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27 ago 2007

Efeméride

“A una persona que ya no tiene importancia”

Hasta ese día no había podido volver a verla a la cara, todo lo que le hiciera recordarla le parecía doloroso e insufrible; más de una vez pudieron verlo caminando cabizbajo y sin rumbo, arrastrando consigo penas y recuerdos.

Todo había comenzado unos meses atrás cuando recibió una llamada que puso su mundo de cabeza:

– Terminamos – Es lo único que recuerda claramente de una conversación de 10 minutos; compró algo de tomar, se sentó en una silla desocupada de la cafetería y encendió un cigarrillo; y sentía que muchos de sus planes se esfumaban con el humo ascendente que se disipaba en el aire.

Desde ese momento todo cambió para él, lugares, gente, música, e incluso comida cambió para él; lo último que esperaba era tener algo que la recordara a ella y sus planes fallidos. Simplemente no quería algo que supiera a ella, que sonara a ella y que oliera a ella; solo quería sentirse tranquilo y feliz en compañía de su soledad.

Con el tiempo se recobró su compostura y volvía a ser él mismo poco a poco, sonreía con verdadera naturalidad y se molestaba con mayor naturalidad todavía; los días se hicieron más coloridos y las noches se despejaron de sueños frustrados.

Y finalmente ocurrió lo impensable. De la nada sonó el móvil con un número desconocido, medio pudo despertarse y alcanzó a saludar:

– Estoy en la ciudad, me gustaría hablar contigo un rato. ¿Podemos vernos hoy en el lugar de siempre? – nuevamente un giro inesperado de 180 grados y al colgar no supo que pensar. Se arregló sin prisa y decidió salir.

Pero extrañamente se sentía feliz. Llegó a la plaza y se sentó en la mesa de siempre y esperando los minutos acostumbrados alargó un cigarrillo y tomó café. A la hora acostumbrada apareció ella como siempre la recordaba, pero sin sentirse particularmente emocionado hablaron tranquilamente como viejos amigos, de viejos tiempos y nuevos amores, sueños y fantasías por venir.

El tiempo transcurrió tranquilamente mientras conversaban y luego de las despedidas formales y los buenos deseos la vio marchar. Decidió ir entonces al lago que quedaba en la zona más alejada del parque, aquél al que le gustaba ir cuando quería pensar y pasear distraído con su soledad.

Y mientras tomaba rumbo al parque sintió que esa charla se había llevado un fantasma que no se entrometería más entre él y su soledad.

23 jul 2007

ANIVERSARIO

...he soñado que llamabas a mi puerta un poco tensa y con las gafas empañadas. Querìa verme bien y fue la vez primera que sentìa que sabias como te añoraba. Y me abrazaste mientras te maravillabas, de que aguantara triste y casi sin aliento, hace ya tanto que no estamos abrazadas y en silencio me dijiste....lo siento....


Todas las noches se encontraban en sueños. Mónica se acostaba sin falta a las 9:30 de la noche. No importaba si era un fin de semana o un día corriente de trabajo. Todos los días a esa hora tenia la cita más importante……..en su sueño se encontraban.

La cita de hoy era especial. Mónica se puso su vestido negro y aguardó sentada en la sala de su casa. Tal vez, por ser ese día se encontrarían más tarde. Mónica estaba impaciente. Despertó. Miró el reloj y eran las 11 de la noche, era demasiado tarde para que no hubiese llegado su cita. Aún así, se paró de la cama, tomo un poco de agua y volvió a acostarse. Tal vez, sólo tal vez, la ansiedad de no encontrarse, de que el sueño fuera tan profundo que la dejara sola en esa fecha, justo esa noche, no le permitía conciliarlo.

Mónica daba vueltas en la cama, se paraba, caminaba. Mónica fumaba, no quería que acabara la noche, esa noche tan especial, pero trágica donde la cita era un asunto obligatorio. Dieron las 2, las 3 y casi las 5 de la mañana cuando Mónica concilió el sueño. Como siempre y nuevamente se colocó su vestido negro, se sentó en aquel sofá de terciopelo morado lleno de cojines de colores y aguardó. Podrían haber pasado unas dos horas, y ni el timbre ni el teléfono sonaron.

Bibib bibib bibib……….A las 9 de la mañana, el despertador sonó y Mónica se levantó sobre saltada. En su rostro aún quedaban rastros de unas cuantas lágrimas. Se levantó, se lavo el rostro, y aun empijamada regresó a su cuarto, miró el calendario, con la mirada un poco nostálgica, perdida, un tanto decepcionada y tachó: 24 de Noviembre – 5 aniversario de mamà!.