9/12/2009

El colibrí

El era un hombre de éxito. Todo lo que había querido, en mayor o menor medida, lo había tenido. Se había enamorado después del dolor y en ese amor fijó todas sus esperanzas, pero nuevamente le falló el amor. La falta de palabra, decía el...

Vagó en su inconciente, subconciente, conciente y ultraconciente. Evadió. Sigue evadiendo y ahora acepta su propia mediocridad como parte de su vida. Sabe que al final nada de nada tiene importancia. Solamente quiere producirse a si mismo la mayor cantidad de felicidad que pueda.

De pie, en la cima de una montaña notó a un ave, un colibrí que se posó en su hombro derecho. Traía un mensaje de su pasado, en letras que ya no reconocía, en sentiemientos que ahora eran distantes. De pronto, un corriente de aire le trajo una idea, una pulsión por hacer algo impensable.

Vio tras de sí el terreno sobre el que estaba. Una enorme meseta de pastos verdes con un toque azul. Unas flores rojas y amarillas que se mecían con el viento. Retrocedió. Cuando se sintió listo se detuvo. Miró de nuevo al horizonte. Emprendió una carrera y en el camino, inmensas plumas tornasoleadas comenzaron a brotarle de la piel. Su boca comenzó a endurecerse, se tornó del mismo material del que estaban hechas sus uñas y comenzó a prolongarse desde la mitad hacia el frente. Comenzó a perder la memoria, trató de aferrarse al más precioso de sus recuerdos porque sintió miedo de perderlo definitivamente. Ese recuerdo del único ser que le había amado tal y como era. Luisa...

Al llegar al borde, simplemente se dejó caer. Se dejó llevar hacia su incierto presente sin recordar nada de lo que fue.

Son las 9:45 a.m. El sol decembrino brilla preciosamente en las montañas de los Andes. Ella cuida un cayeno rojo. De la nada, un colibrí se acerca a la inmensa planta a tomar un poco de néctar. En un hecho insólito, se posa luego en su hombro. Se acerca a su mejilla y refriega su pequeña cabecita contra ella. Luego se va volando.

Son las 10:00 a.m. Suena el teléfono y Luisa se entera de que Antonio fue hallado muerto en las faldas de la montaña.

Pic: "colibri" by Romulo fotos on Flickr.com
Sountrack: Love by Zoé

1/12/2009

Final Feliz

Empacó sin afán, se fumo un cigarrillo y se quedo mirando por la ventana un rato.

Orinó sin subir la tapa por ultima vez en ese baño, tiró la puerta descuidadamente y sin remordimiento en el alma bajo las escaleras silbando una canción de navidad en marzo.

En la cocina ella desayunaba sin ganas y no le había hecho café.

Ella no lo volteo a mirar, el no se despidió.

Y al final, como en los cuentos de hadas, fueron felices por siempre.

17/11/2009

Andrés

Andrés despierta por la mañana temprano.

Mira su cama, pero no es su cama, mira la mujer a su lado, pero no es su mujer, mira la sangre en sus sabanas, pero no es su sangre, mira las figuras pintadas en la pared, mira los símbolos que él no recuerda haber pintado, mira la cabeza de la mujer, mira sus brazos, mira su torso y sus piernas, todos en esquinas distintas, pero en realidad lo que más le aterra es la expresión de miedo de ese rostro, de esa cabeza cruelmente cortada.

Y entonces ve el hacha.


Andrés despertó por la mañana 24 horas antes de un viernes cualquiera, como todos los días, como todos los viernes, no había mujer a su lado porque ya se había levantado a hacerle el desayuno, llega con su monotonía al baño, se ducha y desayuna unos huevos fritos con pan, jugo de naranja y su esposa no para de hablar.

No se despide al salir, llega a su trabajo y lo hace como siempre, no hay otra manera de hacerlo, almuerza al mediodía con sus compañeros, habla de futbol, de carros, de mujeres, sus amigos lo convencen de irse a tomar algo después de terminar. Llama a su esposa y le avisa, a ella le molesta, pero lo deja, el es un tipo fiel, Andrés es un buen marido.

Cerveza tras cerveza la cabeza empieza a dar vueltas, luces intermitentes en una discoteca, no sabe cómo llegó, pero está solo, recuerda a la mujer de rojo que lo mira, recuerda como se mueve mientras él tiene una erección, pero no recuerda su nombre, recuerda el tipo del parqueadero que le dice que le ha dejado atrás en el baúl lo que pidió.

Ella esta desnuda y abre sus piernas, Andrés ahora sabe que el diablo esta suelto esta noche, se lanza encima de ella, lame su vagina y le muerde el clítoris, ella gime le mete dos, tres y cuatro dedos mientras babea en sus tetas, la penetra con fuerza y ella grita, si le duele también le gusta, la voltea y jalando su cabello la penetra por detrás, ella grita de nuevo, se quiere zafar el no la deja, entonces justo antes de venirse la suelta y la golpea duro en la cara y estando ella aturdida se viene en su cara, pero no hay semen, eyacula sangre espesa y oscura.

La golpea y la vuelve a golpear, el diablo esta suelto, es el marido perfecto, son los años de frustraciones, el trabajo en el que no quiere estar, las cosas que nunca quiso comprar, la esposa que ya no ama y la vida que nunca quiso vivir.

Va al carro mientras ella yace inconciente y mira en el baúl, esta un hacha.


24 horas después, Andrés llega a su casa, la preocupación de su esposa se transforma en rabia cuando lo ve llegar, ella lo mira muy molesta, él le sonríe con una mano atrás.

El diablo esta suelto aun, la maldad latente en nuestra naturaleza no se quiso retirar, el demonio en llamas eternas no es más que él mismo, el dolor se personifica, el sufrimiento, el genocidio, el pánico y el más grande de los miedos no es más que el marido perfecto. Imagina un viejo cuervo en un árbol que sangra por sus ramas, imagina la misma muerte repartiendo dulces negros, imagina a Dios llorando en ese momento, retuerce su alma y entonces empuña el hacha que esconde en la mano de atrás.


*Canción recomendada para hoy: Devil Inside - INXS

9/11/2009

Madrugada

Era un día terrible, sepultado entre vapores grises y azules, la sinfonía de la tetera tratando de escapar de las llamas de la vieja estufa. Otra vez ahí, había sentido varias veces un apretón, el abrazo del frio que hacía que sus pulmones se llenaran con líquido, que su ser sintiera el peso de cada respiración, un fuelle marchitado que parecía estar roto y que así lo manifestaba con un silbido apagado y disonante. Derruido por la tos continua de la voz hecha a un lado, tanto como sus pensamientos, disminuido por las enfermedades; de una edad en la que sentía a la naturaleza como una vengadora despiadada, libre de moralidades y dispuesta a tomar de cada cual lo que le habían arrebatado por el peso de sostenerse en su seno.

Eran más de las cuatro de la madrugada y aún no había podido cerrar los ojos más que para intentar oscurecer el mundo al unísono, mientras que su dolor lo cambiaba de color con cada pestañeo; Sus ojos eran los ojos de la distancia, que otrora habían perdido el brillo y que ahora en lugar de reflejar cosa alguna, presentaban un panorama profundo, un rincón lleno de recuerdos y desafíos.

Hacía ya un buen tiempo en que el sueño lo había abandonado, como antes lo habían hecho las fuerzas y la esperanza. Solía refugiarse en el transparente calor del Vodka, mismo que nunca lo juzgo, y que lo mantuvo a salvo y cuerdo por varios años en las minas, en tiempos en que el valor, el coraje y la honra eran bienes casi tan preciados como lo que se arrancaba de las entrañas de la tierra; conservaba todos esos recuerdos, tan pegados a su ser como el asma que le habían dejado los minerales, aquellas rocas que si bien le habían dado sustento, nunca le dieron la riqueza anhelada, y si un centenar de problemas, un millón de dolores.

Sus sueños se habían roto mucho tiempo atrás, y los retazos de los mismos los había usado para rellenar el colchón el cual alguna vez creyó poder llenar de dinero. 55 años después de haber llegado ahí, sentía el peso del tiempo como si fuera un lastre, se encontraba anclado allí, y muchas veces entre la tos seca y las madrugadas, frías y vacías en que salía a contemplar el firmamento, buscaba en el cielo a algún dios que se llevara su miseria, o alguna estrella que cayera sobre él y acabara de una vez con todo.

En esa madrugada el cielo estaba despejado y le parecía inconcebible que helara  tanto, casi podía sentir el frio dentro de él, como si fuera el foco del mismo y estuviera dando al sol excusas para no mostrarse por temor al congelamiento. Revolcó de nuevo su taza de té; Aún después de 5 años le dolía la ausencia del café, que lo había acompañado todos los días en el pasado, con más fidelidad que el perro y la esposa, pero que a diferencia de estos últimos, el médico si le había prohibido. Dio otro par de pasos hasta la silla mecedora, los tobillos lo estaban matando, pero lo olvido momentáneamente por el punzón de sus rodillas que le recordaban que su maquinaria estaba ya muy vieja y que debía ser desechada por obsoleta.

Miró de nuevo al horizonte al tiempo que sintió un confort leve cuando sus huesos le dieron un respiro hacia algo más tolerable. En la distancia vio acercarse, dejando una estela de polvo, gracias al resplandor de la luna y las estrellas, algo que parecía oscuro, pero que de alguna forma brillaba con un fulgor metálico; Se quedó unos minutos incontables palpando con su mirada el frenético andar de aquello que al poco tiempo se reveló como un automóvil, un clásico del 69, un Mustang con un par de rayas plateadas escarchadas, con suficiente frente como para atemorizar a un camión y el potente rugido probablemente de una maquina imbuida al menos con 600 caballos de fuerza. Tal vez no era del todo un conocedor, pero sabía que aquello le gustaba, siempre quiso poner sus manos sobre un clásico, arreglarlo y después conducirlo por las carreteras planas y pavimentadas, más allá de las minas, más allá del trabajo, los deberes y las penas, más allá de su horizonte; Sin embargo su trabajó absorbía no solo su tiempo, sino también su salud y alma; Y cuando ya no pudo trabajar más, se vio demasiado agotado como para darle combustible a alguno de sus ya lejanos sueños.

El automóvil parecía venir totalmente de frente hacia su casa, y le parecía encantadora la idea de que chocara de contra sus tristezas y su soledad, pero no fue así y el Mustang 69 vino a frenar poderosa pero delicadamente delante de su casa; De inmediato un sujeto de apariencia imponente de al menos 2 metros de estatura se bajó del auto, pantalón de cuero y botas de serpiente de aspecto texano, una camisa ajustada de cuello amplio y abierta desde la mitad del pecho dejando ver un enorme collar con forma de algún símbolo extraño; totalmente de negro, pero con la piel más blanca que había visto jamás, gafas oscuras, una barba descuidada, rematando su apariencia con un guardapolvo también en cuero que ya solo daba sospecha de su color original.


El hombre se dirigió hacia él, subiendo con seguridad por las escaleras que protestaron probablemente debido a la costumbre de cargar solo la mitad del peso; el extraño hombre de negro, dio un giro hacia la derecha dirigiéndose hacia él; con una sonrisa extraña se detuvo a 1 metro de él, quitándose los lentes oscuros antes de hablarle.

Richard, perdona la tardanza – dijo el hombre, mientras seguía sonriendo – ya es hora de irnos…

Cuando salió el sol, gradualmente fue tocando con su cálida y anaranjada luz la vieja casa de tablas en medio del cruce de caminos, mas empolvada que la misma carretera, dejando ver a su paso a un hombre muy anciano, curtido por el dolor y entristecido por la soledad, quien sin embargo dejaba ver una mueca de tranquilidad, un viejo vuelto ya cadáver quien había fallecido probablemente sobre la madrugada de ese mismo día. Había esperado mucho tiempo su llegada, pero al parecer la muerte en su potente Mustang, se había perdido en el camino.

23/09/2009

Nada

Un día ella dijo que se iba, alistó su maleta y se vistió de rojo, con tacones altos hizo ruido al caminar, tiró una puerta y con maleta en mano me miró.

- Me voy, ahora te quedas sin nada - me dijo

La miré sin pestañear y ni siquiera bostecé, no me levanté a despedirme, no hice nada, no expresé sentimiento alguno porque nada sentía y le dije:

- Esta cárcel nunca ha tenido barrotes, este corazón nunca ha albergado nada, nada te he pedido y nada me quedo, nada te he dado y nada te llevas, pero te quiero mostrar algo antes de que te vayas.

Y le mostré mi alma.

Salió corriendo, dejo la maleta y se le rompió un tacón. Dejó la puerta abierta.

Le asustó ver que no tenía nada.

4/09/2009

Coffee and Sex, the perfect mix.

-Two coffee cups with a delicious taste and a excellent session sex at the morning (Who said that stars can only touch at night?). So, tell me, what more can i do for you?

-Today? Nothing, thanks, you are very complacent and i´m grateful for that. now you gotta go to work, come on hurry up.

While Sack was getting ready to leave, Susan thought about the speech of his husband. She was agree about coffee, but about sex, not really.

When Susan was alone, she called a old friend from the college. His name was Gianlucca, yes, you´re right, he was italian. If you did this deduction, you can rest assured you surprised me. You are very clever.

Well, we must come back to the story.

She told him about her marital issues, so, he asked her to get out to enjoy a coffee.

And she answered with a rotund NO. And she add - I need another thing, actually, I´ve gotten enough coffee for today.

27/08/2009

Las mentiras habituales

Un desayuno sin ganas y la mirada de ella en silencio se repite y se repite.

El sabe que ella quiere algo y no se atreve a preguntar, tal vez sospeche de aquella rubia del trabajo con la que esta teniendo el mejor sexo de su vida, tal vez quiera un bolso nuevo, tal vez le quiera decir que aun lo ama. Pero su alma llena de decepción y aquella cosa que aun siente muy dentro de si no le ayuda a enfrentar su mirada, así que decide soportar mejor el silencio.

****

La rubia se empieza a cambiar y aun jadea, tiene que irse a otro lado. El esta saciado de ganas y solo atina a mirar un techo que no dice nada, trata de poner su mente en blanco, pero la imagen de una familia sonriente que le saluda desde lejos no lo deja. Se siente vacío, en sus testículos y su alma.

La rubia dice algo, pero el no entiende, el no quiere y le contesta que si, no se dio cuenta que ella pregunto: ¿Me amas?

****

Se sienta en su oficina y cierra con seguro, debe presentar un informe, pero antes le gustaría escribir algo, pero no sabe que, tal vez una historia de amor, tal vez una nota de suicidio, pero no tiene valor para ninguna de las dos.

Entonces se acuerda que tiene que dar una charla a sus vendedores a las 4:00 PM, saca de su corazón las mejores mentiras motivacionales, sonríe, abre la ventana y lleno de toda la falsedad que puede fingir se pone a escribir.

****

Llega a su casa, abraza a sus hijos, su esposa lo besa con cariño, mira el recibo de la tarjeta de crédito que llegó hoy, el recibo de la luz que hay que pagar mañana y le dan la razón de que mañana es el ultimo día para pagar la cuota del carro atrasada.

Prende la TV pero su mente esta en otro lado, su esposa quiere sexo y el quiere un revolver en su cabeza, respira profundo y complace sin ganas a su esposa.

Tiene un orgasmo vacío y se hace el dormido, quiere bañarse pero no se decide, quiere matarse y no es capaz, quiere dejar las mentiras habituales, pero ya es muy tarde para intentar ser sincero, para ser feliz, para tener otra vida.

Decide mejor mirar el techo.

20/08/2009

Las chicas malas van a Monaco

Alguna vez escuché que las chicas buenas iban al cielo, pero que las malas iban a donde les daba la gana.

Y si, las chicas buenas generalmente terminan su carrera juiciosas, se hacen profesionales bien pagas, cumplen sus sueños laborales, pagan sus cosas y se hacen independientes, eventualmente conseguirán un buen hombre (a veces con mucho trabajo y tarde), de esos buenos profesionales, que llegan temprano a su casa y cuyo mejor plan es ver comedias románticas y las repeticiones de Friends arrunchado con su novia en la cama.

Al final ellos llevaran una vida plena, con hipoteca del apartamento, préstamo del carro, tendrán unos dos hijos y les darán la mejor educación que sus sueldos puedan pagar.

Hasta que alguno de los dos se de cuenta que malgastó su vida en todo eso, pero eso es otra historia.

Lo cierto es que en cambio las chicas malas van donde les da la gana... incluso a Monaco.

Sheyla era una chica mala.

La conocí en algún bar de esos donde uno iba a ligar lo que se apareciera en Barranquilla, de los que quedaban en la 79 y que lastimosamente cerraron, dejandonos sin sitio de pecado y perdición los fines de semana.

Delgada, rubia teñida, con un culo precioso y con unas tetas que soñaban con crecer a punta de silicona. Le faltaba clase, pero le sobraba ambición y ganas de tirar.

En seguida me di cuenta de era de las que corría riesgos, disfrutaba el sexo pero en el proceso le gustaban los beneficios económicos que el traía, era una perra vendiendo su culo, pero era conciente de ello y aun sin ser descarada, tampoco lo ocultaba.

Lógico que hubo mucho sexo con Sheyla, del bueno, del cochino, y era buena en ello. También pague por el, definitivamente no me cobraba al terminar como cualquier puta callejera, pero tenia que pagar sus rumbas ocasionalmente y sacarla de uno que otro apuro con un "préstamo" que me iba a pagar apenas le cayera una platica.

Sin embargo Sheyla sabia que yo no era millonario y con el tiempo se fue asincerando y me contó que ella no le importaba no haber estudiado un carajo, tenia un señor casado que le pagaba su apartamento y ciertos lujos que se daba, que el tipo no era desagradable y le dejaba hacer lo que ella quisiera. Con el tiempo, con mas sinceridad, me contó que su numero de amantes no eramos solo dos, esta mujer era promiscua de verdad y obtenía placer y dinero a través de todos nosotros, soñaba con tener sexo grupal y le aterrorizaba envejecer.

Sheyla y yo fuimos amantes durante un año o mas, pero llegamos también a ser amigos, luego se fue a Panamá y perdí su rastro.

Ayer me tomaba unas cervezas en un sitio en la San Martín de Cartagena y de repente se me acercó una mujer embarazada. Era Sheyla.

Me contó que regresó de Panamá y se instaló en Cartagena hace cosa de un año, aquí siguió en las mismas hasta que conoció un Europeo que administraba un Casino en el Principado de Montecarlo.

Hasta un chica libertina, una perra consumada, una zorra en su mas amplia palabra, sabría que ya se acercan los 30 y que no hay que dejar pasar una mina de oro. En Octubre del año pasado, la niña que vivía en el barrio Simón Bolívar de Barranquilla se casaba mejor que muchas del norte de la ciudad. Ceremonia en la Santo Toribio, fiesta en el Santa Clara... en fin, con todos los juguetes que los euros de su feliz y orgulloso esposo podían comprar.

Me dijo que hoy viajaba a Montecarlo, allá, donde solo viven los millonarios de verdad a verdad, a tener a su hijo para que fuera Monegazco y entonces le pregunte abiertamente si la maternidad y haberse casado le habían cambiado su manera de vivir.

Y vi esa sonrisa nuevamente, estuvo a punto de mentir, se lo pensó y me dijo: Perro viejo no aprende maña nueva.

Solo se le olvido cambiar el genero, no es perro, es perra.

(Me encantan estas historias, con principe azul y finales felices, pero especialmente si incluyen princesas peliteñidas perversas y ninguna moraleja)

15/08/2009

Te olvidé

En pleno Festival de Orquestas de un lunes de Carnaval en Barranquilla estoy sentado sobre la grama, borracho y alegre, borracho y viendo que la noche consume lo poco que falta de felicidad de estos cuatro días.

Ahí, en el momento turbio que el ron hace sus efectos se acerca una preciosa dama, de cabellos mojados y maizena pegada en sus orejas. "Perfecta", pienso y ella canta algo, me mira a mi y entonces intento conectar el cerebro, escucho:

Y si yo te preguntaba
El porque no me querías
Tu sin contestarme nada
Solamente te reías
Destrozando mi ilusión

Te pedí que vinieras a mi lado
Y en vano tantas veces te rogué
Que por haberme de tu burla ya curado
Te olvidé, te olvidé, te olvidé, te olvidé, te olvidé



Ella entonces me lanza en la cara la cerveza que tiene en su mano y me dice: Ahí te la dedico gran hijueputa.

Entonces da media vuelta y yo reaccionando la alcanzo y le pregunto: Muchas gracias, ¿pero cual es tu nombre?

En realidad yo nunca la recordé.

12/08/2009

Cambiar

Entre tantas desdichas y avatares alguien le recomendó que debía cambiar.

Entonces cambió de carro y de camisa, de zapatos y restaurante, de peinado y de perfume.

Pero los sueños no cambiaron, pero las desilusiones fueron las mismas.

Entonces cambió de palabras y modos, de gustos y colores, de odios y amores.

Pero los sueños siguieron siendo los mismos y las desilusiones iguales.

Entonces cambió de espíritu y corazón, vendió su alma por un par de cervezas a un comerciante extranjero y emprendió caminos perdidos que siempre supo encontrar, repartió dolores que siempre le fueron ajenos, estableció hogares pasajeros y siempre dejó ilusiones rotas, pero siempre de los demás, ninguna propia, ninguna que le lastimara de verdad.

Se debatió entre curvas, volvió a recorrer los mismos laberintos, repartió besos y sin sabores, sexo y pasiones efimeras, se cansó y descansó, se cansó y se volvió a cansar.

Y de repente se encontró en una casa que no supo asimilar. Allí, cuando la soledad lo empezó a consumir descubrió que esa era la casa abandonada de aquel extranjero y cuando abrió el armario la encontró.

Allí estaba su alma.

Estaba con sus sueños y desilusiones, con su espíritu y corazón.

30/07/2009

Corazón

Ella un día me dijo que tenia que irse.

Nunca me preparó para eso o mucho menos, siempre me mintió acerca del amor y lo que sentía por mi.

Olvidó noches enteras en las que dormimos juntos, con la seguridad de tenerla a mi lado, con el cansancio después del sexo, con el sudor después de desnudar ansias. Lanzó al olvido todas sus sonrisas dedicadas, todas las palabras que nunca tuvo que expresar, todas las cosas que le escribí y las que nunca llegué a volver letras.

Olvidó que un día me dijo que su corazón era mio por siempre, olvidó todas sus promesas y la felicidad que creí por siempre, olvidó que yo si suelo cumplir lo que digo.

Por eso no me dolió verla gritar, por eso no me importó su dolor insoportable, por eso mientras respirando agitadamente lloraba, amarrada a aquella mesa, le abrí su pecho y su sangre brotó a borbotones.

Entonces no sentí remordimiento alguno, porque cuando saqué su corazón que aun estaba caliente y latía solo le estaba haciendo cumplir su promesa.

Ahora su corazón si es mio por siempre.

Esta guardado en el congelador.

26/05/2009

Un sueño eterno

No me moví, sé reconocer cuando algo raro pasa.

Ella se acercó a mi lentamente, con la respiracion entrecortada. La detallé.
Tenía un vestido blanco que le ceñia bastante bien, habia dejado los zapatos al borde de la cama y caminaba descalza, con sus blancos y hermosos pies tocando el suelo. Su pelo castaño le caia en suaves rizos sobre los hombros y sus hermosos ojos me miraban suplicantes y con deseo a la vez.

Detallé la habitacion en la que estabamos en un intento por distraer mi mente.
Era un precioso cuarto, aparentemente de la suit de un hotel bastante lujoso. Las paredes eran blancas y con varias ventanas que mostraban un lindo paisaje nocturno. El piso, blanco también, reflejaba casi a la perfeccion las luces y los objetos de la habitacion... era como agua. La cama fue lo ultimo que observe detalladamente, pues no hacia sino avivar mi deseo, estaba cuberta de petalos de rosas y al lado, sobre una mesita de noche, descansaba una botella de vino tinto por la mitad, con dos copas vacias a su lado.

Clara me rodeó con sus brazos y me beso el cuello provocativamente, yo inspiré aire profundamente, intentando aclarar mi mente, con recuerdos pasando rapidamente dentro de un cerebro que suplicaba por algo de logica.
Recordé el accidente automovilistico que habiamos tenido por mi culpa, recordé el llanto de sus padres y del resto de su familia, que no hacia sino empeorar la situacion, recordé la soledad y el vacio que habia sentido al recuperarme del coma y verla a ella perdiendo la batalla... viendo como la vida se le escapaba a cada segundo que pasaba... pero ahora, en esos momentos, en ese cuarto... todo el dolor habia desaparecido.

-¿en que piensas?- preguntó ella.
hice silencio durante unos instantes.
-en que no quiero despertar-respondí al fin
-Max... si no despiertas, no puedes venir conmigo-me dijo- amor, viviremos un sueño eterno.
y plantandome un beso despreció.

Desperté sudando en mi cama...
el desordenado cuarto alquilado en el que vivia ya comenzaba a oler mal. aun recordaba el vivido sueño que habia tenido. me acerque a la mesa repleta de basura casi sin pensarlo y tomé un cuchillo sucio de ella.

"Max... si no despiertas, no puedes venir conmigo"

apreté el cuchillo con fuerza y me lo clavé con firmeza en mi ventre, luego lo deslizé hacia arriba.
Mientras me desplomaba sobre la mesa, me parecio ver la borrosa silueta de un joven de unos diecisiete años recostado contra la pared. mientras me sumia en la inconciencia, me parecio esccuchar pasos que se acercaban a mi, e inmediatamente que algo me rozaba la frente.
pero eso no me importó... solo algo me importaba en ese momento:

"amor, viviremos un sueño eterno"

21/05/2009

No creo en el amor.

Cerró el libro de Peter Pan y se quedo pensando.

Entonces con una sonrisa segura en sus labios, de esas retorcidas que suelen hacer los psicópatas y aquellos que no creen en la felicidad, dijo:

No creo en el amor!
No creo en el amor!
No creo en el amor!

Y en ese mismo momento tres corazones rotos cayeron muertos al instante.

17/05/2009

Me amaras por siempre

Aun los fluidos revueltos corren entre sus piernas y no se apura a limpiar.

Desea sentir la suciedad de ese ultimo polvo, desea prolongar dentro de ella la sensación, que algunas consideran asquerosa, del semen revuelto con sus fluidos, desea que ese ínfimo momento de un orgasmo compartido permanezca por siempre.

Ni una sola palabra, pero si un par de suspiros, poca luz de un amanecer que no quiere arrancar del todo, ojos de poco sueño y cabello enredado, respira y parece reírse, respira y parece llorar, de espaldas a mi y sin voltear, soñando tal vez despierta, soñando cosas que nunca pude adivinar.

- ¿Que hora es? - pregunta rompiendo el mágico momento.

- Van a ser las seis - le contesto

- ¿A que hora entras? - dice sin voltear

- Mediodía - digo y dejo de mirarla, paso al techo blanco y vacío

- Yo a las 7 - dice

- ¿Te vas a bañar? - pregunto

- Quizás - entonces voltea y la miro directamente a esos ojos negros y profundos

Y allí en la oscuridad agrega: Me amaras por siempre

- No se, por siempre es mucho tiempo - le respondo presurosamente

- No era una pregunta - contesta, suspira y se levanta a bañar

6/05/2009

Un hombre de buena fe

Hubo una vez un hombre de grandes ambiciones. Eran tan grandes y eran tantas que aún durmiendo - o con más razón - no paraba de pensar en ellas. Eran todas impresionantes y envidiables. Algunas eran obras sociales, otras incluían dominar el mundo y solo algunas veces, nuestro querido ambicioso, añoraba ser un ser banal, aunque debía reconocer que cuando lo hacía se sentía bien.


Era un hombre de imperativos y principios a priori. Era un hombre que se embriagaba con las sensaciones más paganas pero con un sentido infinito de su propia buena fe. Un hombre aveces torpe, debemos reconocerlo, pero en medio de su torpeza siempre hubo un infinito amor hacia quienes apreciaba. Egocentrico algunas veces y superfluo en otras, pero siempre con la sensación de que debía superar su propio ser y su propia identidad para llegar a ese punto que tanto deseaba llegar.

Un día la muerte decidió entrevistarse con él. Golpeó su puerta y nuestro amigo le abrió. Ella se identificó y en medio de su estupor y después de alguna prueba de que su vistante era quien decía ser, accedió a escucharla para saber que era lo que deseaba la muerte de él.

Se miraron fijamente por un largo rato. Nuestro heroe sudaba y palidecía mientras descubría la mezcla de belleza y maldad que envolvía el rostro de su visitante. Pensó en todo lo que él quería, era y soñaba ser. El soñaba con la inmortalidad a través de sus obras.

Al final ella sonrió, inmutable se levantó para marcharse y le dijo:

No te preocupes, no eres nada, solo un fulano más que con sus ambiciones pretende vencerme.

Pic: ":P" by Esparta licenciado bajo una Creative Commons CC. BY-2.0
Soundtrack: Die Sonate Vom Guten Menschen - Gabriel Yared.

25/03/2009

Juegas???

Solo faltan 24 horas para que sea fin de semana nuevamente…de solo pensarlo el corazón brinca…o serán las hormonas….hay confusión…

Todavía siente sus labios….como recorren cada parte de su cuerpo…..esos labios carnosos y húmedos…piensa en que posiblemente los podrá besar nuevamente…

Cierra los ojos…y siente que puede tocar sus espalda sudorosa…..piensa en sus ojos…que la miran fijamente…y en esa sonrisa cuando descubrió su punto más débil.

Toma agua….siente que su respiración es más fuerte….le encanta…pero sabe que es un juego…

En los juegos siempre pierde alguien….y le tiene miedo….prefiere no arriesgarse…

Así que ha tomado la decisión de aprenderse muy bien su nuevo personaje….aunque en el fondo sabe que éste tiene más de ella que lo que realmente creía…

17/03/2009

Llevate todo

Hay una regla para abandonar a alguien, llevate todo, menos la culpa.

Ella suspira mientras deja enfriar su café, mira por le ventana y la lluvia se consume mas allá de sus ganas, suspira.

El duerme en cama de alguien, se acuerda de noches de sexo, pero esta es una mas, una flaca insípida aun duerme y el se rasca los testículos, no sueña ni suspira, no extraña ni carga culpas, porque la culpa se tapa con sabanas ajenas, porque la culpa solo la recuerda quien se queda y no quien se va.

Prende un cigarro a ver si le ayuda a recordar el nombre de fulana.

Ella se baña y no prende el calentador, quiere que el agua fría la haga sentir algo, ella es el amante fracasado, una lágrima se escapa y un porque que se niega a entender se pinta en la pared, su piel se contrae con el frío, su corazón late fuerte, sus uñas descuidadas extrañan la espalda amada para arañar.

El se cambia y se va, oliendo a cualquiera y con sus ansias calmadas, la libertad de no sentirse presa de nadie lo llena, camina y se siente dueño de lo que lo rodea, de su pene, de su billetera y de sus calzoncillos viejos, no necesita mas nada, pero en un momento de debilidad la recuerda y sacude la cabeza, no va a permitir que la lastima lo corrompa, pero olvida que dejo algo mas que la culpa.

Ella mira el veneno, lo contempla y se lo piensa, unos minutos no mas, porque lleva pensándolo los dos meses que han pasado desde que el se fue, lo sirve en el jugo.

El se sube en el carro, pone a U2 y va tarareando una melancolica canción sobre la soledad cuando llega a su apartamento de soltero y allí en la entrada esta muerta, se acerca y la agarra, maldice su decisión, maldice haberla dejado con la bruja de sus sueños, una puta lágrima corre por su cara y un tipo que va pasando ve a un hombre llorar por su perra labrador.

"Al cabo no me gustaba la puta perra", sonríe la asesina abandonada, se ha librado de parte de su culpa, ha traspasado parte de su dolor, ha empezado la cura de su alma.

27/02/2009

Carretera

Hay algo especial en ese momento en el que uno logra entender todo después de un terrible momento de confusión. Aquella cálida mano me agarraba y mientras miraba sus ojos negros entendiendo mi destino, la eternidad delante de mi, un carro pasaba a mi lado a gran velocidad y una sonrisa surgió de esa cara, pero ya no asusta, ya no tengo miedo.

Pero déjame te cuento desde un principio, para que entiendas mejor mi querida dama.

Era una noche como esta, de luna delgada y una hermosa estrella a su lado, una madrugada fría y sola, como las que suelen suceder en la carretera de Barranquilla a Puerto Colombia, ya no recuerdo que hacia en aquel pueblo de viejas glorias y muchos olvidos, me dirigía a la siempre vibrante Arenosa, una ciudad que incluso hoy siento vibrar llena de vida, que incluso en el momento mas frio de mi vida la siento calentar, pero en el momento solo pensaba en que mi única compañía era mi tristeza, que mi único sentimiento era de soledad, así que no recordaba aquellas viejas leyendas que el desarrollo nos hizo olvidar, yo de repente estaba a punto de estrellarme con una.

A 100 kilómetros por hora vi una figura vestida de blanco en el camino, no la podía distinguir pero la imagen era extraña, parecía rodeada de una bruma y aun estaba algo lejos, pero al irme acercando pude distinguirla algo mejor, una mujer vestida de novia al lado del camino levanto la mano como pidiendo que me detuviera, un rostro inexpresivo que apenas pude alcanzar a distinguir me aterro e hizo que a mi memoria volviera esos viejos cuentos de miedo que me contaban de niño, el cuento de aquella mujer que en esa misma carretera se mato en un accidente de transito en la noche de su boda, una mártir que nunca pudo consumar su amor y murió sin lograr la felicidad que creía que empezaba a tener esa noche, dicen que era una mujer de infeliz vida que conoció al hombre perfecto, pero que el destino le quito todo, incluso su vida, incluso su descanso eterno, en ese momento… así que cerré los ojos y acelere.

Cuando los volví a abrir ya no estaba, la había pasado de largo y aun con miedo, trate de subirle al radio, trate de buscar un cigarrillo aunque había dejado de fumar, apague el aire acondicionado y abrí la ventana, necesitaba aire, pero nada hice, porque un frio extraño, un terror que nunca había sentido me empezó a llenar, recordé el viejo mito urbano completo y con la sensación inevitable de saber que el peor de tus temores se hace realidad mire el espejo retrovisor.

Aquella piel blanca, aquella mirada inexpresiva, pero mas que todo esos ojos negros llenos de nada, llenos de muerte, llenos de la ausencia de todo, llenos de un descanso nunca alcanzado y una venganza fría y eterna. Todo eso me impresiono, pero mas aun cuando vi que su mano se estiro para tocarme, mi corazón latió una, dos y tres veces, pensé que iba a explotar, pero no lo hizo porque alcance a sentir ese toque frio y espantoso justo antes de estrellarme contra aquel poste de frente.

Perdida total seguramente dijo el seguro del carro, no recuerdo en realidad sentir dolor, no recuerdo haber sentido nada aparte de que el frio de su toque me lleno y el mundo cambio, vi ausente cuando llego la policía, vi ausente mi madre llorando, en realidad no la podía entender, porque en mi corazón frio, si es que tengo, no existe ese sentimiento de dolor de la perdida de alguien en manos de la muerte, en realidad no existe nada, si no ella.

Su piel ya no es blanca de muerte, si no llena de vida, su expresión me llena, sus ojos negros nunca han podido ser mas cálidos, allí en la carretera, allí bajo aquellas noches frías la acompaño a buscar una venganza que ya no importa entender, la venganza de buscar la falta de felicidad, de buscar el amor en la muerte, o mas allá de ella.

Por eso bella dama, estoy en tu carro, no te asustes, solo acelera, el poste se acerca.

9/02/2009

"La Noche del Silencio"

Por Theraq
09 de Febrero de 2009

Pensaba que aquella vez sería la última. Aquella mañana se había levantado con la clara ilusión de no hacerlo de nuevo, de no sucumbir ante sus deseos y de al fin poder pasar un día y una noche sin hacerlo otra vez; se sentía como un adicto y tal vez lo era, sin embargo el peso de sus acciones ya le parecía más fuerte que cualquier resaca y tenia perfectamente claro cuál podía ser el resultado de sus felonías.

Esa tarde pensaba en que debía resaltar en su trabajo, tal vez no era mucho y el mundo no podía ser salvado con aros de cebolla u órdenes grandes de papas, pero ciertamente era lo mejor que tenia y lo podía mantener alejado de aquel impulso que sabía que lo conduciría a algún rincón oscuro del cual no podría salir.

En alguna ocasión anterior había pasado un par de meses sumido en la desesperación a causa de su falta de control; un día a día con la angustia de saber que llegarían por él, de que su vida cambiaria y empezaría a ser el resultado de la voluntad de otro, ya nunca más el, ya no más de su pequeño, pero modesto apartamento, ni de su querida Ana y mucho menos de Bruno, su perro.

Cada día suyo, era la repetición de una pesadilla que solo tenía fin al dormir, su cabeza le hacía juegos en los cuales el premio bien podía arrebatarle su propia vida, la angustia y la agonía eran pasos obligados de su camino al trabajo y de no ser por sus medicinas bien podría decirse que cada salida de su casa podía ser la última.

Al sostener la canastilla que escurría las frituras, pensaba en que hubiera sido de él si su voluntad en un principio no lo hubiera abandonado, si en aquella oportunidad no hubiera siquiera sentido la necesidad de aproximarse a eso. Era probable que su vida no tuviera ningún futuro, pero eso no le interesaba, solo luchaba cada día por mantener el presente, por acumular un poco más de dinero para gastarlo al lado de su amada, para poder disfrutar de un día más, para sentir la brisa en la mañana al salir al balcón de su apartamento, para poder oler las naranjas en la mañana y los lirios de su vecina.

Su turno terminaba tarde, a una hora en que vagabundos y gatos luchaban por negar su participación en el teatro de la noche; una hora en la que el frio abrazaba a todos los transeúntes y amenazaba con congelar las conciencias; al salir de trabajar siempre buscaba a alguno de sus conocidos, uno tal vez de aquellos que se decían sus amigos porque les daba una ración especial con sus comidas, engordando su amistad con los grasosos entremeses que preparaba; al fin, diviso a Jacob con sus inconfundibles dreads y su actitud de gánster jamaiquino, el seria su chofer en esta madrugada.

Unas calles más y una conversación sin mayor sentido, unas calles dejándose contar al compas del reggae que destilaba aquel taxi con tapizado verde oscuro, el cual tenía en la guantera una bien exhibida bandera jamaiquina, así como también al lado de ella unas franjas bien conocidas del verde amarillo y rojo.

Al llegar a casa acompañado de Jacob y según le hacía saber siempre este último, por intersección de Jah’, encontró a su buen amigo Bruno apostado tras la puerta en busca de la mano cariñosa de su amo, que casi nunca venia sola; Y era que aunque el perro tenía su buena dotación de comida especial, sentía una debilidad por las papas fritas, las cuales su amo no podía dejar de traerle cada madrugada.

El turno de la noche era difícil por lo agotador que resultaba, sin embargo sabía muy bien que trabajaba menos que sus compañeros del día, además que de una u otra forma tenia la excusa perfecta para estar despierto en la noche, atento a eso y por supuesto dormir en el día en la seguridad de su apartamento, pero sabiendo también que en la mañana todo estaba mucho más calmado, aunque la calma augurara el desastre, tal cual como la primera vez.

Eran casi las tres de la mañana cuando llego por fin a la seguridad de su habitación, al confort de su cama y a la seguridad de su almohada. Como todas las noches hizo la llamada de rigor antes de acostarse; Sabia que le hablaba a una maquina y que ella se encontraba dormida, con la complacencia de la luna, con el arrullo del silencio en la noche; Con la tranquilidad que a él tanto le atraía de ella, con su hermosa cabellera negra regada sobre la almohada, la sentía tan cerca al darle las buenas noches y dejarle el recado que correspondía al resumen de su infinito amor, acoplado a unos pocos minutos de la cinta en la maquina.

Observaba a Bruno a su lado mientras esperaba que el cansancio conciliara el sueño por él, sintiendo como su mundo se fundía con aquella calma especial de la madrugada, como la realidad hacia una pausa para que el pudiera pensar en muchas cosas, y ante todo dejar de lado todos sus temores y en especial escapar de de lo que sentía como inevitable, pero que pretendía que no pasara ese día, como lo esperaba cada día desde aquella primera vez.

El secreto lo consumía y le hacía la vida imposible en el diario vivir, era por eso que se había refugiado en lo banal, ya que el abismo en que se constituía su pensamiento lo abrumaba y lo conducía hacia un camino sin retorno, o tal vez con un único resultado: La locura. Aquello que había experimentado la primera vez era suficiente para evitar que conciliara el sueño, era por eso que se levantaba a media mañana y se acostaba tras acabar con todas sus energías luego de un largo turno en su trabajo o incluso con la ayuda de una pastilla.

Allí entre las sabanas, entretenido pensando en lo hermosa que estaría ella al día siguiente cuando se vieran, allí en su habitación tenuemente iluminada, rodeado del frio y de su perro, en la compañía del silencio y de sus pensamientos; allí, eso empezó a resurgir...

La penumbra se volvió vacio, la oscuridad se hizo miedo y el temor invadió cada una de las fibras de su ser; Poco a poco observó como en una esquina de su habitación una sombra tomaba la forma de sus pesadillas, se elevaba hasta el techo y danzaba con la forma en que el fuego de los aquelarres daba forma a los hechizos antiguos; algunos pensamientos de sentidos ancestrales, lechos de la muerte de dioses y reyes, tempestades de sangre, lagrimas y el desenlace de las almas condenadas a vagar cerca del lugar en donde fueron arrancadas de la tierra, despojadas de la vida…

El sobresalto había dejado a Bruno de nuevo despierto, pero algo llamó la atención del atento y fiel compañero; Su amo yacía extrañamente acostado, aferrado a sí mismo en búsqueda de un confort ajeno a su vida adulta, sus ojos abiertos y delineados con sangre…

Ese día Ana escuchó un mensaje distorsionado y preocupante de Nestor en su contestadora, le decía que la amaba más que el día en que la había visto con el listón rojo, que su vida se reducía a aquellos momentos de felicidad a su lado, que todo lo bueno de la existencia se lo debía a su amor y que siempre la tendría en su mente. Ella pensó que sería algún otro episodio de aquellos que el solía tener en esos días oscuros como el de la noche anterior… Solo comprendió el sentido del mensaje hasta el final del día, en otra noche del silencio.

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Listening to: Iron Maiden - Fear of the Dark (Live)
via FoxyTunes

6/02/2009

Sobre "Nighthawks" (los trasnochadores) de Edward Hopper

Sobre "Nighthawks" (los trasnochadores) de Edward Hopper. No alcanzan a ser historias, pero algo sugerirán.



Con las manos en los bolsillos arrastraba sus pies bajo la noche. Hoy no se detendría en 'Phillies' aunque sabía que allí podría encontrar una charla agradable hasta el amanecer. Cambiaría de acera y pasaría de largo aunque la luz del café daba luz a la esquina completa y, de cara a la calle, Joe podría verlo. Saludaría con la mano en alto y seguiría su camino a ningún lado.

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Los tres conversaban animadamente. Parecían ser conocidos de hace tiempo. En la barra yo les escuchaba sus historias e imaginaba los personajes que nombraban. Me causó gran intriga una tal Susan.