15 abr. 2010

Mentirle a la mamá

Mientras estudiaba mi carrera en Bogotá sucedió que terminé compartiendo apartamento con una amiga que conocí en la Universidad.

Las razones para hacerlo fueron casuales, conveniencia de lugar, precio y compatibilidad de caracteres.

Pasó el tiempo y un día mi mamá decidió venir de Barranquilla a visitarme. Decidí hacerle una comida en su honor y mi compañera estuvo presente. Mi madre quedo impresionado por lo bonita e inteligente que era y al instante que quedamos solos me preguntó si yo no tenia nada con ella a lo cual yo me negué con vehemencia.

Regresó a Barranquilla días después y a la siguiente noche al llegar a mi casa mi compañera me preguntó por el cucharón de plata que me había prestado para servir la comida para mi mamá aquella noche, a lo cual yo le conteste negativamente, no sabía donde estaba y me parecía aberrantemente imposible que mi mamá cogiera algo que no es suyo, así que me puse a buscarlo por todos lados.

Dos días después seguía sin aparecer el dichoso cucharón y ante la molestia de mi compañera decidí llamar a mi mamá.

Con el mayor tacto del mundo le expliqué que no estaba insinuando que ella hubiera cogido el cucharón de plata pero lo cierto es que no aparecía desde que ella se había ido.

Ella solo se rió y después de un rato en el que yo empezaba a perder la paciencia me dijo: "Hijo, dile a tu amiga que el cucharón esta metido entre las sabanas de su cama, que si ella durmiera en ella se hubiera dado cuenta enseguida".

Y después sentenció: "Y es que usted cree que aun puede mentirle a la mamá?"

Solo pude soltar una carcajada.



(Este cuento esta basado en un correo que me reenviaron recientemente, cualquier parecido con hechos reales es mera coincidencia, solamente cambie el estilo y errores de redacción)