20 jun. 2008

El pais sin nombre - Parte 1

Imagínate la sensación de la hierba al amanecer.

Pues así se sentía nuestro buen Trian a esa hora, cuando el sol apenas empezaba a salir por allá lejos en las montañas y empezaba a calentar su piel de color oro.

No es lo que crees, no es que su piel tuviera ese color dorado que toman las pieles de esas viejas que usan cantidades de bronceador y duran horas y horas al sol... no, su piel era de color oro, una característica de esa tribu que vivía en aquel país del cual he olvidado el nombre, así que simplemente llamaremos el país, un país que seguramente no esta en la enciclopedia ilustrada que compraste a crédito, no, este país queda en un lugar diferente, cerca de Nunca Jamás, pero mas lejos que el de Oz, ya te contare que hay que hacer para llegar.

Pero volvamos al buen Trian, que es lo que nos interesa, Trian era un cazador de búfalos azules en aquellas inmensas praderas y el día anterior ya había logrado su cometido, había localizado la manada y había observado largo rato, cuando encontró el momento preciso se había lanzado a toda velocidad en su caballo y había escogido uno de ellos, se lanzaron en estampida cuando descubrieron este depredador e incluso trataron de repelerlo a empujones, pero pronto una lanza cruzo el cielo enterrándose en el lomo del animal, Trian maldijo su mala puntería y tomo otra de las lanzas que colgaban a su espalda, esta vez se acerco un poco mas pero los búfalos cambiaron de dirección y lo arrollaron haciéndole caer del caballo, dio muchas vueltas y seguramente ni tu ni yo nos hubiéramos levantado después de tantos golpes, pero Trian era un cazador acostumbrado a la difícil vida de las praderas así que se puso se pie enseguida, su caballo había quedado tirado herido y miro a la manada de búfalos, alcanzo a ver el que tenia su lanza enterrada pues iba mas lento y junto todas sus fuerzas y grito "Por Aran!!!".

Tal vez fue suerte, tal vez fue la invocación al dios menor de la caza, tal vez fue que Trian en realidad era uno de los mejores cazadores de su tribu... agrega tu otro tal vez si quieres, porque a mi no se me ocurre otro, pero lo cierto es que la lanza atravesó el aire y fue a dar en el cuello del búfalo e inmediatamente cayo de lado, mientras la manada se alejaba ruidosamente.

Trian se acerco a su caballo y descubrió que estaba a punto de morir, no derramo lagrimas pero su corazón le dolía, aquel caballo lo había acompañado desde su iniciación como cazador, Ben le llamaba y ahora tenia que despedirse de el, se arrodillo y elevo una plegaria, el caballo lo miraba y resoplaba... de repente dejo de hacerlo. Trian se quedo con sus pensamientos un rato, pero lastimosamente no te puedo decir que pensaba porque el que me contó esta historia tampoco me lo dijo.

Se levanto y miro al búfalo, cuando llego estaba muerto, ya era tarde y empezaba la noche, pero tu sabes como es la gente criada en las praderas... o bueno, tal vez no lo sepas, pero ellos no suelen dejar las cosas para otro día como solemos hacerlo nosotros así que saco su cuchillo y empezó a quitarle la piel al animal.

Cuando empezó a oscurecer encendió una fogata (a ti tampoco te gustaría despedazar un animal con frío y en la oscuridad) y siguió con su trabajo, se acostó dormir ya muy tarde y ahí fue que empezó a preocuparse en como llevaría el fruto de su caza, aunque tu ya te lo debías haber preguntado.

Pues bien, ya estando en el momento en el que empezó esta historia Trian se levanto y no sabia que hacer, estaba lejos de su pueblo, su caballo estaba muerto y parece que le tocaría dejar su búfalo ahí.

Se sentó malhumorado, cuando de repente oyó un galopar acercándose, se levanto y distinguió a lo lejos al buen Murin, hijo de Farin, su amigo y podria decirte que esa palabra en el idioma de ellos tenia el mismo significado de hermano, pero mejor no te lo digo... bueno, ya lo hice, de cualquier manera era su amigo.

- En hora buena Murín, mi buen Ben ha muerto en un lamentable accidente, parece que alguno de los dioses te hubiera enviado!

Murín lo miro inexpresivamente

- Ha sucedido algo, me enviaron a buscarte.

Murín no murmuro nada en todo el camino y se negó a llevar el búfalo, antes del mediodía estaban en el pueblo y parecía un cementerio.

Trian se bajo y empezó a mirar a la poca gente que estaba fuera de sus casas (pero no eran casas como la tuya o la mía, eran casas de madera y pieles) y vio una tristeza infinita, pronto localizo a su esposa quien lloraba.

- Cloda! Cloda!, que te pasa?... y donde esta mi hijo? - dijo Trian sintiendo que un escalofrío le recorría la espalda

No quisiera contar esta parte de la historia, pero no puedo evitarlo, no existe historia en la que todo sea felicidad pues entonces nadie la contaría o seria muy aburrida.

Así que a Trian lo llevaron a donde el hechicero de la Tribu, se encontraba en el templo dedicado a Aran y allí, acostados en el piso, con sus ojos abiertos e inmóviles se encontraban todos los niños, su respiración era agitada y por mas que los movieras, gritaras o los pellizcaras (lo cual ninguna mamá hizo claro esta, pero si hubiera habido algún hermano mayor despierto se lo hubiera hecho a su hermano menor) no hacían nada.

Trian esta vez si lloraba mientras abrazaba su hijo, de repente el hechicero se acerco

- Salve, buen Trian, el mas joven e intrépido de los grandes maestros cazadores

Trian lo miro con sus ojos llenos de lagrimas

- Salve, Barun... que sucede? están muertos?- dijo Trian

- Muertos en vida, no puedo decirte que les sucede pero anoche tuve un sueño... soñé con un lugar donde los caballos eran de metal y la gente vestía de forma rara, casi nunca sonreían y siempre miraban un aparato que lo tenían ceñido a su muñeca, un lugar terrible donde la felicidad estaba tan ausente como los árboles.

Yo se que tu ya sabes a que lugar se refería el hechicero, si no asómate por la ventana.

- Extraño lugar... pero, que tiene que ver con esto? - dijo Trian

- No se, pero en mi sueño tu estabas ahí, en un lugar donde habían muchos niños, ellos leían algo en algo que llamaban libros... si, yo se que el leer es solo de sabios, pero ellos leían y tu llevabas una joya... la joya de fuego del dragón del norte. - dijo Barun

- Yo? porque yo?

- No se, pero eso fue lo que soñé.

Si has leído lo suficiente sabes que es lo que pasara ahora, Trian tendrá que ir a buscar la vieja joya de fuego, que tendrá que robarle al Dragón del Norte que queda lejos, muy lejos y después... bueno, después no sabemos, pero bueno, así empieza este relato y si quieres saber que pasara luego tendrás que volver otro día porque ya esta siendo hora de comer y luego dormir.

Dulces sueños, mi amigo.

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