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10 may 2011

Trastorno Real

Después de muchos años ya no encontraba la diferencia entre un sueño y un recuerdo, su imaginación que cada día se tornaba más autónoma le regalaba imágenes vívidas que le hacían confundir sus sueños y su realidad, esta era la causa de su desconfianza cuando caminaba por la calle y alguien le sonreía, era alguien real intentando ser amable? o era otro personaje de sus sueños que buscaba perseguirle para acabar con su vida en un concurrido callejón?

No podía establecer si las marcas en su cuerpo eran producto de una noche de pasión o de haber caído por las escaleras, cuál de los dos eventos era real y cual era un recuerdo?

La canción infantil que sonaba en su cabeza era el recuerdo de su madre o era la canción que cantaba a sus hijos antes de dormir, eran sus hijos reales o parte de otro sueño?

Lo pensó muy bien, no se sabe si en sueños, en un recuerdo o en su realidad, pero tomó el teléfono y después de veinte minutos en línea tenía un compromiso y treinta y ocho minutos para llegar a tiempo.

Llegó a tiempo pero no le era claro si lo había hecho en sus sueños volando o después de una pelea con un taxista.

Dos horas después abrió la puerta, le bastó mirarse en el espejo de la sala de espera para saber que ahora todo era diferente, abrió su mano, desarrugó el papel y lo leyó una vez más, mientras una sonrisa de oscura satisfacción se dibujaba en su cara: Diagnóstico: trastorno afectivo bipolar con efectos tempranos de mal de Parkinson o posesión demoníaca.

4 jul 2007

Morir Viviendo

El despertador sonó y marcaba las 6 de la mañana. Con un ojo medio abierto y el otro cerrado, el con una paciencia mayor a la de todos los días, bostezo. Un bostezo que parecía eterno, un bostezo que parecía ser el último, un bostezo lento.
Se levantó, se lavó la cara, se puso su uniforme. Daba igual aquel día, aquel día, daba todo igual……

Una vez listo, o tal vez no tan listo por dentro, se encontró con su compañero, su unico compañero y suspiró para decirle:

“Hermano, lo siento. Nunca entendí en que momento dejé de ser yo, para convertirme en esto. Si, ya se, prometiste tu voto de silencio. Pero dime algo, te necesito.”

Los gestos de su compañero eran cada vez más tristes, más borrosos, más intensos. Prosiguió:

“Prometo recordarte. Las mañanas en que felizmente ibas a trabajar, besabas a tu esposa y corrías feliz detrás de tus hijos. Prometo tal vez nunca odiarte, odiarte debes tu a mi porque hoy eres lo que nunca logré entender que fui. A Ana dile que la amé, que se aferre a tu recuerdo, al tuyo, el mío ya no importa, no interesa……Y sabes? Me voy. Se que no quieres hablarme, se que ya nada importa, se que aquí y ahora solo un LO SIENTO, es lo que me queda”

Su hermano lloraba, lloraba y lloraba, el quería abrazarlo, hacerle entender que ahora que el final se acercaba tenía miedo, tanto miedo que le costaba trabajo decir ADIOS, quería remendar lo sucedido, un TE QUIERO de su parte habría sido suficiente…..

Entonces secó sus lágrimas y colocó su mano en el espejo para no verse, para no ver más aquel hombre que había sido su sombra durante todo el proceso de juicio, aquel hombre que lo acompañó día y noche en las cuatro paredes de su celda, su fiel compañero, su único recuerdo de lo que el algún día fue….Miguel Mariño……..que iba a quedar atrapado ahí y que se iba a ir con el también, ese; el día de su sentencia, el día de su muerte….


El despertador sonó marcaba las 10:00 a.m. El policía se acerco a la reja, preguntó: Miguel, estas listo?.......Miguel asintió….se acercó al espejo, murmuró un TE QUIERO…Y salió……..
Ahí acostado en la camilla donde enfrentaría su muerte, Miguel temblaba. Acusado de violación y homicidio ya nada quedaba………El despertador sonó marcaba las 10:30 a.m……y Miguel, el de ayer y el de ahora como uno sólo dijeron adiós en silencio para siempre.

Historias de Motel

A petición del público y para quienes no lo han leido en mi chuzo: Historias de Motel. Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia :) Acepto criticas constructivas, Domo Arigato ^^



Desde hace tiempo era costumbre verlos en aquel motel. No se sabe a ciencia cierta porque les gustaba tanto ese lugar en particular habiendo otros muchos alrededor con anuncios de neon azules y rojos mas llamativos y brillantes que el que tenía ese. Quizás el ya había estado varias veces allí y a ella no parecía importarle mucho. Llegaban en su carro, él pedía una habitación y ella se deleitaba obervando sus facciones duras, sus labios carnosos y su nariz perfecta.


Les gustaba pasar la mayor parte de la noche acostados, abrazados, mirándose a los ojos sin que nada más pudiera distraerlos; ella le sonreía y él le sonreía de vuelta y en toda la noche no necesitaban nada más. Ella lo acariciaba y él se estremecía mientras le juraba por lo más sagrado que estaba perdidamente enamorado, que su boca era una cosa deliciosa, que sus curvas lo cautivaban y que su corazón latía por y para ella, para nadie más.


Pasada una hora y media, a veces dos, el pedía la cuenta y ambos se vestían entre jugueteos y besos apasionados, entre caricias y te amos susurrados. Regresaban a su auto, el conducía sin poder ocultar la felicidad de tenerle unas horas a su lado, y ella, callaba todo el camino, mientras pensaba que ese hombre era lo mejor que pudo haberle pasado en la vida y apostaría cualquier cosa, a que después de él, no habría nadie igual o por lo menos, nadie que valiera tanto la pena o pudiera siquiera acercarse a lo que él representaba para ella.


Algunas veces, después de ir a buscarla en aquel semáforo donde ella siempre lo esperaba, llegaban al motel y se quedaban horas viendo el reflejo de sus cuerpos en el espejo. Hacían una hermosa pareja y lo sabían. Para ella, verse junto a el, era casi un retrato perfecto de la felicidad, de su felicidad; para él, era estar viviendo un sueño del que no quería despertar.


Esa noche, la noche que ella jamás podrá olvidar, estuvo a las 9:00 P.M. en punto, vestida de negro sólo para él, de pie al lado de aquel semáforo esperandolo llegar para ser feliz otra vez. El apareció puntual y esbozó una ligera sonrisa al sentir el aroma del perfume que tanto le gustaba y le alborotaba las ganas. Ella sonrió con picardía, lo hacía a propósito porque le encantaba seducirlo. Llegaron a su destino, y a diferencia de las demás noches, esa vez hicieron el amor como dos salvajes, sus gemidos eran tan intensos que temían pudieran escucharse en todo el lugar. Ella le enterraba las uñas al compás de sus movimientos, él no podía parar de admirar su cuerpo desnudo siendo penetrado con fuerza. Esa noche, probaron todas las posiciones que ambos imaginaron, y cada una era mejor que la anterior, o quizás todo era consecuencia de los sentimientos involucrados, quizás todo era consecuencia de su amor.


Llegó la hora de irse, él pidió la cuenta; ella se vistió rapidamente y lo abrazó por la espalda mientras él dejaba escapar una pequeña e imperceptible lágrima que removió con sus dedos antes de que ella pudiera darse cuenta. Subieron al auto. Esa noche él no sonreía como las otras noches, esa noche, ella sabía que el no iba a regresar. La dejó en el mismo semáforo y ella se despidió como siempre con un tierno beso en la mejilla, bajó del auto y observó como él se perdía en medio de la oscuridad.


Ella todavía lo espera cada noche de pie junto al semáforo, con la ropa que a él más le gustaba, oliendo a su perfume favorito, con la firme esperanza de que una de esas noches, su auto se detendrá justo en frente de ella, le pedirá disculpas por haberle fallado las noches anteriores y le dará un beso de esos que sólo el podía darle, un beso de esos que la llevaban a otros mundos, a otros lugares, un beso de esos que la llevaban directo a su corazón.

3 jul 2007

Su reflejo...

... y cuando despertó, se vio inmersa en una casa llena de espejos. De esos que te deforman la figura cuando estás frente a ellos.
Sobresaltada, su instinto primario de supervivencia la hizo correr hasta el cansancio. Luego, lo que vio la dejó pasmada en frente a uno de los tantos espejos que la acediaban, o será mejor decir, lo que no vio?
Al momento en el que se detuvo comenzó a escuchar voces, de niños, de jóvenes, adultos y ancianos, todos riendo. Comenzó a caminar desesperada, gritando en busca de ayuda.
Calculó que había pasado aproximadamente una hora entre ir y venir y ya no sabía si había avanzado hacia la salida o si sencillamente no tenia escapatoria alguna.
Al borde de la locura intentaba verse a si misma pero no podia, aquella imagen la había dejado aterrorizada.
Al detenerse frente a aquel espejo se dio cuenta que la imagen reflejada no era la suya, era la de una persona anciana, de cabellos blancos, vestido oscuro, sin dentadura y con el rastro que solo la soledad puede dejar en la mirada.
Si, ella, tan jóven aún, se había convertido en una persona sola, lo que estaba viendo no eran alucinaciones ni su futuro, era su presente. Asi la veían todos, así era ella. Ella era la soledad, aquella persona que no disfrutaba de su vida y se había envejecido antes de tiempo, amargada, sin esperanzas, sin amor, sin amigos.
... y derepente, alguien le rozó el cabello, era la mano de su amado esposo, el que estuvo a punto de perder si no hubiera tenido ese sueño. El que la arrebató de aquellos pensamientos, que en su momento fueron suficientes para despertarla de esa pesadilla en la que se estaba convirtiendo.
La misma que la hizo ver la vida de otra forma y disfrutar cada segundo que tenia con sus seres queridos, aquella que sencillamente la sacó de la soledad.
Y aquella anciana, que ella vio en el espejo, desapareció para siempre.

1 jul 2007

Ahí estás!


Necesitaba que fueran pronto las 6:00 p.m.

El día se me había hecho eterno.. .desde que me levanté, quería que pasara el tiempo rápido y que las cosas del día me entretuvieran a tal punto, que la impaciencia se camuflara.

Estaba nerviosa y afanada, pensaba rápido debido a la prisa con que deseaba que las horas se devoraran el día.

Por fortuna ya eran las 5:00 y estaba a tiempo para recogerlo en el aeropuerto; habíamos quedado en encontrarnos en el café, lejos de la gente que espera a los pasajeros, para estar más tranquilos y podernos dar ese abrazo que nos habíamos prometido mil veces.



“Cálmate, todo saldrá bien. Es cuestión de confiar en tu intuición. No arruinarás este momento que ambos hemos esperado, por los nervios” me dije mirándo mi reflejo en el espejo del baño.
Respiré profundo, me miré detenidamente un buen rato, recordando que había pensado en este instante, casi todos los días desde que comencé a sentir algo diferente hacia él.
Estaba a escasos minutos de verlo y estaba ahí, frente al espejo, ensayando mil sonrisas, algunas miradas y gestos!.

Qué le diré? Cómo lo saludo?


“ Hola!!! Qué tal tu vuelo?”… “Por fin, estás aquí”… Hmmm no…
Me acomodé el cabello, me sudaban las manos, saqué el brillo de labios, me pinté la boca. Antes de salir, me mire en el espejo nuevamente y pensé "Llegó el día".
Miré el reloj y ya era el momento, anunciaban la llegada del vuelo. Mientras desembarcaba tenía algunos minutos para pasar por la capilla del aeropuerto a darle las gracias a Dios por este momento y a pedirle fuerza y cordura.

Salí de la capilla, luego de haber tenido las lágrimas a punto de salir. Me dirigí al café caminando tranquilamente, pero con el corazón en la boca, respirando profundo.. estaba tan nerviosa. Sabía que el también debería estarlo. Habíamos hablado muchas veces de lo que pasaría este día, de cómo lo imaginábamos cada uno a su manera. Me senté en el café y esperé.



Sabía que se acercaba, a pesar de estar a espaldas del corredor, lo intuí, lo sentí, no había una razón lógica para saber que ahí estaba el. Solo sentí un corrientazo que atravesó todo mi cuerpo cuando lo vi con su sonrisa de “Ahí estás”.


Y todo lo que ensayé frente al espejo se me olvidó.


Sonreí instintivamente, el corazón me palpitaba fuerte,aunque prometí que no iba a llorar, fue inevitable. Nos abrazamos mucho tiempo y yo... me quedé sin palabras.


Mientras lo abrazaba y lo sentía igual o más nervioso que yo, me calmé y pensé:

“Valió la pena la espera".

¡La verdadera Belleza!

picasso espejo

Patricia es de esas mujeres que hacen voltear a todos para admirar su belleza, está acostumbrada a ser el centro de atención admirada por unos envidiada por las otras.

Siempre camina con paso seguro, de forma candenciosa con los pechos desafiantes hacia adelante proyectando su seguridad y causando revuelo por donde pasa. Nadie es indiferente a su presencia, siempre que llega a un recinto todas las miradas se posan en ella, y mientras se desplaza por un salón atestado de gente el silencio de admiración la precede, pero ella siempre segura de si misma actua con naturalidad, sin nervios, con temple.

Entre las mujeres todas comentan y se preguntan cuál es el secreto de Patricia, porque vista desde lejos del influjo de su presencia no pasa de ser una mujer común y silvestre, sin ningún atributo notable que le merezca tanta seguridad en si misma. Hace años es causa de especulaciones y murmullos la fuente de la eterna seguridad que tiene, el desden con que despacha a los mejores partidos de la alta sociedad.

Nunca se ha podido conocer la razón por la que irradia esa belleza que atrapa, que envuelve, que arrolla y vence la resistencia de los hombres, no ha sido conocido el primero que conquiste su corazón, nadie se le mide.

Algunas han llegado a decir que cuando viajó al Amazonas hizó pacto con el mismo demonio, para que le diera esa seguridad arrolladora, otras han llegado a decir que es una puta de alto turmeque, prepago que llaman, otros se han atrevido a inventar aventuras sexuales con ella, pero siempre que ella los ha encarado los ha dejado en ridiculo en frente de todos.

Vana sociedad, falsa hasta el tuetano, incapaz de reconocer la clase, y la distinción de una mujer hermosa por dentro y por fuera, pero apurada por encontrar defectos en ella y buscar explicaciones esotericas a una verdad tan simple, que haría reir y llorar al tiempo a quien la supiera.

Patricia es inmune a la veleidad material y carece de las inseguridades de las demás mujeres simplemente porque jamas, nunca, ni por una única vez, se ha visto en un espejo.


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27 jun 2007

Perdiendo la cabeza

Esto no puede ser no mas que una historia Quisiera fuera una declaracion de amor .



hoy dormi con tres hermanas, tres hermanas muy diferentes, pero a la vez aterradoramente iguales, mi relato es un poco aburrido y complicado, no espero que lo entiendan , ni que les guste. Bueno las tres hermanas, eran mi mayor amor, todas juntas lo eran, la hermosura de las tres era mi perdicion, sus sonrisas que al abrir esa preciosa boca se veia a distancia por el reflejo de sus colmillos, sus manos, manos que como la del rey midas que todo lo convertia en oro, sus uñas ,esas uñas con un olor a metal nativo a cobre, esa espalda , que no se puede olvidar, poseia algo que solo los angeles podian tenerlo, y ante todo ese cabello, cabellera frondosa , cabellera despistada, cabellera que no se sabia donde empezaba y donde terminaba, la primera de ellas, quien lo diria era tan fuerte como una roca o un pilar, comence con la que debia, un pilar para mi amor, fue la primera en ser poseida por mi, en el transcurso de nuestro amor, le vi todas sus facetas, la maldad , la bondad, vi que era el principio y el fin, alfa y omega, y en un momento no muy lejano la guardiana de las puertas de mi morada, su nombre era Esteno, la segunda en deleitarme con sus manjares era una mujer de una virtud universal, era la mayor de todas la de mas sabiduria, una mujer de sentimientos maternos, su liquido precioso aquel que al morderla del lado derecho me hacia sentir con vida, era un liquido con sabor a locura, a pasion, a amor, en esos momentos fue lo que yo pense, hasta probar sus senos hermosos, senos de los cuales una leche, leche divina que solo podria ser nada mas que la culpable de tantos manantiales , rios, y cascadas, todos estos creadores de vida, ella era Euriale, y por ultimo pero no la menos importante, la mas sabia de todas, la mas inteligente, la mas ñoña por decirlo asi, pero a su vez la mas debil , fue la que me conquisto, aquella que sus pensamientos me penetraban , como lo hace un pica hielo en una patilla, como cuando se corta un pan caliente, aquela que me hizo dar cuenta, que con una mirada de ella era suficiente para petrificarme, esa mujer me enamoro, me enseño el amor, el odio, la pasion, sobre todo, me enseño que era capaz de perder la cabeza por ella, en el momento de terminar nuestro juego de cuerpos, decidi que no su reflejo en un espejo no iba estar, que era yo el que debia mirarme en el y encontrar todo lo que habia perdido, por ella perdi la cabeza , el alma y el corazon, por ella mi reflejo me fui al limbo, ella que a pesar de ser mortal, permanecera en mi inmortalidad, ella cuyo nombre no quierea olvidar ni que olviden , ella la unica y fenomenal Magaly ....perdon medussa, por ella yo y solo yo PERSEO un heroe de tantas guerras de tantas batallas, me sacrifico y me voy pal carajo, por ella y por todas tres que en realidad, eran una sola para mi.

como dije que esta no sea solo una historia sino una declaracion de amor, por ella y por todas cuyo reflejo nos deja ciegos, invalidos y con la capacidad de sacrificarnos.

25 jun 2007

Adictivamente Sobrio

Cuidado hay viene ,grita cerbero, cierren las puertas!!!!!

Su historia:


Se miro en ellos, le gusto como se veia, vio un dolor inmenso
si!!! hasta su muerte alcanzo ver
se observo y vio un llanto que no era por el
definitivamente, los ojos el mejor espejo del alma
y en el alma de ella su mejor reflejo.


Murio por amor y por esta sencilla razon, no tiene acceso al infierno.

22 jun 2007

Confesiones

– ¡Ahí estás otra vez! – gritó ella al levantar la vista y sus ojos volvieron a encontrarse. La veía callada e inmóvil como una muñeca de porcelana; y verdaderamente podría ser confundida con una preciosa muñeca de piel blanca y suave como la seda, cabellos tan negros como azabache e infinitos ojos azules tan puros como las diáfanas aguas de aquellas playas paradisíacas que recordaba haber visitado de niña.

– ¿Por qué apareces nuevamente para atormentarme? ¡Te detesto, no sabes cuanto te detesto! – le repetía una y otra vez mientras no podía evitar mirar esa figura perfecta que desnuda mostraba unos rasgos delicados y unas curvas que harían sonrojar a cualquier espectador que hubiera presenciado tal escena. Mientras se observaban recordó la primera vez que se vieron cara a cara, igual que aparecían las notas en su eterno diario podía ver todos los momentos que pasaron juntas; pero esa historia feliz había llegado a su fin.

Con el tiempo su presencia se hacía cada vez más pesada y problemática, ya no soportaba verla y le hería profundamente verla tan inmutable y callada; la princesa que la acompañaba en sus recuerdos se había convertido, sin saber como ni cuando, en un fantasma que acechaba en sus sueños y se escondía tras las sombras.

– ¿Por qué simplemente no desapareces? Todo se ha vuelto difícil desde que estás: las miradas, las relaciones, amigos, amigas, parejas… ¡Todo es más complicado desde que estás aquí! – Le repetía mientras el rostro le cambiaba de color.

Y su compañera callaba.

– ¡Di algo! ¡Por lo menos ten la decencia de responder a lo que te pregunto! ¡Eres de lo peor! – Era lo único que podía decir.

Y su compañera solo callaba.

– ¡Ya me cansé de ti, no quiero verte más! ¡No sabes cuanto desearía que tú, señorita perfecta, desaparecieras de mi vida! Si no existieras, si no estuvieras yo podría ser otra persona; ¡podría ser libre! ¡Podría ser feliz! ¡Tan solo si no estuvieras aquí! – gritaba mientras las lágrimas brotaban de sus ojos.

Y su compañera solo callaba y la miraba.

– ¡Ya no lo soporto más! ¡Solo quiero que desaparezcas y me dejes vivir tranquila! – lo dijo con las últimas fuerzas que le quedaban. Y haciendo un último gran esfuerzo tomó el joyero que tenía a la mano y se lo lanzó como único salvavidas a su desesperación.

Y mientras veía caer los fragmentos del espejo sobre la alfombra de la habitación sentía como su propio corazón se destrozaba y cayó rendida sobre la cama, durmiendo en un mar de lágrimas y ahogándose en su soledad.

Sobre la cama

Es un poco vergonzoso, lo se, pero aprovechando que las letras me dan algo de clandestinidad, confesaré que solía ir solo a moteles, con el fin de ver películas porno y masturbarme. Estoy consciente de que a falta de una mejor palabra es este un acto totalmente patético, pero cuando rayando los 30 no se ha tenido jamás una novia, debe dejarse a un lado la dignidad a la hora de satisfacer esos incontrolables deseos de la carne.

Y no es que sea un hombre físicamente desagradable al sexo opuesto, no. Tengo mis órganos completos, desde esos que importan, como los ojos, hasta esos que nadie sabe donde están ni para que sirven, como el páncreas. Con excepción de una pequeña cicatriz cerca a la oreja derecha, bien podría servir de modelo en un libro de anatomía. Por otro lado, por supuesto, creo que el que tenga la lista de chequeo de mis órganos totalmente chuleada es lo mejor que se puede decir de mi apariencia. En últimas, aun me queda mi buena personalidad. O eso creo. A veces pienso que soy aburrido.

Oh, los moteles. Lo siento. Tengo la mala costumbre de desviarme del tema. Pues sí, solía ir a moteles a masturbarme. Por lo general después de llegar pedía una gaseosa, me quitaba la ropa, prendía velas e incienso, y empezaba a ver a mujeres fingir rostros de inocencia mientras introducían a sus bocas penes que triplicaban en tamaño al mío (en el mejor de los casos). Detestaba las películas con trama y mujeres perfectas, y sentía cierta predilección a escenas con una mujer siendo sometida por muchos hombres, o a escenas con hombres humillados. Era de mi agrado el acostarme derechito, derechito, de forma que al venirme todo cayera sobre mi estómago, y si tenia suerte, hasta sobre mi rostro. Luego me quedaba dormido.

Y sí, todo era perfectamente monótono (si bien disfrutable), todo hasta ese día en que me levante, y vi que en el reflejo del espejo sobre la cama (porque un motel no es motel si no hay un espejo sobre la cama), acostada junto a mi, había una mujer.

Y vaya que no era esta cualquier mujer. Era esta la mujer que siempre había soñado. No era perfecta, como esas modelos que tienen de silicona lo que les han retirado de grasa abdominal. Tenía algo de celulitis, un leve atisbo de barriga, y dormía con la boca abierta, babeando la almohada. De resto, bien habría podido decirse que era tremenda y naturalmente atractiva, ostentando un magnífico par de tetas, unas manos delicadas, unas piernas gruesas, y un culo que provocaba comerse a mordiscos.

Miré a mi lado y, como era de esperarse, no la vi; por lo que atribuí la extraña visión del espejo a un vestigio de sueño que se había negado a terminar al momento en que abrí los ojos. Sin embargo, al volver a mirar hacia arriba, me di cuenta de que su reflejo no se había ido a ningún lado.

Sin quitar los ojos del espejo, acerque mi mano a su cuerpo desnudo. Para mi sorpresa, aunque hubiese constatado que a mi lado no había nadie, cuando el reflejo de mi mano tocó el reflejo de su cuerpo pude sentirla, como si efectivamente estuviera allí. Y la sentía siempre y cuando no apartase mi vista del espejo para mirar a otro lado.

Era suave y cálida al tacto. Bastaron un par de caricias para hacerla retorcer y sonreír. Había despertado, pero era obvio que disfrutaba despertar así, por el roce de mi mano.

No necesito decir que para un hombre que jamás había tocado una mujer, aquella fue toda una epifanía; menos cuando a la mujer en cuestión parece no importarle dónde y por cuanto tiempo sea tocada, y cuando por el contrario lo disfruta. Esa noche por primera vez sentí la blandura y suavidad de una teta, y como un pezón se endurece al ser acariciado. Esa noche sentí la cálida, pegajosa y deliciosa textura de una vagina, y fui participe del temblor que provoca el tocar el lugar correcto en el momento correcto. Esa noche supe lo que era dar placer a alguien más, en vez de dármelo, egoístamente, a mi mismo. Y al terminar, vi sus ojos, el reflejo de sus ojos en el espejo, mirándome frente a frente, y pareciendo al mismo tiempo darme las gracias, y pidiendo que no me apartara de ella nunca más. Bastó eso para enamorarme, perdidamente, del reflejo de una mujer en el espejo. Una de la que no sabía nada diferente a lo que me decían sus ojos, espasmos y silencios.

Visité el motel durante días, encontrando a mi amada en el espejo todas y cada una de las veces. Cada día, la misma habitación pintada de blanco, la misma cama de cabecera de caoba, el mismo piso de rombos verdes y azules, cada día, hasta el día en que al acostarme sobre la cama, descubrí con horror que el espejo había desaparecido.

"Una pareja lo rompió esta mañana", me dijo el administrador. "No pregunte que estarían haciendo, pero encontramos el potro sobre la cama, un enano encadenado sollozando, y a la chica con la cabeza ensangrentada, desnuda, recubierta de pedazos de espejo. El tipo se perdió, tal vez creyéndola muerta. La chica está en el hospital".

Pero a mi me importaba un soberano rábano la chica, y de inmediato pregunté por el paradero del espejo. Atónito, el administrador me dijo que habían echado los pedazos a una bolsa negra y los habían tirado a la basura. Mi amada, a la basura. Que falta de respeto, que atropello, que desconsideración. Raudo acudí al sitio donde apilaban las bolsas de basura y descubrí, para mi fortuna, que el camión aun no había pasado y que todo estaba allí. Luego de buscar por unos minutos, encontré la bolsa con mi amada dentro, rodeada de condones usados, papel higiénico, sábanas manchadas de sangre, colillas de cigarrillo y botellas de licor.

Mi amada, mi dulce amada, ¿cómo permitir que te quedases ahí? Hasta el mismo basurero habría ido a buscarte. Hasta el mismo infierno de ser necesario.

Ya hace un mes que estoy pegando los pedazos rotos del espejo, esperando volver a verla. Y no ha sido fácil, no, pero me motiva una fuerza sobrenatural, algo que no podría explicar, algo que no conocía y que solo puedo describir como amor. Verdadero amor. Y hoy pegué el último pedazo, el único que hacía falta. Mientras escribo estas líneas espero pacientemente la noche, con la esperanza de verla otra vez ahí, sonriendo mientras acaricio sus muslos, retorciéndose cuando introduzco mis dedos entre sus piernas, y mordiéndose los labios al llegar al orgasmo.

Esta noche sí, mi amada. Lo sé. Esta noche te veré otra vez.

***

COALICIÓN

El acerco su mirada al brillo transparente del espejo retrovisor y creyó sentir en su rostro recién afeitado el frío matinal y la velocidad a la que se transportaba. Respiró profundo intentando llenar sus pulmones con la infusión que a esa hora nos brinda el campo. Se reacomodo en su éxito y acelero. Ella acerco su mano al hombro de él, lo apretó un poco fuerte y,

-Pilas pelao, dame una caja de chicle...despierta, estas como embobao...-.

El joven la miro con rabia. Rápidamente hurgo en su chaza y despacho la cajita de chicles mientras la claridad de la mañana leía tres metros más arriba: RENTA-CAR • CONCESIONARIO.

21 jun 2007

Mi reflejo

Camila se levanto como todas las mañanas queriendo dormir 5 minutos mas…se baño como todos los días y se arreglo para ir al trabajo... Hoy se iba estrenar unos aretes nuevos, eran plateados y largos….eso la hacia feliz…Al mirarse en el espejo para ponerse sus lindos aretes miro su expresión, parecía contenta…sonreía como una niña cuando llega Navidad…pensó si así la veían las demás como una persona feliz… si tan solo supieran la verdad….

De repente su imagen de mujer joven desapareció y se vio reflejada como una anciana:

“Tenias que aparecer hoy!” – Le dijo a la imagen del espejo

“Recuerda que hoy es 21…ya sabes que puede pasar” – Contesto la anciana

“No tienes que recordarme lo cada mes…yo se que tengo que hacer” – Dijo Camila con rabia saliendo de su habitación.

-

El ancianato estaba de fiesta hoy era el cumpleaños de Juan Carlos, increíble que fuera a cumplir 95 años, con todo lo que había pasado, su esposa había desaparecido hace 75 años y nadie nunca supo como, así que había que celebrarlo.

“Feliz Cumple JuanCa!!” – Grito Camila, trayendo un gran pastel con muchas velitas azules y verdes.

“Gracias mi belleza…estas hermosa como todos los días” Le dijo él con un tono de alegría...”Hay un nuevo enfermero….esta muy guapo…preciso como para ti”

“Si?..” ella rió...”Pues no lo hagamos esperar, preséntamelo mi JuanCa”

“En la fiesta a las 8:00 te estará esperando en el patio...”

“No me lo perdería por nada del mundo” – Dijo Camila alzando su ceja derecha con cierta picardía en la mirada.

-

La noche estaba perfecta, cielo despejado, estrellas en cielo, media luna brillante, la brisa soplaba no mi fuerte pero se hacia sentir. El ancianato ni se diga con globos de colores metalizados y bastantes guirnaldas. Creo que ni en Año nuevo había estado tan decorado, ya no parecía una fría casa llena de abuelos si no una casa de eventos lista para la fiesta de graduación.

Eran ya las 10:00 p.m. y Juan Carlos no había sabia nada de Camila desde que la vio ayudando a sacar el buffet y empezó a preocuparse, sabia que a pesar de su corta edad no era tonta pero tampoco conocía muy bien a Hugo, el nuevo enfermero, así que se preocupo y fue en su búsqueda… En el patio solo estaban 3 enfermeras fumando así que decidió subir al cuarto de Camila….

“Te estaba esperando” Dijo Camila al verlo entrar

“Mi niña que haces?” – Le susurro Juan Carlos

“Estoy cansada ya….quiero acabar con esto de una vez para siempre”

“NO! LO PROMETISTE CAMILA….TIENES QUE SEGUIR!!!!” - Le grito Juan Carlos con los ojos fijos en Hugo quien estaba en el piso al pie del espejo desnudo con las manos y pies atados y ojos vendados.

Ella soltó en llanto y le dijo “No quiero….fue divertido por 75 años pero ya es suficiente, no quiero seguir quitándole la juventud a más nadie…ya quiero ser como debería estar”

Juan Carlos se acerco y le dio una fuerte bofetada…”ASÍ ME PAGAS MI SACRIFICIO…TU QUERÍAS SER JOVEN Y BELLA POR SIEMPRE…YO LE VENDÍ MI ALMA PARA QUE TE DIERAN EL PODER DE LA ETERNA JUVENTUD Y TU ME QUIERES DECIR QUE YA ESTAS CANSADA!!!”

“Termina tu trabajo mi niña…solo tienes que darle un fuerte beso a las 12:00 y todo será como antes….mañana yo haré pudín de chocolate para animarte” - Le dijo Juan Carlos como un abuelo le habla a su nieta…

Mientras Hugo sollozaba no entendía que estaba pasando, no comprendía las voces, solo se preocupaba por Camila, él creía que ella ya debía estar muerta en estos momentos…

Camila miro el reloj…ya eran las 12:00, se acerco a Hugo, le beso la frente y le susurro “Perdóname…realmente eres especial”, luego se le acerco a Juan Carlos y tomo el bastón que usaba para caminar y se acerco al espejo y voltio hacia el reloj y se dio cuenta que eran las 00:01…

-

Al día siguiente, el ancianato era una conmoción, todos buscaban a Juan Carlos, era raro que no estuviera para el desayuno…no extrañaban a Camila ya que ella siempre bajaba después de 9:00 y ni decir de Hugo, él entraba en el turno de las 2:00 p.m.

De repente se escucho un grito desgarrador desde el segundo piso, nadie entendía que pudo haber pasado en la habitación de Camila, había 2 cuerpos y el espejo totalmente roto…

Uno era Hugo, un fuerte golpe en la cabeza con un bastón lo había matado y el otro era Juan Carlos cortado por la garganta con un pedazo de espejo.

-

Había pasado semanas desde las muertes en el ancianato y habían podido lograr que no lo cerraran pero ya no había nuevos inquilinos en el lugar…hasta que volvió el día 21…

“Buenas Tardes Srta.…hay cupos disponibles” - Dijo una dulce voz de mujer.

“Claro que si Señora…como es su nombre y edad?”

“Camila…tengo 94 años…”

Detras del espejo.

Querido hermano:

Es muy difícil para mi escribir estas palabras después de todo lo que he vivido, pero solo hasta hoy puedo tener la cordura para decir algo inteligente, solo hasta hoy las intrincadas conexiones de mi cerebro han permitido que pueda, sin ser libre del terror al que me vi sujeto, contar lo que viví para que no te pase lo mismo que a mi.

Aun recuerdo que me llamaste y te alegraste por mi porque nuestro Tío al morir me había dejado aquella vieja casona en las inmediaciones de Pradomar, aquella donde paso los últimos días y donde según nos contaron enloqueció, hasta ese día cuando lo encontraron muerto en el ático, frente a un espejo cubierto con un gran manto escarlata.

La hermosa e inmensa casa se me antojo demasiado para mi solo, sin embargo, contrariando a algunos consejos amigos que me decían que mejor era venderla y comprarme un apartamento decidí vivirla un tiempo y conocer mas de aquel extraño personaje que era nuestro tío, un erudito, un hombre estudioso, pero ambicioso que fue mas allá de lo que podía llegar a comprender el mas sabio de los hombres.

Pronto empecé a amar la casa, empecé a disfrutar la soledad, me dedique a leer y durante dos semanas casi no salí de ella... me la pasaba leyendo extraños libros que me tío guardaba en su inmensa biblioteca. Algunos venían en lenguas extrañas que no conocía, pero sus ilustraciones me aterraban y atraían de manera casi obsesiva, veía seres extraños con formas que se salían de cualquier estudio de Zoología, las anotaciones de mi tío me daban a entender que eran seres de otras dimensiones, seres que alguna vez habían vivido en la tierra y que de alguna manera habían quedado atrapados en otro lado, pero para ellos el tiempo carecía de sentido y como tal nunca seria larga la espera para regresar.

Un día, mirando su biblioteca encontré un libro particular, estaba encuadernado en una piel animal oscura y sus hojas amarillentas y frágiles mostraban escritura en latín, afuera en letras que parecían manchones rojos decía: Necronomicón.

Yo que siempre había sido curioso y muy lector sabia que se refería a aquel libro de la leyenda, aquel libro que había escrito el árabe loco que tenia conocimientos sobre seres primigenios espantosos, empecé a atar cabos y me di cuenta que mi tío se había obsesionado con el tema y en su vieja mente había enloquecido.

Esa noche no dormí bien, terribles pesadillas acechaban mi mente y todos los sueños terminaban conmigo en el ático, viendo el espejo cubierto con el manto escarlata, de repente sin querer, sin intención conciente lo quitaba... me desperté mas de una vez sudando.

Al día siguiente me levanté cansado y no me apetecía comer, trate de llamarte pero creí que era estúpida mi obsesión así que salí y di una vuelta por las playas cercanas, el día era gris pero de igual manera me sentó bien el aire y la caminata, decidí almorzar sin hambre y a eso de las 6:00 PM regrese.

Tan pronto atravesé la puerta, esa angustia y aprensión me domino de nuevo, casi en shock entre a la biblioteca y tome el libro maldito, abrí cualquier pagina y leí la inscripción que había hecho mi desgraciado tío... Detrás del espejo... y había una ilustración de un inmenso espejo, unas palabras y luego... luego... no lo recuerdo bien querido hermano, no recuerdo porque mi mente lo ha borrado para protegerse... pero era algo oscuro, la ausencia misma de la luz.

Sentí que empezaba a enloquecer y que algo me llamaba sin voz desde el ático, algo mas allá de mi voluntad me arrastro arriba y me vi de pie frente al espejo, pronunciando unas palabras obscenas, malditas, que harían temblar a nuestro mismo dios de terror, me encontré tomando uno de los lados del manto y quitándolo del espejo y vi la imagen... oh dios, dame fuerzas para no enloquecer de nuevo... lo que vi allí, querido hermano, fue la oscuridad, el mal, me vi a mi mismo, pero atrás mio estaba El, un ser mas allá de nuestro conocimiento, capaz de causar los mas grandes dolores, capaz de consumirnos... de repente la negrura me abrazó, me vi lanzado sobre unas imagenes de infiernos infinitos, llenos de dolor y sufrimiento, donde la justicia es olvidada y el odio gobierna, miles de demonios reían de mi y en mi locura empecé a gritar.

No se como salí de ese lugar, solo se que me encontraron deambulando por la carretera en la mitad de la noche... hablaba en una lengua extraña y gritaba de manera descontrolada... solo al llegar a la clínica y al recibir calmantes deje de hacerlo.

Hermano, se que este terror jamas se apartara de mi y de alguna manera creo que libere algo de ese espejo, no se si este allí en la casa, si este todavía detrás del espejo, pero te pido algo, no entres a la casa, quemala, pero no entres por amor de dios...


Dedicado a Howard Philips Lovecraft.