12/05/2010

Sin alma

El Diablo me andaba buscando.

Me dejó un mensaje en la contestadora, me mandó un correo electrónico, me envió un mensaje de texto.

Fue incluso a buscarme al trabajo, pero ese día estaba ocupado y no lo quise atender, me dejó un recado con alguna amante, hasta me mandó una orden judicial.

Pero fue en la heladería del parque donde me encontró, yo me tomaba una malteada de arequipe y el pidió una de fresa, me dijo que no tenía con que pagar y me planteó la situación.

Quería un rembolso de todo el dinero que había malgastado pero nunca acabado, quería que le devolviera el placer del sexo puerco y lujurioso, de las noches sin amanecer, de la sangre derramada y de los pecados cometidos con plena conciencia e intención, quería que le diera mi caótica vida de vuelta, aquella que había obtenido a cambio de mi alma.

"No quiero tu alma, te perdonaran todos los pecados y entraras a la gloria de Dios", me dijo con su tono zalamero y mentiroso, me miró con esos ojos llenos de furia y rechinó sus dientes con la rabia que solo el señor del mal puede contener.

Lo miré y le sonreí, le recordé que había un contrato y que ya nada me podía devolver, porque en realidad nunca hubo nada que entregar, que mis pecados se pudrirían en el vacío sempiterno de mi interior donde solo había silencio y oscuridad, porque jamas tuve alma que vender.

Porque nunca tuve alma que corromper ni salvación ni condena para mi.

Entonces disimuladamente el Diablo se pellizcó, como aquel que de una pesadilla quiere despertar.

5/05/2010

Una suave lluvia

Una tarde lluviosa acompañaba su caminata.
Deambula por una calle empapada, con tan solo unas pocas personas intentando huir presurosas de la lluvia.
Pero él camina.
Sumido en sus pensamientos y confundido con sus sentimientos, se limita a caminar sin rumbo fijo, por una larga calle en un dia lluvioso.

En alguna casa, protegida de una lluvia que le confunde, una lluvia en la que no puede confiar, una joven se sienta en su terraza. Mira la lluvia, quizaz con indecicion, quizas quiere caminar en ella, quizas quiere disfrutarla, sin embargo, la lluvia le genera desconfianza y justo cuando piensa haberse decidido, empieza a dudar nuevmanete, porque la lluvia a pesar de poder hacerte sentir bien, tambien puede lastimarte, y a ella la lluvia ya le habia hecho daño.

Aún divagante y bajo la lluvia, el joven sigue caminando.
el es conciente de que la lluvia le puede dañar, pero prefiere arriesgarse a disfrutar.
El camina por la calle y su mirada se cruza con la de la joven que parece indecisa. El la conoce y quiere que ella salga a caminar con el. Timidamente se acerca a la terraza y le tiende la mano, invitandola a caminar, para que quizas, y solo quizas darle al fin un rumbo a su propio camino.
Ella lo mira dudando y de repente, con un trueno, el mundo tiembla y se empieza a desvanecer. saliendo de un sueño confuso en la comodidad de sus camas ambos se despiertan.
El sabe que sí caminaria bajo la lluvia, pero ya no quiere caminar solo. se pregunta como puede hacer para convencer a aquella joven de que camine junto a el.
Ella no sabe que hacer, duda si perseguir lo que quiere. Ella quiere que la convenzan de salir. Que le hagan ver que la lluvia, aunque puede lastimarte, tambien te puede hacer bien y que es cuestion de arriesgarse.
Afuera a traves de las ventanas ambos logran ver una suave lluvia.

3/05/2010

Cuando quiero escribir no escribo.

Este es el cuento que nunca escribí.