10 oct. 2007

Muerto por Tí

Ese día Roxana iba al trabajo, algo cabizbaja y anormalmente meditabunda.
La reflexión y la angustia no eran comunes en Roxana, quien no tenía por costumbre preocuparse demasiado. Se trataba de una chica más bien impulsiva, algo ingenua, y bastante egocéntrica.

El problema era que hacía ya un tiempo que estaba sola, habiendo decidido dejar a Pablo seis meses atrás. Y, ciertamente, la soledad estaba comenzando a molestarle.
Había tenido ya tiempo de darse cuenta que nada interesante se encontraba en los bares o discotecas… Solo chicos inmaduros, interesados en el s-e-x-o por encima de todo, o viejos deprimidos en busca de una segunda juventud…

Que una chica como ella estuviera sola era un verdadero desperdicio, se decía mientras observaba el paso de sus bonitos pies calzados en sandalias rosas.

Así que decidió, súbitamente, que ya había tenido suficiente de esperar a que el destino se dignara a traerle un nuevo amor. No, no, no, ella era una chica práctica…y haría que las cosas sucedieran a su manera. Resuelta a forzar la suerte, trazó un plan detallado, que comenzaría a preparar esa misma noche.

Esa noche, entonces, Roxana subió al altillo y desempolvó sus viejos libros de magia, que había comprado cuando era adolescente y exploraba inconscientemente con sus amigas los caminos de lo sobrenatural.

En uno de ellos encontró un hechizo bastante simple:
“Atraer el amor a través de una antigua pasión”. El hechizo explicaba que el afecto sincero de un antiguo amante podía canalizar esta energía hacia el universo y atraer un nuevo compañero que sintiese una pasión similar hacia uno.
“Lo viejo guía a lo nuevo por los mismo caminos” decía el libro.
Solo necesitaba un poco de la energía de su antigua pareja, hervirla junto con otros ingredientes en una noche de luna nueva, y verter esta mezcla sobre un amuleto previamente escogido, y que se usaría alrededor del cuello.

Esperando ansiosa la próxima luna nueva, Roxana fue preparando uno a uno los ingredientes. Eligió como amuleto una piedra blanca que le gustaba, y que hizo engarzar. Y recuperó de una caja guardada al fondo de un armario una vieja remera que Pablo había olvidado, y que ella guardaba porque sí.

El día D, a la hora H, Roxana siguió atentamente las instrucciones:
“Un leve “puf” seguido de un humo rosado señalara el éxito de su encantamiento” decía el libro. Roxana sonrió extasiada al ver el “puf” rosado… que extrañamente viró en seguida al rojo y luego al negro. El libro no decía nada acerca de cambio de colores en el humo… “Seguro que no es nada”, pensó, y vertió un poco de la mezcla en un jarrito, en el que dejó reposar toda la noche la piedra blanca.

El primer mes no pasó nada. El segundo tampoco. El tercero Roxana estaba ya perdiendo paciencia y estaba por tirar a la basura ese libro de porquería, cuando finalmente un chico de su trabajo que le gustaba se animó a hablarle y a invitarla a salir.

Empezaron a verse y Roxana estaba feliz. Su nuevo compañero, Tomás, parecía quererla como Pablo la había querido. Algunas formas de mirarla y ciertas frases que le decía le recordaban la pasión de su antiguo amante.
Tres meses transcurrieron así en un despreocupado e intenso idilio.

El cuello de Roxana estaba siempre adornado por la piedra blanca, que ella no se quitaba ni aún cuando hacían el amor.

Tomás y Roxana estaban por cumplir tres meses de noviazgo, sin mayores contratiempos. Sería el 24.

La mañana del día 23 Roxana estaba pensando que comprarle a Tomás, cuando la sorprendió una llamada en su celular: Tomás estaba en el hospital.
Tres penosos días después, Tomás fallecía a causa de un accidente eléctrico en su trabajo… dejando a Roxana sola de nuevo, y mas triste que nunca.

Sin embargo y por suerte, el dolor fue menos intenso de lo que se podía esperar. Tal vez ella no había tenido tiempo de enamorarse profundamente…

Quizás por nostalgia, quizás por costumbre, Roxana seguía usando la piedra blanca.

Tres meses pasaron lentamente...

Roxana conoció a Esteban en la fiesta de una amiga, poco antes del tercer “mes-aniversario” de la muerte de Pablo. Comenzaron entonces una bonita relación, que duró también tres meses… luego de los cuales Esteban murió en un accidente automovilístico.

La conjunción de fechas y accidentes asustaron a Roxana, quien estaba de todas maneras decidida a no ver ninguna conexión especial en los hechos…
…hasta que Carlos Javier, a quien había conocido tres meses después de la muerte de Esteban, falleció también, esta vez de un disparo en la cabeza durante un asalto en un supermercado.… Esto acontecía justo antes de cumplirse los tres meses de noviazgo.

Ahora sí que Roxana comenzó a preocuparse en serio. Ya no había lugar para las coincidencias. Algo extraño y horrible sucedía.

Resistiéndose todavía a admitir su culpa en el asunto, Roxana decidió de todas maneras verificar el hechizo.
“Al renovar la energía de una antigua pasión, ciertos elementos de ésta pueden repetirse en la nueva” decía. “Ciertos elementos…” ¿La muerte entonces podría…?
Pero Pablo no había fallecido… ¿verdad? Es cierto que ella no había vuelto a tener noticias suyas, pero tampoco esperaba tenerlas…

Con la idea de despejar sus dudas de una vez por todas, Roxana se decidió a llamar a casa de Pablo. Le atendió su antiguo compañero de departamento…
- Ah si, Roxana, me acuerdo de vos… Que triste lo de Pablo ¿no? Aunque no me acuerdo de haberte visto en el entierro…
- ….
- ¿Vos sabías que falleció, no?

Algo desorientado por la sorpresa de la chica, el compañero le informó que Pablo había muerto el 23 de Noviembre… exactamente tres meses después de que Roxana rompiera con él… y exactamente tres meses antes de que ella hiciera el embrujo.

Si Roxana no hubiera estado tan ensimismada con sus propios deseos, o si se hubiera tomado el tiempo de terminar de leer el libro, se hubiera enterado de que, por sobre todas las cosas, la muerte es el elemento más fuerte que existe, tanto en este plano como en el otro, y su participación en un hechizo vuelve impredecibles los efectos de éste. Esto sumado al hecho de que el número tres es uno de los más poderosos…

Al parecer, la muerte de Pablo, ocurrida tres meses antes de la consumación del hechizo, causó que esta “fecha limite” se repitiera con cada nuevo amante… así, cada uno de ellos debe morir tres meses antes de la activación de la piedra, lo que deja entonces tres meses de relación, y luego tres meses en los que la piedra espera ser reactivada, al cabo de los cuales ésta atrae un nuevo amante, que tendrá otros tres meses antes de partir… Complicado, y perverso… pero así era.

Decididamente, ¡esto no era para nada el plan que Roxana tenía al conjurar el hechizo!

Mas tarde, al consultar otro libro más oscuro, Roxana encontró varias indicaciones interesantes en un capítulo que trata de la muerte.
“Solo la atadura irrevocable de la muerte a un sujeto de mayor poder en la invocación puede contrarrestar los efectos nefastos de este elemento en un conjuro.”
“La única atadura posible y suficientemente fuerte consiste en el sacrificio mortal y voluntario del sujeto mencionado”
“En todos los casos, el sujeto mas potente a ojos del hechizo será siempre el brujo que ha realizado el conjuro mismo”

Roxana cerró el libro de un golpe furioso y lo dejó sobre el escritorio.
“Un sacrificio mortal… ¡¿Mi sacrificio?!” pensaba.
El espejo que estaba encima del mueble atrajo su mirada. Se acomodó el pelo detrás de la oreja, y contempló su imagen. Observó su cabello suave y ondeado, sus ojos claros, so boca dulce… una sonrisa socarrona se formó lentamente…

“Nadie tiene porque saberlo, no?”

Es que Roxana no tenía por costumbre preocuparse o reflexionar demasiado. Se trataba de una chica más bien impulsiva, algo ingenua, y bastante egocéntrica…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantó. Me dejó un gusto amargo en la boca, lo cual creo que es muy bueno.
Felicidades!

Alejandro Serafín dijo...

Srta. Sumergida, gusto leerla por acá. Ud nos dio la alegría de leer un cuento protagonizado por una mujer malvada con una piedra blanca en el pecho, ella irá ocasionando muertes cada seis meses pero eso nadie tiene pork saberlo. Malvada Malvada Malvada.

Espero pontro volver a escribir ando algo bajo de ánimo porke tuve un accidente automovilístico como Esteban afortunadamente yo no morí pero se me fue mucha plata.

Saludos desde México.

Alejandra dijo...

Muy bueno. Podrías hacer un cuento narrando el hechizo completo??
:)