28 nov. 2012

Ivon


Ivon sueña de vez en cuando.
Se levanta tratando de olvidar y prefiere el agua fría, se seca despacio y se viste mientras ve el noticiero.
Ivon trata de no pensar en lo que soñó para que no se le revuelva el estomago, camina el trabajo y no hay nadie en su apartamento que la despida, recuerda las noches largas que vio morir, recuerda los tragos de mas, pero no recuerda las caras de la larga fila de hombres a los que abrió las piernas despreocupada.
Ivon toma café con azúcar dietetica, usa cremas para las arrugas y no sale sin maquillaje, le gusta el color rojo y hace mucho nadie la invita a salir, se suele demorar almorzando, porque en cada bocada las tripas parecen dolerle, no sabe si es de verdad o se lo imagina.
Ivon ya no maldice su suerte, le gusta ver series extranjeras mientras come helado, no va a reuniones familiares y no le contesta el celular a la mamá, nunca llora en publico, se levanta antes que suene el despertador y le gusta oír Jazz.
Ivon no quiere ir al medico, pero todos los meses va, esperando algo de seguridad, esperando una fecha para saber cuanto le queda, para poderse decidir con el tiempo que falta, porque desperdicia su vida entre silencios y soledades, entre la necedad de no querer compadecerse ni vengarse, porque languidece y se estira, como mantequilla en un pan.
Ivon ya no quiere pensar, tiene el tiempo contado, pero no lo quiere contar porque sabe que es un positivo mas.
Si tan solo pudiera dejar de soñar.

1 nov. 2012

Cuéntame un Cuento


Papá, cuéntame un cuento, uno de princesas, dragones, naves voladoras, de super héroes, de de de...
Así iniciaba el fin de cada noche, él tenía mil historias, para contarle, historias sin fin porque siempre se hacía tarde y ella cerraba sus ojos antes de decir “Y FIN”. 

Ella sabía que los dragones no existían, que las princesas no eran rosa, que los super héroes viven en los comics y cerraba los ojos para que las palabras tomaran vida y fue así como aprendió a dormir con una sonrisa en sus labios.
Ahora ella cierra los ojos antes dormir y toma vida el recuerdo de su padre, él durmió para siempre con una sonrisa y desde entonces ella aprendió a dormir no sin antes liberar una lágrima.