26 ene 2011

Lirio (1)

Era una casa pequeña.

Aunque para ser sincero, parecía pequeña. En realidad cuando entrabas parecía mucho mas amplia e iluminada.

Por fuera se veía oscura y lúgubre, supongo que esa era la intención de su dueña, pues los pocos “afortunados” que se atrevían a cruzar ese portal que siempre había chirriado desde nuevo (aunque nadie estaba seguro de aquella casa alguna vez hubiera sido nueva) no imaginaban que Carmenza tuviera la delicadeza de mantener su interior bien iluminado, caliente y ordenado.

Pero había una imagen que mantener y en la profesión de Carmenza esto era bien importante, sin ella tal vez el respeto se perdería y para una bruja, el respeto lo era todo.

Porque Carmenza estaba convencida que la brujería era un arte, como no, pero su máxima grandeza estaba en usarla cuando era necesaria.

Había traído niños y terneros al mundo durante décadas sin necesidad de usar un simple hechizo, había salvado cosechas, curado enfermedades y hasta lanzado maldiciones sin necesidad de media palabra arcana, solo con miradas fingidas y practicadas frente al espejo.

Solo en situaciones extremas había usado el arte y por eso Lirio no entendía porque estaba lavando platos sin usarlo.

La muchacha rubia y con ojos de esmeralda era muy linda, pero debajo de su piel curtida por el sol, ese cabello sin peinar y la ropa totalmente remendada era muy difícil darse cuenta.

- Fortalece el espíritu - Dijo Carmenza, como leyendo la mente de Lirio y ella reprimía las mas sencillas maldiciones que había aprendido, junto con aquellos hechizos que podían hacer los quehaceres domésticos mientras ella tendría la oportunidad de perder el tiempo en cualquier otra cosa.

- Ademas, espero que todo este limpio para cuando vuelva

Lirio, la aprendiz de bruja, se quedó quieta, olvidó lo mucho que le molestaba el lavar los platos y se quedó mirando a Carmenza que aspiraba a bocanadas un inmenso cigarrillo que olía a cacao.

Lirio no recordaba mas madre que a Carmenza, lógicamente no era su hija (las brujas muy rara vez tenían descendencia) y había aceptado como cierto el hecho de que un lobo la había dejado en la puerta de la casa y desde allí la había adoptado, pues a punta de golpes ya sabía que no debía cuestionar las verdades de su maestra.

- ¿Vas a ir también? – dijo Lirio con un nudo en la garganta

- No seré la única que no vaya – dijo Carmenza con la mirada perdida en sus pensamientos

- Ninguna que ha ido ha vuelto – contestó Lirio

- Pues tal vez yo si, tal vez yo no, pero la tierra se muere, la tierra esta atada al rey y este se muere, si no hay heredero la tierra sufrirá y no hablo de las guerras que seguramente llegarán, hay algo que tienes que entender – Carmenza hizo una pausa y la miro fijamente – La tierra es el rey y el rey es la tierra.

Lirio vio pasar una semana y una noche Carmenza le dijo que temprano al dia siguiente se iba.

- Pero todas las tardes sabrás si estoy bien, justo antes del anochecer donde quiera que estés un pájaro negro vendrá a visitarte, trinara solo una vez, si no lo oyes querrá decir que estoy en gran peligro, pero si no viene querrá decir que nada puedes hacer ya por mi, de cualquier manera no vayas a buscarme, esta tierra perdida en la montaña necesita de ti, sabes lo que debes saber y lo demás lo aprenderás sola.

Lirio no lloró, ya había olvidado que era eso, tragó su dolor y Carmenza lo supo, pero no la reprimió.

A la mañana siguiente Carmenza se fue cargada con poca ropa y su cayado negro, hacía un par de meses habían hecho el de Lirio que era gris y se despidió sin palabras cariñosas, solo indicaciones sobre el cuidado de la casa y de la gente del pueblo, pero cuando se iba con el sol a sus espaldas Carmenza la miró y para Lirio eso bastó, era la mirada de su madre, que la amaba, la quería y le dolía dejarla, ni un “te amo” hubiera remplazado aquel momento.

Ese día fue muy ocupado para Lirio, tuvo que ayudar a una vaca a parir y actuar como juez en una disputa entre familias por un cerdo, para ellos aquella muchacha no tenía la autoridad para decidir, pero Lirio era una buena aprendiz, escupió el suelo y los fulminó con una mirada, después de quedarse callados esperando alguna maldición aceptaron su palabra.

Ese atardecer esperó en la puerta y el pájaro apareció, parecía un cuervo común y corriente, ademas graznó de manera vulgar que Lirio pensó que era una broma. Pero no, no podía ser de otra forma con Carmenza.

Pasaron 3 semanas y Lirio empezó a acostumbrarse a estar sola y esperar la llegada del pájaro al anochecer, pero sucedió que un día el pájaro llegó y la miró con una mirada cargada de nostalgia.

Era la mirada de aquel día cuando Carmenza partió, intentó trinar pero no pudo, ningún sonido salió y de repente se echó a volar.

Lirio intentó llorar aquella noche, no pudo.

Tampoco pudo dormir.

(Continuara)

25 ene 2011

Tatiana

Tatiana era una mujer espectacular, como pocas existen en este planeta. La adoré en mis pensamientos más diáfanos y también en mis pensamientos más corruptos. Era imposible no hacerlo. Hermosa morena…

Tatiana tenía la valentía para hacer cosas que yo no podría hacer. Probablemente más disciplinada, estudiaba para administrar negocios en el extranjero y para conocer cómo el Derecho los regulaba. Morena, disciplinada y bella…

En las lejanas tierras neoleonesas, Tatiana comenzaba a vivir una experiencia fascinante en la vida de cualquier estudiante universitario. Había viajado miles de kilómetros para descubrirse como hispanoamericana frente a aquellos hispanoamericanos que parecen tan distintos. Estaba cerca de aprender que nuestras diferencias son apenas formales. Morena, disciplinada, bella y curiosa…

Quise hacerla mía, al igual que muchos otros hombres que no podían resistirse a sus profundos ojos oscuros que parecían pozos infinitos de ternura y lujuria mezcladas. La quise y quise quererla. Quise que me quisiera, o al menos, que quisiera quererme, pero la vanidad de los hombres me hizo explorar nuevos horizontes después del rechazo. Morena, disciplinada, bella, curiosa y deseada…

Hoy Tatiana está más lejos que nunca de mis deseos, mis angustias, mis palabras y mis ideas. Tatiana es ahora inalcanzable de manera tan triste, que la rabia y la confusión nublan mis pensamientos. Mi pensamiento está nublado como al parecer estaba aquella atmosfera regiomontana que no permitió a Tatiana ver la contundencia con la que la vida pretendía recordarnos a todos la fragilidad de la existencia. Morena, disciplinada, bella, curiosa, deseada y… Muerta.

(En memoria de Tatiana Castañeda Godoy).

Soundtrack: Promenade dans le jardin - La Belle et la Bete - Philip Glass

4 ene 2011

Tratarte y Maltratarte

Hoy podría hablarte de amor, de las mariposas que siento recorrer mi cuerpo, de las melodías que suenan en mi cabeza cuando pienso en ti, del olor de tu cuerpo y de los castillos que en mi mente construyo junto a ti, pero hoy quiero espiar mis demonios, confesarte que es posible que te ame de diferentes maneras, de diferentes sabores.

Quiero decirte por ejemplo que cuando no estás, en mi mente se dibuja tu cuerpo y puedo verlo devorado por cada uno de tus amantes del pasado y quiero correr, odiarte por cada delirio que no fue mio, arrancar tu cuerpo y amarte con furia dejando marcas en tu piel para que al marcharte las lleves contigo y sepas que siempre vas a pertenecerme.

Poder sentir que con solo una mirada puedes perdonar mis imperfecciones y ves en mi todo lo que necesitas, todo lo que quieres, poder así tratarte y maltratarte teniendo la certeza que no intentaras marcharte que depende de mi tu vida y que sin mi tú vida no tendría sentido.

Atarte a mi gustos, mis placeres, que mis deseos sean siempre tus ordenes y que te esclavices para satisfacer mis más ridículos antojos.

Mi lado oscuro, quiere herirte, hacerte daño una y mil veces más para encontrar la paz que perdió en el momento en que en contra de su voluntad se escapo un te amo.

21 dic 2010

Según nuestros tiempos

En el principio era caos, Claudio tenía su vida embolatada, entonces Claudio metió hojas de vida por todas partes y consiguió un trabajo, y vio él que esto era bueno.

Después de tanto tiempo solo, Claudio busco y busco y encontró una gran mujer llamada Clara, entonces con ella se casó y de tres polvos tuvieron sus tres hijos, y vieron él y Clara que esto era bueno.

Fermín, Raúl y Andrés, sus hijos, crecieron rodeados de un gran amor que le tenían él y ella... Entonces Claudio trabajaba duro para alimentarlos y mantenerles un hogar, Clara se esforzaba como madre y se dedicaba a darles todo lo que necesitaban.

Él y ella se dedicaron con tanta persistencia en mantener un hogar, enseñarles y educarlos y vieron ellos que todo esto era bueno.

Pasaron los años y Fermín y Andrés comenzaron a rodearse de "amigos", entonces salían a fiestas, fumaban, se drogaban, quisieron armar sus propias reglas y se olvidaban completamente de Claudio y de Clara. Ellos preocupados intentaban llamarlos, enviarles alguna señal, pero ninguna respondieron.

Raúl pasaba casi todas las noches insistiendole a Claudio y a Clara que tuvieran paciencia con ellos y que por favor los perdonara, pero Fermín jamás se disculpó y Andrés regresó llorando con ganas de cambiar.

Él y ella armaron una familia, quisieron todo lo bueno posible y siempre estuvieron allí para ellos....

Pero Fermín fue un mal hijo.
Andrés aprendió la lección.
Y Raúl prácticamente nunca vivió. 

17 dic 2010

Un hombre de buena fe II: In memoriam Carolus Magnus

(Click para leer la primera parte del cuento "Un hombre de buena fe")


Lo más irónico de la historia, es que la muerte realmente tenía razón. Nadie representa para ella más que un fulano más y eso lo había visto en seis ocasiones nuestro héroe durante el año que está por terminar. En especial dos de esas muertes fueron impactantes para él.

La primera vez, fue la muerte de su tío. Al menos la genética decía que lo era, aunque las relaciones hace rato habían probado lo contrario.

Carlos Sánchez era un hombre extraño dentro del contexto de su familia. Uno de aquellos individuos que a los ojos de sus víctimas eran la personificación del mal, pero que ante el espejo podían verse confiando en que eran hombres de buena fe. También tenían sus ambiciones, sus metas, pretendió alguna vez conquistar el mundo. Su esposa fue hermosa. Deseada por muchos. De aquel tipo de mujer que huele como la carne recién preparada para aquellos hombres que viven en una alerta permanente por encontrar mujeres que puedan llevar a la cama.

Seguramente Carlos pensó lo mismo cuando la vio por primera vez. Nuestro héroe al pensar en la situación llegó a preguntarse si en verdad Carlos alguna vez se había sentido como una buena persona o si alguna vez se sintió como una víctima. Si él era capaz de sentir alguna cosa buena.

El horror de sus últimos días, le fue contado a Divius por su otro tío, Matías. Al parecer, viejo y amargado, Carlos se había encerrado en el oficio que había aprendido tras haber sido despedido del único empleo que tuvo por robar a sus jefes. Y es que desde hacía varios años, Carlos había perfeccionado su técnica y conocimientos en la reparación de computadores. Murió por una falla al corazón. Un doloroso infarto que se desarrolló por lo menos durante 24 horas. O eso le dijeron.

Su hijo no quería asistir a su funeral. Carlos Mauricio decía, que él había sido su progenitor, más no su padre. Esta frase le fue dicha a Divius por su primo, cuando intentaba convencerle que asistir al funeral era un gesto de apoyo a su madre y no de honrar la memoria de su “progenitor”. Se la dijo aquella noche, mientras comía Chop Suey y veía novelas mediocres en televisión. Realmente no parecía afectarle. De alguna manera, era envidiable.

En efecto, Divius, aunque lloró amargamente cuando se encontró con su propio “progenitor”, en la sala de espera de la funeraria donde estaban preparando el cadáver de su tío, no lloraba por la muerte de él, sino por una idea abrumadora: pensó que nunca se enteraría del día de la muerte de su padre. Y que tampoco se enteraría de su muerte. Visto desde la perspectiva de un espectador en una sala de cine, la escena era simplemente demasiado trágica para no llorar amargamente, pues Divius, quería a su padre, aunque fuera consciente de que solamente fuera su “progenitor”.

La segunda muerte que estremeció a Divius, ocurrió la mañana del 17 de diciembre de 2010. Carlitos Figueroa, un hombre gentil – en la acepción de la palabra que comúnmente podemos encontrar en la Biblia – había fallecido después de más de una semana de haber sido hospitalizado. Las causas de su muerte se desconocen en el instante en que estas líneas fueron escritas. Sin embargo, las ideas no dejan de fluir en la mente de nuestro héroe.

Carlitos era de aquellos hombres para los cuales la ingeniería del alma era como la de una catedral gótica. Aunque podía ser inmensa, era bella. Y a pesar de su tamaño, nunca colapsó. O Divius nunca lo supo, pues en las pocas veces que compartió con él, siempre hubo generosidad.

De niño, Carlitos muchas veces se ofreció a colaborar con diligencias del pequeño Divius. Si era necesario ir al colegio, si era necesario ir a entregar un documento. Y cuando se trataba de visitarlo, las pocas veces que lo hizo, eran visitas realmente agradables. Llegó a su vida en el cambiante 1997, cuando la primera migración de nuestro héroe tuvo lugar, desde su pequeña burbuja provincial donde incluso el crimen es seguro, a la hostil capital. Una de las ciudades más caóticas y peligrosas del planeta.

Solía llamar a la casa para hablar con Carmencita, su abuela – aunque ella detestaba profundamente esa palabra. El los escuchaba hablar en voz baja por el teléfono, como si se tratara de dos quinceañeros que se están jurando amor. Era bonito, aunque nuestro héroe sintió celos más de una vez. Aún así era bonito.

Muchas veces le había invitado a visitarlo a la ciudad a la que se había mudado. El clima cálido era tentador, pero la angustia estúpida por no incomodar, sumada a la desgradable presencia del "progenitor" de nuestro héroe hicieron que nunca se materializara tal decisión. Se había aplazado como muchas que debían ser inaplazables, porque uno de los defectos que Divius nunca pudo corregir, fue la idea que siempre había suficiente tiempo para hacer las cosas, aunque la vida le hubiera demostrado que no existe suficiente tiempo para nada.

Un día antes de morir, Divius se enteró de la delicada situación de Carlitos. Su madre le había alertado al respecto y sin embargo, solo intento llamarlo una vez. No lo logró y después solo lo aplazó. Nuevamente.

La mañana de la muerte de Carlitos, Divius estaba quejándose de que no podría festejar con sus amigos si decidían que viajarían a visitarlo en su lecho de enfermo el día domingo y no el lunes. Luego de un arreglo con su madre, acordaron convencer a Carmencita de viajar el lunes a aquella calurosa ciudad. Pocos minutos después, su madre lo llamó para contarle que Carlitos había muerto. El sentido de todo plan había sido arrebatado en ese momento. Era inútil planear. La muerte había desvanecido las vida de otro hombre de buena fe, quien tal vez mereciera más el título que el propio Divius.

Carlitos había muerto. Y a Divius no le quedaba otra opción que la de aceptar que los buenos deseos, que las buenas acciones, no eran nada ante la muerte. Que probablemente nada tuviera sentido, porque la muerte se llevó tanto al mezquino como al bondadoso. Porque nadie sobrevive a su terrible sentencia.

Lo peor de todo es que lo único que Divius pudo hacer ante tal situación, fue robarle inspiración al suceso y escribir unas mediocres líneas tratando de hablar acerca de la finitud de los seres vivos. Todo para cumplir con un estándar absurdo y autoimpuesto, pues su texto aunque pueda ser del agrado de varios no lo es de él mismo, porque se nutre de la desgracia para lograr el reconocimiento.

Y así tendrá que continuar su camino conciente de una inefable verdad: la vida sigue, no importa la naturaleza de las circunstancias que vivamos y aunque decidiéramos nosotros mismos acabar con nuestra existencia, jamás escaparemos del inevitable paso del tiempo y todas sus consecuencias. Es responsabilidad nuestra no hacer nada útil con el que nos dieron. Nuestra y de nadie más.


Pic: "Some day, i'll bring you flowers, frozen flowers of death." by e³°°° licenciado bajo una Creative Commons CC. BY-2.0

Soundtrack: Maps - The Yeah Yeah Yeahs

14 dic 2010

Señor Sueco


- Señor sueco, ¿no me ve?
- Señor sueco, ya llegué
- Señor sueco, ya me voy
- Señor sueco, ¿no se dio cuenta?
¿Será que yo soy invisible o él es ciego?

Los domingos el señor sueco juega poker y come pizza con sus amigos suecos en la sala, pero tampoco me ve. El último domingo me senté en el sofa antes que llegara, pero el señor sueco llegó con sus amigos se asomó, no dijo nada y se fué. Señor sueco ¿no me vio?

El señor sueco estuvo en la cocina, los chismes están recien lavados, pero él siempre come en su cuarto. El señor sueco entra y sale sigiliosamente. El señor sueco vive en la misma casa que yo, pero yo no se si me conoce. El señor sueco vivió un mes aquí, pero ya se mudo y no me dijo hej doj.

El viernes pasado había mucha gente en la Cleo y todos bailaban y tomaban. Ahí esta el señor sueco bailando y muy borracho. Ahora se me acerco y me miro: "creo que tu y yo nos hemos visto antes" me dijo...

- Señor sueco, ¿ya me vio?

9 dic 2010

Paula

Paula usa gafas oscuras, tiene un culo precioso, 29 años y se va a casar.

Enciende un cigarrillo y se toma el ultimo trago de vino, Miguel la mira con sus ganas contenidas, los dos saben a que han venido, ella tiene su ropa en el carro, se quedará todo el fin de semana mientras su novio se muere de la rabia porque no le contesta el celular.

Felipe, novio de Paula había dado un paso en la no tan larga pero si profunda relación con ella. La había invitado a quedarse una semana y de repente ya era un mes. Paula amaba a Felipe, pero cuando este le dijo muy sutilmente, pero de manera directa que necesitaba su espacio, ella empacó con una sonrisa en su cara y antes de darle un beso le dijo: fresco, yo también necesito el mío

Miguel moría por Paula y durante ese fin de semana tuvo tanto sexo que nunca lo iba a poder olvidar, ni siquiera cuando después encontró a la mujer que lo iba a amar por siempre pudo en secreto dejar de imaginar que cuando hacía el amor con ella era Paula la que estaba ahí. Pero llegó el domingo por la noche y se despidieron en un beso apasionado.

Paula estaba de verdad cansada, prendió su celular y tenía muchísimos mensajes de Felipe, se sintió mal por dos minutos, luego simplemente un poco culpable, luego sintió la felicidad que tienen los que sienten que han cobrado algo de venganza… Felipe necesitaba espacio, ella se lo había dado, pero había rellenado su vacío de paso.

Mientras descansaba en su casa sonó el timbre y no pudo evitar sentirse nerviosa, después de todo Felipe era su novio, o bueno, lo había sido y lo mas seguro era el, sin embargo tampoco se iba a humillar ante nadie.

En piyama dejó entrar a Felipe, que lucía desesperado y Paula en ese momento tuvo que tomar una decisión, ¿simplemente mentiría o le contaría la verdad?. Pero ninguna mentira sería realmente creíble y la verdad no solo la liberaría, si no que completaría su venganza y le daría la lección que Felipe debía aprender, aunque eso le costara su relación e incluso sus ilusiones.

Felipe preguntó y Paula contó. Con una precisión perversa no omitió detalles, el permaneció impasible y de repente se levantó, le dio la espalda y cuando ella creía que se iba se volteó y tenía algo en las manos.

Un anillo.

- Creo que es el momento de que no haya mas espacio entre tu y yo. ¿Quieres casarte conmigo?

Ella se quedó sin voz para contestar y solo atinó a asentir con la cabeza.

20 nov 2010

Queda por decir

Frente a la hoja en blanco una vez más sintió el temor de apoderarse del lápiz y empezar a escribir su historia, no la historia de triunfos y metas logradas, no la historia de superación que el mundo veía, no la historia de su siempre contagiosa sonrisa, no esa historia, no la historia que a todos llegaba a inspirarlos.

Quería contar esa historia en la que dos cuerpos desconocidos se encontraron en una calurosa ciudad, en medio de paredes blancas y  luces (al principio) apagadas, quería contar de esos encuentros prohibidos en medio de la noche, de los encuentros aún más prohibidos a la luz del día, quería contar como su soledad encontró en un cuerpo desconocido una soledad igual a la suya y que por un tiempo fue su perfecta compañía, quería contar como se unieron sus formas comunes y no comunes, quería decir que de una extraña forma se amaron, porque la primera y única regla de la historia era no enamorarse, pero llegó el momento en que sin decir palabras y con todo lo que ocultaba el silencio se estaban amando y se consumían en ganas por decirlo y romper la estúpida regla, quería contar como su frustración ante la censura de sus palabras le enseñó a decir te amo con una sonrisa, una sonrisa de complicidad cuando se encontraban en los pasillos de la ciudad, en las esquinas de un centro comercial, en una llamada a media noche, una sonrisa mientras se arrancaban la ropa en medio de la oscuridad de las salas de cine, una sonrisa al compartir un libro o escuchar una nueva canción.

Quería contar también como con una sonrisa, en medio de una calurosa ciudad se dijeron adiós para nunca más volverse a ver, quería decir que la maldita sonrisa fue su fachada, y que a pesar de su vida perfecta, aún tenía un te amo por decir y por escuchar, quería decir que en el silencio había aprendido la forma perfecta de amar, porque sabía que no tendría nada a cambio y que llegaría a conformarse con una sonrisa.

Fue así como rasgó la hoja, guardó el lápiz y  decidió ingresar a gmail, hacer clic en [compose mail], ingresar su dirección, escribir en el asunto :) y presionar el botón send.

19 nov 2010

Aún me cuesta creer,

Aún no se porque la recuerdo cada mañana cuando me levanto.
Aún no se porque siento tantas cosas en mi interior cuando percibo algo que me hace recordarte.

Aún me parece que hubiera sido ayer, cuando en medio de una plaza soleada, rodeados de gente y comendo helado, nos comprometimos y juramos por enésima vez amarnos por siempre.
Aún sigo pensando que esos juramentos son para los niños y los tontos.
Aún recuerdo como nos casamos en mitad de la noche, a la suave luz de la luna y las estrellas, tu sutilmente iluminada por un par de antorchas, con un hermoso vestido corto, para nada tradicional, de un color blanco que casi brillaba con luz propia, superando en hermosura y esplendor a la luna, admirada por todos los asistentes a la ceremonia e idolatrada por mi. Recuerdo como nos pidieron que nos besáramos y como nos abrazamos emocionados.
Aún me pregunto que sentía en ese momento.
Aún puedo percibir la sal en el aire de aquel paraíso tropical al que fuimos de luna de miel, en esa playa privada, en aquel hermoso yate que te di de regalo de bodas. en todos los pequeños detalles que tuvo aquel viaje, el marinero que se cayó al mar, los animales de la playa, el nadar con delfines y el bucear junto a tortugas. Todo parecía tan perfecto.
Aún no puedo creer lo equivocado que estaba.
Aún me duele recordarte en esa sucia cama, que esta llena de lujuria y tristeza, melancolía y desesperación, donde te vi en brazos de otro hombre, te vi feliz, y no te dio nada reconocer en mi cara que había sido desde hacia mucho. no sentiste nada al destruir cada parte de mi ser con tus fríos comentarios, cuando con cada uno de ellos atacabas un lugar distinto de mi corazón, haciéndolo caer hasta el más profundo pozo de desesperación. Quedé tan lastimado que pensé en acabar con mi existencia, un día desperté en un lugar desconocido, solitario y lleno de la tristeza de tu recuerdo, que parecía poco mas que un sueño.
Aún me parece que hubiera sido ayer, que lo hice.
Aún me resulta difícil de creer, que en aquel lugar que me resultaba desconocido, me asomara a una ventana para descubrir que me encontraba en un sexto piso, y luego, con tu recuerdo hirviendo en mi mente, tal y como lo hacia mi sangre en aquel casi insignificante instante, me lancé de cabeza por la escalera.
Aún me parece mentira de repente recordar aquel lugar que me habia parecido extraño y llamarlo casa.
Aún me parece ilógico, que dejara de recordarte tan claramente y empezar a asociar mi casa con mas y mas eventos y personas.
Aún no se porque al momento de caer, cuando lo último que alcancé a ver, fue un para nada sorprendido joven en la calle, y en el justo momento en que me fundía con algo mas grande, así como me fundía al pavimento, me di cuenta de que tu, no eras tu en realidad.
Aún no creo que no hayas sido mas que un producto de mi imaginación y de mi torcida mente, que te cree durante años y te aloje en mi subconsciente, que alimenté tu ser, con historias durante mis sueños, que mi locura me hizo de dudar de mi realidad y pensar que tu si lo eras, y que al final, yo te cree, y tu me destruiste.
Si, Aún me cuesta creer.

10 nov 2010

Crónica de un final advertido.

Ella despierta y él le besa sus manos.

Ella despierta y él no está, se fue temprano.

Ella despierta entre las sábanas enredada y la cama destendida, sola, como de un tiempo para acá ha estado.
Las mañanas y las noches se perdieron en el pequeño resplandor de velas, no abre ventanas y evita salir de su casa. Él se va cada mañana cuando aún el día se ve oscuro y llega siempre de noche cansado, despacio para no despertarla, pero ella siempre lo espera en vela sin que él se de cuenta.
Samanta y Gabriel era una pareja que aunque joven, sus años parecían perdidos en el olvido.

Una noche, cuando Gabriel llega y se acuesta a su lado, casi sin tocarla, Samanta se levanta de la cama asegurándose de que haya quedado dormido, inconsciente y tranquilo. Con café en mano y una larga lista de pensamientos camina hacia la sala perdiéndose entre la oscuridad y el noble silencio de la madrugada, se dispone a pensar, más que eso; se dispone a sentir. Y sintió que estaba con un extraño compartiendo la misma cama, y sintió la soledad otra vez, los "te amo" perdidos, sintió que el todo se volvió en nada y las ganas que sintieron aquella última vez de hace mucho tiempo. Definitivamente, Samanta ha perdido sus placeres, se dedicó a olvidarse de ella y a olvidarse de él, sin recordarle que estaba allí para cuando la necesitara, pero Gabriel no volvió a mirarla para decirle lo hermosa que es; triste y cruda verdad, lo sintió. Entonces pasan las horas y entre aquellos sentimientos se cuela aquella sensación que tenía cuando lo conoció, aquellos años de gloria y de pequeñas discusiones que terminaban arreglandose con detalles, sorpresas o en la cama... Aquí está ella, con aquel desconocido que alguna vez saludaba con tanta intensidad y allá está él, escondido entro un sueño profundo.

Nueva mañana, Gabriel diligente se va. En su maletín encuentra una nota "Te espero temprano en casa" ¡Vaya sorpresa! se volvió a ver a Samanta pero ella aún estaba en la cama casi dormida. Más que ansias y ganas, la curiosidad de saber sobre qué trataba todo lo llevaron a serle fiel a la nota. Llegó y encontró a Samanta en un hermoso vestido negro, seductora lencería que se dejaba ver por el vaivén de sus caderas cuando caminaba. En la mesa frente al televeisor había una pizza y refrescos, Samanta aún no olvidaba la sencillez de Gabriel para las cosas y su plato favorito.

Él no dejaba de verla y a ella le encantaba, era esa mirada otra vez, una seductora y cortante mirada que se aferraba a la desnudez de su piel. Comieron tal cual adolescentes y abarcaron temas tal cual gente madura pero como aquellos gratos recuerdos que Samanta forzó en la conversación regresaron otra vez ciertos gestos y otra vez esa sensación... Gabriel la toma en sus brazos y casi parece que se ahogaran en un beso, explorando nuevamente aquellos lugares que conocía. Teniendola aferrada a su cuerpo mientras se balanceaban quitandose la ropa hasta llegar a la cama y allí, comenzó todo de nuevo, por lo menos para Samanta.
Ella despierta, sola, Gabriel ya no está. A su lado una nota; "Espero alguna vez puedas perdonarme, pero hace mucho tiempo tú y o no somos nada"...  Samanta se desplomó maldiciendo su nombre tratando matar los recuerdos; después de todo para Gabriel fue una simple noche con una extraña.

24 oct 2010

Antes del Sueño

Una noche después de mirar que sin importar las nubes la luna permanecía allí, inmóvil, espiando los sueños de quienes se atrevían contemplarla, decidió que era el momento de empacar sus sueños y empezar su camino.

No eran sueños de grandeza, épicos y mucho menos contemplaban una hermosa princesa rosa y un gallardo príncipe azul, eso lo comprendió mientras uno a uno los iba empacando, revisando su fecha de creación y su fecha de vencimiento.

También encontró que esos sueños no eran suyos y se parecían a los sueños que los demás querían pasa su vida, cosas tan pequeñas como su color o sabor favorito los había tomado de alguien que paso por su vida y dejó una huella, entonces entendió que ese era su sueño convertirse en el olor, color, sabor, dolor, si, ese era su sueño, dejar huella en cada persona que pasara por su vida, no para ser eterno, no para reconstruirse por el retrato hablado de sus huellas, sino para hacer parte de sus sueños.

Una Carta Sin Destinatario

(Por favor no lea esta carta)

Mi estimado y apreciado amigo si usted esta leyendo esta carta déjeme decirle que ha cometido un grave y terrible error, por la sencilla razón que no es para usted. En el sobre no aparece su nombre, y si es que aparece es porque alguien ha decidido jugarle una broma a usted o a mí.

Decidí escribir esta carta porque tengo tantas cosas que decir y contar, pero no tengo a quien. Tampoco tengo blog; no tengo facebook, ni twitter; no tengo cuenta de messenger ni de skype; no uso blackberry, ni ninguna pendejada de esas que inventan ahora para chismosearle la vida a la gente.

Desde hace unos años me he dedicado diariamente a escribir cartas que yo mismo leo ocasionalmente para olvidar menos mi vida; ya llevo 1980 y no tengo donde guardarlas; Por eso hoy me decidí a entregar esta en la oficina de correos, eso sí, sin destinatario. Pero como es la gente de chismosa, seguro que alguien la lee. Afortunadamente no estoy contando nada íntimo ni personal, porque ni a usted le interesa mi vida, ni a mí la suya.

Y aunque esta carta no lleva destinatario, yo se que hoy día todo se sabe, y es posible que reciba respuesta de algún desocupado, entonces tal vez me decida a escribir otra carta, y tal vez otra más. Pero por ahora termino aquí.

Cordialmente,

Quien carajo le importa a usted,

20 oct 2010

Relanzamiento

He invitado a nuevas personas a escribir en este blog, pero muchos de los usuarios actuales hace rato que no escriben, quisiera saber quien desea permanecer, pero con el compromiso de por lo menos un cuento al mes. Si no debo borrarlos.


Si no hay respuesta esta semana asumiré el silencio como un deseo de retirarse.

9 oct 2010

Un destello azul en el espacio

Cuando se despertó supo que no iba a ser un buen día.

La luz del sol rojo entró por la ventana deslizándose poco a poco, como una jalea espesa. Cuando toca la cara de J sintió un cosquilleo en su piel curtida y escamosa, abrió solo uno de sus seis ojos y su extraño sistema respiratorio aspiró el puro aire lleno de azufre de esa mañana.

Recordó aquella noche mirando las estrellas, recordó el silencio de ella y como se había negado al rito marital, recordó el roce de su tentáculo y el olor a hormonas sexuales que de repente había empezado a dejar de sentir.

Recordó que miró las estrellas y le pareció ver un destello azul en el espacio, pensó que tal vez fuera un planeta donde existía una extraña forma de vida, con seres horribles pero con algo de humanidad en ellos, donde no hubiera afanes de amor, donde nadie se despertara al día siguiente con sus tres corazones rotos.

Donde el amor fuera una certeza.

Como sabemos, estaba equivocado.