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3 abr 2014

El rompecabezas



Ella sentía ganas de que la abrazaran, le dijeran al oído cuánto la amaban y le dieran esos besos electrizantes que la podían estremecer y dejarla inconsciente durante largas horas de placer…

Él tenía ganas de desbordar su corazón con más cariño del que podía albergar. Quería poner en su altar a una nueva deidad que lo impulsara a existir de otras maneras, en otros discursos y en distintas frecuencias…

Ella necesitaba sentirse adorada, ponerle un rostro a ese al que su ausencia podía aniquilar. Deseaba que esa cama doble no fuera tan gigantesca por las noches y que sus charlas con el eco de su propia soledad le dieran paso a risas, trascendencias y hasta disgustos que la hicieran sentir todas las sensaciones que describen las enciclopedias…

Él quería una compañera con la que pudiera viajar a los confines del mundo, de su individualidad y de sus ambiciones. Una que no fuera una sombra, pero que desde su propia individualidad, pudiera comprender la que él vive…

Pasaban los días mortificándose por la ausencia de ese amor que no llegaba, para el que se habían dispuesto, para el que se habían educado, para el que tantos momentos bonitos habían reservado...


Son las 11:30 pm. Hacía mucho frío y cada uno se subió a un taxi distinto. Este era simplemente otro viernes de los muchos en los que Natalia y Andrés salían de ese sórdido lugar de lenocinio en el que las terribles circunstancias de su transacción les impidieron entender que cada uno era la ficha que faltaba en el rompecabezas del otro…

Pic: puzzle -  Nasir Nasrallah  (CC BY 2.0)

21 ago 2011

La mujer "del otro"

Han pasado tres noches desde que abandonamos aquel motel y no dejo de pensarla. Esta primera vez, definitivamente era diferente.

Cuando entramos a ese cuarto, entré al baño y me miré al espejo. Sentí sed y el cansacio de las noches anteriores en las que el amancer nos soprendió hablando por teléfono. Intentaba ser el quinceañero enamorado que alguna vez fuí.

Al regresar al espacio en el que ella se encontraba, me sentí decepcionado por no encontrar una lámpara que me permitiera atentar contra su cuerpo con una luminosidad apropiada. Con la luz encendida, seguramente se sentiría icómoda de revelar por primera vez su cuerpo desnudo a mí. Con la luz apagada, ninguno podría conocer con la mirada el cuerpo del otro y tal vez fuera la única vez que pudieramos hacerlo.

Luchamos por el control, primero ella sobre mí, luego estuve yo sobre ella. Aprendimos de nuestros resabios, aprendimos de nuestros cuerpos. Noté con curiosidad algunas marcas del amor y del tiempo en su piel, pero igual, nada obstaba para amarla esa noche: sentir sus suaves gemidos, besar su sudor y venirme con ella. Cuando la lucha terminó, noté su afán de irse. Solo pude rogarle que esperara un poco, que no me robara tiempo de los únicos momentos en los que puedo verla y quererla.

Me dí una rápida ducha caliente, mientras a través de los vidrios de la regadera, impregnados de vapor, la veía vestirse. La vi pintarse sus deliciosos labios de un color casi fucsia y sentí celos del labial que la acariciaba. Ahí estaba esa mujer que tan fatalmente se había apoderado de mis sentidos y pensamientos. ¿Cómo podía ser posible que justo ahora hubiera llegado alguien así a mi vida para tentarme?

Al día siguiente decidí desaparacer y jugué al importante. Ella trataba de buscarme, de arreglar otro encuentro. Ella tenía la excusa perfecta, pues uno de nuestros amigos en común había organizado una fiesta. Tristemente la naturaleza de nuestro pecado hizo que yo no deseara que estuviese allá. Nada pude hacer para impedirlo.

Cuando llegamos a la fiesta, vi su hermosísima figura blanca a lo lejos. Ella también notó mi presencia. Ambos nos acercamos a saludar y fue entonces cuando realmente consumamos nuestro crimen:

¡Hola Diana! ¡Tiempo sin verte! Te presento a mi novia, Karla. ¡Hola Carlos! ¡Yo sé! ¿Desde que celebramos el ascenso de Mario? Te presento a mi novio, Jorge

Solo Juan, mi amigo del alma, supo lo que verdaderamente ocurría. Fue él quién me dijo que Jorge era un buen tipo y me preguntó si no sentía remordimientos por lo que le estabamos haciendo. Claramente no dejaba de sentirlos, pero mi cerebro criminal hace mucho rato había logrado desconectar mi ética de mis emociones en esas circunstancias de alto riesgo. Era como un mecanismo de supervivencia.


El deseo entre Diana y yo crecía. O eso me gustaba pensar. Sentía su mirada celosa sobre mí. Sentía como trataba de llamar mi atención. La verdad es que a pesar que ella me enloqueciera, también quiero a Karla y no podía dejar de mimarla y consentirla. Después de todo, fue Diana misma quién nos puso en esta situación. Fue ella quien se propuso ser invitada a esa fiesta.

Un pequeño grupo se hizo en un rincón de la terraza. Allí estabamos Karla, Jorge, Diana, Juan, su novia y yo. Todo se veía tan desprevenido, pero la forma en que cada uno se había ubicado en aquel lugar, realmente estaba abriendo la puerta para otro de nuestros actos de traición.

Sentados, Karla a mi izquierda y Diana a mi derecha, Jorge a su lado y Juan con su novia frente a nosotros, hablabamos de muchas anécdotas. Conversamos sobre las múltiples banalidades que este mundo acostumbra pero mientras tanto Diana se las arreglaba para rozar ocasionalmente mi mano con su mano y acariciar mi pantorilla con su empeine.

Yo no dejaba de besar a Karla y ella no dejaba de consentir a su Jorge. Era un juego en el que ambos demostrabamos no necesitar del otro a pesar de que a la vista de todos, pero sin que nadie lo notara, nuestra atención estaba realmente en lo que sucedía entre su enpeine y mi pantorrilla.

Han pasado tres noches y ahora, su figura no abandona mis pensamientos. Su sonrisa delicada, sus ojos que me desarman como pocos, mi nariz que anhela su fragancia y las noches en vela en las que aunque sea por el teléfono, siempre me recuerda que sigue siendo mía. Que en realidad, ella es la mujer "del otro".

Pic: Feathers & Pearls by Robynlou8
Soundtrack: Mía - Armando Manzanero y Miguel Bosé

10 ago 2011

Matando el amor



Sus ojos ya estaban acostumbrados a la media luz que acompañaba las noches del bar, por eso fue fácil encontrar su figura que una vez más estaba mirando el vaso en espera de su compañía.

Se sentó junto a él, pidió algo para beber, nada de licor, eran las reglas del negocio, ella no debía pedir licor para no afectar su desempeño con los clientes.

Rieron un par de veces, eran sonrisas tímidas, acompañadas de incómodos silencios, ella miró el reloj, susurro a su oído, se tomaron de la mano y fueron a su habitación.

La habitación se alejaba de los exóticos estándares del negocio, él se sentía extrañamente cómodo y no era por ser un cliente, aunque si era su habitación favorita, empezaron los juegos, iniciaron las caricias, se desprendía la ropa, se acercaban las pieles, se incitaban gemidos.

Silencio, después llegaba el silencio, hace mucho se sorprendieron al verse abrazados, a pesar del éxtasis, una vez consumado el negocio ya no corrían para cubrir su piel y en medio de risas eran complices de su desnudez, así fue como el dejo escapar un Te Amo y ella no encontró resistencia para responder que sentía igual.

Él dormía, ella se despertó sin hacer ruido, lo miró dormir una vez más, siento que lo amaba y más que sentirlo le surgió la necesidad de expresarlo y protegerlo a él y a su amor, se vistió, recordó el haberse prometido no sufrir o permitir que alguien sufriera por su amor, abrió un cajón, sacó un revolver, presionó el gatillo 6 veces, esa era la única forma en la que podría seguir teniendo buenos recuerdos del amor.

11 mar 2011

Historia de un Domingo gris.


Eran las 5:58 am y Walter se estaciona frente a la casa de Nadia. El frío descomunal no fue excusa para impedir que este par de ingenuos sellaran su cita con el deseo y la ternura. Mucho menos para que ella saliera antes de las 6:00 am a recibirlo.

Nadia salió de su casa muy abrigada para evitar enfermar y mientras tanto a Walter era invadido por el escozor de saberse pecando, aunque por ella bien valía la pena hacerlo. La hermosa morena que desde hacía años lo había cautivado con sus ojos de animal y su boca perfecta, aquel menudo cuerpo que podía desafiar algunos de los más influyentes hombres del país, había aceptado escaparse con él, para dejarse hacer el amor en algún lugar remoto en el que se habían prometido desinhibirse completamente.

Manejaron por algunas horas. El paisaje verde combinaba perfectamente con el día gris, que además estaba adornado por la vista de la laguna. Era exactamente como los dos lo habían imaginado, aunque ninguno de los dos supiera que habían imaginado el mismo paisaje.

Finalmente habían llegado a unas pequeñas cabañas en lo más alejado de las montañas. Disfrutarían de un baño termal juntos, lejos de todo el que les conocía y que pudiera juzgarles. Querían ser ellos y sus sentimientos, sin nadie que les recordara algún prejuicio tonto según el cual, no debían estar juntos.

Alquilaron una cabaña para dejar sus cosas mientras estaban ahí. Se pusieron sus respectivos trajes de baño y caminaron hasta la piscina para entrar juntos. Era curioso pensar que hasta el momento no habían cruzado ninguna mirada seductora o de lujuria. No habían besado aún sus labios. Solamente jugaban, se sonreían, se salpicaban mutuamente con el agua, se tomaban fotos. cantaron cada canción que sonó durante el viaje. Eran como un par de niños.

Luego de almorzar y quedarse un rato más en la piscina, llegaron las 3 pm. Decidieron que debían irse, porque en el mundo real, había muchas cosas que los esperaban. Entraron nuevamente a la cabaña. Mientras él tomaba una ducha, ella se encargó arreglar el poco equipaje que traian. Una vez terminó de asearse, fue el turno de ella en la ducha. Duró apenas lo necesario y salió arropada en una de aquellas batas blancas de hotel, al tiempo que secaba su negro cabello.

Se sentó en la cama y extendió su brazo derecho como para buscar algo. Entonces sintió las manos de Walter en sus rodillas, debajo de su bata. Se miraron fijamente. Había llegado el momento. El introdujo sus manos en la bata blanca hasta llegar a su cintura. Se detuvo. Luego subió por su vientre hasta sus senos. La tumbó en la cama y ella mientras tanto, se deshizo de su estorbosa bata blanca. Estaba asustada y excitada. Pensaba que él se había arrepentido de su propuesta. La verdad no hubiera importado, porque había disfrutado mucho de su compañía.

Los nervios lo invadieron como no sucedía hacía mucho tiempo. No podía cerrar sus ojos mientras la besaba. Ella tampoco. Decidió bajar a su entrepierna y mientras él bajaba y ponia su mano en su muslo derecho, ella colocó su mano derecha sobre la de él. Comenzó a mordisquear, besar y lamer su ingle. A veces se detenía y simplemente paseaba la nariz por su vagina. Notó que cuando lo hacía, ella se estremecía. Trató de mirarla, pero por la posición en la que estaban, no pudo. Pero su olor estaba desatando todos sus instintos. Quería devorarla con sus besos, sus lamidas, sus mordiscos y sus embestidas.

Nadia comenzó a pellizcarse los pezones. Con su otra mano, buscó la mano de su amante y entrecruzaron los dedos. Sintió que como comenzó a subir por todo su cuerpo con sus labios hasta encontrar nuevamente su boca, pero esta vez, mientras recibía sus besos, sintió como la penetraba. Un gemido escapó de su garganta. Como señal de querer que ese momento durara para siempre, enredó sus piernas en la espalda de su Walter y con su mano izquierda lo tomó de la nuca para ahora tomar el mando en el ritmo de los besos. Luego, en una maniobra que podría ser envidiada por cualquier artista marcial, logró ponerse sobre él. Ahora ella tenía el mando.

Una vez sometido, él solamente entrecruzó sus dedos con los de ella. Hizo que sus brazos le sirvieran a Nadia como apoyo, mientras ella jugueteaba con su cadera para mover su miembro dentro de su vagina. El compás de sus movimientos era delicioso y finalmente la agitación propia de los momentos previos al orgasmo femenino, comenzó a sentirse en toda la cabaña. Ella estaba disfrutando de su cuerpo, como probablemente ninguna otra mujer lo había hecho y en medio de la batalla que se libraba entre el pubis de ambos amantes, la garganta de Nadia emitió el sonido inconfundible de la satisfacción.

Aunque extasiada, Nadia tenía aún fuerzas para hacer que su amante alcanzara el clímax. Sin embargo, quería sentirse sometida. Se ubicó sobre sus cuatro extremidades, mientras Walter buscaba su propio orgasmo. Ante la imagen del cuerpo sometido de Nadia, se colocó sobre ella, puso una de sus manos en sus pechos mientras se apoyaba en su cadera. Walter no tardó mucho en gemir indicando que su orgasmo también había llegado. Había disfrutado de la mujer que tantas fantasías, desvelos y proyectos le había significado.

Tendidos sobre la cama se miraron fijamente mientras el resaltado color del iris de sus ojos transmitía el mensaje de cariño entre dos almas que ahora estaban más unidas que nunca. Pasadas varias horas, llegaron nuevamente al mundo real. El la dejó en su casa y condujo hasta la de él.

Eran las 10:58 de la mañana del día siguiente. Un hermoso sol brillaba en aquel pueblito primaveral. Walter esperaba ansiosamente en el altar a su prometida y tal como había sido siempre su costumbre, Nadia atravezó la puerta de la sinagoga antes de que se cumpliera la hora en punto. Todos los presentes creían que asistían a la consumación de un gran amor. Nadia Serge y Walter Hëgon sabían que su gran promesa de amor había sido sellada un 23 de abril, domingo gris de 1984, en una cabañita escondida en las montañas de su amada patria.

Pic: "She's my drug"por kainr

Soundtrack: Atomic - Blondie

4 ene 2011

Tratarte y Maltratarte

Hoy podría hablarte de amor, de las mariposas que siento recorrer mi cuerpo, de las melodías que suenan en mi cabeza cuando pienso en ti, del olor de tu cuerpo y de los castillos que en mi mente construyo junto a ti, pero hoy quiero espiar mis demonios, confesarte que es posible que te ame de diferentes maneras, de diferentes sabores.

Quiero decirte por ejemplo que cuando no estás, en mi mente se dibuja tu cuerpo y puedo verlo devorado por cada uno de tus amantes del pasado y quiero correr, odiarte por cada delirio que no fue mio, arrancar tu cuerpo y amarte con furia dejando marcas en tu piel para que al marcharte las lleves contigo y sepas que siempre vas a pertenecerme.

Poder sentir que con solo una mirada puedes perdonar mis imperfecciones y ves en mi todo lo que necesitas, todo lo que quieres, poder así tratarte y maltratarte teniendo la certeza que no intentaras marcharte que depende de mi tu vida y que sin mi tú vida no tendría sentido.

Atarte a mi gustos, mis placeres, que mis deseos sean siempre tus ordenes y que te esclavices para satisfacer mis más ridículos antojos.

Mi lado oscuro, quiere herirte, hacerte daño una y mil veces más para encontrar la paz que perdió en el momento en que en contra de su voluntad se escapo un te amo.

9 dic 2009

El colibrí

El era un hombre de éxito. Todo lo que había querido, en mayor o menor medida, lo había tenido. Se había enamorado después del dolor y en ese amor fijó todas sus esperanzas, pero nuevamente le falló el amor. La falta de palabra, decía el...

Vagó en su inconciente, subconciente, conciente y ultraconciente. Evadió. Sigue evadiendo y ahora acepta su propia mediocridad como parte de su vida. Sabe que al final nada de nada tiene importancia. Solamente quiere producirse a si mismo la mayor cantidad de felicidad que pueda.

De pie, en la cima de una montaña notó a un ave, un colibrí que se posó en su hombro derecho. Traía un mensaje de su pasado, en letras que ya no reconocía, en sentiemientos que ahora eran distantes. De pronto, un corriente de aire le trajo una idea, una pulsión por hacer algo impensable.

Vio tras de sí el terreno sobre el que estaba. Una enorme meseta de pastos verdes con un toque azul. Unas flores rojas y amarillas que se mecían con el viento. Retrocedió. Cuando se sintió listo se detuvo. Miró de nuevo al horizonte. Emprendió una carrera y en el camino, inmensas plumas tornasoleadas comenzaron a brotarle de la piel. Su boca comenzó a endurecerse, se tornó del mismo material del que estaban hechas sus uñas y comenzó a prolongarse desde la mitad hacia el frente. Comenzó a perder la memoria, trató de aferrarse al más precioso de sus recuerdos porque sintió miedo de perderlo definitivamente. Ese recuerdo del único ser que le había amado tal y como era. Luisa...

Al llegar al borde, simplemente se dejó caer. Se dejó llevar hacia su incierto presente sin recordar nada de lo que fue.

Son las 9:45 a.m. El sol decembrino brilla preciosamente en las montañas de los Andes. Ella cuida un cayeno rojo. De la nada, un colibrí se acerca a la inmensa planta a tomar un poco de néctar. En un hecho insólito, se posa luego en su hombro. Se acerca a su mejilla y refriega su pequeña cabecita contra ella. Luego se va volando.

Son las 10:00 a.m. Suena el teléfono y Luisa se entera de que Antonio fue hallado muerto en las faldas de la montaña.

Pic: "colibri" by Romulo fotos on Flickr.com
Sountrack: Love by Zoé

4 sept 2009

Coffee and Sex, the perfect mix.

-Two coffee cups with a delicious taste and a excellent session sex at the morning (Who said that stars can only touch at night?). So, tell me, what more can i do for you?

-Today? Nothing, thanks, you are very complacent and i´m grateful for that. now you gotta go to work, come on hurry up.

While Sack was getting ready to leave, Susan thought about the speech of his husband. She was agree about coffee, but about sex, not really.

When Susan was alone, she called a old friend from the college. His name was Gianlucca, yes, you´re right, he was italian. If you did this deduction, you can rest assured you surprised me. You are very clever.

Well, we must come back to the story.

She told him about her marital issues, so, he asked her to get out to enjoy a coffee.

And she answered with a rotund NO. And she add - I need another thing, actually, I´ve gotten enough coffee for today.

2 feb 2009

Oniricum


De pronto Chía se percató de la belleza de Julieta. Una hermosa muchacha que deambulaba por las noches en el pantano. Cabellos negros que llegaban a las caderas. No eran lisos, ni tampoco crespos, pero su forma recordaba la sensación que produce una ráfaga de viento cálido en el mar. También notó la diosa que sus ojos parecían de un animal. Óvalos que terminaban puntiagudamente y que estaban ubicados con un ángulo especialmente armónico con su nariz, que parecía de otra tierra. O al menos eso se decía. Su piel blanca era el delirio de todos los hombres. Algunas veces Chía notaba como la miraban. Algunas mujeres la miraban con envidia y algunos hombres con lujuria. Ella también sentía envidia. Pero sentía envidia de no poder tocar la piel de Julieta.

Julieta caminaba en el pantano de don Diego de Vargas. Era tarde y Chía se veía inmensa y rojiza. Un fenómeno poco usual por esas tierras. Cualquiera que la hubiera visto me entendería si le digo que parecía una vieja comadrona que chismoseaba las andanzas de todos los mortales sobre la tierra. El problema es que Chía no tenía comadres con las cuales intercambiar los cotilleos que veía que las mujeres en la tierra compartían. Destino triste para alguien que todo lo ve.

La verdad es que la falta de adjetivos que describan precisamente la hermosura de la joven Julieta, impiden un adecuado relato de lo sucedido. Apelo a sus recuerdos para que piensen en esa sensación que produce ver por primera vez a una mujer de aquellas que con solo dirigir una mirada a nosotros, nos hacen sentir completamente impotentes y abrumados. Nos hacen sentir indefensos como un niño, pero valientes como un guerrero medieval en la cruzada. Algo así sintió Chía cuando Julieta, que había escapado esa noche de la casa de Don Diego para bañarse en los pozos termales de la región, se desnudó aquella noche frente a ella. No podía dejar de mirarla y absorta en sus curvas, la diosa se sintió avergonzada de mirar tan descaradamente a la muchacha que como un pez nadaba entre las aguas y el vapor de los pozos. Una sensación que en su existencia, nunca había experimentado.

Julieta notaba algo diferente en la Luna esa noche. No quiso prestarle atención. Julieta tenía el hábito de nadar en las hirvientes aguas de los pozos y contrariamente a lo que uno pensaría, el agua a esa temperatura, no lograba hacerle daño. De hecho, ese dolor la reconfortaba. De alguna manera, la hacía sentir viva, la hacía desear el mundo y la hacía sentirse deseada por el mundo. En efecto lo era, porque ella, era de esas bellezas como la de la Marcela de Cervantes. Esa por la que lloraba Grisóstomo y por la cual murió de pena.

De pronto la luna se apagó y la noche quedó en tinieblas. Julieta nunca había presenciado tal fenómeno en el cual de un momento a otro, aún cuando el cielo estuviera despejado, la luna, redonda, llena y enorme, de un momento a otro, desapareciera. Julieta escuchó unos pasos sobre la hierba, trató de salir del agua y vestirse, pero la silueta de una india desnuda apareció ante sus ojos. De cabellos larguísimos, de contextura ruda pero femenina, de labios grandes, y unos extraños ojos plateados, la india cautivó a nuestra Julieta.

Esta nadó hacia la orilla del pozo donde se hallaba la india y se quedó mirándola. Contemplando su desnudez. Unos pechos morenos y delicados. Manos rusticas que le indicaban que probablemente se veía forzada a algún trabajo pesado en la encomienda. La india se arrodilló en el pozo mirando fijamente a los ojos a Julieta, quien se perdió en ellos. La india, cuando estuvo a la altura del rostro de nuestra hermosa dama, la besó como nunca la había besado nadie. Le acarició la nuca y la tomó por la cintura y Julieta se abandonó a las sensaciones que la estaban invadiendo. La india le hizo el amor como nadie lo había hecho, la hizo vibrar tantas veces, que finalmente ya no supo distinguir la realidad y la realidad y el ensueño fueron uno solo.

Sintió frío. Se dio cuenta de que estaba a la orilla del pozo y la luna estaba brillando como si nunca hubiera desaparecido en la noche. De pronto sintió un dolor en su corazón que ya conocía porque lo había sentido cuando sentía tristeza, alegría y dolor que extrañamente se mezclaban siempre en su corazón como elixir vital y necesario. Sintió un temblor. Comenzó a convulsionar y volvió a despertar.

Allí estaba. Una luz blanca cegadora que llenaba el cuarto. Una camilla metálica y varias correas. Un par de paletas de madera dentro de su boca, probablemente para que en sus accesos, no se mordiera. Allí estaba aquel hombre que había amado tanto a su Julieta. Esa Julieta que en su paranoia esquizoide ya no sabía si existía. Esa por la que se desgarró su corazón. Ya no quería vivir más. Cada vez las convulsiones era peores, los ataques más fuertes, su cuerpo débil que ya no resistía. Ningún narcótico le calmaba. Su única necesidad era ella.



En alguno de los pocos momentos de lucidez que tenía, Don Diego le había contado su historia a una de las enfermeras del hospital de las hermanas presentinas. Ella solo le escuchaba con lágrimas en los ojos, con asombro por escuchar de esa trágica experiencia. Se convenció a sí misma de que la piedad con ese hombre no podía ser cosa diferente a darle muerte. Poca lucidez le quedaba a él y consideró que el amor de Dios sabría entenderla y perdonarle su pecado. Decidió inyectarle una gran cantidad de un poderoso corticoide mientras dormía. Don Diego moriría plácidamente en sus sueños. Cuando la hermana Josefina aplica la droga a su mortificado paciente este comienza a disminuir su respiración. Sin embargo cada vez toma más aire. Como si estuviera suspirando. De pronto Don Diego siente ese dolor tan familiar en su corazón. Supone que por fin está muriendo y siente ganas de llorar. El dolor es cada vez más fuerte.

Abre los ojos. Gira la cabeza hacia el lado izquierdo. El reloj marca las 3:15 a.m. Julieta ha experimentado ella misma aquel dolorcito del que su amor tanto le habla cuando discutían. Ese mismo que al principio, cuando el coqueteo estaba a la orden del día, él le contó que sentía. Se estremeció. Giró la cabeza y entre sábanas blancas vio a su compañero. Recordó que a él le gustaba que le abrazaran. Lo abrazó, le dio un beso en la frente y al oído, delicadamente, le susurró su nombre.

Pics: "Sueño de verano" & "Míralas!!! Ahí están!!! Son las 100.000 visitas!!!" by movimente cedidas bajo una licencia CC BY-NC-ND-2.0

Soundtrack: Wie ein stern - Frank Schöbel

17 dic 2008

Status quo





Un nuevo nombre que pide autorización para hablar contigo. Letras que disminuyen contingencias y conversaciones multimodales y multimediáticas moldean una expectativa por conocer en medio de la profunda soledad y el ansia de conocer y recorrer.

Cortes, jueces, muertes y cinismo que utilicé para cautivarte. Músicas posibles para el alma noctámbula y nuestras letras que con cada click sobresaltaron nuestros corazones mientras en la profecía del fin del mundo solo pensábamos si podríamos hacer tantas cosas con nuestro poder felino.

Un beso, la luna y mi camioneta roja fueron el escenario para ver el futuro. Relaciones de poder en las que ninguno podrá imponerse porque tenemos fuerzas imparables. Animo de dominio y latinismos efímeros que nos hacen ver intelectuales. No lo somos. No lo hemos sido a pesar de que nos lo hemos propuesto.

Poco tiempo tomó para explorar fluidamente tu carne en mis manos al mismo tiempo en que me ordenabas perder el control. Lo hice. Y lo hice porque siento y sentí que valías la pena. Escribí mi nombre en tu boca entre gemidos silenciosos y en tus ojos dibujé una súplica de más caricias. De tanto en tanto nos juntamos entre el vino tinto y el atardecer. Juntos descansamos la química de nuestros cuerpos desgastados para retozar de nuevo entre epístolas y armonías.

Ciento cuarenta espacios posibles en el universo que indican un pensamiento mutuo. Crisis que invaden con una fuerza titánica y nos llenan de pesadumbre profunda. Violencia desgarradora. Paz perpetua. Pactos rotos. Alas blancas. Derrotas provocadas.

Ahora solo esperamos renovar un sentimiento que por poco no logramos reparar. Nos libraremos de las ataduras de lo que pretendimos ser y encontraremos lo que verdaderamente somos. Espero no asustarte porque ahora solo esperamos poder volver a amarnos.

Soundtrack: Something about us - Daft Punk
Pic: "Cherry Blossoms" by dwinton Imagen cedida con una licencia Creative Commons BY-NC 2.0

6 dic 2008

Una Simple Masacre

A pesar que ya estaban advertidas, no pensaron que su muerte llegaría tan rápido...

Siempre pensaron que aquella conversación quedaría allí y que juntos podrían salir adelante.... Pero no fue así....

A medida que las letras seguían cada una fue muriendo...

La primera en morir fue la ilusión...siempre ha estado en la primera linea...así que era el blanco mas fácil....

Luego...cayó la esperanza...compañera fiel de la ilusión....que por ir a ayudarla....recibió su golpe mortal....

Siguieron la comprensión y la paciencia....dos virtudes muy fuertes....que a pesar de cada golpe siempre seguían en pie.....tenias varias cicratices...pero esta vez fue fatal....

Y allí estaba el Amor....seguía el camino de cada párrafo....miraba a sus compañeras....y pensaba en no rendirse....sabia que si ella seguía viva....sus compañeras podían levantarse....al terminar los párrafo....el Amor sentía que lo golpeaban cada vez mas fuerte....

Pero...tantos golpes terminaron por herirlo......pobrecito el Amor....esta tirado....herido de muerte...solo mira al Cielo....toma su Rosario con la mano derecha....solo le quedaba esperar morir...

Mira hacia a la izquierda.....y apareció un viejo conocido....compañero de varias ocasiones...alguien de quien ella no gustaba....pero era inevitable que llegara....llego el Dolor....esta vez....lo vio mas fuerte....y este le dijo:

"Vine a estar contigo el tiempo que te queda....no se realmente cuanto será.....pero aquí estaré hasta el final....para que veas que no soy tan malo....traje esta agua....que te refrescara y te ayudara mientras llega el momento"

Y fue así como le roció esa agua en sus ojos....y desde este momento el Amor tiene su mirada triste y apagada.....las lágrimas no lo dejan mirar mas allá.....pero esta vez el Amor decidió esperar morir.....no había porque luchar...el Amor volvió a recordar cada letra, cada coma y allí el Dolor le apretaba su mano mas fuerte....

Esta vez el Amor sabia que esta vez no se iba levantar....miraba cada una de las marcas que tenía del pasado....miro hacia al frente....allí estaban todas sus compañeras ya sin vida....ellas eran las que la mantenía en pie....se acerco a cada una y les dio un beso en la mejilla....

Por ultimo se acostó al lado del Dolor y le dijo: "Solo quedamos tu y yo"

Y el Dolor le respondió: "Esperemos que no sea por mucho tiempo"

Desde ese momento....el Dolor es quien cuida la agonía del Amor....

19 sept 2007

Sumergida se presenta

Hola, soy una nueva maga en este blog, y estoy muy feliz de formar parte de esta pequeña pero fructífera comunidad de cuentistas.

Aqui le presento mi primer cuento, ojalá les guste, y si no, sean sinceros, que una crítica constructiva siempre es bienvenida.

Nota: Vi que casualmente tiene cierto parecido en el tema con el de Clau M, pero la óptica es distinta.


La fuente

Si todo te doy, y todo me quitas
Nada me dejas, me bebes la vida…
Hasta dejarme... vacía.


Dentro de mí, canta una fuente. Se la puede ver refulgir a través de mis ojos en los días soleados. Cuando esta nublado, canta mas suavemente, pero sigue ahí.
Por su interior de plata corre un líquido de oro, puro, brillante, etéreo, irisdicente…
Ese líquido vital es una quintaesencia de todo lo que soy, todo lo mío que es precioso, único, eterno e intransferible. Todo lo que hace mi ser.

Un día, encontraste aquella fuente. La sentiste poderosa, nutritiva, revitalizadora… justo lo que necesitabas. Decidiste venir, a beber de ella cada día…
Y yo te dejé, porque creía que valorarías todo lo que ella tenía de valioso, y la cuidarías, la enriquecerías… La amarías.

Pero solo querías robarme su agua cristalina, llevártela de a poquito… no dejarme nada a cambio… vaciar su cuenco.

Por eso las puertas del jardín secreto donde ella reina se han cerrado para ti. Quería clausurarlas con cadenas de oro, guardar su entrada, protegerla, para que sólo quien sepa apreciar su verdadero valor pueda beber de ella…

Pero era ya innecesario, porque descubrí que su líquido tesoro no te interesaba ya… preferías otros manantiales, nuevos, inexplorados, con exóticos sabores…

¿Cómo pudiste despreciar así todo lo que quise darte?

Mi fuente, ahora intocada, si siente hoy aún más vacía, más seca y abandonada que en los días que te afanabas por llevarte todo su caudal…

Necesita alguien por quien correr… Alguien a quien nutrir, alguien que mezcle sus aguas con las suyas, y las alimente con nuevos colores…

Porque ahora, al lado de la fuente, ha aparecido un pozo… hueco, oscuro, frío, lleno de húmedo vacío… y que espera… aguarda… por aguas nuevas.

14 sept 2007

Desenlace

El último recuerdo que tenia de ella era su sonrisa despiadada mientras se alejaba caminando luego de acabar con todas sus ilusiones. Siempre la recordó hermosa, casi angelical, pero sin saber cómo ni por qué su hermoso ángel se transformó en un demonio vicioso que acabó con la felicidad que alguna vez tuvo.

Luego de recoger uno a uno los pedazos de su corazón y protegerlos de la fría lluvia que caía caminó con pies pesados hacia su casa, aunque lo que pesaba más que la ropa mojada era su espíritu maltrecho. Ya encerrado en su habitación comenzó recomponer su corazón y armarlo pieza por pieza; fueron tantas noches de lluvia, llantos, desesperos y desasosiegos que, cuando pudo haber completado su trabajo, el tiempo le había parecido infinito y se sentía como de 100 años.

Desde que pudo recomponer su corazón decidió que quería volver a ser el mismo de antes, quería ser el mismo de antes; se puso nuevamente los colores de gala que solo utilizaba cuando estaba feliz y salió a caminar con el deseo de tomarse el mundo. Pero como no era tan ambicioso decidió tomarse la ciudad y compartir su felicidad con todo aquél con quien pudiera.

Recorrió parques y plazas saludando a todos como viejos conocidos; de un lado a otro iba comprando dulces y flores y regalándolos a los niños que jugaban en las calles y a hermosas señoritas desconocidas para robarles una sonrisa coqueta y así seguir su camino. Y en sus ires y venires se topó con una calle que tristemente le resultaba familiar, gris y cubierta por la fría; era precisamente en esa misma calle donde había sucedido todo.

Respiró profundo y con paso solemne, lento y seguro se aventuró por la calle que sentía angosta y hasta cierto punto hostil, pero decidido siguió su camino, entró a una tienda y compró un cigarrillo; lo disfrutó al máximo y lo terminó al punto de haber llegado al final de la calle.

Y creyendo ver un espejismo vio sentada en una banca a una chica hermosa, medio ángel, medio demonio que por mucho tiempo fue el verdugo de sus sueños; la encontró como perdida en sus propios recuerdos y atacada por una lluvia fría e invisible que hacía más pesado su espíritu maltrecho mientras pensaba en alguien que acabó con sus ilusiones. Como pudo se acercó a ella, y a modo de expiación, la saludó de la manera más gentil que pudo para luego invitarla a tomar algo en el café de la plaza.

Nosotros callaremos para siempre

Cuando escucho su nombre siento cómo el deseo se apodera de mis venas y cuando
ese deseo es demasiado fuerte no tengo más remedio que la de unir mis manos y
rezar
La mujer que está frente a mí es Mariana, la catequista de mi iglesia, y debo confesar que mantengo un amorío con ella. El hombre que está a mi derecha es Jesucristo y confieso que lo he traicionado.

La unión fue inevitable y si ustedes, hijos míos, conocieran a Mariana me concederían razón, ya que ella es la mujer más bella en cuerpo y alma que he conocido, si la vieran desenvolverse ante los niños preparándolos para su primera comunión se darían cuenta la bondad de su corazón.

La unión es inevitable pues debemos mantener las apariencias, sin duda yo seré hombre por siempre y ella será mi mujer muy a pesar de cualquier circunstancia. Puedo jurar ante este altar que aquella mujer me hace caer en pecado sin sentirme culpable pues al estar tan de cerca a ella logré ver cada rincón de aquel paraíso del que nuestros primeros padres fueron expulsados, conocí el blanco y el negro en sus ojos. Nuestros encuentros han estado más allá del bien y el mal. Yo he sido el hombre más feliz y no he podido ni quiero salir del profundo y hermoso abismo en el que me adentré mientras ella me ató a sus dilatadas pupilas.

Mariana camina hacia mi y el rojo de la alfombra contrasta y le sienta siempre bien, sin duda verla comer de mi mano y beber del vino que domingo a domingo le ofrezco me apasiona y me hace olvidarme que se trata del cuerpo y de la sangre de Cristo.

Yo soy el Padre Joaquín y el hombre que está a mi derecha es Jesucristo, la mujer que está frente a mi es Mariana, la catequista de mi iglesia y el hombre que está a su derecha es el que en este preciso instante será su marido y si alguien tiene un impedimento para que se lleve a cabo tan despiadada unión que hable ahora o que calle para siempre.

5 sept 2007

Nada mas que decir

Sangre y escremento a su alrededor, risas de incertidumbre, por otro lado llanto de felicidad, ella no conoce su nombre, mientras se repite el llanto ese llanto penetrante como la mirada de una mujer celosa, pero tan suave como la mirada de una abuela, en el exterior de aquel lugar , muerte enfermedad , odio mucho odio era lo que existia.

Desconsiderada y despiadada , como se le ocurrio a aquella mujer traer a este mundo a un hermoso angel como ella, solo para que aprendiera a llorar , a odiar, a esperar como la destruian, y lo peor a aprender a amar.

30 ago 2007

Escala de grises

“Esa noche, ella apareció puntualmente como era su costumbre y por primera vez
me besó y juntos viajamos a ese mundo de colores.”


Diariamente se postra inmóvil en esa esquina junto a la ventana, siempre acompañada por el rayo de sol que desde otro mundo escapa para reflejarse en la luna de la noche. Y como si ese rayo supiera o deseara entrar por mi ventana, viaja desde tan lejos sólo para iluminarla a ella.

A media noche cuando ella llega a mi alcoba, trago saliva para no gritar, me abrazo fuerte para no sentir el frío, la miro a los ojos con discreción y de mis ojos nacen dos lágrimas que no mueren azotadas en el suelo que ella no pisa… se quedan quietas en mis ojos un poco asustadas y temerosas de mojarla.

Puedo ver su lánguida y flotante figura. Un cuerpo, por llamarlo así, de una joven que fue hermosa en otro tiempo y en otro espacio, una joven que se muestra aún más hermosa ante mis ojos en mi espacio y en mi tiempo. Una joven que lamento no haberla conocido antes. Alguien a la que no conocía hasta ahora que habito lo que seguramente alguna vez fue su hogar y hasta ahora que duermo en la que seguramente también fue su cama.

¿De quién podría ser esa delicada figura? Es un fantasma que no asusta, transparente como la lágrima que se estanca en mi mejilla, silenciosa como el grito que no resbala… ella, indiferente al aire frio que respiro en su presencia. Ella, insensible a mi voz que aun no se ha atrevido a hablarle. Imploro en silencio que se aparezca, que vuelva de ese otro mundo idéntico en escala de grises y marcas de agua, ese otro mundo de las almas que navegan cinco centímetros por encima del pavimento, que vuelva del mundo de aquellos que por su mismo pesar vuelan muy pero muy lejos del cielo.

Ya son ciento sesenta y siete días desde la primera vez que apareció en mi alcoba y al parecer me he acostumbrado sino es que hasta enamorado a vivir con ella. Transcurren los días, las horas y sólo pienso en ella y deseo de una manera sobrenatural el momento en que ella aparezca. Es verdad, la amo.

Es media noche y en mi corazón nace el deseo de viajar con ella, quiero ser como el rayo que viaja desde lejos para iluminar su rostro, quiero estar y ser de ella por una eternidad, lo quiero porque mi mundo sin ella es más gris que las mismas tinieblas.

Ella, apareció puntualmente como era su costumbre y por primera vez me besó y juntos viajamos a ese mundo de colores.

27 ago 2007

Efeméride

“A una persona que ya no tiene importancia”

Hasta ese día no había podido volver a verla a la cara, todo lo que le hiciera recordarla le parecía doloroso e insufrible; más de una vez pudieron verlo caminando cabizbajo y sin rumbo, arrastrando consigo penas y recuerdos.

Todo había comenzado unos meses atrás cuando recibió una llamada que puso su mundo de cabeza:

– Terminamos – Es lo único que recuerda claramente de una conversación de 10 minutos; compró algo de tomar, se sentó en una silla desocupada de la cafetería y encendió un cigarrillo; y sentía que muchos de sus planes se esfumaban con el humo ascendente que se disipaba en el aire.

Desde ese momento todo cambió para él, lugares, gente, música, e incluso comida cambió para él; lo último que esperaba era tener algo que la recordara a ella y sus planes fallidos. Simplemente no quería algo que supiera a ella, que sonara a ella y que oliera a ella; solo quería sentirse tranquilo y feliz en compañía de su soledad.

Con el tiempo se recobró su compostura y volvía a ser él mismo poco a poco, sonreía con verdadera naturalidad y se molestaba con mayor naturalidad todavía; los días se hicieron más coloridos y las noches se despejaron de sueños frustrados.

Y finalmente ocurrió lo impensable. De la nada sonó el móvil con un número desconocido, medio pudo despertarse y alcanzó a saludar:

– Estoy en la ciudad, me gustaría hablar contigo un rato. ¿Podemos vernos hoy en el lugar de siempre? – nuevamente un giro inesperado de 180 grados y al colgar no supo que pensar. Se arregló sin prisa y decidió salir.

Pero extrañamente se sentía feliz. Llegó a la plaza y se sentó en la mesa de siempre y esperando los minutos acostumbrados alargó un cigarrillo y tomó café. A la hora acostumbrada apareció ella como siempre la recordaba, pero sin sentirse particularmente emocionado hablaron tranquilamente como viejos amigos, de viejos tiempos y nuevos amores, sueños y fantasías por venir.

El tiempo transcurrió tranquilamente mientras conversaban y luego de las despedidas formales y los buenos deseos la vio marchar. Decidió ir entonces al lago que quedaba en la zona más alejada del parque, aquél al que le gustaba ir cuando quería pensar y pasear distraído con su soledad.

Y mientras tomaba rumbo al parque sintió que esa charla se había llevado un fantasma que no se entrometería más entre él y su soledad.

14 ago 2007

Alejandro y Sofía

¿A quién se le ocurre salir con un perfecto extraño que te cae mal y que te provoca sentimientos de odio y resentimiento cada vez que lo ves? A mí!!! Mi nombre es Sofía y si, me enamoré de un perfecto extraño que para variar, también es un perfecto idiota. Lo conocí en la fiesta de cumpleaños de mi amiga Luna; para ella, el tipo se ha convertido en uno de sus mejores amigos, para mí, el tipejo es mi peor pesadilla y para serles sincera, sólo he sido "amable" con él por el amor que le tengo a Lunita.

Yo no sé en que momento se apareció este hombre en mi vida para hacerla de cuadritos, o de rayas, o de rombos azules con amarillos encerrados en cuadros multicolores. Lo odio, simplemente por el hecho de que existe y que últimamente su mayor afición es burlarse de mi y llevarme la contraria en todo lo que digo. Todo iba extremadamente bien mientras los dos nos enfrascábamos en nuestras insulsas peleas cada vez que nos topábamos en cualquier parte, porque sí, ahora también me encuentro al patético de Alejandro hasta en la sopa y no importa que ésta sea instantánea, él de alguna u otra manera logrará aparecérseme para alborotarme el día y amargarme el almuerzo. El problema de ésto y la razón por la cuál lo odio más, es simplemente por que el muy pelmazo además de todo es tan... perfecto... si no fuera por sus ojos azules como el cielo, por sus labios carnosos y sensuales, por sus brazos perfectos para encerrarme en ellos y por su inteligente forma de insultarme y llamarme tonta, en serio lo odiaría. Pero desconozco el día en que dejé de detestarlo y hacerlo a un lado, para admirarlo y descubrir sus cualidades; muy mala idea, si me preguntan, pero el destino sabe lo que hace y yo mientras tanto seguiré oponiéndome hasta que ya no pueda interponerme más en sus designios.

Lo más absurdo de esta historia no es el hecho de que de la noche a la mañana, una mujer tan hermosa e inteligente como yo, haya puesto los ojos en un hombre creido, manipulador, inteligente y apuesto como él. Lo más insólito es haberle aceptado una invitación a salir y haber quedado rendida a sus pies. No tengo perdón de Dios, lo que tengo es ganas de estrangularlo, de cortarlo en pedazos y tirar sus restos a los cocodrilos, lo que tengo es... es... lo que tengo es que estoy enamorada de ese grandísimo pendejo.

No sé como no se me pegó la sarna cuando lo abracé, no sé cómo no se me pegó la lepra cuando agarré su mano mientras caminábamos bajo la luz de la luna, no sé como no se me derritió la boca al besarlo. Porque esa boca... tibia, entrabierta y rosada, esa boca me dejó loca, y sus besos... largos, apasionados, juguetones y eternos, esos besos saben a gloria.

Mi nombre es Sofía, tengo 18 años y esta es la historia de como me enamoré de él, de sus ojos como estrellas, de su sonrisa perfecta, de sus labios húmedos, de sus brazos fuertes y enormes. Esta es la historia de como me enamoré de Alejandro, un perfecto idiota que acabo de conocer.

11 ago 2007

Sentidos Vacíos

El ruido del jardín lo despertó; los pájaros cantaban mientras podía escucharse a lo lejos el bullicio de la gente en el parque cercano. Vio que el reloj marcaba pasadas las diez y sabiendo que no podría volver a dormir decidió que dar una pequeña caminata le ayudaría a despejarse un poco.

Bajó a la cocina y se preparó un sándwich ligero que lo acompañó con un jugo de naranja instantáneo; lavó y ordenó lo poco que había utilizado y luego de arreglar dos o tres cosas más subió para arreglarse y salir a caminar. Encendió la radio y las notas parecían no producir efecto en él; sin inmutarse entró a la ducha mientras la música inundaba la habitación. Se bañó de manera mecánica; últimamente las cosas le parecían simples, vacías. Se arregló de manera informal y tomando su teléfono móvil y billetera se dirigió al parque.

Cuando llegó pudo ver que todos los juegos estaban repletos, niños, parejas, familias iban y venían por todas partes; incluso ese paisaje tan colorido no hizo mella en su carácter, compró un refresco en botella y decidió llegar hasta el lago que se encontraba en la parte más alejada del parque, solía ir allí cuando buscaba pasar un rato solo con sus pensamientos; caminó y vio sentada en una banca a una joven que se entretenía leyendo un libro y perdiendo la vista a lo lejos en el lago.

Se detuvo por un instante mientras veía a la muchacha, llevaba esas faldas y blusas tipo hippie, unos lentes y el cabello suelto que lucía con cierta coquetería; cerró los ojos un momento esperando que al abrirlos esa imagen no desapareciera como los espejismos del desierto.

Con paso indeciso decidió acercarse a la muchacha, intentando no hacer ruido para no asustarla; de un momento a otro ella miró por donde él venía y luego de una fugaz sonrisa apenada volvió a bajar la cabeza y se concentró nuevamente en su libro. Sintiéndose como un niño pequeño que habla por primera vez con esa niña que le gusta caminó hacia donde ella se encontraba y tomando todo el valor que pudo dijo:

– Hola, ¿Qué tal el día? – ella alzó la mirada y volvió a sonreír. Estando frente a ella pudo ver que sus ojos eran transparentes y su sonrisa sincera que le daban a su cuerpo un aire casi celestial. Supo en ese momento que no querría buscar a nadie más; estar junto a ella le devolvería el sabor y color a la vida y sabía que sería capaz de hacer hasta lo imposible para hacerla verdaderamente feliz. Y desde ese momento todo fue diferente.

1 ago 2007

Sabor a Ti

“Sintiendo lo que el corazon siente soy adicto a saber de ti, adicto a tus ojos, tus labios y a tu nariz, adicto a tus besos que saben un poco a mi… sabes a mí... sabes a mí… “

De repente el coro de esta canción la hizo subirle el volumen.....”Sabes a mi”….sus dedos pasaron suavemente por sus labios aun sin pintar, luego paso su lengua y humedeció sus labios un poco….allí cayo en cuenta que todavía tenia el sabor de sus besos en la boca….siempre escucho frases como “es q siento su olor en mi piel” las cuales le parecían tontas…a pesar de ser una persona dulce y hasta cierto punto tierna…no le gustaba la melosería ni las frases cursis….pero hasta ahora se dio sintió otra vez ese sabor….si…aunque ella no lo creyera allí estaba el sabor de él….No entendía como es que con él esto ocurría, no era la primera persona a quien besaba y no era la primera persona de quien creía estar enamorada….a él lo conoció hace aproximadamente un año…su relación no era la mas estable…había meses en que podían decir que eran felices o también podían pasar semanas sin verse y hasta incluso sin hablarse…

Mientras terminaba de maquillarse solo podía pensar si vendría este viernes a la función, todos los fines de semana le prometía que iba a estar y nunca ocurría. En estos momentos no quería que llegara ese día para no decepcionarse…si logra verlo quiere decirle que lo ama…quiere abrazarlo y besarlo…quiere hacer el amor con él…quiere…..pero tiene miedo…miedo a que le rompa el corazón como lo hizo una vez pero tampoco quiere perderlo…así que solo le toca esperar, aunque aveces quisiera no hacerlo ya que no esta segura de lo que él siente por ella. Solo el tiempo dirá lo que va a pasar con ellos….

- Clara….todavía no estas lista??? Los niños están locos por ver a la Payasita Mas Feliz!!! – Le gritaron desde la puerta…

Clara se puso su peluca morada y su nariz roja, seco las lagrimas que le alcanzaron a salir…se puso de pie y vio que estaba lista para el show…pero hoy…hoy no se pinto los labios…quería seguir con su sabor en la boca….

24 jul 2007

Bendita Costumbre

...Me senté a recordar aquellos sueños que habíamos tenido juntos y que hoy ya no están; que hoy no hacen parte de nuestras vidas, ni de nuestra historia.

...Y mi bendita costumbre de analizarlo todo me llevó a preguntarme:

En qué fallamos?



...Y llegué a la conclusión que durante un tiempo siempre fuimos nosotros los que sostuvimos el amor.. y cuando quisimos que el amor nos sostuviera.. se nos acabaron los sueños.