11 jul. 2012

Reglas

Las reglas eran claras, un juego, desnudez, sudor y un hasta luego.
Jugamos.
Desnudamos, no recuerdo cuanto y humedecería de nuevo si quisiera recordar cómo.
Sudor, nuestro, era imposible descifrar cuando dejaba de ser tuyo y empezaba a ser mío.
Una y otra vez un hasta luego, se volvieron costumbre, se te hacían necesarios, se quedaron reales, los volvías intensos.
Tu piel, tan blanca como la quieres, tan deseable como me gusta dejó de apetecerme, la volviste débil,  empezó a estorbarme.
Tus besos, tan calientes como el deseo, tan indicadores de tu entrepierna, los volviste tan suaves, que ya no quise morderlos.
Tu espalda, tan dibujable a mis uñas, tan apetecible a mis dientes, la volviste tan mía que ya no quise marcarla.

La regla  dejo de ser un hasta luego, ahora te digo adiós. 

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