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13 ago 2024

Blue

 Blue 

-Anoche volví a soñarte, te busqué por todas partes y en cada esquina sentía que al cruzar te iba a encontrar.-

-Estoy aquí, ahora.-

-Son muchos sueños en los que te busco con desespero y cuando te encuentro olvido que te soñé, mientras no duermo siento que algo me falta, pero no sé qué. Solo vives en mis sueños, en este aquí y ahora-. 

-Para mí eres más que un sueño, más que un recuerdo, reconocería tu rostro entre la multitud y al clavar mi mirada en tus ojos sabré que no sabrás quién soy. ¿Debería decirte hola?-

-Dame tu mano, quiero sentirte una vez-  sintió como su mano fría recibía el calor de la otra y sonrió. 

-Es una lástima que no puedas recordar lo que se siente cuando nos tocamos- apretó más fuerte su mano, convirtió el gesto en un abrazo y suspiró.-¿Hueles a jazmín?, me gustaría que olieras a jazmín, te recuerdo cada vez que voy por la calle y la noche me trae el aroma a jazmín.

Hizo más fuerte el abrazo y aunque quiso darle un beso prefirió seguir la conversación -Usaré jazmín para recordarte, así sabré que soñé contigo otra vez-

-¿Cómo sabrás que soy yo la razón del jazmín?-

-Porque sentiré que algo me falta, pero no sé qué y cuando duerma sabré que eres tú, siempre eres tú-. Decidió no guardar ese beso, y tomando su rostro entre sus manos esperó a que el olor de jazmín le animara a cerrar el espacio entre sus labios. 

Rompiendo el beso se atrevió a decir: -Tampoco vas a recordar este beso o las otras noches, no sé qué sentido tiene seguir viéndonos así, seguirte buscando, seguir recordando- abandonó el abrazo y se hizo junto a la puerta como cada vez que tenían "esa" conversación. 

-Mírame a los ojos y dime si lo que sientes tiene algún sentido, yo solo puedo seguir buscándote cada noche para poder sentirte una vez más- se acercó y besó su mejilla como la primera vez, como si esta vez también fuera la última. 

-No puedes recordarme fuera de aquí, no puedo olvidarte fuera de aquí, abrázame fuerte hasta que llegue el momento de despertar.-

-Escribo un nombre en mis cuadernos, no recuerdo cuál es, pero es el tuyo, puedo asegurarlo, por eso sé que te recuerdo fuera de aquí- Se aferró a su cuerpo en ese abrazo y deseó oler a jazmín -Mañana volveré a buscarte, cruzaré las esquinas, huiré de otros sueños que no sean tú y entonces volveré a sentirte-

Cuando despiertes volverás a olvidarme y yo sentiré que te extraño



PD
: Volví a leer mi cuento favorito y se me antojó escribir esto, recordé que perdí la primera versión impresa de ese libro, la que tiene cosas subrayadas, la que se perdió en una de tantas noches... recordé que desde entonces no tengo versión física. 







2 ago 2013

Palabras

Palabras, le gustaban sus palabras, solía releerlas cuando descubría que estaba en medio de sus momentos de soledad, las leía una y otra vez, no porque la soledad le agobiara sino porque era en esos instantes de soledad en los que podía devorar cada palabra, degustarla, saborearla con cada sentido y entonces sentir que le pertenecía.

Así le pertenecían sus palabras, todas las que había pronunciado, más aún las que se atrevió a escribirle, desde  la más dulce hasta la mas rencorosa, desde la más tierna hasta la más caprichosa, todas esas palabras que como un hilo formaban sus recuerdos, todas las que sobre papel se dibujaron, todas las que en su piel se imprimieron, todas las que bajo suspiros murieron, todas, las sentía suyas cuando la soledad daba espacio al deseo. 

Eran sólo palabras creyó alguna vez, cuando era común recibirlas, cuando las encontraba dentro de sus libros, bajo la puerta, en sus escritorio, cuando pasó de la emoción de esas primeras palabras, el vacío y la excitación de su ser a simplemente cada nota un papel con más palabras. 

Había olvidado como muchas otras cosas, en qué momento el estremecimiento de las primeras palabras pasó a ser insignificante y en qué momento se habían convertido nuevamente en una necesidad, en un deseo nocivo amparado por su soledad. 

Ahora en medio de miles de cartas cada palabra procuraba un significado, guardaba un olor, contenía una lágrima, ocultaba una sonrisa o escondía un remordimiento, así pasaba su infinita soledad sin saber sí esas palabras pertenecían a una historia ya vivida, sí había sido quien las inspiró, sí las escribió para alguien que dejó de recibirlas, hasta que entendió que esas palabras eran las que traía el viento. 

1 nov 2012

Cuéntame un Cuento


Papá, cuéntame un cuento, uno de princesas, dragones, naves voladoras, de super héroes, de de de...
Así iniciaba el fin de cada noche, él tenía mil historias, para contarle, historias sin fin porque siempre se hacía tarde y ella cerraba sus ojos antes de decir “Y FIN”. 

Ella sabía que los dragones no existían, que las princesas no eran rosa, que los super héroes viven en los comics y cerraba los ojos para que las palabras tomaran vida y fue así como aprendió a dormir con una sonrisa en sus labios.
Ahora ella cierra los ojos antes dormir y toma vida el recuerdo de su padre, él durmió para siempre con una sonrisa y desde entonces ella aprendió a dormir no sin antes liberar una lágrima. 

11 jul 2012

Reglas

Las reglas eran claras, un juego, desnudez, sudor y un hasta luego.
Jugamos.
Desnudamos, no recuerdo cuanto y humedecería de nuevo si quisiera recordar cómo.
Sudor, nuestro, era imposible descifrar cuando dejaba de ser tuyo y empezaba a ser mío.
Una y otra vez un hasta luego, se volvieron costumbre, se te hacían necesarios, se quedaron reales, los volvías intensos.
Tu piel, tan blanca como la quieres, tan deseable como me gusta dejó de apetecerme, la volviste débil,  empezó a estorbarme.
Tus besos, tan calientes como el deseo, tan indicadores de tu entrepierna, los volviste tan suaves, que ya no quise morderlos.
Tu espalda, tan dibujable a mis uñas, tan apetecible a mis dientes, la volviste tan mía que ya no quise marcarla.

La regla  dejo de ser un hasta luego, ahora te digo adiós. 

6 mar 2012

Esta noche.

Hoy, esta noche, junto antes de dormir quisiera creer en dios, en ese dios que condena mis más húmedos pensamientos, en ese dios que me hace sentir culpable por desearte entre mis manos y mis piernas explotando de placer.

Hoy, esta noche, quisiera que un dios, tu dios, te sumara a mis pecados, esos en los que devoro tu cuerpo, de los que quisiera sentirme culpable, de los que tú deberías humedecer y recordarme.

Hoy, esta noche, si creyera en dios, tú cuerpo, tus gemidos y tus fluidos serían mi pecado perfecto.

2 ene 2012

Un dios.


Ella, solía mirar las estrellas, preguntarse por la inmensidad del cielo, intentar comprender lo que la rodeaba.
Ella, quería entender el mundo, descubrir sus misterios, sentirse parte del universo.
Ella, en una esquina de su camino encontró un dios, dedicó su vida a él, entonaba para sí sus oraciones y sentía que todo tenía sentido, qué todo era posible y que ese dios se manifestaba con cada maravilla de la creación.
Ella descubrió su cuerpo al estremecerse bajo un roce de piel, después de una mirada llena de culpa, después de un encuentro en la oscuridad.
Ella, entendió su cuerpo cuando su corazón se agitó, cuando sus piernas se abarazaron a otro cuerpo, cuando sus gritos se ahogaron con placer, y entonces nombro como su nuevo dios al orgasmo.

13 oct 2011

Súcubo


Ella, había encontrado el amor un par de veces, en una esquina, antes de saber qué era el amor, en una biblioteca antes de descubrir el lado más oscuro de sus deseos, en un bus junto a la complicidad de la oscuridad.

Ella, qué entregaba su cuerpo, al mejor postor de caricias, dedicaba su sudor, un par de gemidos y sus orgasmos a quienes había amado, así de diferente forma, de diferente intensidad, de diferente sabor. 

Ella quería saber que sentía, quería gritar al mundo que había entregado su amor, pero sabía que los demás sólo veían sexo.

Ella se entregaba, quería tener alma, quería entregar un poco, quería que su cuerpo se expresara por ella, quería que vieran la luz de sus ojos cuando en un orgasmo sus alma se encontraba con su cuerpo, creía que no lo lograba, creía que estaba maldita, creía que era diferente a los demás, creía que ahora necesitaba de sexo para llenar su vacío, quería encontrar amantes perfectos, quería que marcaran su piel, quería sentir el dolor que le causaba no expresar el amor que había sentido.

Ella, así tan oscura, tan maldita, tan infame, no comprendía que antes tenía que amarse.

10 ago 2011

Matando el amor



Sus ojos ya estaban acostumbrados a la media luz que acompañaba las noches del bar, por eso fue fácil encontrar su figura que una vez más estaba mirando el vaso en espera de su compañía.

Se sentó junto a él, pidió algo para beber, nada de licor, eran las reglas del negocio, ella no debía pedir licor para no afectar su desempeño con los clientes.

Rieron un par de veces, eran sonrisas tímidas, acompañadas de incómodos silencios, ella miró el reloj, susurro a su oído, se tomaron de la mano y fueron a su habitación.

La habitación se alejaba de los exóticos estándares del negocio, él se sentía extrañamente cómodo y no era por ser un cliente, aunque si era su habitación favorita, empezaron los juegos, iniciaron las caricias, se desprendía la ropa, se acercaban las pieles, se incitaban gemidos.

Silencio, después llegaba el silencio, hace mucho se sorprendieron al verse abrazados, a pesar del éxtasis, una vez consumado el negocio ya no corrían para cubrir su piel y en medio de risas eran complices de su desnudez, así fue como el dejo escapar un Te Amo y ella no encontró resistencia para responder que sentía igual.

Él dormía, ella se despertó sin hacer ruido, lo miró dormir una vez más, siento que lo amaba y más que sentirlo le surgió la necesidad de expresarlo y protegerlo a él y a su amor, se vistió, recordó el haberse prometido no sufrir o permitir que alguien sufriera por su amor, abrió un cajón, sacó un revolver, presionó el gatillo 6 veces, esa era la única forma en la que podría seguir teniendo buenos recuerdos del amor.

7 jul 2011

Todo terminó siendo una historia.

Una historia, todo terminó siendo una historia, eso era lo que repetía mientras sus cosas caían por la ventana del piso 14.

No sabía porqué estaba allí viendo como lo que podrían ser dolorosos recuerdos se estrellaban sobre el pavimento y pasaban a demostrar lo que siempre habían sido, basura.

En medio de ropa, pedazos de losa y unas monedas encontró su dignidad, tomo lápiz y papel, quería decir tantas cosas que después de un par de minutos sólo tenía un par de tachones y pedazos de papel, así que prefirió aclarar su mente y dirigirse lentamente al piso 14, al llegar encontró la puerta abierta y una nota con su letra que le recordó porque estaba allí tan tranquilo, -el mundo será un lugar mejor si no estoy en él - leyó una vez mas antes de cerrar los ojos y arrojarse nuevamente desde la ventana del piso 14.


Ver en cuentos para antes de dormir.

13 jun 2011

Corta historia, y no de amor

Ella, tan hermosa, tan eterna, tan mortal.
El, tan imperfecto, tan mundano, tan real.
Ella, tan sola, tan feliz.
El, tan solo, tan osado.
Ella, tan alicorada, tan olvidadiza.
El, tan extenso, tan caliente.
Ella, tan exhausta, tan plácida.
El, tan fugaz, tan acertado, tan lúcido.
Ella, tan taciturna, tan implacable, tan salvaje.
El, tan indulgente, tan permeable, tan usado.
ella, tan inconstante, tan pasajera, espero la llegada de la mañana y se fue sin decir adiós.

10 may 2011

Trastorno Real

Después de muchos años ya no encontraba la diferencia entre un sueño y un recuerdo, su imaginación que cada día se tornaba más autónoma le regalaba imágenes vívidas que le hacían confundir sus sueños y su realidad, esta era la causa de su desconfianza cuando caminaba por la calle y alguien le sonreía, era alguien real intentando ser amable? o era otro personaje de sus sueños que buscaba perseguirle para acabar con su vida en un concurrido callejón?

No podía establecer si las marcas en su cuerpo eran producto de una noche de pasión o de haber caído por las escaleras, cuál de los dos eventos era real y cual era un recuerdo?

La canción infantil que sonaba en su cabeza era el recuerdo de su madre o era la canción que cantaba a sus hijos antes de dormir, eran sus hijos reales o parte de otro sueño?

Lo pensó muy bien, no se sabe si en sueños, en un recuerdo o en su realidad, pero tomó el teléfono y después de veinte minutos en línea tenía un compromiso y treinta y ocho minutos para llegar a tiempo.

Llegó a tiempo pero no le era claro si lo había hecho en sus sueños volando o después de una pelea con un taxista.

Dos horas después abrió la puerta, le bastó mirarse en el espejo de la sala de espera para saber que ahora todo era diferente, abrió su mano, desarrugó el papel y lo leyó una vez más, mientras una sonrisa de oscura satisfacción se dibujaba en su cara: Diagnóstico: trastorno afectivo bipolar con efectos tempranos de mal de Parkinson o posesión demoníaca.

4 abr 2011

Perfect

Aquí estamos otra vez, frente a un vaso que en caso de estar medio vacío sería preferible llevarlo hasta el límite con vino, pero esta vez prefiero una cerveza.

Me cuentas tu historia, adornas tus palabras con una encantadora sonrisa e intentas que cuente algo sobre mi, pero te recuerdo que no es así como funciono, prefiero escuchar (háblame que tu voz me encanta sería el subtítulo de la escena ) y esperar que preguntes algo que motive una respuesta.

Te abstienes de darme más licor porque ya sabes que lo único que logra es hacerme dormir y entonces sonrío, siento que tomas mi mano de una forma muy suave  y encuentro esa mirada que siempre logra asustarme.

Esta vez no quiero jugar tener paciencia, esforzarme por comprender, me levanto de la mesa, doy las gracias por todo y busco la salida más cercana.

Me alcanzas en antes de tomar el taxi y me propones caminar, acepto, no sin antes recordarte el pensar muy bien lo que vas a decir.

Intentas tomar mi mano, tus intenciones son diezmadas por una mirada amenazante, así que inicia nuevamente la conversación que he tenido muchas veces, siempre con un interlocutor diferente.

Me preguntas ¿qué pasa?, aparentando inocencia (intentando olvidar que ten conté sobre este juego muchas veces).

Quería  iniciar ese monólogo que ya conozco de memoria en el que te explico una vez más que todo esto es  juego, que puedo pretender que me importas, interesarme por tu historia, disfrutar de tu voz al otro lado del teléfono, y querer estar ahí cuando el frío de la noche te golpee, pero al final lo único que pretendo obtener es la satisfacción de mi cuerpo.

Mi monólogo tarda en iniciar, así que te animas a responder tu propia pregunta, empiezas a justificar tus acciones y a venderte como el mejor producto del mercado, intentas crear un nosotros (perfecto según tu punto de vista) con todo lo que tenemos en común. 

El frío de la ciudad acaba con la somnolencia que me regaló el alcohol, así que te interrumpo y te recuerdo que puedes armar tu película pero que en ningún momento quiero ser parte de ella, te recuerdo también que todo lo bueno que ves en mi se debe a tus hormonas y que si miras un poco más te darás cuenta que el encanto que me atribuyes es solo parte del disfraz que puedo armarme para estar contigo y lograr mi propósito (hasta que lograras aburrirme como lo haces ahora), te diré que puedo disfrutarte y pasar mis noches en vela recorriendo rincones de tu cuerpo (y tu deliciosa mente) pero eso sucede porque no quiero tenerlas para siempre en mi vida, porque nunca he imaginado más allá de encuentros casuales contigo, y si lo piensas bien tú tampoco querrías alguien (con tantas manías) como yo en tu vida.

Es así como tu cara se llena de excusas que intentas creerte antes de intentar que cambie mi opinión, logro despedirme con un beso y te das cuenta que por creer en cuentos de hadas acabaste con algo que pudo ser perfecto.

3 mar 2011

Pensamiento

Quieres que te cuente como puedo llamar a mi mente retorcida cuando te encuentro en medio de algún pensamiento?
Puedo contarte quizás que mis pensamientos tu desnudez sigue siendo tu mejor arma
Puedo detallarte (ya que insistes) como quiero marcar tu cuerpo con algo más que sutiles caricias y que no pretendo que tus gritos lleven impresos mi nombre, con que grites para mi será suficiente.
Intentare acercarme a ti para contarte al oído como quiero retorcer tu mente y tu cuerpo,  te veré temblar, sonreír y mientras tanto consumiré el seductor olor de tu piel.
En mis pensamientos puedo romper tu piel con mis dientes y me pedirás (en medio de gritos ahogados) que no pare de hacerlo.
En mis pensamientos tu olor, tu sabor, la música, tu sudor, tu humedad, explotan en mis sentidos y puedes encontrar una y otra vez el punto de no retorno hacia mis alucinaciones.
En mis pensamientos tu cuerpo y el mio quieren doler, quieren placer y quieren permanecer en la línea que los une a los dos.
En mis pensamiento los lugares más oscuros están reservados para ti, para devorarte, poseerte y si fuera acaso posible pervertirte aún más.
En mis pensamientos me perteneces por ese instante en que tus sentidos se inundan, cuando el placer parece infinito, cuando quieres decir detente y te agarras de mi piel antes de volver a perderte.

En mis pensamientos.. es allí donde todo pasa, porque, ¿quién dijo que me interesa sentirte?

5 feb 2011

Una Sonrisa Carmín


Un día más había terminado, esta vez tomó el tiempo de pasar al baño para darse un retoque y luego hacer la fila para esperar el bus, sintonizó su emisora favorita y se acomodó los audífonos para evitar que los extraños le hablaran y le interrumpieran la tranquilidad de su mundo.

Daba gracias de que su ruta no estuviera tan congestionada y algunas veces contaba con la buena fortuna de poder escoger un puesto, así que con una rápida mirada recorrió el bus, detuvo su mirada en la silla de la esquina derecha (la que más salta, eso le gustaba, tal vez porque le recordaba esos paseos a caballo que hacía en su niñez), estaba ocupada y quien estaba allí sostenía tenía la mirada fija hacia ella, se sintió intimidada, se sintió insegura y rápidamente se sentó en la primera silla que encontró.
Le restó importancia al asunto pero al momento de bajar el bus le fue imposible no buscar de nuevo esa mirada, ya no estaba, se sintió bien y siguió su camino.
La situación se repitió por varias semanas y se había convertido en un juego de miradas electrizantes, un reto que siempre terminaba con una sonrisa. Las mañanas habían cambiado y tomaba más tiempo en seleccionar que ropa utilizar, se decía a si misma que era parte de la preparación para la guerra y todos los días antes de salir de su oficina se miraba al espejo prestando más atención a los detalles, en especial a sus labios, los cuales vestía de carmín y así resaltar su sonrisa en caso de perder. Encontró entonces que perder así era divertido, subía rápidamente al bus, respiraba profundo, buscaba esa mirada que la hacía sentirse insegura pero a la vez viva, que antes la sonrojaba pero que ahora la alentaba y por eso cada día para buscaba una silla más cercana a la esquina derecha y sentarse en ella, no sin antes hacer valer sus labios carmín.
Todos los días intentaba llenarse de valor y llegar hasta la última fila del bus, quería ver de cerca esa sonrisa, sonrisa que desde hace un tiempo había también se vestía de carmín y que esperaba oliera a menta, así como lo hacía la suya. Lo más lejos que había llegado uno de sus intentos la llevo a la esquina izquierda, a pesar de no haber nadie más en la última silla su timidez no le permitió acercarse un poco más, pero  desde allí podía ver más de lo que necesitaba, y se atrevió a pensar que el dulce olor que percibía provenía de su cuerpo, sin embargo su timidez no impedía que la devorara la mirada mientras trataba de disminuir su deseo con una sonrisa.  

Un nuevo día comenzaba y la osadía del día anterior la animaba a crear una oportunidad de decir un hola, que estaba segura la llevaría más lejos.
En la mañana sonó su teléfono, quería confirmar sus datos, había ganado un automóvil, solo necesitaba acercarse a las oficinas del supermercado, diligenciar unos documentos y llevarse su regalo.

Ese día salió más temprano de su oficina, tomó un taxi y desde entonces en la ciudad dos sonrisas dejaron de vestirse de carmín.

4 ene 2011

Tratarte y Maltratarte

Hoy podría hablarte de amor, de las mariposas que siento recorrer mi cuerpo, de las melodías que suenan en mi cabeza cuando pienso en ti, del olor de tu cuerpo y de los castillos que en mi mente construyo junto a ti, pero hoy quiero espiar mis demonios, confesarte que es posible que te ame de diferentes maneras, de diferentes sabores.

Quiero decirte por ejemplo que cuando no estás, en mi mente se dibuja tu cuerpo y puedo verlo devorado por cada uno de tus amantes del pasado y quiero correr, odiarte por cada delirio que no fue mio, arrancar tu cuerpo y amarte con furia dejando marcas en tu piel para que al marcharte las lleves contigo y sepas que siempre vas a pertenecerme.

Poder sentir que con solo una mirada puedes perdonar mis imperfecciones y ves en mi todo lo que necesitas, todo lo que quieres, poder así tratarte y maltratarte teniendo la certeza que no intentaras marcharte que depende de mi tu vida y que sin mi tú vida no tendría sentido.

Atarte a mi gustos, mis placeres, que mis deseos sean siempre tus ordenes y que te esclavices para satisfacer mis más ridículos antojos.

Mi lado oscuro, quiere herirte, hacerte daño una y mil veces más para encontrar la paz que perdió en el momento en que en contra de su voluntad se escapo un te amo.

20 nov 2010

Queda por decir

Frente a la hoja en blanco una vez más sintió el temor de apoderarse del lápiz y empezar a escribir su historia, no la historia de triunfos y metas logradas, no la historia de superación que el mundo veía, no la historia de su siempre contagiosa sonrisa, no esa historia, no la historia que a todos llegaba a inspirarlos.

Quería contar esa historia en la que dos cuerpos desconocidos se encontraron en una calurosa ciudad, en medio de paredes blancas y  luces (al principio) apagadas, quería contar de esos encuentros prohibidos en medio de la noche, de los encuentros aún más prohibidos a la luz del día, quería contar como su soledad encontró en un cuerpo desconocido una soledad igual a la suya y que por un tiempo fue su perfecta compañía, quería contar como se unieron sus formas comunes y no comunes, quería decir que de una extraña forma se amaron, porque la primera y única regla de la historia era no enamorarse, pero llegó el momento en que sin decir palabras y con todo lo que ocultaba el silencio se estaban amando y se consumían en ganas por decirlo y romper la estúpida regla, quería contar como su frustración ante la censura de sus palabras le enseñó a decir te amo con una sonrisa, una sonrisa de complicidad cuando se encontraban en los pasillos de la ciudad, en las esquinas de un centro comercial, en una llamada a media noche, una sonrisa mientras se arrancaban la ropa en medio de la oscuridad de las salas de cine, una sonrisa al compartir un libro o escuchar una nueva canción.

Quería contar también como con una sonrisa, en medio de una calurosa ciudad se dijeron adiós para nunca más volverse a ver, quería decir que la maldita sonrisa fue su fachada, y que a pesar de su vida perfecta, aún tenía un te amo por decir y por escuchar, quería decir que en el silencio había aprendido la forma perfecta de amar, porque sabía que no tendría nada a cambio y que llegaría a conformarse con una sonrisa.

Fue así como rasgó la hoja, guardó el lápiz y  decidió ingresar a gmail, hacer clic en [compose mail], ingresar su dirección, escribir en el asunto :) y presionar el botón send.

24 oct 2010

Antes del Sueño

Una noche después de mirar que sin importar las nubes la luna permanecía allí, inmóvil, espiando los sueños de quienes se atrevían contemplarla, decidió que era el momento de empacar sus sueños y empezar su camino.

No eran sueños de grandeza, épicos y mucho menos contemplaban una hermosa princesa rosa y un gallardo príncipe azul, eso lo comprendió mientras uno a uno los iba empacando, revisando su fecha de creación y su fecha de vencimiento.

También encontró que esos sueños no eran suyos y se parecían a los sueños que los demás querían pasa su vida, cosas tan pequeñas como su color o sabor favorito los había tomado de alguien que paso por su vida y dejó una huella, entonces entendió que ese era su sueño convertirse en el olor, color, sabor, dolor, si, ese era su sueño, dejar huella en cada persona que pasara por su vida, no para ser eterno, no para reconstruirse por el retrato hablado de sus huellas, sino para hacer parte de sus sueños.