4 sep. 2007

Mesias

La vi caminar sobre la acera de enfrente mientras llovía, sus labios rojos y medias rotas causaron una erección en mi, el frío se disipo un poco con la caliente sangre que mi corazón bombeo, apreté mi maletín negro contra mi pecho y suspire, de mi boca salio un humo espectral y ella volteo a verme.

No tenia miedo.

Y eso me decepciono, porque habría que hacérselo sentir.

Mi corazón empezó a latir fuerte, pero esta vez lleno de furia... Yo, el demonio encarnado, la muerte andante, el silencio de las risas, el abrazo frío y eterno, no era temido.

Así que me acerque y ella, aun bajo la lluvia, parecía sonreír, sus ojos llenos de hambre la delataban, la maldita puta no había hecho ni para comer, veía su ultima oportunidad de la noche y me sentí desgraciado, no era su castigador sino su redentor, purgaría sus pecados, redimiria su pasado con dolor y vaciaría su sangre impura para que el sufrimiento le diera un perdón que no soñaba alcanzar, yo seria su mesías, yo me sacrificaría por sus pecados.

Ella me dijo el precio y mis dientes blancos se mostraron, ella creía que su noche estaba salvada y era cierto.

Ya en la habitación se desnudo despreocupadamente, apague la luz y encendí una vela, ella se acostó y le dije que mi fantasía era amarrarla, ella dijo que cobraba mas por eso y pronto estaba inmóvil, silenciosa, y sentí que mi pene se volvía a endurecer, me quite mi camisa y cuando ella con terror vio mis cicatrices y mi cuchillo haciendome otra mas por ella, intento gritar pero era tarde, sus gritos ahogados se perderían, sus suplicas solo las oiría yo, su vientre quedaría abierto mientras sus intestinos serian colgados por toda la habitación, su cabeza la metí entre sus piernas, sus ojos me los llevaría, su lengua también, donde va no los necesita... he sido su salvador y ella mi pecado, mi despiadada condena, mi sueño perverso y mi orgasmo sangriento.

Hoy me he despertado satisfecho, lastima que sea tan difícil de quitar la sangre entre mis uñas.

3 comentarios:

Alejandro Serafín dijo...

Señor, no tengo más que decir, me dejó helado y con una sonrisa de felicidad haber leído algo tan entretenido.

Por cierto, es muy cierto eso de quitar la sangre de entre las uñas y creame que no tuve que matar a nadie para saberlo. jeje

Mephistopheles dijo...

Buena historia, me recuerda a Patrick Bateman de "American Psycho" en sus mas crueles momentos, una historia sustanciosa (como una vena...yugular?)

Kuroko dijo...

Sinceramente que cuando se lo propone, ud sr, se lo propone... No me queda más que decir