23 nov. 2008

Frente a frente


Me has hablado, por ejemplo, del príncipe feliz y cómo fue entregando sus riquezas para unas personas que nunca conoció de un pueblo del que pudo llegar a ser rey. Y como a él, me cuentas de lugares que no conozco. No me canso de mirarte a los ojos cuando hablamos. Ellos narran historias que tus palabras no alcanzan a decirme.
Cuando tú no estás conmigo bajo mi cabeza y veo pasar las personas; en ellas descubro los sitios de los que me hablas. Algunas se llevan fotografías mías y tal vez un día de estos encuentres en tu viaje permanente una imagen donde estemos tú y yo conversando de lugares exóticos, nieves perpetuas, desiertos vivos y caminos empedrados marcados por el cansancio. La imaginación de quien nos vea en la fotografía se llenara de nuestras historias, silenciosas en apariencia, ruidosas para ti y para mi.
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Fotografía por Mauricio Duque Arrubla, en Barcelona, Octubre de 2008

11 nov. 2008

De nuevo el camino

(Este cuento y el de mas abajo fueron escritos hace ya varios años, en una epoca en que me dedique a escribir sobre la Tierra Media, espero que no sean demasiado "Tolkien" y puedan ser leidos sin necesidad de conocer la obra del gran escritor)

El camino había sido largo, y por fin se acercaba a su final, Bree se acercaba, o mejor, el se acercaba a Bree, el calor del mediodía era fuerte y el hambre le hacia sonar las tripas, a su edad el camino ya era largo, y las cosas molestaban mas.

Lo dejaron entrar sin muchas preguntas, pero con actitud sombría, como aquel que se ha ido sin avisar y ha vuelto diferente, tanto, que solo los mas viejos lo reconocerían.

Vio el cartel colgando en la entrada “El Poney Pisador” y la figura del pequeño caballo blanco le trajo recuerdos, de sus amigos, de sus vivencias, de sus penas, de sus alegrías.

Los hombres lo vieron entrar y se sobresaltaron al ver un Hobbit en Bree, había pasado mucho tiempo desde que el ultimo había vivido o venido por ahí, algunos lo consideraron como una mala señal, otros no le dieron importancia, otros, los mas viejos se alegraron por recordar tiempos difíciles que precedieron a tiempos mejores, como cuando uno recuerda el esfuerzo que le permitió conseguir grandes metas. El Hobbit sonrió y se acerco a una mesa vacía en una esquina de la posada, cerca de la chimenea. Una chica se le acerco, era muy joven, y entre el sudor y su agitación se observaba que era muy bella, sus cabellos rojos opacos rizados le caían sobre la cara y la espalda y el Hobbit no puedo dejar de notar su nerviosismo, y era lógico, jamás había visto un Hobbit, en aquella época ellos se escondían de la gente grande, se escabullían en los bosques, entre los árboles, sin ruido, tal cual ellos saben hacerlo y ya nadie visitaba la Comarca, es mas, en la mayoría de los mapas había desaparecido el lugar. Pero claro, existían las leyendas y los cuentos.

- Desea tomar algo? - pregunto la chica indecisa

- ehhhh... Si?... Si, gracias... Cerveza... - contesto el hobbit despertando de su ensueño

La chica dio media vuelta

- Espera!!! Por favor, necesito saber algo - dijo el Hobbit antes que ella se retirara

La chica volteo y lo miro con sus hermosos ojos azules bien abiertos.

- Sí... Dígame?

- Es que... Hace mucho tiempo, bastante en realidad, conocí al dueño de este lugar, Cebadilla era su nombre.... Todavía vive? - pregunto el Hobbit

- Mi padre?.... Si, vive aun, aunque esta muy enfermo, de que lo conoce? - pregunto la chica intrigada

- Bueno, una vez estuve acá y armamos un gran alboroto, seguro que no me ha olvidado - dijo el Hobbit con una sonrisa nostálgica

- Bueno, mi padre jamás ha sido de buena memoria, olvidaba dar los recados que le encargaban....

-.... Si, lo se - y se hecho a reír el Hobbit - puedo verle? - agrego

- mmmm no se, a veces amanece indispuesto y en realidad ya no ve bien - dijo la chica

- Solo quiero charlar con el, si no me reconoce, pues me voy y ya - le contesto el Hobbit

La chica lo miro un instante, recordó las historias que le contaba su padre acerca de los Hobbits y especialmente de ese grupo que una noche llego y cambio para siempre la visión que tenían en esa época de esas personillas, visión que igualmente se había perdido ya.

- Por cierto aun no se su nombre... - dijo el Hobbit

- Rosa

- Lindo nombre

- Mi padre me lo puso en honor de la esposa de un Hobbit o eso dice el, dice que fue una de las personas mas valientes que conoció- dijo la chica

- Si, lo se

- Lo conoció? - pregunto la chica

- Digamos que sin el yo no estaría acá - dijo el Hobbit

- Pero usted no parece tan viejo, es decir, se nota que ya vivió su mejor época, pero aun así... - dijo la chica, pero callo, pensó que estaba siendo algo impertinente

El hobbit soltó una carcajada

- No te preocupes, es cierto, pero del lugar donde vengo el tiempo no se cuenta como se hace acá - dijo el Hobbit entre risas

- La comarca? - pregunto Rosa

- No, no vengo de la Comarca, es decir, pase por allá, aunque ahora es muy diferente a lo que deje alguna vez, pero no, vengo de muy lejos - contesto el Hobbit

- Como es su nombre? - pregunto nuevamente Rosa

Pero un gran estrépito interrumpió al Hobbit cuando iba a decir su nombre, 2 hombres gritaban al otro extremo del lugar, se insultaban porque uno le había robado al otro, pero el otro decía lo contrario. Rosa meneo la cabeza

- Espérame un momento, no te vayas, déjame y arreglo este asunto - dijo Rosa

Se acerco a los dos tipos separándolos como pudo, los regaño y les exigió en tono autoritario que se largaran del lugar, era gracioso ver como dos tipos tan grandes eran sermoneados por una chica, pelirroja, con grandes ojos azules y delgada que no podía pasar de los 17 años. Los tipos se agarraban y la chica los volvía a separar, hasta que se calmaron y se fueron. El hobbit miraba la situación divertido, sonreía ampliamente.

- Sígueme mediano... así es como los llaman no? - dijo Rosa al acercarse al hobbit

- Algo así - y se paro detrás de ella

Siguieron detrás del mostrador donde un tipo muy parecido a Cebadilla atendía, luego seguía un pasillo con paredes algo sucias, luego una puerta sencilla, Rosa toco.

- Quién es? - dijo una voz de mujer

- Rosa!

Y entraron.

Una anciana atendía a un hombre acostado en una cama, el hombre parecía dormir, la mujer lo miraba con aire preocupado.

- Esta muy mal - le dijo a Rosa

- El señor insistió en verlo mamá, dijo que era un viejo amigo - dijo Rosa disculpándose

El Hobbit que hasta el momento había estado detrás de Rosa se dejo ver, la anciana quedo boquiabierta y el hombre intento levantarse a mirar sin éxito

- Quién es mujer? No veo! Quién es? - dijo el anciano

- Soy yo viejo, un viejo amigo y quiero hablar contigo - dijo el Hobbit acercándose a la cama

- Señor Sotomonte!!! Tanto tiempo sin verlo, aunque no lo hago bien, ya sabe, los ojos empiezan a fallar con la edad, pero indudablemente es usted, lo han atendido bien? Que tal le parece la cerveza? Tiene aun el mismo sabor? Todavía tiene esas compañías extrañas? Si, el Montaraz ese... - y siguió diciendo Cebadilla sin parar

- Ya, ya amigo, toma las cosas con calma, una cosa a la vez - dijo el Hobbit sonriendo

- Oh señor Sotomonte, es que a veces olvido que ha pasado tanto tiempo, ahora hay reyes en el sur, pero el norte cada vez es mas olvidado, e incluso el tiempo parece cambiar, me siento como un objeto que ha dejado de servir pero que se niegan a botar - dijo Cebadilla

- En cierta forma lo somos - contesto el Hobbit

- y sus amigos señor Sotomonte? - pregunto Cebadilla

- Hace tiempo partieron a encontrarse con su destino amigo - contesto el Hobbit

- Y usted? Porque ha venido? Uno de sus amigos, el señor Merry talvez, me contó que usted se había ido en una largo viaje, donde la vida es eterna - dijo Cebadilla

- Nada es eterno, ni siquiera Arda - contesto el Hobbit

- Eso creo yo también, y es malo alargar mas de lo debido lo inevitable, a que a venido señor Sotomonte? - dijo Cebadilla

- A no alargar lo inevitable... a verte por ultima vez, buen amigo e ir al sur, a hablar con los reyes - dijo el Hobbit

Se quedaron mirando en silencio largo rato, Cebadilla alargo su mano y tomo la del Hobbit, Rosa en ese momento observo que le faltaba un dedo y una lagrima se derramo de los ojos del mediano.

- Hay heridas que ni las tierras del oeste no curan - dijo el Hobbit

- Podrías dejarnos solos mi querida Rosa? - hablo Cebadilla

Rosa salió, su madre lo hizo antes, se sentó pensativa en una banco detrás de la barra, así estaba cuando su hermano le dio una palmada en su hombro.

- Levántate holgazana!!!

- Ya, ya, solo pensaba, algo que a veces deberías hacer tu - le contesto Rosa y se dirigió a atender mas clientes

Paso un rato considerable, empezó a anochecer, Rosa no se podía sacar de la mente al Hobbit, con las primeras estrellas salió el Hobbit, sonrió al verle y le pidió una cerveza, se la tomo en silencio, disfrutando cada sorbo.

- Señor Sotomonte, dormirá esta noche acá?

- eh?... No, no gracias linda Rosa - dijo el Hobbit

- Por cierto, no me ha dicho su nombre, pues si su apellido, pero no su nombre - le dijo Rosa con una gran sonrisa

- Ese no es mi apellido, tu padre se ha confundido, te contó alguna vez de alguien quien canto en esa mesa, y que de repente desapareció? - dijo el Hobbit

- Si, claro, todo el tiempo, incluso aun lo hace, estaba usted ese día acá?

- No, es decir, si, esa persona era yo - dijo el Hobbit levantándose para irse

- Bolsón!, Frodo Bolsón es su nombre!, mi padre nos hablo mucho de usted y de Samsagaz, lo recuerdo, es.... Es... Increíble... Es como ver al personaje de un cuento... Es ver al personaje de un cuento!!! - dijo emocionada Rosa

- Gracias, Gracias, pero no hagamos escándalo, dile a Cebadilla que la cerveza sigue igual y que tiene una linda hija, muy inteligente, Gracias Rosa! Cuánto te debo? - pregunto el Hobbit

- Cómo cobrarle señor Frodo? Mi padre me ha dicho que a usted le debemos el estar aquí, no se porque, pero le creo - dijo Rosa

El Hobbit sonrió

- Gracias Rosa


Frodo empezó a caminar por el sendero que salía del Poney Pisador hacia la salida de Bree, algunos se asustaron al oírle cantar, otros pensaron que era un borracho mas, otros, los mas viejos y Rosa, escucharon atentamente y con deleite la letra de la canción:

El camino sigue y sigue
Desde la puerta
El camino ha ido muy lejos,
Y si es posible he de seguirlo
Recorriéndolo con pie decidido
Hasta llegar a un camino más ancho
Donde se encuentran senderos y cursos.
Y de ahí a donde iré? No podría decirlo

Esa noche el viejo Cebadilla murió, Frodo recorría un viejo camino por segunda y ultima vez.


Turin Turambar
Jaime Díaz Uribe
Marzo 29 del 2001

Uno mas de ellos.

(Me dicen que este cuento ha sido plagiado por un pseudo escritor fanatico de Tolkien peruano, nunca lo publique en este blog, pero si ha salido en varias listas de correo y paginas dedicadas a la Tierra Media, pues ahí se los dejo)



El miro el limpio cielo estrellado antes de morir, suspiro y volteo para ver de nuevo a aquel ser, quien se acercaba con una mano en la boca, asombrada, casi aterrorizada ante su presencia, de repente un elfo la detuvo y ella lo abrazo, el elfo llevaba un arco en su mano, era el arco que había disparado la flecha que ahora le había atravesado la garganta, que le hacia escupir sangre y aguantar ese dolor, un dolor no tan grande como para los que ya había soportado, pero si diferente, era el dolor de quien sabe la muerte cercana e inevitable. El elfo y la doncella se acercaron, se sintió avergonzado ante su fealdad, miro sus manos, sus espantosas manos y luego vio las de la pareja y recordó.....


Recordó verdes prados frente a un hermoso lago que reflejaba las luces de las estrellas que brillaban mas fuerte que nunca, en días de inocencia plagados de la felicidad que solo esta puede darle a quienes contemplan la mas hermosa creación de Eru, Ea. Vio de nuevo sus bellas manos recogiendo flores nocturnas para llevárselas a su doncella, la mas bella de todas y recordó su brillante sonrisa y sus hermosos cantos. Fueron días hermosos que había creído olvidar después de tanto dolor, con lagrimas borro sus momentos mas felices, lagrimas que jamás pensó derramar.

Pero el mal llego y ellos en su inocencia quisieron combatirle, y poco pudieron hacer, entonces llego el caballero que les propuso ir a mas allá del mar, donde vivirían lejos de la sombra que les acechaba, mas el no confió, no quería abandonar sus prados, su lago, sus flores. Entonces la doncella decidió ir con los que partían y el no tuvo mas remedio, su amor por ella era mas grande que el amor por la tierra, pero quiso llevarse algo de recuerdo y se alejo en busca de flores, pronto se hallo solo cuando sintió un dolor en su nuca, el primero y se sumió en oscuridad, la cual nunca le abandonaría ya mas.

Lo despertó el hambre, mas no veía nada, se encontraba encerrado en una pequeña habitación donde apenas podía acostarse y no podía permanecer de pie, un olor nauseabundo le causo nauseas y el terror se apodero de el, pensó que había sido enterrado vivo y empezó a gritar y a golpear las paredes, destrozo su manos para siempre, pero nadie respondió, luego de un rato cuando no pudo seguir gritando y solo su respiración le hacia compañía le pareció escuchar algo, una risa.

Y sin embargo confió, confió en sus amigos, ellos jamás le abandonarían en ese lugar y esa confianza le hizo permanecer cuerdo

Pasaron largo rato sin comer y sin beber, estaba convencido que había sido sepultado en vida cuando alguien abrió una loza que tapaba su calabozo, una antorcha le cegó y dos inmensas garras le jalaron fuera del lugar, un ser de largos brazos y espantosa figura le arrastro por el piso y el, débil como estaba no pudo defenderse, pensó que su hora había llegado, para su desgracia no fue así.

Y aun allí su esperanza continuo... su pueblo le salvaría tarde o temprano

A medida que avanzaba por un pasillo empezó a oír voces que provenían de calabozos (o tumbas, pensó) en las paredes, algunos eran gritos desgarrados, otros lamentos profundos, pero a medida que se acercaba oía mas los primeros, y aun peor, eran aullidos que helaban la sangre, aullidos de dolor que el no alcanzaba imaginar, pero que pronto los emitiría.

Una puerta se abrió y una inmensa sala se abrió ante sus ojos, lo levantaron del piso de sus largos cabellos y lo lanzaron a un rincón junto con otros elfos, estos balbuceaban y escupían espuma por la boca, el terror se empezó a apoderar de el, de repente un ser maligno y oscuro se acerco, era inmenso, sombra y fuego se conjugaban y sus ojos brillantes demostraban sevicia infinita, el ser sonrió y pronuncio palabras inmundas en la lengua impronunciable, en ese momento no entendió, luego lo haría.

Fue levantado por dos Trolls y así pudo observar bien la sala, estaba llena de maquinas de torturas indescriptibles que arrancaban terribles gritos de dolor, deformaban el cuerpo y la mente, algunos incluso no gritaban, solo sus ojos demostraban el dolor que sentían, y otros ni siquiera eso, mostraban furia, odio y demencia, pero apenas eran elfos... se parecían al ser que le había sacado de la celda. Pero su esperanza siguió viva.

Describir su dolor es imposible, pero si se ha de decir que era tal que el tiempo se le eternizo, un suspiro era un vida entera y grito, desgarro su garganta hasta quedar sin voz, luego su mente empezó a fallar y su cuerpo a cambiar.

No podría decirse cuando su esperanza murió, talvez no fue así, talvez esa se convirtió en su odio, el ser de fuego y sombras se le acerco y como leyendo su mente le dijo en su idioma “te han abandonado, se han ido lejos en busca de la luz del Oeste y te han dejado con tu sufrimiento”. Y juro venganza.

Y el dolor desapareció, lo soltaron y como una bestia domesticada obedeció a sus torturadores, el temor y el odio lo convirtieron en un animal. Pronto conoció el nombre de su raza. Orco.

Combatió fieramente en todas las batallas antiguas y asesino cruelmente a todo ser que su camino cruzase y pronto olvido quien era y su origen, solo recordaba a su amo y su odio mas no sus motivos.

Y allí estaba ahora, agonizando. Había salido a patrullar las fronteras del reino de Doriath, aquel que no podían conquistar y habían sido emboscados por un grupo de arqueros elficos, uno de ellos era el que ahora veía, sonrió y de algún lugar surgió el recuerdo de una esperanza en su raza, su verdadera raza, la cual se cumplía ahora, pues ahora cuando sentía cerca la muerte se sintió feliz pues se vio libre de nuevo como cuando recorría los verdes campos a la luz de las estrellas.

Beleg Arco Firme se acerco al orco que acababa de morir por sus temidas flechas mientras acechaba una doncella de Doriath, de repente vio en el algo que le sorprendió... sonreía.


La primera voz observo al recién llegado a sus estancias oscuras

- Uno mas de ellos – exclamo
- Si, pero este es especial – contesto una segunda voz algo femenina
- Y que tiene de especial? – pregunto la primera
- Recordó – contesto la segunda

La primera voz permaneció en silencio y observo al ser
- Solo veo maldad y negrura, crees que merece el perdón? – pregunto
- Si, pero sus culpas deben ser expurgadas – contesto la segunda voz
- A veces eres muy condescendientes, ves bondad en donde mas oscuro es – dijo la primera voz
- Y puede ser que eso sea bueno, si muchos de nosotros lo hubiéramos hecho contaríamos otra historia hoy – replico la segunda

La primera voz permaneció callada.

El orco miro sus manos en la tenue y misteriosa luz de la inmensa estancia y noto que sus cicatrices empezaban a cerrarse, sus manos volvían a ser las de antes.

Una inmensa puerta se abrió con gran estrépito despertando al Orco de sus pensamientos y de ella surgió una luz dorada, momentáneamente le cegó, luego se dirigió hacia ella atravesando la puerta la cual se cerro a su paso.

- Bueno, sus culpas serán sanadas – dijo la primera voz

La segunda voz sonrió.



Túrin Turambar
Jaime Díaz Uribe
Marzo 13 del 2002

10 nov. 2008

Empezando de nuevo

Con la intención de revivir esto, por favor diga quien esta dipsuesto a participar de este proyecto, por favor deje un mensaje en este post, si ya es integrante no sera borrado, si quiere ser uno nuevo pues deje su correo.

La intención es escribir, no amarrarnos con palabras o plazos, pero si escribir.