27 feb. 2009

Carretera

Hay algo especial en ese momento en el que uno logra entender todo después de un terrible momento de confusión. Aquella cálida mano me agarraba y mientras miraba sus ojos negros entendiendo mi destino, la eternidad delante de mi, un carro pasaba a mi lado a gran velocidad y una sonrisa surgió de esa cara, pero ya no asusta, ya no tengo miedo.

Pero déjame te cuento desde un principio, para que entiendas mejor mi querida dama.

Era una noche como esta, de luna delgada y una hermosa estrella a su lado, una madrugada fría y sola, como las que suelen suceder en la carretera de Barranquilla a Puerto Colombia, ya no recuerdo que hacia en aquel pueblo de viejas glorias y muchos olvidos, me dirigía a la siempre vibrante Arenosa, una ciudad que incluso hoy siento vibrar llena de vida, que incluso en el momento mas frio de mi vida la siento calentar, pero en el momento solo pensaba en que mi única compañía era mi tristeza, que mi único sentimiento era de soledad, así que no recordaba aquellas viejas leyendas que el desarrollo nos hizo olvidar, yo de repente estaba a punto de estrellarme con una.

A 100 kilómetros por hora vi una figura vestida de blanco en el camino, no la podía distinguir pero la imagen era extraña, parecía rodeada de una bruma y aun estaba algo lejos, pero al irme acercando pude distinguirla algo mejor, una mujer vestida de novia al lado del camino levanto la mano como pidiendo que me detuviera, un rostro inexpresivo que apenas pude alcanzar a distinguir me aterro e hizo que a mi memoria volviera esos viejos cuentos de miedo que me contaban de niño, el cuento de aquella mujer que en esa misma carretera se mato en un accidente de transito en la noche de su boda, una mártir que nunca pudo consumar su amor y murió sin lograr la felicidad que creía que empezaba a tener esa noche, dicen que era una mujer de infeliz vida que conoció al hombre perfecto, pero que el destino le quito todo, incluso su vida, incluso su descanso eterno, en ese momento… así que cerré los ojos y acelere.

Cuando los volví a abrir ya no estaba, la había pasado de largo y aun con miedo, trate de subirle al radio, trate de buscar un cigarrillo aunque había dejado de fumar, apague el aire acondicionado y abrí la ventana, necesitaba aire, pero nada hice, porque un frio extraño, un terror que nunca había sentido me empezó a llenar, recordé el viejo mito urbano completo y con la sensación inevitable de saber que el peor de tus temores se hace realidad mire el espejo retrovisor.

Aquella piel blanca, aquella mirada inexpresiva, pero mas que todo esos ojos negros llenos de nada, llenos de muerte, llenos de la ausencia de todo, llenos de un descanso nunca alcanzado y una venganza fría y eterna. Todo eso me impresiono, pero mas aun cuando vi que su mano se estiro para tocarme, mi corazón latió una, dos y tres veces, pensé que iba a explotar, pero no lo hizo porque alcance a sentir ese toque frio y espantoso justo antes de estrellarme contra aquel poste de frente.

Perdida total seguramente dijo el seguro del carro, no recuerdo en realidad sentir dolor, no recuerdo haber sentido nada aparte de que el frio de su toque me lleno y el mundo cambio, vi ausente cuando llego la policía, vi ausente mi madre llorando, en realidad no la podía entender, porque en mi corazón frio, si es que tengo, no existe ese sentimiento de dolor de la perdida de alguien en manos de la muerte, en realidad no existe nada, si no ella.

Su piel ya no es blanca de muerte, si no llena de vida, su expresión me llena, sus ojos negros nunca han podido ser mas cálidos, allí en la carretera, allí bajo aquellas noches frías la acompaño a buscar una venganza que ya no importa entender, la venganza de buscar la falta de felicidad, de buscar el amor en la muerte, o mas allá de ella.

Por eso bella dama, estoy en tu carro, no te asustes, solo acelera, el poste se acerca.

2 comentarios:

Casa de Los Cuentos dijo...

Hola
Al amanecer, antes de salir de casa, leo un cuento. Luego, dentro de una botella bien tapada lo lanzo al mar y así dejo un rastro para poder regresar.
Luego preparo un morralito y me voy de paseo por la red en busca de contadores de cuentos, letras nuevas, para aprender y compartir. Me encontré "Cuentos para antes de dorrmir" y aquí estoy leyendo.
Excelete concepto de este Blog, preciosa la presentación y en cuanro al texto que leí "Carretera" mis felcitaciones a Turín.
Un saludo desde Mérida-Venezuela. Jabier.

Khérzad dijo...

me hizo recordar la historia... bien, me gusto mucho túrin