17 nov. 2009

Andrés

Andrés despierta por la mañana temprano.

Mira su cama, pero no es su cama, mira la mujer a su lado, pero no es su mujer, mira la sangre en sus sabanas, pero no es su sangre, mira las figuras pintadas en la pared, mira los símbolos que él no recuerda haber pintado, mira la cabeza de la mujer, mira sus brazos, mira su torso y sus piernas, todos en esquinas distintas, pero en realidad lo que más le aterra es la expresión de miedo de ese rostro, de esa cabeza cruelmente cortada.

Y entonces ve el hacha.


Andrés despertó por la mañana 24 horas antes de un viernes cualquiera, como todos los días, como todos los viernes, no había mujer a su lado porque ya se había levantado a hacerle el desayuno, llega con su monotonía al baño, se ducha y desayuna unos huevos fritos con pan, jugo de naranja y su esposa no para de hablar.

No se despide al salir, llega a su trabajo y lo hace como siempre, no hay otra manera de hacerlo, almuerza al mediodía con sus compañeros, habla de futbol, de carros, de mujeres, sus amigos lo convencen de irse a tomar algo después de terminar. Llama a su esposa y le avisa, a ella le molesta, pero lo deja, el es un tipo fiel, Andrés es un buen marido.

Cerveza tras cerveza la cabeza empieza a dar vueltas, luces intermitentes en una discoteca, no sabe cómo llegó, pero está solo, recuerda a la mujer de rojo que lo mira, recuerda como se mueve mientras él tiene una erección, pero no recuerda su nombre, recuerda el tipo del parqueadero que le dice que le ha dejado atrás en el baúl lo que pidió.

Ella esta desnuda y abre sus piernas, Andrés ahora sabe que el diablo esta suelto esta noche, se lanza encima de ella, lame su vagina y le muerde el clítoris, ella gime le mete dos, tres y cuatro dedos mientras babea en sus tetas, la penetra con fuerza y ella grita, si le duele también le gusta, la voltea y jalando su cabello la penetra por detrás, ella grita de nuevo, se quiere zafar el no la deja, entonces justo antes de venirse la suelta y la golpea duro en la cara y estando ella aturdida se viene en su cara, pero no hay semen, eyacula sangre espesa y oscura.

La golpea y la vuelve a golpear, el diablo esta suelto, es el marido perfecto, son los años de frustraciones, el trabajo en el que no quiere estar, las cosas que nunca quiso comprar, la esposa que ya no ama y la vida que nunca quiso vivir.

Va al carro mientras ella yace inconciente y mira en el baúl, esta un hacha.


24 horas después, Andrés llega a su casa, la preocupación de su esposa se transforma en rabia cuando lo ve llegar, ella lo mira muy molesta, él le sonríe con una mano atrás.

El diablo esta suelto aun, la maldad latente en nuestra naturaleza no se quiso retirar, el demonio en llamas eternas no es más que él mismo, el dolor se personifica, el sufrimiento, el genocidio, el pánico y el más grande de los miedos no es más que el marido perfecto. Imagina un viejo cuervo en un árbol que sangra por sus ramas, imagina la misma muerte repartiendo dulces negros, imagina a Dios llorando en ese momento, retuerce su alma y entonces empuña el hacha que esconde en la mano de atrás.


*Canción recomendada para hoy: Devil Inside - INXS