20 nov. 2010

Queda por decir

Frente a la hoja en blanco una vez más sintió el temor de apoderarse del lápiz y empezar a escribir su historia, no la historia de triunfos y metas logradas, no la historia de superación que el mundo veía, no la historia de su siempre contagiosa sonrisa, no esa historia, no la historia que a todos llegaba a inspirarlos.

Quería contar esa historia en la que dos cuerpos desconocidos se encontraron en una calurosa ciudad, en medio de paredes blancas y  luces (al principio) apagadas, quería contar de esos encuentros prohibidos en medio de la noche, de los encuentros aún más prohibidos a la luz del día, quería contar como su soledad encontró en un cuerpo desconocido una soledad igual a la suya y que por un tiempo fue su perfecta compañía, quería contar como se unieron sus formas comunes y no comunes, quería decir que de una extraña forma se amaron, porque la primera y única regla de la historia era no enamorarse, pero llegó el momento en que sin decir palabras y con todo lo que ocultaba el silencio se estaban amando y se consumían en ganas por decirlo y romper la estúpida regla, quería contar como su frustración ante la censura de sus palabras le enseñó a decir te amo con una sonrisa, una sonrisa de complicidad cuando se encontraban en los pasillos de la ciudad, en las esquinas de un centro comercial, en una llamada a media noche, una sonrisa mientras se arrancaban la ropa en medio de la oscuridad de las salas de cine, una sonrisa al compartir un libro o escuchar una nueva canción.

Quería contar también como con una sonrisa, en medio de una calurosa ciudad se dijeron adiós para nunca más volverse a ver, quería decir que la maldita sonrisa fue su fachada, y que a pesar de su vida perfecta, aún tenía un te amo por decir y por escuchar, quería decir que en el silencio había aprendido la forma perfecta de amar, porque sabía que no tendría nada a cambio y que llegaría a conformarse con una sonrisa.

Fue así como rasgó la hoja, guardó el lápiz y  decidió ingresar a gmail, hacer clic en [compose mail], ingresar su dirección, escribir en el asunto :) y presionar el botón send.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿no están las reglas para romperse? que hizo de esta regla la excepción, pudo más el miedo ante las posibles respuestas.
De acuerdo con la sencillez que otorga el amor en silencio y bien por el amor que se da en sonrisas.
:)

Bcorazon dijo...

=) Tambn me gustó mucho esa frase.. y la forma en que terminó el escrito

Juan G. Rivero dijo...

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