston, en los Estados Unidos, me envió un correo bastante cortés preguntándome, con crasa curiosidad mezclada con sutil desconfianza, si se trataba de un objeto auténtico. Impresionado por los títulos con que acompañó su nombre en el correo electrónico, acepté enviarle las fotografías que usé para la elaboración del modelo digital.

Una vez cumplido el requisito académico y devuelta la estatuilla a su estante en la bodega, rompí cualquier relación posterior con el Museo y retomé el alegre y despreocupado ritmo de mi vida de estudiante.

Justo cuando el semestre estaba terminando, una noche en que me preparaba para salir a festejar precisamente ese magno hecho con el resto de la “pandilla”, recibí la contestación del Profesor Thurston, que reproduzco en español, en versión libre:

“Muy estimado amigo:

Con sinceridad espero que sus deberes académicos no le obliguen más a tener contacto con esa espantosa muestra de un horroroso pasado que la humanidad debería olvidar.

El por qué de la presencia de ese objeto repulsivo al lado de las encantadoras y hasta inocentes muestras del arte de los pobladores humanos originales de su bello país seguirá siendo un misterio, que ni usted ni nadie debería tratar de resolver. Muchos años de experiencia y la curiosa, por decir lo menos, historia de mi familia, me han enseñado que el Universo está lleno de preguntas cuya respuesta sólo puede acarrear muerte, locura, o un destino tan siniestro que no existen, en las lenguas de la humanidad, palabras para describirlo.

No pretendo, de ninguna manera, asustarle. Pero es mi deber advertirle que el contacto con ese objeto blasfemo es fuente de males sin nombre. Como el último integrante de una familia literalmente devastada por ese mismo mal, le suplico encarecidamente que suspenda todo interés por el objeto. Destruirlo sería, de hecho, lo mejor que se podría hacer con él, pero sospecho que eso esté lejos de sus capacidades, o de las de cualquier ser humano de nuestra época.

Sé perfectamente que mi sinceridad o mi cordura quedan bastante en entredicho por causa de este mensaje. Pero no me importa. Tengo un deber con la humanidad entera y por este medio hago lo posible por cumplirlo.

Para finalizar, debo agradecerle inmensamente. Su mensaje y las fotografías que lo acompañan han constituido para mí, aparte de inenarrable horror, un profundo alivio, al constituirse en pruebas irrefutables – al menos para mí – de que la trágica historia de mi familia, en algún momento etiquetada como la “terrorífica fantasía de un escritor demente de Nueva Inglaterra”, no es más que la pura verdad. Si mi tío Francis Wayland Thurston y el memorable Profesor Angell vivieran, seguramente unirían sus agradecimientos a los míos, por confirmar que todo el horror que llegó a causar sus muertes fue real y no el fruto de mentes calenturientas y enloquecidas.

Es irónico que deba agradecerle por todo el terror que sus mensajes han traido a la vida de este pobre anciano, pero al menos ahora tengo la certeza de mi propia cordura y de la cordura de mis ancestros. Ya no me importa la reputación de mi familia, pues sé que está limpia.

Suyo en la esperanza de que los Dioses Arquetípicos impidan el regreso del horror,

Daniel Thurston
Profesor Emérito
Facultad de Antropología
Universidad de Miskatonic”

Un par de días más tarde intenté responder al Profesor Thurston solicitándole y hasta exigiéndole más detalles, pero nunca respondió. Sólo meses después recibí una breve nota de una tal Doctora Virginia Whateley, de Arkham, Massachusetts, donde me anunciaba la muerte del Profesor Thurston tras una angustiosa dolencia nerviosa, y aclarando que se tomaba el trabajo de comunicarme la triste noticia sólo porque el Profesor había mencionado mi nombre varias veces durante su “delirio”.

2.
Años después volví a saber de la famosa pieza tallada en piedra negra. Una foto fugaz en un noticiero de TV anunció que figuraba dentro de un lote de piezas precolombinas capturado en Dinamarca justo antes de que fuera subastado. Estaba perfectamente descrita en un informe publicado por la Interpol:

“Junto con piezas precolombinas correspondientes a la cultura Muisca, se encontró también una estatuilla de procedencia desconocida, elaborada en ónice, de seis pulgadas de alto y dos coma siete pulgadas por dos coma siete pulgadas de base, que representa una criatura mitológica desconocida con cabeza de cefalópodo, alas de quiróptero y garras de felino. Dicha pieza no ha podido ser clasificada pero será procesada junto con el lote Muisca dado que las evidencias apuntan a una procedencia común.”

Las noticias también hablaban de un par de técnicos del Museo Arqueológico que habían renunciado dos años atrás, antes de que se descubriera la ausencia de una significativa parte de la colección. Uno de ellos estaba en España cuando fue capturado por la Interpol acusado de tráfico de patrimonio arqueológico. Murió misteriosamente antes de que fuera procesado.

3.
Sólo volví a visitar el museo mucho después, durante las tradicionales fiestas de la ciudad. En un rincón estaba mi vieja amiga. Sólo que ahora, exhibida sobre un pedestal de madera y con un rótulo al lado ofreciendo en cierto modo disculpas por no saber nada sobre ella e iluminada desde abajo por una luz halógena, me infundió un inexplicable pánico. Tal vez el mensaje del Profesor Thurston me hubiera afectado más de lo que me atrevía a reconocer. Quizá haya sido la visión de esos ojos horribles tallados en piedra negra, que creí ver brillar con un resplandor rojizo a medida que crecían en mi cerebro hasta alcanzar proporciones de locura. Entonces supe que el horrendo Ser representado por la figura sabía de mi existencia, me miraba desde una tumba submarina. Y me llamaba.

Los hombres de seguridad del Museo, junto con los paramédicos, debieron arrastrarme hasta la ambulancia en medio de una violenta crisis nerviosa.

4.
Imágenes de un pasado remoto se han metido de algún modo en mi cabeza. Imágenes de una precisión estremecedora que a duras penas puedo explicar por mis escasos conocimientos precolombinos, y en las que la estatuilla negra tiene un lugar prominente como centro de un ritual salvaje que cada noche termina en sangre y orgía. Cada noche la ceremonia es más violenta. Cada amanecer se alarga en el desesperado intento de no volver a dormir. Cada día se prolonga ad infinitum en la angustia que acompaña el ocaso y la proximidad de los sueños. Y cada mañana crece el horror de las pesadillas, cada vez más vívidas, y en las que, lejos de ser la víctima, soy oficiante de esos rituales inhumanos.

Hace poco hubo un nuevo intento de robo en el Museo. Aunque los medios de comunicación han reportado que los ladrones no se llevaron nada, yo sé lo que un hombre solitario extrajo del recinto.

Estuve a punto de perder el sentido al levantarme esa mañana. A diferencia de las noches anteriores, no había soñado con muerte y sacrificios ni con la salvaje danza alrededor del altar negro en un paraje desolado. Tenía un vago recuerdo de las calles de mi propia ciudad, de pasillos oscuros y puertas que se abrían con sigilo. Por supuesto, la estatuilla estaba presente en el sueño – siempre estaba presente – pero la ausencia de sangre representó un alivio para mí. Hasta cuando miré el escritorio.

Sentí que la estatuilla me observaba, así como en los sueños el Ser que la estatuilla representa me observa desde su tumba; sus ojos repulsivos buscan mi mente y la llenan de horror y sangre, sangre que gotea de la daga de forma inhumana que cada noche empuño para ofrecer nuevas víctimas a la imagen, que reposa en el altar de piedra mientras una enloquecida multidud salvaje y desnuda danza a su alrededor.

Busqué una caja y arrojé la estatuilla en ella, y la empujé bajo la cama mientras encontraba una manera de deshacerme del objeto. Tuve que viajar casi tres horas hasta un sitio donde, creí, podría deshacerme de esa “espantosa muestra de un horroroso pasado que la humanidad debería olvidar”. La arrojé al majestuoso río que, pausado, viaja hacia el norte, hacia el mar inmenso y lejano. La lancé con fuerza, con ira, y con fe en que ninguno de los pescadores volviera a sacarla del agua en su red, o que la corriente no la dejara varada en alguna playa en la que un ser humano la encontrara otra vez. En mi desesperación, deseé fervientemente que, de ser encontrada, todo el horror fuera sufrido por el desgraciado que efectuara el hallazgo, con tal de verme libre de las pesadillas.

Estaba tan cansado que esa noche me quedé en ese cálido y maloliente puerto pesquero, en un hotel de tres al cuarto del que sólo me interesaba que tuviera una cama disponible. Me fui a dormir con la esperanza de que las pesadillas se hubieran ido con la caja arrojada al río.

Iluso: soñé con la luz de la luna reflejada en la superficie de un río majestuoso y plácido, y con seres indescriptibles que con manos escamosas me entregaban una caja medio deshecha, y en una nueva ceremonia alrededor de un altar improvisado en la orilla de ese mismo río. Y, como siempre, era yo el oficiante; fui yo quien cortó, con un cuchillo de extraño diseño, el cuello de una muchacha morena, tal vez la hija de un humilde pescador. Fui yo quien tomó la inocente cabeza entre manos ensangrentadas y la arrojó al río entre salvajes aclamaciones de los demás danzantes, algunos de los cuales no eran humanos.

Desperté bañado en un sudor que nada tenía que ver con el calor pegajoso del amanecer en ese puerto, y sí con el terror de comprobar que la pesadilla en que se había convertido mi vida no iba a terminar nunca.

Me incorporé y me senté en el borde de la cama. Mi pie tocó un objeto metálico, frío, en el piso, que recogí sin mirarlo apenas para ponerlo sobre la mesita de noche. No tuve que buscar el interruptor de la luz para comprobar que se trataba de una daga de extraño diseño y cuya hoja aún tenía manchas de sangre.

Permanecí todo un día acurrucado en un rincón de la habitación, mirando la caja que estaba colocada en el rincón opuesto, al lado de la cama de hierro. Una caja de cartón medio deshecha por el agua, y que en la pesadilla me había sido entregada por manos inhumanas. Sabía lo que había en su interior, por supuesto. No tuve necesidad de abrirla para comprobar la mirada escalofriante de ese ser que en sueños me observa desde su tumba submarina, a mucha distancia de aquí.

También supe todo el tiempo que los gritos y lamentaciones de la gente que recorría las calles del pueblo se debían al hallazgo del cuerpo, decapitado, de una muchacha morena, tal vez la hija de un humilde pescador.

Mi Sueño

Ya me dispongo a dormir....escucho música...decido apagarla es hora de rezar....doy gracias a Dios por el día de hoy, pido por mi familia, amigos, trabajo y por él. Espero que si voy a soñar, sea bonito….no quiero tener pesadillas o por lo menos espero pasar una buena noche.

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El cielo esta azul, con pocas nubes, el sol es picante pero agradable, allí estoy yo sentada con un vestido naranja….me veo rara con vestido, nunca los uso….de pronto él se me acerca y me da un beso…me encanta cuando me besa apasionadamente…me encanta sentir su lengua dentro de mi boca y sobretodo cuando sus manos me acarician…

Hoy esta un poco detallista, me dice que me veo bonita, que le gusta estar conmigo y que me quiere…me dice que nos vayamos para la casa del frente, es una casa muy agradable, como de un cuento de abuela.

Hoy decidió caminar conmigo tomado de la mano.

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Oigo voces que me llaman….oigo a mi mama que llora y me suplica que me despierte...pero no quiero…no quiero despertarme….prefiero ser feliz así sea en sueños.

Morir Soñando.

En el lecho tibio descansó su cuerpo. Sobrado ya todo esfuerzo agónico para aferrarse a lo que gira, no supo como su frente perdió el norte y ya todo fue confuso, difuso; sin pies, cuerpo ni cabeza. Las explosiones se escuchaban a lo lejos y las balas parecían cubrir el aire.

De pronto el arrullo y la voz etérea acariciaron sus oídos. La mirada casi maternal y la sonrisa a penas dibujada en su boca carmín y perfecta, fueron imanes que a su alma sacaron del sopor, más el entorno sin tiempo volvía a dar una fría calma, que los músculos por poco se desprenden de sus huesos.

La mano pálida rozó como picaflores de pico gélido a la otra que estaba ya por terminar su ciclo, más nunca esperó que esta entrelazara sus dedos a los suyos, y que la cabeza que descansaba en su regazo se acomodara urgente entre su pechos perfectos, sin edad ni tiempo.

El peso que ahora sostenía con ayuda de sus brazos, bajó un poco la tela que cubría sus hombros de mujer eterna y guardadora de suspiros, haciendo que el hombre tendido que después dejara de existir, muriera soñando con el cuello de la muerte hermosa, rogando morir mil veces más porque esta vez subiría un poco su cabeza y ahora agonizaría entre el cenizo mar de sus cabellos.

17 jul. 2007

La Casa

I

La casa había permanecido cerrada por mucho tiempo. Los vecinos cansados de tener en su cuadra ese punto de miedo habían elevado cargos ante las secretarias encargadas para que la sellaran y fumigaran pues además del hedor que parecía brotar de cada uno de sus centímetros se oían en las noches el trasegar de miles de roedores. Por eso cuando ese domingo sintieron la llegada de un rojo camión de mudanzas y el ajetreo propio de los coteros que deseaban terminar pronto su faena para irse a refrescar a la primera tienda que encontraran abierta pues la canícula y el sopor los parecía derretir todos salieron a darle la bienvenida a los nuevos vecinos.

Eran jóvenes, del altiplano. El, dando ordenes para que bajaran con cuidado todo el menaje y ella, mirando a todos los lados como queriendo reconocer una cara amable en toda esa muchedumbre que había salido a mirar su mudanza. El niño que cargaba en brazos no dejaba de llorar.

Doña Maria, una de las más viejas se acerco y le dijo:
    - Si quieres vas hasta la casa para que tomes un poco de sombra hasta que estos terminen su labor. Y de paso refrescas al niño. Debe tener hambre y con este calor infernal… –
La joven la miro inquieta al notar como la señora se arrepentía de sus palabras. Miro al esposo que asintió con un encoger de hombros.

II

El niño creció en la cuadra junto a los otros niños de su edad. Pero cosa rara el único que era ataviado por todas las señoras con cruces, estampitas, medallitas, ungiciones de agua bendita y letanías de versos sacados de cualquier página de una Biblia en latín, era Vladimiro, como se llamaba el chiquillo.

Los padres a veces lo hacían devolver estos regalos como decían las matronas que eran. Otras veces apelaban a una religiosidad colgada en algún punto de sus vidas:

    - Bueno, no creo que eso le haga daño, y además todos los pelaos los usan… -
III

A veces los chismes llegaban hasta la sobremesa.
    - No mujer, yo no creo en esas patrañas de pueblos calenturientos. Vivimos en una ciudad afamada por ser de brazos abiertos, una casa heredada por no sabemos quien y que juramos vivir hasta el fin de nuestros sueños, así que olvídate de esas habladurías. Vas a creer que todos los jóvenes que vivían en esta casa han muerto en extrañas circunstancias, ya sea atravesado su corazón por varillas de acero en un accidente de construcción, o traspasado por una estaca al resbalarse y caer encima de una poda de esas que acostumbran a realizar a principios de año o aquel otro que en un acto de valentía ante sus amigos se ofreció para el acto de lanzamiento de cuchillos y fue ensartado por uno de estos. Que va, son solo eso, accidentes. A nuestro Vlad no le va a pasar nada -
IV

Los jóvenes esposos a pesar del tiempo transcurrido no se habían adaptado del todo a la comunidad. El hecho que Vlad se hubiera dedicado a ser acolito de la Iglesia no lo veían con muy buenos ojos y esas habladurías los ponían de mal humor y terminaban peleándose entre ellos mismos. Por eso con la llegada de las festividades de la Virgen del Carmen hicieron todo lo posible para que este se apartara de los festejos.
    - Porque no te vas esta semana de novena para donde tus primos allá en Boza. Ve y cambia de ambiente por un tiempo –
El joven se negó rotundamente. No quería dejar a su querida Amanda sola y que cualquiera la galanteara. Por ello ese dieciséis de julio se acicalo temprano y se fue para la Iglesia. Amanda era del coro y allí se podían ver todo el día sin la mirada severa de sus progenitores.

Todo transcurrió de manera normal. Se rezaron los rosarios, se prendieron los inciensos, se pelearon los cargadores por los puestos en el anda y las legionarias por su puesto en la fila. Cuando todo estuvo a punto la procesión dio inicio a su recorrido. Por las calles Vlad veía como la gente se arrodillaba, saltaban para arrancar flores del anda y los más atrevidos pasaban un pañuelo por la imagen que curaría sus heridas.

V

Roberto como siempre era el primero cuando llegaba la fiesta. Era un pirotécnico enfermizo. El, nada de tradición o fe, a el solo le interesaba lanzar totes y voladores a diestra y siniestra. Los primeros asustaron a Vlad que se detuvo a ver como explotaban y parían una lluvia de bengalas en el cielo. Ya los otros no le causaban ninguna gracia. Por eso cuando la gente corrió despavorida el se quedo quieto, ahí, viendo como la cola del volador, su timón de guadua que lo dirigía en su travesía espacial, retornaba como un bólido a tierra y se incrustaba en su cabeza empalándolo ahí en el medio de la calle.

VI

La casa sigue sola. Sus ventanas abiertas parecieran invitar a entrar. Dicen que el arriendo es barato y su interior acogedor. Las ratas ya no llegan y el hedor ha desparecido. Cuando es noche de luna llena todos temen pasar por su puerta que pareciera abrirse para que sigas adelante.

A la Orilla del Camino

Empezaba a entender su enfermedad. Cuando comía dulces en exceso el sueño la vencía. Antes el había insinuado algunas cosas, pero conocía su historia inconclusa y prefería no entrar en terrenos peligrosos.

El era pintor, tantas veces la invito a sus exposiciones, una excusa siempre fue válida para no ir, de alguna forma ella sabía que no resistiría verlo acompañado de su hermosa novia. Cuando verás mis cuadros en una galería? Repetía siempre el amable sujeto. No tuve tiempo, nadie quiso acompañarme, llovía, eran sus palabras… ella temía verlo feliz y enamorado no precisamente de sus ojos.

Se conocieron en un grupo de crítica literaria y aunque vivían en la misma ciudad se habían visto muy pocas veces. Sin embargo se escribían a menudo, miles de palabras se intercambiaban cada semana. Ella esperaba con anhelo cada contestación, no eran palabras de amor, sus cartas hacían referencia a cualquier tema, hasta consultas sobre temas sentimentales. “Estoy confundido, me gusta otra mujer..” empezaba su última carta, una sonrisa se dibujó en su rostro, anhelaba que hiciera referencia a ella, su cara no tardó en retomar la tristeza característica, “Se trata de la pintora que me acompañó en mi última exposición” se apresuró a dar respuesta, “has decidido estar con Diana, es normal que sientas atracción por alguien más, pero debes ser fiel a tu amor.”

Una nueva carta apareció “Angustia cósmica…” ella no entendió bien, supuso que era una tristeza enorme. “Está bien un café a la orilla del camino?” era la última línea. No rechazaría esta nueva invitación, era sin prisa, sin tanta gente. “El martes, a las seis y media, a la orilla del camino” una respuesta corta y concreta.
Llegó antes que el, sintió temor de parecer muy interesada. Era hermoso, sin duda, ahora lo tenía frente a frente, reparó sus formas, su sonrisa perfecta, sus manos amplias. Hablaron de todo, como en las cartas, el pidió un te helado y ella un capuchino sin licor. Se hizo tarde y pagaron la cuenta, ella tomó los dulces de la mesa, olvidó que la harían caer del sueño. Los comió sin pensarlo. Durmió tan pronto llegó a su soledad, acarició a su gato. Soñó con el, tan hermoso, tan perfecto…

16 jul. 2007

sueños...

La palabra es sueños...

13 jul. 2007

Zinha

Casi me pega cuando le dije que lo único que conocía de Brasil eran al Cristo de Corcovado y a las garotas en tanga del carnaval de Rio. ¿Y qué culpa tenía yo de que a las compañías de turismo se les diera por publicitar su país con esa paradójica sucesión de imágenes?

"Algún día se te van a mezclar las dos cosas en la cabeza y vas a terminar asociando Brasil con un Cristo en tanga", me dijo, luego de lo cual procedió a golpearme con un periódico en la cabeza. "Brasil es mucho mas que eso".

La conocí por casualidad en una fiesta en la casa de algún primo de algún amigo de algún alguien a quien le gustaba organizar fiestas en casas ajenas, y en la que había alrededor de setenta y dos hombres y seis mujeres, cuatro acompañadas por cancerberos silentes del género masculino, una horrorosa gorda en alto estado de embriaguez, y ella. Brasilera. De Brasil. Con S, como ella misma me enseñó jalándome con furia una oreja un día que me vio escribirlo con Z. Tenía un nombre rarísimo que dicho en voz alta sonaba chistoso y que no recuerdo bien. El caso es que le decían Zinha y tenía un atractivo indescriptible que la hacía ver sensual hasta cuando no se veía sensual. Y no eran (aunque colaboraban) su acento, su color del piel acanelado, y unas piernas interminables que merecían su propia escultura al lado del Cristo de Corcovado. Tampoco eran el cabello negro y engajado que siempre parecía húmedo, ni su permanente olor a crema para manos. Era una parsimonia apasionada, una forma de moverse que la hacía ver leve, etérea, como si el tiempo y el espacio la trataran con mas cariño que al resto de los mortales.

- Bueno, también están el fútbol, Pelé, Ronaldinho... - Le dije.
- Vas ganando puntos.
- ...Xuxa. - añadí, y volvió a golpearme con el periódico, esta vez con mas fuerza.
- ¿Que hay de Coelho? - preguntó.
- No me gustan los libros de autosuperación.
- Di que Coelho escribe libros de autosuperación otra vez y te golpeo pero con la mano cerrada.
- Qué se yo. Me molesta oir a las personas tontas que conozco repetir hasta el cansancio cosas como "si luchas por tus sueños el universo entero conspirará para que se hagan realidad".
- A mi tampoco me gusta, pero ¿que se puede hacer?. ¿A cuantos tontos no has oído citar a Gabo?

Era espontáneamente inteligente y me gustaba. Tenía una risa contagiosa que dejaba libre como si no le importara que el mundo entero pudiese escucharla. "La risa es una manifestación de la vida misma", me decía, "disimular la risa es disimular la vida". Y así como su risa, su forma de vivir también era contagiosa. Descomplicada, sencilla, irreverente; era el tipo de mujer del que es fácil enamorarse pero a la que no es fácil conquistar. De hecho, imposible si ella no quería ser conquistada. Afortunadamente no tardó mucho en dejarme claro que quería, al pedirme guiñándome un ojo y sin sonreír, que le aplicara bronceador en la espalda un fatídico día que fuimos de paseo a la playa.

Por supuesto, eso es una señal universal. Una mujer que te guiña un ojo y te sonríe te está saludando. Una que te guiña el ojo y no sonríe te está gritando "¡hazme tuya!".

Jugaba el ajedrez de la seducción como si tuviera desde el principio mas fichas que su rival y todas fueran reinas. Era estar en un eterno jaque, moviéndose exactamente en la dirección que ella quería, cuando ella quería. Ella besaba, ella acariciaba, ella decidía. Y mentiría si dijera que la situación no me hacía sentirme aun mas atraído.

"Mas te vale saber bailar", me dijo, y ciertamente mas me valía. La mujer bailaba como si se incendiara por dentro, como poseída por el espíritu de una guerrera amazona, con una sensualidad innata que provocaba la envidia disfrazada de odio de muchas de mis coterráneas. Sin duda, bailar con ella era mas erótico que cualquier maratón de porquerías con una mortal común y corriente. Pero es que en ella, de cierta forma todo era erótico. Hasta verla comer. Hasta verla cepillarse los dientes. Hasta verla escupir en la calle.

Estuvimos juntos varios meses. No diré que era mi novia, por lo que ni a ella ni a mi nos gustaba la etiqueta. Pero a los ojos de cualquiera, lo era.

"Acompáñame a Brasil", me dijo un día. Y ese día, por primera vez, vi en sus ojos algo que no había visto antes. Una vulnerabilidad sincera, un hueco en su antes impenetrable armadura de confianza. Me tomó de las manos, me besó con ternura, y esperó una respuesta. "Me voy, Alejandro, me regreso. No se si vuelva".

¿Y cómo se le dice que no a un corazón al que mantiene unido la esperanza?. No. Así. No me fui con ella. No pude. No es fácil renunciar al futuro por un amor en pañales, sobre todo porque cuando está en pañales, el amor no puede diferenciarse de una especie de deseo disfrazado de cariño. Pero si algo puedo decir es que hoy, varios años después de haber perdido el contacto definitivamente con la Brasilera, todavía la sueño guiñándome el ojo sin sonreír, golpeándome cariñosamente cuando le hacía algún comentario inapropiado de su país natal, o bailando como una poseída. Y todavía me pregunto que habría pasado si me hubiera ido con ella. Y eso dice mucho de la verdadera naturaleza de mi deseo disfrazado de cariño.

Y digo la Brasilera, y no mi Brasilera, porque con ella me es imposible usar un pronombre posesivo.

Hoy no puedo decir que conozca mas de Brasil que el Cristo de Corcovado, el carnaval de Rio y sus garotas en tanga, a su fútbol y a Xuxa. Pero puedo decir de corazón que, al menos para mí, Brasil definitivamente es mucho mas que eso. Brasil es ella, la manifestación casi etérea de una sensualidad parsimoniosa, la pasión enardecida de unos muslos con olor a crema para manos, y la furia incontenible de una guerrera amazona atrapada en una diosa de ojos azabache. Y es que, supongo, la magia de Brasil esta en su naturaleza poética, salvaje y contradictoria, en su furia calma, en su dulzura amarga, en su serenidad incontrolable. Y es que Brasil es ella, sin lugar a dudas. Brasil es una mujer.

***

10 jul. 2007



Se conocieron un sábado de carnaval.
Ella en sus tiernos catorce años y sus tetas de niña
Comenzaban a florecer, su cuerpo flaquito, diminuto semi púber aun.
Marcos en su vida de veinte años se sintió atraído de inmediato por esa mujer, con ojos indios y achinados. La flaca le decían en el barrio. Un barrio en el que se notaba que él con su carro y su ropa cara no andaban con frecuencia.

Y así era, marcos venía en nombre de su padre a cobrar el arriendo de aquellas familia a duras penas podían pagar, incluida la de ella.

Ninguna mujer se resistía a su pecho ancho, a esa precensia casi animal que exhalaba. Buen amante debía ser. Además de buen partido.

La china o la flaca en los barrios del sur, pocas veces llaman a la gente por su nombre de pila, para marcos ella, simplemente era la mujer de sus sueños. Se propuso enamorarla y así lo hizo, se propuso sacarla de la pobreza, y así lo hizo, se propuso hacerle un hijo , y también lo logró, a sus tiernos catorce años, la embarazó y ella le parió a su primogénito, idéntico a él, ( como un hijo negado)

Marcos tenía su novia oficial, la niña de buena familia que su padre esperaba como futura nuera y madre de sus nietos. Hasta que se enteró de que marcos andaba las noches que no venía a dormir con esta mujer insignificante ante sus ojos, mujer.
Se armó la gorda, lo amenazaron con desheredarlo, echarlo, hasta que se resignaron a que algún día se le pasara el encoñe.

No hizo falta. Una tarde de viernes de guacherna un carro loco lo atropelló y murió desangrado frente a los ojos de la mujer que amaba, una lata suelta de la carrocería del taxi modelo 64 que lo envistió le hizo una cortada muy parecida a la que dejan los toros bravos que matan en las plazas. No hubo tiempo. Solo un cálmate mamita que todo va a salir bien.

Lo único que le quedó al señor Alejandro cortés fue ese nieto negado, el mismo nieto que después le arrebató a Mariela de los brazos, ( así se llama ella) para dárselo a criar a su hija, infértil , casada con el decano de la facultad de arquitectura de una universidad cara. de esas a la que Mariela nunca asistió.

Ahora marquitos se llama Marcos. Debe tener como treinta años y pensar que su tía es su mamá biológica , o que su mamá lo abandonó. La verdad es que se lo llevaron, para darle la supuesta mejor vida que su madre no le daría.

9 jul. 2007

Mascarada

La ventana de la habitación estaba abierta de par en par. La noche era fresca y el viento traía el rumor de la algarabía que se formaba en la plaza del pueblo; la música de tambores, gaitas y flautas se mezclaban con las risas, gritos y palmas de los danzantes, mientras las tarimas se llenaban de disfraces y comparsas.

Ya no podía esperar más, tomó la máscara que completaba su disfraz; la admiró por unos instantes en silencio, lentamente la puso sobre su rostro como cumpliendo con un sagrado ritual y como un rayo bajó y se mezcló entre el bullicio y la gente. La alegría brotaba por todo su cuerpo; gritaba, cantaba, aplaudía y danzaba como el que más. Ésta era su noche, su única noche, la última noche de Carnaval.

Las primeras luces del amanecer indicaban que el final de las fiestas se acercaba; las bandas y las orquestas comenzaban a tocar los últimos acordes mientras las parejas improvisadas no daban señales de cansancio y la felicidad seguía a flor de piel en los participantes y espectadores.

Unas horas más tarde todo había concluido. Mientras la plaza principal se vaciaba poco a poco y solo quedó como recuerdo de una noche fantástica la basura que dejaron los disfraces, la bebida y comida de todos los presentes él caminaba nuevamente a su habitación.

Cuando finalmente llegó, cansado y sudoroso, retiró su traje y la máscara con la misma solemnidad con la que se lo puso la noche anterior; y luego de poner todo a un lado de la cama se acostó desnudo y contemplando la tranquilidad y el silencio de la habitación se durmió. Y en ese momento fue verdaderamente feliz.

Lujuria en Carnaval

Sandra estaba ansiosa por fin, se acercaban los ansiados días de descanso, esparcimiento y desenfreno que el carnaval nos brinda cada año, pero ella los esperaba con las ganas contenidas ya que hacia unos 2 meses que su esposo Enrique, ejecutivo junior de una multinacional, no le ponía ni un dedo encima y ya su cuerpo  pedía caricias a gritos y el carnaval era la época propicia para darse gusto.

Y no era por falta de interés, sino por el cansancio acumulado de las extenuantes jornadas de 12 horas que incluían los fines de semana a las que el jefe de Enrique lo tenía sometido, y ante el inminente corte de personal, mejor era hacer y callar. Pero Enrique le había prometido que este carnaval se lo dedicaría a ella, y hasta le insistió para que, desde ya, preparara el disfraz para el tradicional baile de disfraces donde Esther, evento que él sabía Sandra siempre disfrutaba porque le permitía desbocar sus instintos y que la convertía en una dama en celo, y si se le adicionaba la larga "dieta" este año el baile prometía ser de antología.

Sandra tenía planeado darle a Enrique la impresión de su vida, y para ello había escogido un disfraz de Gatubela que se ajustaba y delineaba su cuerpo de manera sensual, resaltaba sus atributos a la perfección. Seguramente Enrique le hallaría irresistible y si a eso sumamos la "prolongada sequía" definitivamente esa noche bulliría la pasión desenfrenada. Enrique por su parte había pensado ir con un disfraz digamos, poco original: La parca.

Cuando Sandra le oyó decir que iría disfrazado como el ángel de la muerte, pensó: "los hombres son bobos, siempre ajenos a nuestros gustos y necesidades" pero sin embargo, le sonrío a Enrique y le dijo: "Seguro te verás súper, amor".

Era ya sábado de carnaval, la música retumbaba por las calles el ambiente festivo y contagioso inundaba toda la urbe, hombres y mujeres se estrechaban en bailes cadenciosos y sensuales, ríos de licor corrían por las venas de los danzantes había en el ambiente la misteriosa corriente que produce la emancipación del placer, ese placer que provoca el abandono de las buenas costumbres, el olvido de compromisos. La entrega completa al goce del cuerpo, sin recatos ni atavismos predominaba.

Llegado el gran acontecimiento, aproximadamente a las 8:30 p.m ya Sandra estaba ataviada con su impactante disfraz, y además lucia una mirada especial, lujuriosa, deseosa era la imagen misma de la seducción, de la hembra deseada y deseosa. Tomó el celular y le marcó a Enrique:

- Alo, Kike.

- Alo, vida ya salgo para allá, estoy todavía con el señor Armando ya casi sale el reporte si quieres te adelantas y nos encontramos allá.

- Habías quedado en venir por mi, y de aquí nos íbamos juntos, y ese viejo qué? no tiene vida o qué? ¡Que te suelte ya!

- Amor, tienes razón pero entiéndeme ...

- Chao, nos vemos allá.

Disgustada tomó su cartera y pidió un taxi. El recorrido del apartamento al taxi dejó huellas en la memoria de muchos Sandra estaba sencillamente espectacular y con las mascara podía esconder su identidad, lo que aprovecho para contonearse a un mas. Le agradaba sentir las miradas sobre ella desnudándola y sabía que provocaba  pensamientos sucios entre los vecinos. Durante el recorrido notaba las miradas del pobre taxista, que seguramente manejo de memoria porque era mas lo que la miraba por el espejo que lo que miraba la ruta, y aunque intentó torpemente entablar conversación Sandra fue seca y cortante, el tipo entendió y se retiro frustrado.

Al llegar al salón de baile de su amiga Esther, esta la recibió le hizo la consabida conversación de bienvenida y luego la dejó para saludar a otros invitados, Sandra solo miraba el reloj con desespero y frustración aprovechó y se tomó varios tragos para irse entonando, cuando Enrique llegara ya estaría adelantada y más dispuesta aún.

Por fin, vio acercarse a la parca, se le aproximo y le dijo:

"parece que no me desearas" sin darle  tiempo a contestar le tomo de la mano y se lo llevó a la pista de baile, donde empezó su lenta seducción con un baile lento y erótico que rozaba a la parca y que ya la estaba llevando al paroxismo, esta sin mas la tomó de la mano y la llevo a uno de los cuartos de la segunda planta, luego de cerrar la puerta quedaron en la mas profunda oscuridad, pero estos amantes no necesitaban luz, se guiaban por el instinto por las ganas de placer de ambos.

Dieron rienda suelta a sus ganas, recorrieron el cuerpo del uno y de la otra, no hubo rincón que se librara de las caricias ni humedad que quedara sin probar. Los orgasmos de Sandra se sucedieron como en cascada no podía parar, nunca había experimentado una noche como aquella, sus gemidos eran profundos y sostenidos y el rictus se apoderaba de su cuerpo, ya se sentía morir.  Aunque no se creía capaz de resistir mas, tampoco quería terminar, la noche aun era joven y deseaba saciarse.

Siempre que creía que estaba a punto de ser el último la parca se le aplicaba a fondo y le arrebata otro orgasmo, ya sus pechos le ardían y la piel estaba al máximo de sensibilidad, ya las caricias dolían, pero no quería terminar, llego incluso a sentir que la noche se detenía y que el mundo cesaba de existir y que esperaba paciente su último orgasmo. El éxtasis estaba en su máximo hasta que exploto en un orgasmo masivo y que la dejo debilitada y en un abandono total. ¡Que noche! fue lo único que alcanzo a pensar, reposaron los dos amantes luego de semejante batalla, las fuerzas los habían abandonado, solo los hizo reaccionar el ruido de pasos en el exterior de la habitación y el murmullo de otros amantes buscando donde desfogar sus pasiones. Comprendieron que era hora de regresar al salón y disimuladamente abandonar la fiesta para seguir con la faena con todas las de la ley.

Aprovecharon que las voces se fueron diluyendo entre risas contenidas y el golpe de una puerta cercana, para vestirse y salir primero ella y luego la parca. La cara de satisfacción debía ser obvia para quien la observara por ello opto por dirigirse al bar y tomarse un trago, seguro Enrique la alcanzaría y saldrían disimuladamente, a seguir el intercambio de caricias.

Mientras el barman le entregaba un trago oyó la voz de Enrique atrás de ella:

- Hola, te he estado buscando, donde andabas?

Extrañada por la pregunta y girando para encararlo, mientras se preparaba para regalarle su mejor sonrisa, súbitamente callo.

-¿ Y tu que haces con ese disfraz de congo?  - le preguntó

-Es que, como salí tarde del trabajo cuando pase a recoger el disfraz se lo habían dado a otro, y no me quedó de otra que aceptar este, que por cierto huele a raro, pero que hacías te estuve buscando, donde estabas?

-No, fue que me encontré con unas amigas y me distraje, nos vamos? estoy cansada y no hay ambiente aquí.

-QUE? pero si acabo de llegar!

-Yo creo que mejor nos vamos, no me siento bien.

-Pero que noche que escogiste para sentirte mal....

-o-

Miércoles 16 de febrero...

Se ha citado una rueda de prensa en el comando de la policía, ninguno de los periodistas sabe cual es la razón, pero ya especulan que se trata de la importante captura de algún capo de la mafia.

Cuando el comandante llega se encienden los micrófonos y este dice:

- Por primera en la historia del carnaval y gracias a los esfuerzos de la fuerza pública, me complace informar que en los cuatro días de carnaval no se ha presentado ni un solo caso de homicidio, y según me informan de medicina legal tampoco se tienen reportes de ninguna muerte natural, por tanto queremos felicitar a la ciudadanía y a nuestros policías.

Un silencio se apoderó de la rueda de prensa hasta que un espontáneo espeto:

-Eche! la muerte como que andaba de parranda!

Y todos estallaron en risas, pero quizás tenía razón y la muerte también se había gozado el carnaval.

"Yo te amé con gran delirio

de pasión desenfrenada 

 te reías del martirio 

 de mi pobre corazón 

 y si yo te preguntaba 

 el por qué no me querías 

 tú sin contestarme nada 

 solamente te reías 

 destrozando mi ilusión 

 te pedí que vinieras a mi lado 

 te pedí que volvieras a mi lado 

 y en vano tantas veces te rogué 

 que por haberme tu burla ya curado te olvidé 

 de la vida que tuviste 

 al fin se que te has casado 

 y ahora ya quien va muy triste 

 es tu pobre corazón 

 y aunque digas que me quieres 

 ya de ti nunca me fío 

 pero aunque tu desesperes ahora soy yo quien me río."

 

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Manos Blancas.

…y la sangre tibia empapó su espalda ávidamente. Jamás sintió lo que corto su piel. El filo envuelto en seda hizo ruido de suspiro, que se perdió en los sonidos varios del carnaval de espejos.

La blanca mano de uñas vino desapareció danzando, cadente entre las telas colgantes y el gentío, dejando atrás el cuerpo enorme, lento y miserable; aferrándose al arroyo de su vida.

8 jul. 2007

DIARIO

Sábado. Vestido de paisano deambulo en este mar de alegrías. ¿Mi disfraz?, lo deje colgado en trescientos sesenta cuartos, armario de altares donde cada día inmolo un cadáver para sobrevivir. Mira mis manos, enharinadas de realidad se untan en ti para borrar los tatuajes en sangre de mi labor diaria. No dejes que mate tu inocencia. Por la virgencita linda que no...

Domingo. Hoy como todos los días voy disfrazado. Bajo esta máscara tatuada en mi están las penas, dolores y temores. El disfraz es una tradición de familia. Mi padre, por ejemplo, confeccionó el mío en todas esas tardes donde lo vi empinar y empinar y beber y beber el presupuesto de sudores, las inversiones al futuro.

Lunes. Hoy, como todos los días voy borracho, disfrazado de sobriedad a enfrentar este carnaval cotidiano.

Hoy martes voy de muerto. Enterrado en el ayer sobrevivo en tu recuerdo para poder retornar en el siguiente presente. Seguro. Algún día no regresare. Cansado de morir, embriagado de excesos ansió disfrutar la muerte de esta cotidianidad.

6 jul. 2007

Aguardiente y Tinto, no van juntos!!!!!

Carnaval de blancos y negros, los colores de los vestidos de los invitados a aquella reunión como el nombre del carnaval , muy en el fondo se escuchaban las comparsas que silenciaban el corazón de todos aquellos que se encontraban en el salón.

Aguardiente va y aguardiente viene, no se come , no se duerme, la madre ve al hijo, y este a su vez al abuelo, una sonrisa se escapa del viejo, una sonrisa burlesca, como una de esas cuando se hace una travesura y se queda con la suya.

Ese disfraz era para el viejo y no para el homenajeado, de repente , se escucha un grito.

!!!!Y para mi por que no hay trago!!!!Todas las caras en el recinto toman colores diferentes, colores de un verdadero carnaval, de nuevo se escucha, !! Porque carajos para mi no hay trago!!! , todos se levantan, una mujer grita, milagro, milagro y el contesta que milagros ni que coños, estas fiestas no me las pierdo ni muerto!!!!!!!

Le dice el muerto al viejo de la sonrisa brulesca la cual desaparecio de ese rostro arrugado,Papá al final de estas fiestas te vas conmigo.





INICIACIÓN

A pesar que desde siempre satisfacía la premura de ollas vacías en cualquier casa de la vecindad, pocos lo conocían. Era José, el tendero. Martín, al verlo llegar arrugó la cara pensando que debía descontar plata de la cuota de la Danza y abonársela a la “culebra” que se acercaba. El, sin inmutarse, tomó asiento.

Efraín, el Director, comentó a los más viejos bailadores que José, el cachaco de la tienda, tenía pensado salir con ellos ese Carnaval.

Le miraron recelosos; los más suspicaces arguyeron que era que Efraín le debía al tendero y esta era una forma de pagarle; los demás, rieron al imaginárselo danzar el Gran Sábado a una temperatura de muchos grados de carnaval. Callaron cuando Álvaro trajo el Gran Tótem, la máscara reverencial que había pertenecido al primero de los Fontalvos, talla en madera que simbolizaba la permanencia de la Danza en la memoria de todos.

José la tomó temeroso y, mientras Mingo Perez cantaba sus versos picantes y el ritmo de pajarito entusiasmaba la concurrencia, empezó a moverse con una gracia que hacia muchos años no se veía en ninguno de los danzantes. Había garbo. Había elegancia.

De pronto, en medio de mugidos y saltos del torete, el tendero cayó en la mitad del redondel. Alguien gritó con voz pastosa

-¡Eso es falta de ron!! -.

Todos enmudecieron. Al quitarle la máscara una familia de alacranes se desprendió del rostro amoratado del cachaco y una sonrisa dibujada en espumas daba las gracias por la oportunidad presentada.

Máscaras

Aquella tarde, decidimos reunirnos todas en un pequeño café de la ciudad. Hacia más de 5 años que nos habíamos graduado del colegio salesiano y mi contacto con la mayoría de ellas era casi nulo. De las 10 chicas que quedamos en encontrarnos, solo podía dar fe de la vida de Sofía, que se quedó a mi lado después de abandonar el colegio, aunque a decir verdad, nunca fuimos tan buenas amigas. Del resto solo oía los chismes y las habladurías que te cuenta la amiga que misteriosamente se entera de todo, del resto a ciencia cierta, no sabía absolutamente nada.

Y eso no era para alarmarse, estas muchachas jamás fueron de mi círculo personal en mis años de colegio, para lo único que me buscaban era para que les prestara mis cuadernos, porque si algo recuerdo con certeza, era que yo era la ñoña del curso, y ellas, ellas eran de esas que preferían perder una materia a perderse la fiesta del día.

A mi me gustaba, y me gusta, pasar desapercibida en grupos como esos, donde la vanidad es el plato fuerte del día, la envidia es el postre y el interés, el interés nunca puede faltar en la mesa. Tampoco sé por qué accedí a la invitación para semejante convocatoria. Creo que todo fue culpa de Sofía, quien al parecer cree controlar mi vida desde el día en el que se me ocurrió demostrarle que la estimaba un poco. Tanta fue su insistencia de que no podía faltar al magno evento, que terminó por convencerme, y ni siquiera el cumpleaños de Alejandro, mi traga de turno, sirvió como una excusa válida para ella que me librara de aquel tormento.

Así que sin más excusas que inventar y con esas ganas enormes de volverlas a ver, me dispuse aquella tarde a ponerme el disfraz del día. Hoy tenía que ponerme ese que también utilizo en ciertas reuniones familiares, ese que me hace parecer una mujer completamente independiente, feliz, trabajadora y sin problemas. Ese que le encanta a mi Tía Amelia por el simple hecho de querer olvidar las frustraciones de su vida utilizando la mía. Estuve lista en cuestión de minutos y al poco tiempo estaba sentada en una silla de mimbre incómoda, esperando a que Sofía le diera la gana de hacer su triunfal aparición, colocarse uno de sus múltiples disfraces y luego, si, llegar al dichoso café.

La espera fue eterna, lo admito, y estaba preparada para ello. Al llegar, dos de ellas, que habían estudiado la misma carrera, en la misma Universidad y según entendí, también compartieron el mismo novio, tenían caras de aburridas porque las hicimos esperar más de una hora. Me saludaron amablemente pero con aquel tono de voz con el que uno saluda a alguien que definitivamente no merece toda tu atención. Y me senté, en el lado opuesto de la mesa, esperando que los payasos, las contorsionistas, los magos y los trapecistas no tardaran en llegar. Poco a poco fueron llegando, cada una con un disfraz más elaborado que la otra, y de pronto todo el carnaval de máscaras, prejuicios, críticas destructivas, chismes, odios y mentiras acababa de empezar.

Para mi todo fue como estar en una de esas ferias, en donde tienes muchas atracciones y puedes pasarte toda una tarde entre espejos que te deforman, manzanas de caramelo que se ven mejor de lo que saben, ruedas de la fortuna que te marean, túneles del amor que te dan asco y mansiones del terror que te dan risa. Cada una quería sobresalir más que la otra, cada una se sentía con más derecho que la otra para mirarte por debajo del hombro, cada una escondía más secretos y frustraciones que querían olvidar debajo de su máscara. Y allí estaba yo, hablando sola y tomándome el café pensando en que hubiera preferido quedarme con Alejo, en su fiesta de cumpleaños, besándonos, porque con él no hay disfraz que me siente bien, con él simplemente soy yo misma, con mis virtudes y mis defectos, con mis ataques de ternura y dependencia, con mi existencialismo y mi ñoñez a flor de piel.

Así que me limité a sonreír forzadamente, a darle vida al traje que decidí ponerme para ellas, a escuchar sus historias rebuscadas y maravillosas, sus cuentos de hadas y de vidas perfectas, sus chismes flojos y sus miradas coquetas, hasta que fueron las 8:00 P.M. Me despedí y arrastré a Sofía conmigo, era mi momento de controlar su vida, y el momento de recuperar la mía. Besitos de Judas en las mejillas, un abrazo sincero que siempre espero de ella, sonrisas hipócritas de las demás. Un taxi pequeño y ruidoso que me llevó de vuelta a los brazos de él, un abrazo de él que me regresó a mi vida real, una vida real llena de secretos, de máscaras y de carnavales.

Diario del Carnaval de Barranquilla

Tengo 4 años sin disfrutar como Dios manda nuestro Carnaval….solo lo hago el Lunes Festivo en el Festival de Orquestas….y obvio el martes de Carnaval no existe para mi ya que paso todo el día dormida…

Todo comienza a penas llego de vacaciones, digamos que el 4 de Agosto:

- Claudia, abre los archivos del Carnaval del año pasado…. – Dice mi jefe. – Que has oído tu de Víctor Manuelle???
- Bueno…me parece que es chévere…no me encanta pero tiene full canciones pegadas – Contesto
- Copia y pega la Malla de Artistas, ponle fecha de hoy – Me dice mi jefe

A este punto tenemos que buscar 6 Merengueros Internacionales, 5 o 6 Salseros, 4 Orquestas Tropicales y 6 o 7 Vallenatos de Moda para los 3 sitios de Rumba del Carnaval de Barranquilla…empezó el dolor de cabeza de los contratos, pasajes, visas y hoteles….a veces creo que debería tumbar mi casa y construir un hotel…con todas las habitaciones que necesito entre enero y febrero viviría todo el año.

Siendo ya Octubre, resulta que 2 de los artistas que ya tenemos contratados no vienen…uno porque antes de firmar con nosotros tenia una presentación el lunes de Carnaval y no puede cantar en el Festival de Orquestas….muy mal…seria una multa para nosotros….otro nos damos cuenta que en vez de sumar restaría…Dios…hay que pensar en quien mas traer….cambiamos la malla de artistas, con esta ya van 12 veces y mañana hay que presentarle la nomina a los Hoteles….

Siguen llegando CDs, Afiches, Souvenirs de diferentes cantantes, tengo una colección en mi escritorio….hoy voy a mirar a quien se los doy no conozco ni a la mitad….

- “Si Sr. Ya recibí la Hoja de Vida de su Grupo…lo que pasa es que ya tenemos la Nomina definida, muchas gracias por llamar de todas formas ya tengo sus datos” – Miento en el teléfono
- “Ahhhh bueno Srta.…de todas formas dígale al jefe que nosotros podemos abrir el show y solo cobramos los viáticos…no el talento, es que nos queremos dar a conocer” – Me dice alguien en el teléfono…
- “No se preocupe Sr. Yo estaré pendiente” – Vuelvo a mentir.

Por fin después de enemil reuniones con los Hoteles por fin se definió la nomina de cada lugar, ahora solo falta la publicidad…otro rollo….todos quieren ser los primeros en las mejores paginas de sociales….recordemos que solo hay un periódico….establecer quien sale primero es difícil, hay que tener a todo el mundo contento.

Entrado el mes de Enero….ya ni me conecto en MSN, no se cuantos mensajes tengo en mi cuentas personales y llego a mi trabajo a las 7:00 a.m. y me voy a las 10:30 si tengo suerte…claro trabajo de Lunes a Domingo.

- Nojoda!! Estos artistas si son consentidos….Hijueputas Vallenatos de Mierda…ya tengo a 4 resentidos – Grita mi jefe cuando llega a la oficina con su botella de Menticol – Ahora que porque la foto de Silvestre esta mas grande que la de Peter…que porque si salio el acordeonero de Villazon y el de Jorgito no….Llama a Cesar – Sigue gritando mi jefe.
Son como las 4:00 tarde….y entre el teléfono fijo y el celular creo q me voy a enloquecer…estoy que tiro esos aparatos por la ventana.

- “Niña Claudia, aquí le traje unas papitas, no se le olvide decirle al patrón que yo le compro el derecho del platanito y la papita en el Palco de la 76” – Me dice uno de los vendedores
- “ Muchas gracias por las papitas…pero este año la Fundación dijo que no quería vendedores ambulantes, pero si quieres le digo para ver si puedes vender en el concierto de la cancha de Nueva Granada” – Le digo en el tono mas amable que puedo
- “ Y ya vendió el derecho de la espuma??”
- “Tampoco nos dejaron vender espuma, acuérdate que esta prohibida”

Faltando un mes para el Carnaval no hay día que ninguno de los pqpiteros o chaceros no me traigan un regalo...sin contar con todos los vasitos roneros y recordatorios que me traen los de los Grupo de Millos, este año hasta me trajeron un pudín de chocolate, una blusita y un perfume…de verdad me da pesar no poderlos ayudar a todos….con todas las restricciones que nos hizo a Fundación Carnaval de Barranquilla le “quitamos” el trabajo a muchas personas….

Suena mi celular….
- Alo?....Hola Sr. Guicho…si claro que le mande los papeles para el visado de la Familia Andre….me dijeron que llegaban hoy en la tarde…si por Copa….no se preocupe…va a ver que no va a pasar nada con las visas – Digo en un tono muy calmado…

Por fin llego la semana de Carnaval….mis ojeras ya se marcaron, el cabello es un desastre, es mas creo que tengo dos meses sin arreglarme las uñas….ya empiezan a llegar los grupos y hay que acomodarlos en los diferentes hoteles…vuelvo abrir mi malla de artistas….Hoja Hoteles…

- “Si…Kinito se queda en el Windsor…aja….todos los del grupo…no…Wilfrido, Cuco y Milli están en el Country Internacional…bueno…no te preocupes yo no apago el celular-

Martes 10:30 a.m.

- Alo??? – Contesto el Celular
- “Hablo con Claudia??? – Me dice una voz bastante brusca
- Si…que desea? –Le digo yo
- Mire es que aquí le habla el del cerramiento de los Palcos, y los silleteros están con una manifestación y no puedo llegar hasta el palco, así que esto va a demorar la entrega del palco un día mas…

Miércoles previo al Carnaval a las 6:15 a.m., suena mi celular

- “Claudia te habla Alejandro el representante del Gran Combo….los muchachos están en el aereopuerto de Bogota y no aparecen los tiquetes hacia Barranquilla”
- MIERDAAAAAAAA….- Pienso
- Como así que no aparecen…si con Avianca tenemos un canje…regáleme 45 min. me voy ya para la oficina!!!! – Le contesto, medio me baño y voy a ver que paso.

Jueves

Ya los Hoteles y el Club están listos…ya están todos los artistas listos con tiquetes y hoteles….la boleteria se esta moviendo bien…ahora si a dedicarse al Palco….

- Por favor Claudia….solo necesito una…unita boleta mas….es para mi hijo…es un niño….solo tiene 16 añitos….- Me dice una señora en el teléfono.
- Señora de verdad…no tengo mas boletas…estás nos las entrega la Fundación justas y ya no tengo una mas…. – Digo en un tono de niña buena
- Bueno GRACIAS…le diré a TU JEFE que no me quisiste colaborar – Click…me han tirado el teléfono como si fuera mi culpa..

10:30 p.m.

- Dime de verdad a que horas llegas…estoy cansada – Le digo a mi jefe mientras mis ojos se cierran y no soporto el dolor de espalda.
- Clau por fa…de verdad tengo todavía muchas cosas pendientes…ya en 5 minutos estoy allá….por favor espérame. – Me dice mi jefe con una voz de cansancio peor que la mía

Después de 45 minutos de esperar por fin llega y ese día trabajamos hasta la 2:00 a.m. terminando de afinar toda la producción de los bailes y el personal del palco.

Viernes de Carnaval

Después de un día de locos….con miles de llamadas de personas que nunca llaman pidiendo descuentos y boletas regaladas recibo la llamada que faltaba:

- Donde esta TU JEFEEE??? – Me pregunta la Esposa mi jefe
- Hola! No se…me llamo hace 5 minutos pero no me dijo donde estaba. – Le contesto bastante pero bastante amable.
- Dile….ya que a mi no me contesta y a ti si….que se acuerde que tiene esposa e hijos, que me llame!!!!!!! – Me dice molesta
- Claro yo le digo – Tono de bastante pausado

Ahora si hora de irse para el palco…tengo que ver que todo este bien….las sillas, los baños, las guirnaldas…ya Bladi esta allá recibiendo el producto….reviso mi maletín planillas, plumero, calculadora, hojas todo listo…si tengo suerte llegare a mi casa tipo 11:00p.m

Cuando por fin llega el miércoles de ceniza…no se por donde empezar a trabajar….después de 3 días de palco estoy afónica y no precisamente de gritar….los pies me duelen todavía un poco…mi oficina esta desordenadita, así que leo el periódico

- SE ACABO EL CARNAVAL LA GENTE VUELVE A LA NORMALIDAD – Dice el periódico

- Se acabaría para el resto de las personas…yo todavía sigo en él ahora es a desenredar las cuentas… - Pienso en voz alta…

A pesar de el estado de demacramiento en que me encuentro, con la espalda todavía tensa….dentro de mi hay una alegría muy grande….cumplimos con nuestro trabajo…las personas felices en los palcos…al salir, muchos borrachos me abrazaban y me daban las gracias…luego otros nos mandan cartas de felicitaciones por nuestro trabajo….los mejores comentarios acerca de los bailes de Carnaval….leo los mails de los manager de los artistas quienes nos agradecen por todas las atenciones….

Llega Abril y por fiiiiiiiin le dimos Cristiana Sepultura al tema del Carnaval de este año….tendré 3 meses para “descansar” y empezar de nuevo.