Ella sentía ganas de que la abrazaran, le dijeran al oído cuánto la amaban y le dieran esos besos electrizantes que la podían estremecer y dejarla inconsciente durante largas horas de placer…
3 abr 2014
El rompecabezas
Ella sentía ganas de que la abrazaran, le dijeran al oído cuánto la amaban y le dieran esos besos electrizantes que la podían estremecer y dejarla inconsciente durante largas horas de placer…
Permalink
| 2
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Amor, Cuentos, Cuentos 2.0, Lujuria, pasión, tristeza, Walter Hëgon
13 oct 2011
Súcubo
Ella, qué entregaba su cuerpo, al mejor postor de caricias, dedicaba su sudor, un par de gemidos y sus orgasmos a quienes había amado, así de diferente forma, de diferente intensidad, de diferente sabor.
Ella quería saber que sentía, quería gritar al mundo que había entregado su amor, pero sabía que los demás sólo veían sexo.
Ella se entregaba, quería tener alma, quería entregar un poco, quería que su cuerpo se expresara por ella, quería que vieran la luz de sus ojos cuando en un orgasmo sus alma se encontraba con su cuerpo, creía que no lo lograba, creía que estaba maldita, creía que era diferente a los demás, creía que ahora necesitaba de sexo para llenar su vacío, quería encontrar amantes perfectos, quería que marcaran su piel, quería sentir el dolor que le causaba no expresar el amor que había sentido.
13 jun 2011
Corta historia, y no de amor
Ella, tan hermosa, tan eterna, tan mortal.
El, tan imperfecto, tan mundano, tan real.
Ella, tan sola, tan feliz.
El, tan solo, tan osado.
Ella, tan alicorada, tan olvidadiza.
El, tan extenso, tan caliente.
Ella, tan exhausta, tan plácida.
El, tan fugaz, tan acertado, tan lúcido.
Ella, tan taciturna, tan implacable, tan salvaje.
El, tan indulgente, tan permeable, tan usado.
ella, tan inconstante, tan pasajera, espero la llegada de la mañana y se fue sin decir adiós.
Permalink
| 2
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Cuentos, desconocida, deseo., Edilay, el, ella, historias
15 sept 2007
Y la palabra es....
14 sept 2007
Ella
La colilla chisporroteó y humeó al chocar contra el asfalto mojado. Pronto, la lluvia terminó por apagarla. La lluvia que ya había atravesado mi gabán, mi sombrero y el resto de mi ropa y que ya parecía estar llegando hasta los huesos.
Encendí otro cigarrillo. El último del paquete. Del segundo paquete que fumé mientras esperaba a que Ella saliera.
Todo había empezado unas semanas atrás. Fuera del negocio por algún tiempo – lo que tardó en sanar la pierna derecha, rota al caer de un segundo piso, empujado por un fugitivo imbécil que no creyó que mi arma estuviera cargada y se acercó más de la cuenta. Cuando mi pierna se rompió, él ya estaba tocando las puertas del infierno. Y yo ya había perdido la maldita recompensa.
Incluso un par de dias es demasiado tiempo para estar desconectado de las principales fuentes de información y de trabajo. Una sola llamada fallida implica que un contratista llamará a algún competidor. Así que esas vacaciones forzosas fueron toda una eternidad de estar sentado viendo estúpidas películas en vídeo, comiendo pizza y limpiando una y otra vez el arma hasta cuando casi la desgasté. Y cuando pude tirar al bote las muletas al menos tres grandes contratos estaban en manos de la competencia, y yo mismo tuve que ir hasta los sitios donde habitualmente se intercambia la información y se cierran los negocios de este tipo.
Fueron un par de noches de vagar por las calles, en medio de la lluvia, calado hasta los huesos y con cada vez menos dinero para comprar comida, whisky y cigarrillos. La comida me importa poco: la vida en las calles le enseña a uno que no es realmente indispensable. El whisky… bueno, que me tome cuatro o cinco botellas a la semana no quiere decir que sea ningún alcohólico, así que me puedo pasar sin él. Pero los cigarrillos son mi vida… la que se escapa en volutas azules es la misma que entró unos segundos antes en una gloriosa aspiración de humana podredumbre.
La tercera noche fui al Bar. Nombre insípido para un local insípido, pero donde ocasionalmente había logrado algún buen contrato. Hay que tener en cuenta que después de tres horas sin cigarrillos cualquier contrato es bueno.
Y había un contrato… cerrándose justo cuando entré. Suerte que el desafortunado competidor era Will Tramper, que se echó a temblar apenas crucé la puerta. Una vieja historia. Algún día Tramper me cobrará su deuda, pero esa noche salió corriendo como el cobarde que es. Así que tomé su lugar en la barra, pedí un whisky y acepté el cigarrillo que el confundido cliente me ofreció.
Diablos, el contrato era bueno. Seis cifras, y todo por localizar – ni siquiera fotografiar y mucho menos acercarme hasta la chica. Hasta Ella.
La primera vez que la vi fue en una fotografía en blanco y negro, granulada y desenfocada. No mucho para ver, en realidad, salvo un cuerpo maravilloso cubierto pero no oculto por cuero negro, a bordo de una enorme motocicleta en movimiento, una de esas que uno siempre ve conducidas por un enorme cerdo musculoso y barbado.
Eso y nada más.
Pero ya tenía por donde empezar: los motociclistas. Cada una de esas motos es especial, única e inconfundible, y algunos de los veteranos que se reunían a jugar billar en los bares de carretera podrían identificarla sin duda.
El negocio empezó con pie derecho y cinco cifras en mi bolsillo, que me permitieron ponerle carburante al viejo cacharro y viajar hasta uno de los bares favoritos de los pandilleros… y comprar cigarrillos para todo el resto de mi vida. Bueno, si no me los fumaba durante la noche.
Sólo tuve que abordar a cuatro cerdos musculosos y gastar tres billetes antes de que alguien identificara la moto: había pertenecido al jefe de una pandilla, una de las más grandes, pero el tipo había muerto en un accidente de tren y su chica se quedó con la máquina. El tipo no sabía nada de la chica, pero me dio toda la información sobre la pandilla y sobre el antiguo propietario del vehículo, así que tres noches después ya sabía su nombre y dirección, y el sitio donde trabajaba atendiendo la barra de un bar hasta la madrugada.
Así que allí estaba, fumándome el último cigarrillo y esperando a que Ella saliera por la puerta de servicio del bar. Y vigilando al otro, una simple sombra acurrucada en un alero a tres pisos por encima y unos diez metros por detrás de mi posición tras el poste de la energía.
Finalmente, la puerta se abrió y salió uno de los meseros. Luego el otro, riendo y despidiéndose de alguien que quedaba adentro.
Luego salió Ella.
Era la primera vez que la veía en persona – algunos de los informantes habían aportado nuevas fotografías, casi siempre sin darse cuenta – y de pronto me di cuenta de que no conocía su rostro. Las fotos siempre eran demasiado lejanas y demasiado oscuras. Todas eran nocturnas, de hecho.
Pero tenía que ser Ella. El impermeable estaba cerrado por una correa que rodeaba una cintura tan estrecha que sólo podía ser la suya, y el contoneo – o mejor, la sensual ondulación – al caminar era exactamente como yo había imaginado que debía ser.
El tipo en el alero empezó a moverse antes de que Ella cerrara la puerta. Yo ya tenía el arma amartillada antes de que sacara la llave de la cerradura.
Ella me vió al salir y se quedó como congelada, mirándome a los ojos. Lo único que sé es que no estaba asustada. De hecho, sonreía. Pero la sonrisa desapareció cuando el tipo que la vigilaba desde el alero cayó – o se materializó – justo entre Ella y yo.
Alcé el arma y grité al tipo para que estuviera quieto. Me miró y se abalanzó sobre mi. Y yo le vacié el tambor del revólver, pero no pareció sentirlo. Primero cayó sobre mi con todo su peso, luego se incorporó y me arrojó sobre un montón de basura. Sin tiempo para recargar, tomé lo primero que encontré: una botella, rota por el gollete. Cuando el tipo volvió a caer sobre mi para izarme y lanzarme, se la clavé en la garganta. El tipo hizo un ruido como de gato furioso, se llevó las manos a la garganta y yo tuve tiempo entonces de sacar la navaja, abrirla y enfundarla hasta la empuñadura exactamente en su corazón. Cuando se desplomó, me incorporé y busqué a la chica con la mirada. Estaba apoyada en el poste donde yo la había estado esperando. Caminé hacia ella, cojeando un poco – el frío y la pelea me habían lastiado la pierna.
“¿Por qué tardaste tanto?” fue su saludo.
“No me lo agradezca. Sólo hice lo que cualquier otro hubiera hecho.”
“No, muy pocos hubieran podido hacerlo.”
Nunca supe cómo me encontré abrazándola, pero en medio del beso que siguió no me importó mucho. Después de una deslumbrante ráfaga de gloria proveniente de sus labios, se alejó un paso.
“Es una lástima que no hayas podido hacer tu trabajo”
“Espera un minuto” le dije. “Claro que estoy haciendo mi trabajo.”
“Ya no es necesario.” Dijo ella, sonriendo con esa enigmática sonrisa suya, acercándose para darme un beso de despedida mientras ponía algo en mi bolsillo.
Un fajo de billetes. No conté, pero era mucho. Cuando volví a mirarla, ya no estaba. Se había esfumado.
La lluvia arreció. Busqué mi arma y de pasada me di cuenta de que el cuerpo del tipo no estaba. En su lugar había sólo un montón de cenizas que la lluvia dispersaba con rapidez.
Emprendí la caminata en medio de la lluvia atroz. Una caminata que no acabará. Pues sólo terminará cuando la encuentre.
---
1- Me importa un comino la coherencia.
2- Es autobiográfico.
3- No, no termina aún.
Permalink
| 3
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Cuentos, desilusion, despiadada, ella, Mornatur Ormacil, preguntas, Vampiros
5 sept 2007
Desilusión...
El Presidente lloraba mientras veía como fusilaban a quien otrora había considerado su mano derecha, su hermano.
Aun no podía creer que durante años trabajara de espía dada la confianza que siempre había tenido en él.
Permalink
| 9
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Cuentos, desilusion, despiadada, Lucas
31 ago 2007
De posesiones, búsquedas y esperas
En cada golpe, podían escucharse desgarradores gritos que lejos de ser pedidos de auxilio eran renuncias a un título de nobleza que coartaba su libertad pues sabía o creía saber que las princesas sólo existían en los cuentos de hadas y por esto nunca esperó ser rescatada, ni claudicó en su intento por escapar de esas cuatro paredes que la encerraban desde que nació.
Fue tanta la fuerza de su pasión y entrega a la misión de encontrar el verdadero amor, que la noche de su muerte todos escucharon como explotó su corazón en mil pedazos que se dispersaron por cada rincón de esta habitación.
Es por esa razón que no pueden entrar enamorados en esa habitación del palacio, la pasión del fantasma de Laura por encontrar el amor se apodera del corazón de la mujer en cuestión apagando su llama de amor, condenándola a vivir su espera, convirtiéndose en una extensión de su alma, en un instrumento de la eterna búsqueda de su amor en el mundo exterior...
Permalink
| 2
Escucharon y Hablaron
|
Temas: costennita, Cuentos, fantasma
16 ago 2007
Y la palabra es...
Permalink
| 6
Escucharon y Hablaron
|
Temas: costennita, Cuentos, fantasma, palabra
11 ago 2007
Sentidos Vacíos
El ruido del jardín lo despertó; los pájaros cantaban mientras podía escucharse a lo lejos el bullicio de la gente en el parque cercano. Vio que el reloj marcaba pasadas las diez y sabiendo que no podría volver a dormir decidió que dar una pequeña caminata le ayudaría a despejarse un poco.
Bajó a la cocina y se preparó un sándwich ligero que lo acompañó con un jugo de naranja instantáneo; lavó y ordenó lo poco que había utilizado y luego de arreglar dos o tres cosas más subió para arreglarse y salir a caminar. Encendió la radio y las notas parecían no producir efecto en él; sin inmutarse entró a la ducha mientras la música inundaba la habitación. Se bañó de manera mecánica; últimamente las cosas le parecían simples, vacías. Se arregló de manera informal y tomando su teléfono móvil y billetera se dirigió al parque.
Cuando llegó pudo ver que todos los juegos estaban repletos, niños, parejas, familias iban y venían por todas partes; incluso ese paisaje tan colorido no hizo mella en su carácter, compró un refresco en botella y decidió llegar hasta el lago que se encontraba en la parte más alejada del parque, solía ir allí cuando buscaba pasar un rato solo con sus pensamientos; caminó y vio sentada en una banca a una joven que se entretenía leyendo un libro y perdiendo la vista a lo lejos en el lago.
Se detuvo por un instante mientras veía a la muchacha, llevaba esas faldas y blusas tipo hippie, unos lentes y el cabello suelto que lucía con cierta coquetería; cerró los ojos un momento esperando que al abrirlos esa imagen no desapareciera como los espejismos del desierto.
Con paso indeciso decidió acercarse a la muchacha, intentando no hacer ruido para no asustarla; de un momento a otro ella miró por donde él venía y luego de una fugaz sonrisa apenada volvió a bajar la cabeza y se concentró nuevamente en su libro. Sintiéndose como un niño pequeño que habla por primera vez con esa niña que le gusta caminó hacia donde ella se encontraba y tomando todo el valor que pudo dijo:
– Hola, ¿Qué tal el día? – ella alzó la mirada y volvió a sonreír. Estando frente a ella pudo ver que sus ojos eran transparentes y su sonrisa sincera que le daban a su cuerpo un aire casi celestial. Supo en ese momento que no querría buscar a nadie más; estar junto a ella le devolvería el sabor y color a la vida y sabía que sería capaz de hacer hasta lo imposible para hacerla verdaderamente feliz. Y desde ese momento todo fue diferente.
7 ago 2007
asi sabe la vida!!!!
mientras la veia en aquel lugar sola, como un niño pequeño ve un juguete, o un viejo vagabundo ve un plato de sopa, la observe solo estabamos ella y yo. Yo con ganas de estar con ella entre mis manos y ella completamente desnuda, la agarre lo mas fuerte que pude para sentir que era solo mia, le pase mi lengua por toda su existencia, su sabor no se podia describir, cuando depronto, Mierda!!!!!!!!!!!!! si a pura mierda sabia a mierda la HP colombina, seria por eso que la botaron en el medio de ese parque, bueno total, busque el emboltorio de ella , la vesti, la meti a la caneca, y me fui, de esto aprendi mucho, nada que este solo y parezca increible puede ser realidad, y cuando lo es y estas en lo mejor llega algo inesperado y la vida te sabe a mierda.
2 ago 2007
La nostalgia del caimán
No todo es lo que parece,
y no olvides que la verdadera felicidad
está en disfrutar las pequeñas cosas de la vida
Todos sabemos de la calma que caracteriza a los caimanes, parecen flojos pero lo que nadie sabe es que son muy inteligentes.. -¿O porque crees que por mucho que se corra siempre alcanzan a su presa?-
Nuestro personaje, que era muy particular tenia un gran secreto que lo hacia una persona reservada y muy conocedora y como todos los animales de la selva le temían solo había conseguido la sincera amistad de un mono al que no se había comido en una ocasión porque estaba interesado en conocer nuevos sabores
El mono, con sus monerías y sinceridad se había ganado el corazón del caimán a pesar de lo irritante que este podía llegar a ser. Nuestro amigo era algo así como el noticiero de la mañana -por no decir chismoso- y esto era evidente pues siempre había querido ser presentador de noticias del radio noticiero cadena animal.
El caimán que reconoció el ruido que provenía del árbol, abrió su enorme boca al tiempo que sacudía las hojas que habían caído en su cuerpo, mientras escuchaba una voz con aire de reproche que le dice "ya te he dicho que nunca me tragaras porque tengo experiencia saltando entre arboles", a lo que el caimán responde: "erda, viejo mono tu sabes que me dolería mucho verte estrellado contra el suelo" y suelta la carcajada
El mono, acostumbrado al humor tan sarcástico de su amigo caimán le dice: "Vine corriendo a informarte de un animalucho raro que ha llegado de mas allá del otro lado del río, con un acento todo raro y de apellido Alemán, dice que es muy sabio y que tiene la cura para los males de la selva."
El caimán, intrigado salto de la hamaca y se dirigió a la plaza de la selva, un poco más serio de lo normal y con pasos dominantes y seguros, meneaba su cola en señal de amenaza contra el forastero.
Durante todo el camino el caimán pensaba en quien podría ser el charlatán que vino a alterar la tranquilidad de su selva y recordó que del otro lado muy pocas cosas eran tan buenas como lo parecían y que lo importante era la sencillez y la sinceridad; por eso había regresado a la selva aunque ya no era el mismo de antes, porque del otro lado del río conoció otra forma de vida y entendió que el calor de la selva aunque era insoportable era lo único malo de su reino; por eso todos los días se acostaba en su hamaca mirando el río, lleno de nostalgia por la única cosa buena que había conocido del otro lado.
Cuando llegaron a la plaza, el mono chilló y todos abrieron paso mostrando un animal peludo del color del sol con manchas negras que de un salto llego donde estaba el caimán y le dijo: "caimancho, recordé que me dijiste que a pesar de amar tu selva no habían cosas tan buenas como los helados; pensé seria buena idea refrescar un poquito tu selva, así que traje todo lo necesario para alegrarles la vida"
El perro mostrando un raro objeto que terminaba en forma de punta de color barro, que el caimán reconoció inmediatamente, y casi arrebatándolo de sus manos sonrió de una forma que nunca antes había sido vista por los animales de la selva; mostrando así una parte suya que solo sus amigos mono y perro conocían.
Desde entonces en toda la selva se piensa que el cono con helado sabor de chocolate puede alegrarte el día por muy mal y amargado que te encuentres…
Permalink
| 3
Escucharon y Hablaron
|
Temas: costennita, Cuentos, Sabor
9 jul 2007
Lujuria en Carnaval
Sandra estaba ansiosa por fin, se acercaban los ansiados días de descanso, esparcimiento y desenfreno que el carnaval nos brinda cada año, pero ella los esperaba con las ganas contenidas ya que hacia unos 2 meses que su esposo Enrique, ejecutivo junior de una multinacional, no le ponía ni un dedo encima y ya su cuerpo pedía caricias a gritos y el carnaval era la época propicia para darse gusto.
Y no era por falta de interés, sino por el cansancio acumulado de las extenuantes jornadas de 12 horas que incluían los fines de semana a las que el jefe de Enrique lo tenía sometido, y ante el inminente corte de personal, mejor era hacer y callar. Pero Enrique le había prometido que este carnaval se lo dedicaría a ella, y hasta le insistió para que, desde ya, preparara el disfraz para el tradicional baile de disfraces donde Esther, evento que él sabía Sandra siempre disfrutaba porque le permitía desbocar sus instintos y que la convertía en una dama en celo, y si se le adicionaba la larga "dieta" este año el baile prometía ser de antología.
Sandra tenía planeado darle a Enrique la impresión de su vida, y para ello había escogido un disfraz de Gatubela que se ajustaba y delineaba su cuerpo de manera sensual, resaltaba sus atributos a la perfección. Seguramente Enrique le hallaría irresistible y si a eso sumamos la "prolongada sequía" definitivamente esa noche bulliría la pasión desenfrenada. Enrique por su parte había pensado ir con un disfraz digamos, poco original: La parca.
Cuando Sandra le oyó decir que iría disfrazado como el ángel de la muerte, pensó: "los hombres son bobos, siempre ajenos a nuestros gustos y necesidades" pero sin embargo, le sonrío a Enrique y le dijo: "Seguro te verás súper, amor".
Era ya sábado de carnaval, la música retumbaba por las calles el ambiente festivo y contagioso inundaba toda la urbe, hombres y mujeres se estrechaban en bailes cadenciosos y sensuales, ríos de licor corrían por las venas de los danzantes había en el ambiente la misteriosa corriente que produce la emancipación del placer, ese placer que provoca el abandono de las buenas costumbres, el olvido de compromisos. La entrega completa al goce del cuerpo, sin recatos ni atavismos predominaba.
Llegado el gran acontecimiento, aproximadamente a las 8:30 p.m ya Sandra estaba ataviada con su impactante disfraz, y además lucia una mirada especial, lujuriosa, deseosa era la imagen misma de la seducción, de la hembra deseada y deseosa. Tomó el celular y le marcó a Enrique:
- Alo, Kike.
- Alo, vida ya salgo para allá, estoy todavía con el señor Armando ya casi sale el reporte si quieres te adelantas y nos encontramos allá.
- Habías quedado en venir por mi, y de aquí nos íbamos juntos, y ese viejo qué? no tiene vida o qué? ¡Que te suelte ya!
- Amor, tienes razón pero entiéndeme ...
- Chao, nos vemos allá.
Disgustada tomó su cartera y pidió un taxi. El recorrido del apartamento al taxi dejó huellas en la memoria de muchos Sandra estaba sencillamente espectacular y con las mascara podía esconder su identidad, lo que aprovecho para contonearse a un mas. Le agradaba sentir las miradas sobre ella desnudándola y sabía que provocaba pensamientos sucios entre los vecinos. Durante el recorrido notaba las miradas del pobre taxista, que seguramente manejo de memoria porque era mas lo que la miraba por el espejo que lo que miraba la ruta, y aunque intentó torpemente entablar conversación Sandra fue seca y cortante, el tipo entendió y se retiro frustrado.
Al llegar al salón de baile de su amiga Esther, esta la recibió le hizo la consabida conversación de bienvenida y luego la dejó para saludar a otros invitados, Sandra solo miraba el reloj con desespero y frustración aprovechó y se tomó varios tragos para irse entonando, cuando Enrique llegara ya estaría adelantada y más dispuesta aún.
Por fin, vio acercarse a la parca, se le aproximo y le dijo:
"parece que no me desearas" sin darle tiempo a contestar le tomo de la mano y se lo llevó a la pista de baile, donde empezó su lenta seducción con un baile lento y erótico que rozaba a la parca y que ya la estaba llevando al paroxismo, esta sin mas la tomó de la mano y la llevo a uno de los cuartos de la segunda planta, luego de cerrar la puerta quedaron en la mas profunda oscuridad, pero estos amantes no necesitaban luz, se guiaban por el instinto por las ganas de placer de ambos.
Dieron rienda suelta a sus ganas, recorrieron el cuerpo del uno y de la otra, no hubo rincón que se librara de las caricias ni humedad que quedara sin probar. Los orgasmos de Sandra se sucedieron como en cascada no podía parar, nunca había experimentado una noche como aquella, sus gemidos eran profundos y sostenidos y el rictus se apoderaba de su cuerpo, ya se sentía morir. Aunque no se creía capaz de resistir mas, tampoco quería terminar, la noche aun era joven y deseaba saciarse.
Siempre que creía que estaba a punto de ser el último la parca se le aplicaba a fondo y le arrebata otro orgasmo, ya sus pechos le ardían y la piel estaba al máximo de sensibilidad, ya las caricias dolían, pero no quería terminar, llego incluso a sentir que la noche se detenía y que el mundo cesaba de existir y que esperaba paciente su último orgasmo. El éxtasis estaba en su máximo hasta que exploto en un orgasmo masivo y que la dejo debilitada y en un abandono total. ¡Que noche! fue lo único que alcanzo a pensar, reposaron los dos amantes luego de semejante batalla, las fuerzas los habían abandonado, solo los hizo reaccionar el ruido de pasos en el exterior de la habitación y el murmullo de otros amantes buscando donde desfogar sus pasiones. Comprendieron que era hora de regresar al salón y disimuladamente abandonar la fiesta para seguir con la faena con todas las de la ley.
Aprovecharon que las voces se fueron diluyendo entre risas contenidas y el golpe de una puerta cercana, para vestirse y salir primero ella y luego la parca. La cara de satisfacción debía ser obvia para quien la observara por ello opto por dirigirse al bar y tomarse un trago, seguro Enrique la alcanzaría y saldrían disimuladamente, a seguir el intercambio de caricias.
Mientras el barman le entregaba un trago oyó la voz de Enrique atrás de ella:
- Hola, te he estado buscando, donde andabas?
Extrañada por la pregunta y girando para encararlo, mientras se preparaba para regalarle su mejor sonrisa, súbitamente callo.
-¿ Y tu que haces con ese disfraz de congo? - le preguntó
-Es que, como salí tarde del trabajo cuando pase a recoger el disfraz se lo habían dado a otro, y no me quedó de otra que aceptar este, que por cierto huele a raro, pero que hacías te estuve buscando, donde estabas?
-No, fue que me encontré con unas amigas y me distraje, nos vamos? estoy cansada y no hay ambiente aquí.
-QUE? pero si acabo de llegar!
-Yo creo que mejor nos vamos, no me siento bien.
-Pero que noche que escogiste para sentirte mal....
-o-
Miércoles 16 de febrero...
Se ha citado una rueda de prensa en el comando de la policía, ninguno de los periodistas sabe cual es la razón, pero ya especulan que se trata de la importante captura de algún capo de la mafia.
Cuando el comandante llega se encienden los micrófonos y este dice:
- Por primera en la historia del carnaval y gracias a los esfuerzos de la fuerza pública, me complace informar que en los cuatro días de carnaval no se ha presentado ni un solo caso de homicidio, y según me informan de medicina legal tampoco se tienen reportes de ninguna muerte natural, por tanto queremos felicitar a la ciudadanía y a nuestros policías.
Un silencio se apoderó de la rueda de prensa hasta que un espontáneo espeto:
-Eche! la muerte como que andaba de parranda!
Y todos estallaron en risas, pero quizás tenía razón y la muerte también se había gozado el carnaval.
"Yo te amé con gran delirio
de pasión desenfrenada
te reías del martirio
de mi pobre corazón
y si yo te preguntaba
el por qué no me querías
tú sin contestarme nada
solamente te reías
destrozando mi ilusión
te pedí que vinieras a mi lado
te pedí que volvieras a mi lado
y en vano tantas veces te rogué
que por haberme tu burla ya curado te olvidé
de la vida que tuviste
al fin se que te has casado
y ahora ya quien va muy triste
es tu pobre corazón
y aunque digas que me quieres
ya de ti nunca me fío
pero aunque tu desesperes ahora soy yo quien me río."
Permalink
| 8
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Amor, Carnaval, Cuentos, Emparrandamientos, Freewill, homicidio, Sobrenatural
4 jul 2007
La palabra es...
Va hasta el 16 de Julio!!
¡¡oı1nظ ǝp 61 1ǝ ɐʇsɐɥ ɐʌ
21 jun 2007
Intercambio
Se sentó como todas las mañanas frente al espejo grande de su cuarto. Ese día algo había diferente en el ambiente, lo presentía y ella creía fielmente en sus percepciones. Acomodó la banquita de madera recubierta con terciopelo rojo y comenzó a cepillar su largo cabello negro; hacía tres años no lo cortaba. Mucha gente criticaba el hecho de que se lo dejara tan largo, era de mal gusto y le daba un aspecto desaliñado en algunas ocasiones. A ella le encantaba mantenerlo suelto, era tan liso que le llegaba hasta las nalgas y por las noches, cuando se acostaba en su cama, se envolvía en el para no sentir frío.
Le gustaba sentarse una hora todos los días frente aquel espejo y cepillarlo, una y otra y otra vez, hasta que llegara al punto en donde ella creía que lucía perfecto. Mientras lo cepillaba, mantenía la mirada firme en el espejo, esperando que algo sucediera, esperando que el cielo le consediera su mas ferviente deseo.
Permalink
| 7
Escucharon y Hablaron
|
Temas: Cuentos, intercambio, Maya, Miedo, reflejo
15 jun 2007
Anexo I
La idea de escribir cuentos en este blog ha tomado un giro tan inesperado que los moderadores – los que cranearon la idea – deben tomar decisiones para que esto no se salga de las manos.
Importante lo de T de revisar con lupa los solicitantes de membresía para que no nos saboteen el sitio.
Bueno y debe hacerse ya lo del registro de las obras. Ahora, creo que los autores deben empezar a hacer las vueltas personalmente y colocar en cada cuento que suban su código de registro. (¿Será esto buena idea?) Lo que si debemos es registrar el blog como una revista virtual de publicaciones periódicas a ver si se puede o lo de la licencia Creative Commons
En la página de Derechos de Autor de Colombia - www.derautor.gov.co – hay un link de Registro en Línea. Lo voy a usar y comparto la experiencia.
Para lo de la publicación de la Revista trimestral podría hacerse un presupuesto. Y basados en este ver como la costeamos. Intentar publicación sin ánimo de lucro a ver si podemos rebajar costos. Y todavía nos quedan las vueltas con las editoriales a ver cuanto seria la inversión.
Sigamos así, sin dejarla caer y que la segunda convocatoria sea tan buena como esta.
12 jun 2007
Nunca es tarde...
Habían pasado tres años. Que transcurrieron entre el sosiego que brinda la seguridad y el dolor de aquellos recuerdos. Todo había durado unos meses, sin embargo, habían sido los mejores meses de su vida. Ella se sentía cómoda, El encajaba en ella perfectamente. Sincronia total, como las olas del mar. Aún recordaba su olor a hombre, aquel que la
había conquistado y que cada vez que podía buscaba la manera de recordarlo. Ese mismo olor que le calentaba la sangre y la acumulaba en un solo punto de su cuerpo casi perfecto, que la seducia.
Se acercaba el gran día y no paraba de pensar. No se sentía capaz de dar este paso sin antes saber de él. Seguro sabía donde encontrarlo pero, no quería que la duda llegara en este momento. Momento esperado por todos, aunque para ella, era más una historia bien montada en donde la habían colocado sin querer.
Se decidió y lo vio de frente. Y es que le parecía que no habían pasado los años. Se miraron a los ojos y sin decir más, se abrazaron, se regalaron un beso que guardaba el mismo sabor de antaño, ansiosos, reconociéndose de nuevo, fundiéndose en un abrazo que les recordaba que
habían sido el uno del otro y que al final eran y seguían siendo uno solo.
Ella le contó que iba a unir su vida con el hombre perfecto, Él le contó que no había podido olvidarla pero que siempre había sabido que el pasado le hacía daño.
Ella le dijo que aquel hombre perfecto era un espejismo, para ella, siempre había sido Él su hombre perfecto.
Él le dijo que nunca había podido olvidar sus ojos tristes al verla partir, y que al mismo tiempo se le congeló el corazón, y la sangre que se derramaba de pasión por ella nunca más la volvio a sentir.
Revivieron muchos momentos juntos. Risas, llantos. Solo momentos.
Se despidieron, una despedida externa, porque internamente sabían que nunca iban a poder estar lejos el uno del otro. Ya fuera en esta vida, o en otra.
Y ese día llegó.Ella estaba hermosa, radiante ante los ojos de los demàs, pero sus ojos tristes delataban el sentimiento que su corazón sentía. Sintió de nuevo aquel frio en sus entrañas, igual que cuando lo esperaba cada tarde frente a la bahía.
Antes de la ceremonia se presentó ante Ella y en ese momento Ella se dió cuenta que era el momento de abandonar la historia que no le pertenecía y que nunca le perteneció. Que era el momento de vivir la suya propia.
Ahora son felices, Ella no supo que sucedió ese día, Él dejó todo por ella. Pero nada de aquello valía en realidad la pena si no hubieran vuelto a ser uno solo.
Mujeres
Nunca entendió ni entenderá las ganas de Filiberto de hacerla suya, así sin preámbulos, a la fuerza, despojada de cualquier perjuicio,inerte, casi muerta, aterrorizada.
Si tan sólo supieras que con pedírmelo hubiéramos logrado la noche más romántica de nuestras vidas – repetía ella una y otra vez a su oído, susurrando entre sollozos.
Calla, Magnolia, Calla, no quiero lastimarte, estate quieta, no dolerá, no insistas, Magnolia, ya voy a acabar – Repetía Filiberto, sin entender,sin querer, tan sólo sabiendo que esa noche en esa cama ella a la fuerza, su fuerza de hombre iba a ser suya.
Unos meses más tarde, cuando lo único que le quedaba a ella de esa miserable noche eran las sábanas manchadas con su propia sangre y al cerrar los ojos un pequeño dulce, tal vez amargo, sabor en la boca, Magnolia entró a ese, el cuarto más hermoso de la Ciudad Sin Fin, lleno de rosas y oloroso a canela. Ella, Rosario, la más bella descansaba paciente sobre sábanas de seda.
Magnolia esperó, paciente en una esquina, con la ira casi rebosando sus ojos. Sus manos temblaban. Con el cuchillo en la mano, las lagrimas en los ojos, al descubrir que Rosario levemente despertaba, se abalanzó sobre ella, y sin dejarla respirar, sin ni siquiera dejarla suplicar y gritar, la apuñaleó hasta matarla…………
Rosario se había convertido a la mañana siguiente en la amante fantasma de Filiberto. Magnolia nunca pudo entenderlo, porque aquella noche si el se lo hubiera pedido, ella con más amor que el que ahora guardaba, le hubiera concedido la dicha de hacerla mujer. Ya sus sábanas no se lo recuerdan, ahora, sólo queda de aquella noche, las sábanas manchadas de sangre del cuerpo inocente de Rosario y al cerrar los ojos un dulce, y tal vez placentero, sabor en la boca.




