
Domingo la esquina de la calle se abre para tragarse sus pasos. La imagen fija de sus pies descalzos, pisando el tapete rosado que dejan los robles cuarenta días antes de la cuaresma. Llovían flores. Como hace veinte años cuando no se cansaba de ser niña. Los días felices irse al pueblo internarse semanas enteras en comunión con los yuyos los cucharos, las hicoteas y el olor a leña de la comida recién hecha. Días de caminar entre algodonales, tabacaleras, de matar el sopor de marzo en arroyos de agua dulce, días de escuchar a los mochuelos cantar canciones de miedo en los montes de Maria.
La memoria navega traicionera entre voces que se alejan con los años, La felicidad definitivamente se esconde tras el manto liviano en los recuerdos de la infancia.
A estas alturas la ciudad ya se había tragado muchas de esas cosas que la hicieron tan honesta. Hacia tres años que su nana no estaba a su lado, su unión al mundo real se había perdido, aunque la visitara de vez en cuando en uno que otro sueño premonitorio. En aquel septiembre de luto, lagrimas eutanasia mala vida y buena muerte. Se mantuvo, inmóvil vida y muerte paseaban juntas a un mal amor que le carcomía el alma. En ocasiones el dolor era tan grande que se le atravesaba en la garganta como una espina, en fin hizo de la nostalgia la mejor manera de vivir; Siguió caminado descalza por largo rato, las flores seguían cayendo en tormentas irrepetibles en mucho tiempo, su cabeza siempre mirando el suelo, sin miedo ni vergüenza. Solo recorría la cara de las personas que ya no estaban. Incluso la cara de aquel ser que en la vida quería volver a recordar, aunque para ese entonces el sentimiento era mutuo, superar el maltrato, los golpes, el secuestro a puertas abiertas, la jaula que se había vuelto pájaro, ya no sabia que hacer con el miedo.
No era fácil intentar dormir una noche entera sin el Sabor del alcohol y las pastillas, la ayuda ocasional la convirtieron en viajera frecuente del valium y la ginebra. Nadie te puede conocer más que tu mejor enemigo, así fue como Efraín salio de su vida con todas la de la ley, dejándola en la calle sin un peso y embargada por el banco, los moretones en la piel no son graves comparados con los que se dejan en el alma, nunca llegaran a ser tan nefastos, como fuera la procesión le iba por dentro, su entereza y terquedad no le permitían doblarse gritar o golpear con la brutalidad animal de Efraín, por eso se refugio en las pastillas el alcohol y la hierva..el viaje con Kundera, mutis, García Márquez le había comenzado a los quince años, estos eran pues sus copilotos de aviación, mientras tanto seguía durmiendo sola en su cama doble, no por falta de voluntarios si no por falta de voluntad.
Esa noche de brisas propias del caribe mientras observaba los robles casi doblarse como palmeras, cayo en cuenta de que hacia doce meses se creyó el cuento de enamorarse del loco, el poeta de la manía compulsiva de un hombre por el que siempre se sintió juzgada por su condición de origen humilde y su creatividad desbordada. Así eran las noches de sophia interminables mezcla de fluidos sudor, saliva, y semen. De promiscuidad, malas promesas, perdones creídos y engaños olvidados, se tragó el cuento en nombre del amor, de callar soportar y poner la otra mejilla. A sus veintidós años se vio preñada de este animal, todo indicaba que la historia de la madre soltera se repetiría, para el la solución fue fácil, los motivos suficientes, no tenia trabajo, los hijos cambian todos los planes, responsabilidad pañales con mierda, vómitos y orines llantos en la madrugada. En fin sus fluidos por otros que no le pertenecían. Siempre hay mas razones para tomar el camino corto que enfrentarse a la realidad.
En conclusión la llevo a una clínica de estas que se mencionan en las noticias de los diarios y que el gobierno se niega a aceptar que existen.
Sophia estaba en el quirófano, en medio de la mala anestesia escuchaba a los médicos hablar de impuestos el ultimo partido de fútbol local y el costo de la matricula en el colegio caro del hijo del ginecólogo. Nadie el dijo que eso iba a doler, aunque ella espero que le doliera todo lo que fuera posible. El dolor no era en el útero, se le había trasladado a la conciencia. La vida no sería nunca más como antes, ya no vería sus ojos en otra persona que no fuera ella. El alma se le escurría a través del catéter y la cánula de succión. Hasta las vacas tienen más dignidad en un matadero. Pero esto es mas frecuente de lo que la mayoría de las niñas de bien acepta. Minutos antes en el lobby de la clínica se había encontrado con una chica que vivía en el barrio, ambas no tuvieron mas remedio que agachar la cabeza y pretender que no se conocían;
Esa noche quedo grabada en el rincón mas oscuro de su vida. Y todo debería agradecerlo a la valiente paternidad de Efraín. Fue ese día cuando el amor se le convirtió en odio. Cuando descubrió que era capaz de odiar como la misma pasión con la que ama. La misma entrega, e incondicionalidad ahora eran asco. Le soporto un tiempo mas las borracheras, drogadas y affaires con sus actrices de quinta categoría. La promesa te haré famosa reconocida y bla, bla, bla. Una de esas noches la dejo encerrada en la habitación 68 de aquel asqueroso hotel donde vivian a ratos . Nadie acudió a sus gritos ni suplicas nadie tumbo la puerta al piso, mientras el de pura amargura la encerró para que sophia no se encontrara con su madre. Días antes conoció a un forastero la plaza de santo domingo, el se acerco a preguntar una dirección mientras ella leía uno de sus libros favoritos, ´Abdull Bashur soñador de navíos.´´ como Abdull quería dejar atrás toda esa vida. Por dios algo inverosímil solo tenía veintidós años y tenia que volver a comenzar.
El rostro que miraba en el espejo cada mañana le parecía totalmente desconocido. Una mujer mayor habitaba ahora esa piel trigueña esos ojos negros esa fragilidad aparente que poseía. Una y otra vez preguntaba ¿como había llegado a ese punto? ¿A que horas la vida la maduro a palos?. Como simplemente no se murió la noche en que decidió dejar de respirar en la bañera. Mientras tanto en casa mamá creía que su hija era feliz. Que andaba con un loco pero que la amaba. Él que se llevo tan pronto a su hija, la niña rebelde que aprendió a cocinar por ensayo y error. Que nunca iba a la iglesia que andaba con la misma maleta entre cada ciudad costera del país. La que correteaba olas en los tiempos mas felices. La que ya no volvería.
Ese veintidós de noviembre sophia acompaño a Alejandro a encontrar la dirección de una casona muy vieja en el barrio de san diego parecía que la quería comprar o que se la querían vender a buen precio. Luego caminaron un rato por el centro histórico de la parte vieja de la ciudad, tomaron café en el plaza simón bolívar y como él no conocía a nadie quedaron de cenar esa noche a el un restaurante que tenia fama de ser el mejor de la ciudad. Simplemente a ella le pareció un tipo simpático, y culto. A el que era mujer muy joven para estar casada. Al final de la cena esa noche Alejandro le pidió que lo acompañara al día siguiente a mirar otras casas pues ella era una guía muy eficiente. Esa noche mientras hablaban de Vivaldi y Chopin compositores poco escuchados en el caribe Alejandro noto que en sophia una belleza marchita esa especie de aura misteriosa; en las personas que no lo dicen todo. Se sintió atraído hacia ella pero no le dijo ni le dejo ver nada. Como siempre la casualidad la seguía. Terminaron la ultima copa de vino blanco y el se dispuso a acompañarla hasta su hotel en la avenida Santander , ella le dijo que no hacia falta que primero se quedara el a dos cuadras y que ella mañana le recogía para salir a ver las otras casas. Había química era evidente pero también disimulada. Por ambos, cuando tomaron el taxi en la esquina de la plaza de san diego no acababan de subir al carro cuando de la nada salio Efraín , le abrió la puerta derecha donde iba sentada ella y casi la toma del brazo, él taxista sabiamente arranco para evitar lo que luego sucedió.
Efraín se veía muy borracho. Y con los ojos ardiendo de ira., Alejandro no imagino que el amante de esta mujer tan especial era ese. Le pregunto entonces –¿le conoces al tipo ebrio?- si - entonces sus ojos cobraron ese tono de angustia ella le dijo que no se preocupara que todo estaba bien que al llegar le explicaría. – la tan consabida frase*- las cosas no son como parecen- .
La noche transcurría en medio de la normalidad en la ciudad, sophia se bajo unas cuadras antes para concretar que iba a decir y como y cuando La brisa fuerte que entraba a la avenida desde la bahía no la dejaba caminar con facilidad. Llevaba suelto su cabello negro, y la sensación de que algo inevitable sucedería. La luna llena en el fondo oscuro del agua le decía que esa noche el demonio estaba suelto.
Llego a la puerta de la habitación toco dos veces, recuerda que fue un sonido seco y penetrante. El sonido justo de enfrentarse a la bestia. Ella había intentado abandonarlo cuatro o cinco veces en el pasado, pero siempre regresaban con las promesas de que todo seria mejor, no más alcohol no mas debutantes de actriz. No más mala vida. La puerta estaba abierta las luces del cuarto a la mitad, el la esperaba desnudo sobre la vieja cama. Su respiración era fuerte su ira retumbaba en las cuatro paredes. Ella se acerco sigilosa.- puedo explicarte todo- las cosas no son como crees- mientras el se levanto y de una patada la mando al suelo. –Puta – le decía- siempre supe que me engañabas- puta- ella en posición fetal gritaba para que no la golpeara más .
Él seguía dando patadas y puños. Nadie vino a ayudarla. Como siempre los vecinos no intervienen en esos asuntos. Acto seguido le arrebato la billetera la halo del cabello hacia fuera del cuarto y le tiro todas las cosas a la calle. Por ultimo le grito. ‘’’me alegro de haberte hecho abortar ese hijo, de puta’’.
A sophia se le quebró el alma, la vida, las ganas, recogió lo que pudo del piso, sus cuadros sus lienzos su corazón. Fue al teléfono público y llamo a la primera persona que recordó en esa, madrugada de odio. –¿ Me prestas cinco mil pesos?. – ¿quien habla?- soy yo sophia-¿ y por que lloras? - puedo dormir esta noche contigo?.. Alejandro seguía sin comprender hace unas horas la había dejado bien nunca imagino las cosas que ella le contó cuando llego donde él.
Esa noche simplemente se dedico a mecerla como cuando el era niño y le temía a los truenos.
¿Como termino él en medio de esta historia?. Ella mientras tanto con sus morados en el rostro y sus heridas en el alma se preguntaba¿ que diría en casa?. Días después seguían frecuentándose ella supo que Efraín ahora vivía con su adquisición del momento. La cercanía entre sophia y Alejandro se hizo fuerte. En ocasiones hacían el amor pero nunca fue como antes, el sentía por ella ese tipo de compasión por el desvalido, La compasión para sophia era de los afectos que más ofenden. Así estuvieron durante un tiempo pero Alejandro a pesar de estar a su lado se sentía distante, había algo que ella nunca logro comprender. el nunca decía nada, no prometía , no esperaba era como estar con un muerto en vida.
Hasta que finalmente el tuvo que regresar a su país. Partió como todo lo que pudo ser y no fue . Solo dio las gracias dio media vuelta y hasta el sol de hoy no se han vuelto a ver.
Ella regreso a casa de su madre. Dio las explicaciones del caso. Sola sin un centavo, otro separación más de una unión de adolescentes. El aire en la casa materna la ahogaba. Las preguntas constantes de la madre, los comentarios de los tíos y primos. En fin recordó por que se había marchado tan temprano de casa. Saco fuerzas y dinero de donde no había y se marcho a la ciudad luz. Con sus pinceles y lienzos con sus tizas para pastel. Y sus cartones para retratos. Comió kebabS Y zawarmas a diario, dormía en casa de conocidos por 3 o cuatro días, también en pensiones y alguna noche en el metro. Pero eso era mucho mejor a estar nuevamente en el infierno. . Esa tarde de verano su alma se encontraba perdida en algún lugar del los algodonales y las tabacaleras, la fé es algo importante. Es la certeza en lo que no se ve.
Bebía vino por agua. Para poder dormir. Fumaba para poder despertar. Caminaba para no congelarse, era un zombi. Se dispuso a leer un libro que le había regalado un colega. Cuatro años a bordo de mi mismo. El primer párrafo tan apropiado como siempre que los buenos libros caen a la voluntad de dios.*la noche esta sola, sola como la luz abandonada sobre el mundo, extendida sobre muchas ciudades, muchos campos, bosques, islas, mares aldeas en la ciudad la acompaña la otra soledad la de las lucecitas pequeñas de las bombillas eléctricas la de los cigarrillos taciturnos, dormidos en las manos fatigadas de la madrugada.
la noche entonces estaba sobre ella y se la fumaba en bocanadas de olvido. Ya la lágrima corría sobre su mejilla como de costumbre hace algún tiempo. La soledad es la mejor trinchera para no dejar pasar nada que te lastime. Paso de ser crédula con pasión a escéptica con cinismo.
Definitivamente debía regresar a casa. Ya extrañaba el olor a sal, la algarabía de la gente, el sentimiento de estar donde le conocían. De pronto como todas las cosas importantes sintió que alguien le hablaba al oído. Una voz que nunca antes había escuchado pero que sin asombro reconocía. Se petrifico no volteo a ver, no fue capaz de sonreír por cortesía, ni preguntar, pero esa voz tenía rostro y dueño.
Un galerista de Saint Michelle. Que le había visto un par de cuadros en el mercado de las pulgas donde se ponía a mal vender un trabajo impresionista excepcional se acercó con la excusa de proponerle una temporada en la galería. Sophia jamás había tenido una exposición, era su sueño callado y secreto. Su ilusión que a nadie importaba. Y a veces ni a ella misma. Pintar era como respirar como, comer. Una necesidad insaciable y lujurica. La manera de hablar sin palabras, en imágenes. La explosión orgásmica del color y la forma. El tributo a su alma de mujer. Como todos los hombres este tenía una segunda intención que en realidad era la primera, había estado buscándola por meses hasta que aquel colega que le dio el libro le dijo que podía encontrarla por las tardes en la coupole. Y así fue, la cara de sophia le trastornaba la vida, él no sabia explicar porque desde que la vio se sintió tan extraño pensó que era capricho, juegos del destino. Pero solo él podía ver a través de los ojos negros de sophia.
Ella sentía una intranquilidad particular cuando hablaba con él, esa sensación de algo inevitable que ha de suceder... advertía en su carácter indómito el misterio de quien no quiere que se sepa más de lo necesario. La distancia de quien se defiende de un posible predador. El escepticismo de quien ha perdido la fé. Entonces un paso a la vez y con la decisión terca de sus proyectos, se mando en caída libre a amarla. Y Sophia no entendía
justamente lo que pasaba, lo que el quería, lo ella esperaba. El miedo la hizo huir justo cuando los cuadros estaban en la noche gala de su primera exposición. A esa hora iba rumbo al caribe. Y los duendes que habitan en la quimera de las vanidades se quedaron con las ganas de ver a la autora de la pasión sobre el lienzo. Ella solo quería retornar a la hamaca vieja , ver anochecer tras las olas de mosquitos y el sonido de los sapos en el arroyo. Pero el tiempo hizo lo suyo. Él le escribía a diario. Ella leía y no respondía. Se sentía angustiada inquieta. Algo le faltaba. El tiempo se le escurría entre las grietas de la memoria y el pasado por primera vez no dolía. La persistencia de su memoria se perdía en la persistencia de una nueva ilusión ella desconoce el futuro (afortunadamente). El miedo la hizo huir. Pero el amor puede hacerla volver……..
3 ago 2007
LA PERSISTENCIA DE LA MEMORIA.
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26 jul 2007
EL YORK

Cuanta seguridad se puede sentir tras una cortina en la habitación de los seis años. Recuerdo que argentina ganaba aquel mundial de fútbol en México en el ochenta y seis Maradona hacia todas sus peripecias entre los onces o no sé si eran diez pares de piernas que pretendían detenerlo. Decía que sentía la infame seguridad detrás de la cortina de mi habitación de los seis años, necesitaba aquella pequeña seguridad en casa, a esas horas de la tarde tengo el primer recuerdo de mi padre.
Yo levitaba en un mundo de faldas nunca recuerdo haberme preguntado que era un papá? O para que lo utilizaban en las casas de mis vecinos? O si realmente era necesario?. No recuerdo como sonaba su voz pero, si recuerdo mi primera sensación de miedo, ese frió que se mete por los pies cuando las ramas de un árbol hacen figuras y sombras sobre la ventana por la noche. en realidad no había nada que temer, supongo que las cosas hubiesen sido más fáciles para ambos en los años subsiguientes a su aparición si alguien, no sé si mi madre o mi abuela me explicaran la función de un padre mientras toda mi larga vida a los seis años me movía en un mundo de faldas.
Recuerdo que él me abrió los abrazos sus ojos brillaban como los de alguien que ha reencontrado algo valioso en el lugar menos esperado, sus manos se sentían como las mías, flacas nudosas, huesudas, frías. Pero a mi se me ponen así solo cuando tengo miedo o frió. Entonces entiendo que a él también le embargaba el mismo miedo del reencuentro. Lo vi venir con metro noventa a mi menos de un metro, con sus pies de gigante en zapatos deportivos, con sus Jeans viejos, y su olor a malboro rojo. Lo vi venir a buscarse en mí. Y ese día yo simplemente me dejé abrazar aunque mi alma fue la que salió corriendo.
Me perdí no entendía nada, no sabía nada, probablemente una niña de seis años no debía sentir ese rencor de abandono, no debía reclamar con los ojos los tantos años sin saber de él, y los posteriores donde las cosas no cambiaron. Entendí que mi cuerpo de niña lo habitaba una anciana, una viejita con escoba de bruja que llamaba con la mente todo lo que quería bueno y malo, una mujer que presentía la bondad y la maldad , todo a mis seis años. Supongo que mi padre se dio cuenta de que algo no andaba bien en la niña, hasta que murió fui la niña. Él no lograba sacarme las palabras, mientras que en casa a media noche mi abuela gritaba desde su habitación, cállate que pareces un loro¡.
En esos primero años de la década del ochenta el gobierno no había establecido claramente las visitas de domingo a padres separados, pero si yo no soy hija de padres separados, desde que recuerdo nunca vi a mi madre con él. no era mi caso. Sin embargo cada sábado mi abuela empacaba un pijama, un vestido, y ropa interior para regresar el domingo. Unos fines de semana aburridores junto a sus amigos , mi cabello perfumado por el malboro, y la espera interminable a la puerta de los bares, billares y discotecas con la clara indicación de que no hablara ni me dejara llevar por ningún desconocido, aun si me decía que él mismo le había enviado a recogerme; atendía un negocio de bolsitas blancas que solo hasta ahora entendí. Un día por curiosidad asomé mi cabecita dentro de uno de estos lugares, recuerdo que fue en el centro de la ciudad , a las cuatro de la tarde, el aire acondicionado contaminado por el humo de los miles de cigarrillos que debían fumarse a esa hora ahí me hizo llorar los ojos, unas señoras en ropa apretada, y faldas muy cortas se paseaban de la barra a las mesas subidas en tacones muy altos, había una de cabello rizado y falda de cuero que le entregaba un vaso de cerveza, él en una mesa de esquina hablaba muy alto con unos hombres gordos vestidos extravagantemente aparapetados con joyas de oro amarillento grueso y pesado aplastando las camisas de lino abiertas hasta el pecho, O más bien donde se juntaban sus respectivas barrigas y pechos daban la sensación de tener tetas de mujer por la gordura, pensé que si en ese punto nadié había notado los rayos de sol colándose por la puerta de metraquilato desde la calle , tampoco notarían que yo entraría para investigar un poco más.
¿Investigar? . Porque a mis seis años sentía que algo no andaba bien. Entonces cuando puse el primer pie dentro, noté una mano pesada, negra me deteniendo mi avance - ¿tu para donde vas?- al alzar mi carita otra vez el frió terror de las sombras nocturnas reflejándose en la ventana se apoderó de mi, era una situación si salida. No sé de donde salió esa frase. – Vine a buscar a mi papá-
¿tu papá? Entonces con la cabeza dije que si para que no se me notara el susto en la voz y con el dedito flaco de mi mano izquierda señalé a la mesa donde él estaba- aquel negro pegó un grito con voz de trueno y dijo- ey Cork esta peladita dice que es tu hija- el jork – así le decían, un padre no puede llamarse el jork . Entonces se levanto camino varios pasos largos en el bar. me dio vuelta por el otro hombro refunfuñando – este no es un lugar para niñas te dije que me esperaras afuera- entonces lo miré fijo a los ojos –tengo ganas de orinar-.
Salió al instante fuimos caminando hacia la casa de alguien un amigo de él y me senté en la taza del baño pensando en manantiales de agua, en los aguaceros torrenciales del invierno para hacerme orinar. Lo logré salí como si nada mientras el seguía envolviendo con sus amigos algo parecido al tabaco pero más fino en hojitas delgadas de papel de arroz.
Siempre hablaba de matricularme en un colegio caro, de ir a la universidad incluso asistía a las clases de derecho en la universidad publica, me hablaba de ser una persona honesta, de bien, integra, todo lo contrario de lo que era.
Los años que siguieron a ese primer reencuentro no fueron mas felices, inventaba exámenes tareas y trabajos para eludir los fines de semana por las rutas de discotecas y bares del centro.
Una madrugada de enero a mis veinte años, soñé que un par de hombre me perseguían en una motocicleta de esas grandes azul, soñé que yo corría y corría por mi vida, pero que finalmente de espaldas en una esquina me dispararon cuatro veces por la espalda sentía como la sangre abandonaba a chorros mi cuerpo, Como la energía de la vida se derramaba sobre El pavimento tratando y a este tratando de absorber con rapidez los charcos bajo mi pecho, quedé tendida boca abajo, con las palmas de las manos hacia arriba, recuerdo que el ultimo pensamiento que tuve fue el de llamar a mi madre.
Eran las tres y veinte de la madrugada de ese miércoles cuando desperté ahogada por el nudo que amarraba mi garganta salté de la cama encendí todas las luces de la casa, fui a la cocina, tomé un vaso con agua, y mi madre salió de su habitación a ver que pasaba. Le conté el sueño me dijo que los sueños sueños son.
La mañana del sábado una mujer me llamó por teléfono a decirme- siento decirle que a su padre está muerto- y las subsiguientes preguntas – ¿cuando?- esta madrugada a las 3- ¿como? Cuatro tiros por la espalda-¿ quienes? Un par de hombres los testigos dicen que venían en una moto azul-Y ya no pregunté más. Pude saber hasta cual fue su último pensamiento.
Este post fue publicado el viernes, mayo 11, http://kathogomez.blogspot.com/2007_05_01_archive.html
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10 jul 2007

Se conocieron un sábado de carnaval.
Ella en sus tiernos catorce años y sus tetas de niña
Comenzaban a florecer, su cuerpo flaquito, diminuto semi púber aun.
Marcos en su vida de veinte años se sintió atraído de inmediato por esa mujer, con ojos indios y achinados. La flaca le decían en el barrio. Un barrio en el que se notaba que él con su carro y su ropa cara no andaban con frecuencia.
Y así era, marcos venía en nombre de su padre a cobrar el arriendo de aquellas familia a duras penas podían pagar, incluida la de ella.
Ninguna mujer se resistía a su pecho ancho, a esa precensia casi animal que exhalaba. Buen amante debía ser. Además de buen partido.
La china o la flaca en los barrios del sur, pocas veces llaman a la gente por su nombre de pila, para marcos ella, simplemente era la mujer de sus sueños. Se propuso enamorarla y así lo hizo, se propuso sacarla de la pobreza, y así lo hizo, se propuso hacerle un hijo , y también lo logró, a sus tiernos catorce años, la embarazó y ella le parió a su primogénito, idéntico a él, ( como un hijo negado)
Marcos tenía su novia oficial, la niña de buena familia que su padre esperaba como futura nuera y madre de sus nietos. Hasta que se enteró de que marcos andaba las noches que no venía a dormir con esta mujer insignificante ante sus ojos, mujer.
Se armó la gorda, lo amenazaron con desheredarlo, echarlo, hasta que se resignaron a que algún día se le pasara el encoñe.
No hizo falta. Una tarde de viernes de guacherna un carro loco lo atropelló y murió desangrado frente a los ojos de la mujer que amaba, una lata suelta de la carrocería del taxi modelo 64 que lo envistió le hizo una cortada muy parecida a la que dejan los toros bravos que matan en las plazas. No hubo tiempo. Solo un cálmate mamita que todo va a salir bien.
Lo único que le quedó al señor Alejandro cortés fue ese nieto negado, el mismo nieto que después le arrebató a Mariela de los brazos, ( así se llama ella) para dárselo a criar a su hija, infértil , casada con el decano de la facultad de arquitectura de una universidad cara. de esas a la que Mariela nunca asistió.
Ahora marquitos se llama Marcos. Debe tener como treinta años y pensar que su tía es su mamá biológica , o que su mamá lo abandonó. La verdad es que se lo llevaron, para darle la supuesta mejor vida que su madre no le daría.
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25 jun 2007
ELLA Y ÈL.

Ella llegó como endemoniada, su exmarido nuevamente era su amante y la acompañaba, invadió el recinto, sus gritos, su olor . Con su halito de whisky de segunda mano, su frente brillante y sus ojos vidriosos simplemente llegó, el recinto olía a ella ese pequeño castillo medieval con aire a mausoleo roto, ese pequeño espacio en el que se convirtió hasta que no soporté mas y salí sin que se diera cuenta, sintiendome atrapado en un espejo. pensaba mientras llegaba a la esquina ¿que vida es esta?. Tan solo ayer me había dejado, a su amante ,sin piedad sin miramientos como abandonan los que han dejado de amar para siempre con cinismo así me dejó, no bastaron llamadas telefónicas ni amenazas de suicidio, debería existir la eutanasia para los que quedan despechados y se quieren matar, siquiera la conciencia le remuerde al que ha abandonado.
Finalmente el egoísta no es el que deja si no el que quiere retener a toda costa el objeto de su obsesión. Ella misma empacó la maleta de su amante, antes lavó sus camisas planchó los pantalones previéndole un largo viaje.cuando le soltó la bomba lo sentó en la esquina de la cama lo miro con el torso desnudo estando aùn mas desnudo ÈL, la amaba le clavó el puñal en medio de los ojos ,nunca supo donde quedó exactamente su corazón después de aquello. Era las cuatro de la mañana ni los vecinos ni nadie se puede imaginar que la locura del desamor toca la puerta a esa hora.
le dijo – tienes una semana para irte de aquí- .ÈL que había dejado todo atrás por ella,ÈL que había venido desde el desierto palestino en los testiculos de su padre. ella y su cumbia loca, olor de hembra, èl que renunció a su vida de niño lindo por la esposa de otro, èl que la sacó de su noche de bodas se la llevó lejos del padre de su hija. èl al que luego le dijo- nunca debí haberte conocido-.
Ahora solo pensaba en ¿como sería vivir sin ella?. ¿Como sería llegar sin esperarla? ¿Como sabrá el whisky sin sus labios?. Nunca pensó que el sábado siguiente terminaría durmiendo en casa de un amigo en los tugurios de una ciudad cada vez más peligrosa y que èl de cuna noble de provincia llegaría lo más bajo que puede un hombre.
Siguieron el martes, el miércoles y la esperanza de tocarla por la noche, pero todo lo que encontrò fué su espalda tapada de pies a cabeza, blindada rechazando su abrazo. perdìo el amor existìo mientras pudo.
ella soñaba con que èl fuera su amor ,no lo era, no podía arreglar el grifo de la ducha, no podía arreglar la manguera de la lavadora, Entonces ocho meses de sometimiento al que dirán, ocho meses donde su familia aceptò de dientes para fuera, ocho meses de pensar que su matrimonio había sido un fracaso, se convierten en una mañana de lucidez frente al espejo diminuto del baño, un retornar al camino del bien , a su papel de madre , esposa, buena hija y al final todos contentos. o por lo menos no tendrìa que bajar su cabeza en la calle. no querìa a un hombre de empujar, la carga era pesada y el dinero escaso, lo tirò por la borda con todo y defectos, prefiriò olvidar su sexo sudando y jadeante para que las ojeras frente al espejito diminuto del baño desaparecieran.
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11 jun 2007
ANATOMÍA

La terraza de la casa amaneció cubierta de cenizas, las mismas cenizas que ella había dejado de fumarse en nombre del amor que le profesaba. La casa estaba intacta el fuego no la había tocado, los muebles seguían manchados por las copas del vino tinto viejo de algún momento de bohemia y tersura, el ventilador de techo con su chillido era hora de limpiarlo, la gotera en el grifo de la cocina clamando por el silencio. y la respiración lenta de Janeth consumiéndose tras los gritos de placer de la nueva amante de su actual amor.
Hacía dos años el se había mudado desde el edificio de enfrente a uno de las dos habitaciones disponibles en su apartamento, en ese entonces, ella era amante de un hombre destinado a casarse con la hija de un político en Cartagena de indias, el misterio siempre fue si la prometida de Ramiro sospechaba, o sabia que su futuro esposo compartía la cama con casi todas las mujeres de la ciudad entre semana y que luego cien kilómetros al este compartía el cuarto de invitados en casa de los padres de ella , para guardar las apariencias en la sociedad de mierda y el buen nombre del dinero ganado a punta de corrupción.
Janeth nunca sé caracterizó por tener relaciones estables, sanas, o completas, para ella a estas alturas de la vida le alcanzaba con una buena conversación, varios polvos por noche, y uno que otro bolero. Entonces entre ella y Ramiro el trato era obvio, de lunes a viernes de diez de la noche a seis de la mañana y todos felices, pero en ella se cultivaba el asomo de la esperanza, ese sentimiento que solo nos lleva a desear mas de lo que realmente hay, casi al final esperaba que el no se casará, que dejara atrás todo y sé quedara cómodamente con ella viviendo el sexo como se podía, como lo había, como quería, incluso sin importar que ocasionalmente tuviera que compartirlo con algunas otras , que querrían mas o lo mismo que ella. La ambición de Ramiro siempre pudo más, y ella lo presentía así, entonces sé precipito una noche a hacerle varias veces el amor casi hasta matarlo de placer y deseo, entonces como a eso de las tres de la mañana muy antes de lo previsto le soltó un terrible- ¿te pido un taxi?- ya èl había visto varias veces a Janeth hablando con el vecino del edificio de enfrente, no se le permitía un reclamo, insulto o comentario, eso no hacia parte del pacto entre ellos. Ella vio al vecino como una excusa, o un salvavidas, como la amistad que le permitiría tener las fuerzas para sacarse el Cáncer de Ramiro por un buen rato. Entonces Ramiro entendió que no había lugar a explicaciones o preguntas que ella le había ahorrado el trabajo o el dolor incomodo de decirle en pocas semanas que no se verían mas. Al día siguiente Luis ya dormía en cama de Janeth , el solo peso de su cuerpo cuadrado sobre el colchón la tranquilizaba, y casi automáticamente la palabra, el sudor, y el susurro de Ramiro se fueron desvaneciendo como la espuma del capuchino en boca de quien lo bebe rápido. A Ramiro la unían , largas noches de bohemia, bocanadas eternas de cigarrillos, y copas de vino, y jazz. En pocas palabras el vició de estar incomprendida en un mundo donde nadie entiende nada.
Decía que la terraza había amanecido dos años después de la boda de Ramiro llena de cenizas, pero que la casa no se había quemado. ¿ para que quemar la casa si la que se consumía era ella?. Y tanto llanto no la apagaba, y tanta esperanza de que la amante de Luis se fuera pronto para otra tierra, para otra vida, para otro plano no la abandonaban. Ella ahora solo quería recoger los pedazos de Luis, para volverlo a consolar como cuando lo conoció. Como cuando ambos apagaron sus penas en dormir juntos, amanecer juntos y vivir juntos, sin conocer nada del otro, nada más allá del nombre y el natalicio respectivo, nada mas allá del sexo o de la gota de agua, nada mas allá del eterno silencio de èl.
No parecía hombre si no gato, y nunca le gustaron los gatos y esto lo entendió mucho después. Cuando ya la sangre manaba de la herida, cuando la almohada acallaba su grito de terror. Cuando la repugnaba y lo repugnaba, cuando salió a flote su lado oscuro. Porque ella no soportaba más el silencio de Luis, que sé convirtió en indiferencia, la indiferencia que se convirtió en desamor, el desamor que luego fue compartir la vida de un muerto. ¿Para que compartir la vida de un muerto?, para eso mejor matarlo, pero no lo mataba a èl, los mataba a todos, desde su padre con su correa de cuero azotándola por educarla con amor, a su novio que tenia otro novio, o su Ramiro que tenia una vida de mentiras, y Luis que ahora simplemente era partes de una clase de anatomía. Fue fácil llevarlo por partes a las clases de medicina en la universidad, primero una pierna, luego otra, luego el tronco, cada estudiante compraba su muerto para estudiarlo por partes o entero. Por lo general por partes, era mas ético y mas barato, por eso nunca concordaban las partes, pero curiosamente el de ella era hermoso y perfecto, incluso descuartizado como pollo de corral él conservaba sus ojos azules profundos y su cabello liso rubio. Y ese silencio que compartieron desde el principio se quedó por siempre entre ellos. Ahora era totalmente de ella..
Volvió a fumar.
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