28 sep. 2007

Vamos a echar un pie

El lugar es pequeño y esta medio vacío. Huele a petróleo y esta adornado por serpentinas metálicas de esas que parecen estar taladrando el techo; A pesar de sus años la radiola suena bien. Sentados de espaldas a la pared y fría en mano se sonríen como si tuvieran todo el tiempo del mundo. Algunos son galantes con las muchachas que atienden, otros tararean y los de más allá aspiran el humo de un habano. La mayoría viste de blanco.

En cualquier momento una de las jóvenes deja caer una copa, nadie se entera, entusiasmados hacen clave de mano a uno de los danzones de la Aragón y los más atrevidos se levantan a echar un pie; se fajan varios pases mientras levantan el cuello de la camisa y tiran de él haciendo sonar en el aire sus dedos, gesto típico de su juventud. Ríen. -¡Burro viejo!, ¡Burro viejo!-, gritan alegres. Él son termina. Sudorosos apuran el resto de la ya tibia cerveza. Han vuelto a reafirmar su vieja guardia y vivencias así nunca hayan prendido un cacho de marijuana.

19 sep. 2007

Sumergida se presenta

Hola, soy una nueva maga en este blog, y estoy muy feliz de formar parte de esta pequeña pero fructífera comunidad de cuentistas.

Aqui le presento mi primer cuento, ojalá les guste, y si no, sean sinceros, que una crítica constructiva siempre es bienvenida.

Nota: Vi que casualmente tiene cierto parecido en el tema con el de Clau M, pero la óptica es distinta.


La fuente

Si todo te doy, y todo me quitas
Nada me dejas, me bebes la vida…
Hasta dejarme... vacía.


Dentro de mí, canta una fuente. Se la puede ver refulgir a través de mis ojos en los días soleados. Cuando esta nublado, canta mas suavemente, pero sigue ahí.
Por su interior de plata corre un líquido de oro, puro, brillante, etéreo, irisdicente…
Ese líquido vital es una quintaesencia de todo lo que soy, todo lo mío que es precioso, único, eterno e intransferible. Todo lo que hace mi ser.

Un día, encontraste aquella fuente. La sentiste poderosa, nutritiva, revitalizadora… justo lo que necesitabas. Decidiste venir, a beber de ella cada día…
Y yo te dejé, porque creía que valorarías todo lo que ella tenía de valioso, y la cuidarías, la enriquecerías… La amarías.

Pero solo querías robarme su agua cristalina, llevártela de a poquito… no dejarme nada a cambio… vaciar su cuenco.

Por eso las puertas del jardín secreto donde ella reina se han cerrado para ti. Quería clausurarlas con cadenas de oro, guardar su entrada, protegerla, para que sólo quien sepa apreciar su verdadero valor pueda beber de ella…

Pero era ya innecesario, porque descubrí que su líquido tesoro no te interesaba ya… preferías otros manantiales, nuevos, inexplorados, con exóticos sabores…

¿Cómo pudiste despreciar así todo lo que quise darte?

Mi fuente, ahora intocada, si siente hoy aún más vacía, más seca y abandonada que en los días que te afanabas por llevarte todo su caudal…

Necesita alguien por quien correr… Alguien a quien nutrir, alguien que mezcle sus aguas con las suyas, y las alimente con nuevos colores…

Porque ahora, al lado de la fuente, ha aparecido un pozo… hueco, oscuro, frío, lleno de húmedo vacío… y que espera… aguarda… por aguas nuevas.

18 sep. 2007

Poetas suicidas y escritores fracasados. Parte 2.

Para el que no lo haya leido en mi blog, publico la segunda parte de mi historia:


The world is a vampire, sent to drain
Secret destroyers, hold you up to the flames
And what do I get, for my pain?
Betrayed desires, and a piece of the game


El Bar No-Existe.

Un nombre raro pero que de alguna manera se ajusta a lo que es, un lugar salido de la ciudad, para llegar a el debes ser diferente y creer que no existe, acá no hay espacios para las ridiculeces del amor, acá no hay espacio para un cantante de Reguetón o Vallenato.

Para llegar a el debes estar seguro que no existe.

Tequila y Pipe sirve el trago, sin limón y sin sal lo paso, suena White Zombie a todo volumen y un par de perras góticas se mueven delante de ti, sus narices rojas delatan que han metido mucho perico, son lindas pero hacen muecas, son perras perdidas.

Yo me siento en trance, la marihuana esta en el organismo y me empino el trago de tequila, me siento dispuesto, las góticas van a mil mientras yo camino en sueños, me acerco mientras suena Smashing Pumpkins, Bullet with butterfly wings, así me siento, porque incluso cuando he dejado salir todo mi odio soy una rata enjaulada, pero una rata trabada.


Even though I know - I suppose I'll show
All my cool and cold - like old job
Despite all my rage I am still just a rat in a cage
Despite all my rage I am still just a rat in a cage
Then someone will say what is lost can never be saved
Despite all my rage I am still just a rat in a cage


Así que me acerco y le toco el culo a una de ellas, sonríe y me besa con aliento a cerveza, huele a puta, huele a perfume caro que no ha terminado de pagar, huele a que un man en la tarde le dio por atrás y ella aun no se ha bañado, solo se echo perfume, se pega a mi pues ha empezado a sonar Evanescence y ya tengo mi pene erecto.

"Te la quiero chupar", me dice, pero yo siento un olor diferente, entre cigarrillos y cervezas, entre marihuana y perico, entre tequila y vodka me huele a Vino Tinto Caliente.

Y miro hacia atrás, allá veo rizos rojos que se mueven al compás de la música, hoy es sábado por la noche y "mañana no tengo clases" como dice un amigo, empujo a la perra y le pido a Pipe un cigarro, no suelo fumar, pero quiero uno, la providencia es caprichosa y se ha empeñado en mi, talvez sea la pared la que se acerca a 120 km/h, talvez sea yo, en cualquier caso aceleremos.


Now I'm naked, nothing but an animal
But can you fake it, for just one more show?
And what do you want?
I want to change
And what have you got, when you feel the same?


Ella baila sola, las luces se reflejan y me siento en una película, alguna de un director pésimo donde una niña vestida de negro mueve su cabello rojo, nada mas existe, me empuja alguien y yo lo vuelvo a empujar, aspiro humo y estoy frente a ella... me mira y como si me estuviera esperando me quita el cigarrillo, fuma y me dice: "¿Me invitas un trago de Tequila Lovecraft?"

La perra gótica me besa cuando me acerco, la empujo y ella se ríe.

"¿Como te llamas?", le pregunto empezando esta vez por lo verdaderamente obvio, ella le quita la botella a Pipe, se la empina, se la devuelve y me besa con sabor al licor, "Patricia... quiero un bareto".

La mañana del domingo llega, ella esta dormida aun y la resaca es fuerte, imagenes de su culo redondo me llegan a la cabeza y me sonrió, voy a la cocina y tomo un vaso de leche, me meto a bañar, salgo y ya no esta.


Tell me I'm the only one
Tell me there's no other one
Jesus was the only son, yeah.
Tell me I'm the chosen one
Jesus was the only son for you


Ha sido un sueño, no importa, no me lo creo, hay sangre en mi cama.

No se si reírme.


And I still believe that I cannot be saved

Mi Jarrón Favorito

Mi jarrón favorito es color azul, es un azul fuerte, tiene pintado en la base unas líneas amarillas no muy gruesas y no muy delgadas. Siempre me ha gustado, es del tamaño preciso y siempre lo he tenido al pie de mi ventana para que todos los que pasan lo vean.

El otro día llene mi jarrón de agua que encontré en un pozo de un amigo, a pesar de su color gris pensé que de pronto podría hacer un bonito contraste con el color de mi jarrón, coloque allí dos flores una roja y una blanca…al pasar los días a pesar de que las flores seguían intactas, mi jarrón empezó a tomar mal olor y por dentro se empezó a dañarse, yo no podía entender como sucedía esto.

Una noche no soporte mas ese olor, así que decidí botar las flores y para mi sorpresa el tallo estaba todo podrido pero los pétalos seguían intactos, el agua que me había parecido tan bonita por su color estaba llena de bacterias y hongos…

Pobrecito mi jarrón…por dentro estaba todo manchado de moho….me toco coger y rasparlo, creo que se rayo bastante…por fuera su color azul con amarillo sigue intacto pero por dentro estaba todo magullado…

Hoy en día mi jarrón esta vacío, le puse un poco de pintura color azul cielo para tapar las cicatrices que le deje…la próxima vez que decida llenarlo le pondré arena.

A pesar que el agua me lo lesionó, esto no fue lo suficiente para que mi jarrón favorito perdiera su belleza.

17 sep. 2007

Sin tìtulo, a manera personal...........

...En medio de tantas cosas, un dìa me levantè, como todos los dìas....
A las 6 de la mañana (de esos dìas que pude lograr madrugar), me parè, puse un poco de mùsica,
me bañe, hice las cosas calmadamente. Un cafè negro y un poco de leche, un cigarrillo a medias....Un jean, un camiseta, un saco, botas.........pedì el taxi y partì al trabajo.......

Al llegar como todo los dìas, mis compañeros, mi vida. Unas cuantas risas, mucho stress, los emails, las cuentas por pagar, el dìa. Caotico, pero con compañìa. Nos tomamos un cafè, nos reimos de la lluvia que se aproximaba........

Unas paradas al baño, un momento para suspirar por lo anhelado. Compañìa, el sonido de los carros, los run run de los computadores prendidos, la mùsica de los otros cubìculos. Habrìan pasado unas doce horas..........a las 6 en punto de la tarde, empacamos, cerramos, terminamos.....

Ahora la congestiòn vìal, mares de carros que se matan por llegar, a los brazos de los amados, a la sonrisa de los hijos, a la compañìa de las esposas, a las càlidas palabras de los amigos.....avanza el tiempo, yo miro alrededor y cada espacio de ciudad està lleno.......

En el carro van dos personas màs, mis conductores estrellas, el y ella..........mi compañìa en el trayecto, la alegrìa de los ultimos momentos antes de finalizar el dìa......

Pero entonces lleguè a casa, saludè a mis primas, comimos juntas, charlamos como amigas.....me bañè, me puse pijama, me metì en mis cobijas algo preocupada.......y me di cuenta que despuès de tantas horas algo me faltaba.............pensè en tì y en la alegrìa que me produce tenerte en mi mente todos los dìas......y que si el tiempo me alcanza con mucha dicha, seguirè llenando este espacio para que al final de la noche.........no sentirme vacìa...........


P.D: La palabra cambiò para uso de mi cuento, que no es mi cuento sino poesìa..........

"Hola Señorita"

Sabe una cosa Niño Bonito…. ?


Hay días en los que siento que me hace más falta, días en los que el vacío ese, que suele sentirse en el estómago y en el pecho, aparece con más fuerza.

Hay días en los que su recuerdo aparece y yo intento desviarlo, distraer mi mente y me invento cualquier idea para no seguir sintiendo su ausencia.




Hay días en los que tal vez, al pasar cerca a su casa, hasta siento su olor y me lo imagino con su sonrisa de Niño Bonito, mandando su beso al aire y despidiéndose luego de habernos reído mucho y de habernos besado otro tanto.

Hay días también en que leo su nombre en mi agenda de teléfonos y me muerdo las ganas de escucharlo, porque prefiero que algún día, cualquiera, no importa cual, usted me sorprenda con un “Hola Señorita”.




Y esto que le cuento Niño Bonito, no es un reproche, ni una queja.
Es simplemente, un regalo que le hago, para que se entere del vacío que aparece en mi algunos días, para que se entere de que lo extraño.

Es simplemente eso. Nada más que eso.

15 sep. 2007

Poetas suicidas y escritores fracasados. Parte 1.

El gerente me la puso, casualmente estoy escribiendo una historia, la cual aspiro a que se pueda leer cada capitulo como un cuento independiente, este es el primero, el segundo ya esta en mi blog:


Mañana de sol y calor.

Un libro en la mano y un bus que se acerca, la seña y el sonido de los frenos de aire, el pago y los vueltos, un bus lleno y la providencia se vuelve caprichosa, un solo asiento vacío y un cabello rojizo rizado mira hacia abajo.

Me siento.

1984 esta en mis manos, segunda vez que lo leo, me divierte leer en el bus y no ver la cotidianidad de la ciudad calurosa, me divierte abstraerme del sonido y lo aburrida que es nuestra costumbre de ir a trabajar para poder comer, de hacer lo mismo a la misma hora, de no quedarme durmiendo en mi casa o leyendo un libro con mi aire acondicionado prendido o masturbándome pensando en aquella mujer que nunca fue mía.

Cuando sentado me dispongo a abrir mi libro veo a mi compañera de desgracia, la pelirroja lee a Lovecraft, es inevitable que me de cuenta, tengo la misma edición y me sonrío mientras veo que lee "En las Montañas de la Locura".

Pero ella lee pensamientos, me doy cuenta enseguida que me pregunta: ¿Te gusta Lovecraft?

Entonces veo sus ojos negros profundos y su piel blanca como el mármol, no usa maquillaje y su expresión no la entiendo, una camisa verde y un jean algo desgastado complementa su aparición, me he enamorado.

"Si, mucho, especialmente ese cuento... esa es la edición que trae El Que Susurra en la Oscuridad" y ella sonríe.

Los segundos pasan, talvez sea intencional, sabe que mis ojos brillan y no puedo evitar pensar que quiero estar en la cama con esa mujer, quiero penetrarla hasta que sus gritos traspasen mis oídos, quiero que sea mía y que mi semen queme sus entrañas en un éxtasis que me consuma y me deje sin alma, vacío, sin nada.

Y ella lee mi mente, sin embargo obvia mis pensamientos.

"Muy aterrador, pero prefiero a Poe", me dice.

"Me aterra mas Lovecraft y me encanta su cosmogonía demoniaca", le digo y devuelvo la sonrisa, debo parecer un tonto, pero esta es la mujer que ama a los tontos, ella es única y para mi, ella es un ángel caído, el silencio en medio del ruido, el orgasmo húmedo y las palabras calladas.

"Tengo 20 años", dice sin que yo le haya preguntado, "me encantan los poetas suicidas y los escritores fracasados, pero tu eres ingeniero, que aburrido".

Yo la miro y me quedo pensando, entonces huelo... huele a una noche de películas de terror de serie B, huele al abrazo en una noche fría, huele a la brisa del mar, huele a The Cure y Velvet Underground... huelo y alcanzo a oler su entrepierna, huele a vino tinto caliente y no soy capaz de hablar, estoy embriagado, estoy extasiado.

Entonces empieza a hablar de poesía, empieza hablarme de películas, me cuenta de música y hasta de la ultima vez que tuvo sexo, me dice que su padre le pegaba de niña, que cuando murió por un infarto ella no lloro, me dice que estudia diseño grafico pero que odia su carrera, que su madre tira con el esposo de la vecina y su hermano es un gay adicto al perico, que odia los gatos y un día quisiera tirar uno de un quinto piso a ver si cae de pie (y si se parte las patas de paso), que le gusta el color verde y que le encanta que le hagan sexo oral.

Entonces calla y espera que yo diga algo.

"Me gusta mucho..." y me desato a contar cosas, intranscendentales, estupideces, le digo de las veces que he amado, de los secretos que jamas he contado, que no me gusta la poesía en verso, que hace mas de un mes no tengo sexo, que cada rizo de su cabello lo quiero tener y que si tuviera corazón se lo regalaría.

Ella se ríe porque sabe quien soy, sabe que la quiero en mi cama pero se ha metido en mi cabeza, sabe que su olor, sus rizos, su sonrisa y la inevitable providencia ha hecho que un escritor fracasado, un poeta cursi que no escribe versos y teme suicidarse, un ingeniero aburrido, se sienta indefenso, melancólico y muera por un beso.

Entonces me besa, me pide permiso y se despide, se ha bajado del bus en una esquina de la ciudad calurosa, no me ha dicho su nombre, no me ha dado su teléfono.

Yo sigo como un zombie y pienso... mi parada ha pasado hace ya rato.

Y la palabra es....


Vacío


con todas sus aplicaciones usos y conceptos...

esta vez prometo firmemente escribir aquí, aunque ya no duerma más. . . .

14 sep. 2007

Ella

La colilla chisporroteó y humeó al chocar contra el asfalto mojado. Pronto, la lluvia terminó por apagarla. La lluvia que ya había atravesado mi gabán, mi sombrero y el resto de mi ropa y que ya parecía estar llegando hasta los huesos.


Encendí otro cigarrillo. El último del paquete. Del segundo paquete que fumé mientras esperaba a que Ella saliera.

Todo había empezado unas semanas atrás. Fuera del negocio por algún tiempo – lo que tardó en sanar la pierna derecha, rota al caer de un segundo piso, empujado por un fugitivo imbécil que no creyó que mi arma estuviera cargada y se acercó más de la cuenta. Cuando mi pierna se rompió, él ya estaba tocando las puertas del infierno. Y yo ya había perdido la maldita recompensa.

Incluso un par de dias es demasiado tiempo para estar desconectado de las principales fuentes de información y de trabajo. Una sola llamada fallida implica que un contratista llamará a algún competidor. Así que esas vacaciones forzosas fueron toda una eternidad de estar sentado viendo estúpidas películas en vídeo, comiendo pizza y limpiando una y otra vez el arma hasta cuando casi la desgasté. Y cuando pude tirar al bote las muletas al menos tres grandes contratos estaban en manos de la competencia, y yo mismo tuve que ir hasta los sitios donde habitualmente se intercambia la información y se cierran los negocios de este tipo.

Fueron un par de noches de vagar por las calles, en medio de la lluvia, calado hasta los huesos y con cada vez menos dinero para comprar comida, whisky y cigarrillos. La comida me importa poco: la vida en las calles le enseña a uno que no es realmente indispensable. El whisky… bueno, que me tome cuatro o cinco botellas a la semana no quiere decir que sea ningún alcohólico, así que me puedo pasar sin él. Pero los cigarrillos son mi vida… la que se escapa en volutas azules es la misma que entró unos segundos antes en una gloriosa aspiración de humana podredumbre.

La tercera noche fui al Bar. Nombre insípido para un local insípido, pero donde ocasionalmente había logrado algún buen contrato. Hay que tener en cuenta que después de tres horas sin cigarrillos cualquier contrato es bueno.

Y había un contrato… cerrándose justo cuando entré. Suerte que el desafortunado competidor era Will Tramper, que se echó a temblar apenas crucé la puerta. Una vieja historia. Algún día Tramper me cobrará su deuda, pero esa noche salió corriendo como el cobarde que es. Así que tomé su lugar en la barra, pedí un whisky y acepté el cigarrillo que el confundido cliente me ofreció.

Diablos, el contrato era bueno. Seis cifras, y todo por localizar – ni siquiera fotografiar y mucho menos acercarme hasta la chica. Hasta Ella.

La primera vez que la vi fue en una fotografía en blanco y negro, granulada y desenfocada. No mucho para ver, en realidad, salvo un cuerpo maravilloso cubierto pero no oculto por cuero negro, a bordo de una enorme motocicleta en movimiento, una de esas que uno siempre ve conducidas por un enorme cerdo musculoso y barbado.

Eso y nada más.

Pero ya tenía por donde empezar: los motociclistas. Cada una de esas motos es especial, única e inconfundible, y algunos de los veteranos que se reunían a jugar billar en los bares de carretera podrían identificarla sin duda.

El negocio empezó con pie derecho y cinco cifras en mi bolsillo, que me permitieron ponerle carburante al viejo cacharro y viajar hasta uno de los bares favoritos de los pandilleros… y comprar cigarrillos para todo el resto de mi vida. Bueno, si no me los fumaba durante la noche.

Sólo tuve que abordar a cuatro cerdos musculosos y gastar tres billetes antes de que alguien identificara la moto: había pertenecido al jefe de una pandilla, una de las más grandes, pero el tipo había muerto en un accidente de tren y su chica se quedó con la máquina. El tipo no sabía nada de la chica, pero me dio toda la información sobre la pandilla y sobre el antiguo propietario del vehículo, así que tres noches después ya sabía su nombre y dirección, y el sitio donde trabajaba atendiendo la barra de un bar hasta la madrugada.

Así que allí estaba, fumándome el último cigarrillo y esperando a que Ella saliera por la puerta de servicio del bar. Y vigilando al otro, una simple sombra acurrucada en un alero a tres pisos por encima y unos diez metros por detrás de mi posición tras el poste de la energía.

Finalmente, la puerta se abrió y salió uno de los meseros. Luego el otro, riendo y despidiéndose de alguien que quedaba adentro.

Luego salió Ella.

Era la primera vez que la veía en persona – algunos de los informantes habían aportado nuevas fotografías, casi siempre sin darse cuenta – y de pronto me di cuenta de que no conocía su rostro. Las fotos siempre eran demasiado lejanas y demasiado oscuras. Todas eran nocturnas, de hecho.

Pero tenía que ser Ella. El impermeable estaba cerrado por una correa que rodeaba una cintura tan estrecha que sólo podía ser la suya, y el contoneo – o mejor, la sensual ondulación – al caminar era exactamente como yo había imaginado que debía ser.

El tipo en el alero empezó a moverse antes de que Ella cerrara la puerta. Yo ya tenía el arma amartillada antes de que sacara la llave de la cerradura.

Ella me vió al salir y se quedó como congelada, mirándome a los ojos. Lo único que sé es que no estaba asustada. De hecho, sonreía. Pero la sonrisa desapareció cuando el tipo que la vigilaba desde el alero cayó – o se materializó – justo entre Ella y yo.

Alcé el arma y grité al tipo para que estuviera quieto. Me miró y se abalanzó sobre mi. Y yo le vacié el tambor del revólver, pero no pareció sentirlo. Primero cayó sobre mi con todo su peso, luego se incorporó y me arrojó sobre un montón de basura. Sin tiempo para recargar, tomé lo primero que encontré: una botella, rota por el gollete. Cuando el tipo volvió a caer sobre mi para izarme y lanzarme, se la clavé en la garganta. El tipo hizo un ruido como de gato furioso, se llevó las manos a la garganta y yo tuve tiempo entonces de sacar la navaja, abrirla y enfundarla hasta la empuñadura exactamente en su corazón. Cuando se desplomó, me incorporé y busqué a la chica con la mirada. Estaba apoyada en el poste donde yo la había estado esperando. Caminé hacia ella, cojeando un poco – el frío y la pelea me habían lastiado la pierna.

“¿Por qué tardaste tanto?” fue su saludo.

“No me lo agradezca. Sólo hice lo que cualquier otro hubiera hecho.”

“No, muy pocos hubieran podido hacerlo.”

Nunca supe cómo me encontré abrazándola, pero en medio del beso que siguió no me importó mucho. Después de una deslumbrante ráfaga de gloria proveniente de sus labios, se alejó un paso.

“Es una lástima que no hayas podido hacer tu trabajo”

“Espera un minuto” le dije. “Claro que estoy haciendo mi trabajo.”

“Ya no es necesario.” Dijo ella, sonriendo con esa enigmática sonrisa suya, acercándose para darme un beso de despedida mientras ponía algo en mi bolsillo.

Un fajo de billetes. No conté, pero era mucho. Cuando volví a mirarla, ya no estaba. Se había esfumado.

La lluvia arreció. Busqué mi arma y de pasada me di cuenta de que el cuerpo del tipo no estaba. En su lugar había sólo un montón de cenizas que la lluvia dispersaba con rapidez.

Emprendí la caminata en medio de la lluvia atroz. Una caminata que no acabará. Pues sólo terminará cuando la encuentre.

---



Nota del perpetrador.

1- Me importa un comino la coherencia.
2- Es autobiográfico.
3- No, no termina aún.

Desenlace

El último recuerdo que tenia de ella era su sonrisa despiadada mientras se alejaba caminando luego de acabar con todas sus ilusiones. Siempre la recordó hermosa, casi angelical, pero sin saber cómo ni por qué su hermoso ángel se transformó en un demonio vicioso que acabó con la felicidad que alguna vez tuvo.

Luego de recoger uno a uno los pedazos de su corazón y protegerlos de la fría lluvia que caía caminó con pies pesados hacia su casa, aunque lo que pesaba más que la ropa mojada era su espíritu maltrecho. Ya encerrado en su habitación comenzó recomponer su corazón y armarlo pieza por pieza; fueron tantas noches de lluvia, llantos, desesperos y desasosiegos que, cuando pudo haber completado su trabajo, el tiempo le había parecido infinito y se sentía como de 100 años.

Desde que pudo recomponer su corazón decidió que quería volver a ser el mismo de antes, quería ser el mismo de antes; se puso nuevamente los colores de gala que solo utilizaba cuando estaba feliz y salió a caminar con el deseo de tomarse el mundo. Pero como no era tan ambicioso decidió tomarse la ciudad y compartir su felicidad con todo aquél con quien pudiera.

Recorrió parques y plazas saludando a todos como viejos conocidos; de un lado a otro iba comprando dulces y flores y regalándolos a los niños que jugaban en las calles y a hermosas señoritas desconocidas para robarles una sonrisa coqueta y así seguir su camino. Y en sus ires y venires se topó con una calle que tristemente le resultaba familiar, gris y cubierta por la fría; era precisamente en esa misma calle donde había sucedido todo.

Respiró profundo y con paso solemne, lento y seguro se aventuró por la calle que sentía angosta y hasta cierto punto hostil, pero decidido siguió su camino, entró a una tienda y compró un cigarrillo; lo disfrutó al máximo y lo terminó al punto de haber llegado al final de la calle.

Y creyendo ver un espejismo vio sentada en una banca a una chica hermosa, medio ángel, medio demonio que por mucho tiempo fue el verdugo de sus sueños; la encontró como perdida en sus propios recuerdos y atacada por una lluvia fría e invisible que hacía más pesado su espíritu maltrecho mientras pensaba en alguien que acabó con sus ilusiones. Como pudo se acercó a ella, y a modo de expiación, la saludó de la manera más gentil que pudo para luego invitarla a tomar algo en el café de la plaza.

Nosotros callaremos para siempre

Cuando escucho su nombre siento cómo el deseo se apodera de mis venas y cuando
ese deseo es demasiado fuerte no tengo más remedio que la de unir mis manos y
rezar
La mujer que está frente a mí es Mariana, la catequista de mi iglesia, y debo confesar que mantengo un amorío con ella. El hombre que está a mi derecha es Jesucristo y confieso que lo he traicionado.

La unión fue inevitable y si ustedes, hijos míos, conocieran a Mariana me concederían razón, ya que ella es la mujer más bella en cuerpo y alma que he conocido, si la vieran desenvolverse ante los niños preparándolos para su primera comunión se darían cuenta la bondad de su corazón.

La unión es inevitable pues debemos mantener las apariencias, sin duda yo seré hombre por siempre y ella será mi mujer muy a pesar de cualquier circunstancia. Puedo jurar ante este altar que aquella mujer me hace caer en pecado sin sentirme culpable pues al estar tan de cerca a ella logré ver cada rincón de aquel paraíso del que nuestros primeros padres fueron expulsados, conocí el blanco y el negro en sus ojos. Nuestros encuentros han estado más allá del bien y el mal. Yo he sido el hombre más feliz y no he podido ni quiero salir del profundo y hermoso abismo en el que me adentré mientras ella me ató a sus dilatadas pupilas.

Mariana camina hacia mi y el rojo de la alfombra contrasta y le sienta siempre bien, sin duda verla comer de mi mano y beber del vino que domingo a domingo le ofrezco me apasiona y me hace olvidarme que se trata del cuerpo y de la sangre de Cristo.

Yo soy el Padre Joaquín y el hombre que está a mi derecha es Jesucristo, la mujer que está frente a mi es Mariana, la catequista de mi iglesia y el hombre que está a su derecha es el que en este preciso instante será su marido y si alguien tiene un impedimento para que se lleve a cabo tan despiadada unión que hable ahora o que calle para siempre.

10 sep. 2007

Epitafio (1)

Soila Madatu ya
1970-2007


Mujer y Amante
Tan despiadada que decidio morir
Para dejar mas de dos mil amores
Llorando por ella.

8 sep. 2007

La mano alzada

¿Somos deudores morosos de la cuenta abierta que le tenemos a esta violencia despiadada? -. Preguntó Berta.

Dos balazos de R-15 saldaron sus deudas.

7 sep. 2007

Adios...

Mirándose al espejo Inés pinto sus labios de rojo…saboreo su sabor a cereza y tiro un beso al aire…luego arreglo su vestido negro de seda, se hizo una colita en el cabello y se puso el perfume que él le había regalado.

Al voltear se dio cuenta que aun Jorge dormía, así que se acerco muy suavemente a él….

- Duermes? – Dijo muy delicadamente con cierta sensualidad en su voz…

No obtuvo respuesta

Al cerciorarse de que lo hacia profundamente empezó besarlo…primero fue el cuello, luego el corazón…allí lo beso dos veces, pero no en el mismo sitio…luego se acerco a la mesita de noche y saco el cuchillo que había guardado para ese momento….

La primera cuchillada fue en el corazón…., en la segundo corto el cuello…y por ultimo repitió en el corazón….ya no quedaba rastro de ninguno de sus besos.

Inés sonrió al verlo empapado en su propia sangre…sentía la satisfacción de haber terminado con la farsa de estar fingiendo amor…miro nuevamente al espejo y vio su mirada despiadada y en ese momento supo que era libre.

5 sep. 2007

Nada mas que decir

Sangre y escremento a su alrededor, risas de incertidumbre, por otro lado llanto de felicidad, ella no conoce su nombre, mientras se repite el llanto ese llanto penetrante como la mirada de una mujer celosa, pero tan suave como la mirada de una abuela, en el exterior de aquel lugar , muerte enfermedad , odio mucho odio era lo que existia.

Desconsiderada y despiadada , como se le ocurrio a aquella mujer traer a este mundo a un hermoso angel como ella, solo para que aprendiera a llorar , a odiar, a esperar como la destruian, y lo peor a aprender a amar.

La Muerte del Loco.

(Pues pensando en copiarme del cuento de Lucas, corto y ya, pues se me ocurrio esto)


Caminando por la calle vi una sirena de despiadada mirada, me sonrió y empezó a cantar, yo la quise tocar, yo la quise besar y atravesé sin mirar.

El bus de Cra 54-Uninorte no alcanzo frenar, la mañana de ese miercoles fue congestionada a la altura en la 51B con 100 y yo sali en primera plana en El Heraldo, no todos los días se pueden fotografiar los sesos de un loco.

Desilusión...

El Presidente lloraba mientras veía como fusilaban a quien otrora había considerado su mano derecha, su hermano.

Aun no podía creer que durante años trabajara de espía dada la confianza que siempre había tenido en él.

4 sep. 2007

Mesias

La vi caminar sobre la acera de enfrente mientras llovía, sus labios rojos y medias rotas causaron una erección en mi, el frío se disipo un poco con la caliente sangre que mi corazón bombeo, apreté mi maletín negro contra mi pecho y suspire, de mi boca salio un humo espectral y ella volteo a verme.

No tenia miedo.

Y eso me decepciono, porque habría que hacérselo sentir.

Mi corazón empezó a latir fuerte, pero esta vez lleno de furia... Yo, el demonio encarnado, la muerte andante, el silencio de las risas, el abrazo frío y eterno, no era temido.

Así que me acerque y ella, aun bajo la lluvia, parecía sonreír, sus ojos llenos de hambre la delataban, la maldita puta no había hecho ni para comer, veía su ultima oportunidad de la noche y me sentí desgraciado, no era su castigador sino su redentor, purgaría sus pecados, redimiria su pasado con dolor y vaciaría su sangre impura para que el sufrimiento le diera un perdón que no soñaba alcanzar, yo seria su mesías, yo me sacrificaría por sus pecados.

Ella me dijo el precio y mis dientes blancos se mostraron, ella creía que su noche estaba salvada y era cierto.

Ya en la habitación se desnudo despreocupadamente, apague la luz y encendí una vela, ella se acostó y le dije que mi fantasía era amarrarla, ella dijo que cobraba mas por eso y pronto estaba inmóvil, silenciosa, y sentí que mi pene se volvía a endurecer, me quite mi camisa y cuando ella con terror vio mis cicatrices y mi cuchillo haciendome otra mas por ella, intento gritar pero era tarde, sus gritos ahogados se perderían, sus suplicas solo las oiría yo, su vientre quedaría abierto mientras sus intestinos serian colgados por toda la habitación, su cabeza la metí entre sus piernas, sus ojos me los llevaría, su lengua también, donde va no los necesita... he sido su salvador y ella mi pecado, mi despiadada condena, mi sueño perverso y mi orgasmo sangriento.

Hoy me he despertado satisfecho, lastima que sea tan difícil de quitar la sangre entre mis uñas.

Preludio de un suicidio

-Quédate esta noche a mi lado, temo que este día pueda dejar de amarte...

Era lo que silenciosamente gritaba su corazón, era lo que celosamente guardaban sellados sus labios por temor a sonar intensa y obsesiva...

En esta etapa de su vida, Valeria estaba terminando de aprender una dolorosa lección, pero se negaba rotundamente a llevar a la práctica todas esas teorías fantásticas que había aprendido con la experiencia; sobre todo porque al llevarlas a cabo, pondría fin a la mujer de quien Luis Felipe se había enamorado.

- No te vayas, quédate conmigo esta noche
- No puedo, sabes que no puedo
- No quiero que te vayas
- ¿Qué te hicieron?, pareces una niña pequeña a punto de llorar
- Sólo quiero que te quedes conmigo esta noche. Dulce María se quedará en casa de una compañera haciendo un trabajo, no quiero quedarme sola... -y mientras decía estas palabras, se acurrucaba en aquel masculino pecho como queriendo fundirse en su cuerpo buscando afanosamente la protección que le brindaba el amor que se albergaba en ese corazón.
- No insistas, -alegó él apartándola suavemente de su lado mientras se levantaba del lujoso sofá blanco-, acompáñame a la puerta que ya debo irme...

Sin pronunciar palabra y con los ojos llenos de un sentimiento difícil de explicar, Valeria se levantó suavemente del sofá tomando a Luis Felipe de la mano derecha con su mano izquierda, como quien pide apoyo, o quizá consuelo...

- Qué te ocurre? -susurró él de forma casi mecánica, poco estaba acostumbrado a esas muestras de fragilidad que para la Valeria fría y despiadada que todos conocían no eran otra cosa que debilidad.

Silenciosamente y sin mirarlo a los ojos, llevó sus pequeñas y delicadas manos detrás del cuello de Luis Felipe, colocando su cabeza casi que estratégicamente sobre su hombro y aferrándose a su hombre como un náufrago a su tabla salvavidas...

- Nada -sollozó ella- Nada, sólo quiero abrazarte -decía mientras apretaba con fuerza el cuerpo de su amado quien la separó de sí diciendo: "ya es tarde, vámonos"

Valeria lo presentía, sabía que era el final , algo en su interior lo gritaba como grita un condenado al ver tan cercano su momento final, pero ella debía ser fuerte, no volvería a llorar...

Lo acompañó a la puerta, se despidió igual que todos los días y él de igual forma prometió que llamaría. En el fondo ella sabía que esa promesa jamás se cumpliría como muchas otras...

Al regresar, vió la puerta de su cuarto abierta; le extrañó encontrarla en ese estado y revisó cada esquina de la habitación pues algo en su corazón unido a la corriente de aire frío que acarició su piel, le hicieron presentir que alguien no deseado había ingresado, miró tras la puerta, en el closet y bajo la cama, pero la búsqueda fue en vano, el lugar estaba vacío, en él no había ingresado nadie, sólo el recuerdo de un fantasma del pasado...

Valeria sintió su cama sencilla tan grande que estuvo a punto de echarse a llorar, recogió su clara melena y se colocó su pijama color rosa. Mientras lavaba su cara, recordó lo que había vivido momentos atrás, todo se le hizo familiar, la forma en la cuál Luis Felipe le había hecho el amor no era normal, sólo una vez le había pedido penetrarla por detrás, ella sabía que él se excitaba al ver su rostro lleno de placer, a él le encantaba ver sus labios pronunciar su nombre; pero esta noche nada fue igual que siempre, esta noche Valeria recordó la única vez que había vivido algo similar y mirándose al espejo mientras se peinaba su larga, crespa y clara melena se dijo:
Estas pensando en otra mujer,
me hiciste el amor deseando que fuera otra mujer?
me has humillado al usarme para sentirte más cerca de otra mujer,
y esta noche moriré para tí
porque no soy esa otra mujer...
Al día siguiente, Valeria no contestó las llamadas de Luis Felipe, se tinturó el cabello de negro azabache y cambió su guardaropa, aprendió a mostrarse tan cual era y a disfrutar cada día de su vida como si fuera el último que viviera..

1 sep. 2007

La nueva palabra es.....


La nueva palabra para los magos es ......


DESPIADADA